CAPÍTULO VII: SÍNTESIS (1970-1984)
1.2 El ser humano como sujeto y persona
Decimos que el ser humano es sujeto y persona en cuanto se sitúa a sí mismo como producto de lo radicalmente extraño para él. Experimentándose como dependiente, dispuesto de una forma que él no puede disponer. Es una referencia que se experimenta como puesta y dispuesta por otro.15 Es sujeto y persona, por el hecho de estar encomendado a sí mismo y, en este estar en sus propias manos, se experimenta como responsable y libre; no se trata de una libertad para poder hacer o no hacer algo, sino la facultad de decidir sobre sí mismo y hacerse a sí mismo, una libertad que tiene como objeto al sujeto mismo.16 Es sujeto y persona, sobre
11 „...echte Wirklichkeit und radikale Abhängigkeit schlechterdings nur zwei Seiten ein und derselben Wirklichkeit sind und darum eben im selben und nicht im umgekehrten Maße wachsen“. RAHNER. Grundkurs, 80.
12 Cf. RAHNER. Grundkurs, 83.
13 Cf. RAHNER. Grundkurs, 84-86.
14 Cf. RAHNER. Grundkurs, 87-88.
15 Cf. RAHNER. Grundkurs, 46.
16 Cf. RAHNER. Grundkurs, 40-43.
143 todo, en cuanto se sitúa a sí mismo en una pregunta que ha sobrepasado ya todas las posibles respuestas empíricas parciales. Él es el indeducible, el que no puede producirse adecuadamente desde otros elementos disponibles. Es el ser de un horizonte infinito, el ser que trasciende; es la pregunta que él nunca puede responder adecuadamente. Todo su conocimiento y acción cognoscitiva están fundados en la precaptación, como presencia de aquello a lo que la persona está abierta: el ser simplemente. Este movimiento de la trascendencia es la irradiación del horizonte infinito del ser a partir de él mismo. Así, la persona humana es y permanece como el ser que trasciende, aquel ente al que se envía como misterio la infinitud indisponible y silenciosa de la realidad, convirtiéndose en pura apertura para este misterio.17 Esta trascendentalidad y libertad humanas se realizan indefectiblemente a través del mundo, del tiempo y de la historia, y es en esa alienación mundana donde el sujeto se halla a sí mismo.18
Por lo dicho anteriormente se puede afirmar entonces que existe un conocimiento de Dios que es trascendental, “pues el estar-referido originario del ser humano al misterio absoluto, la cual constituye la experiencia fundamental de Dios, es un existencial permanente del ser humano como sujeto espiritual”.19
Esta experiencia, como atemática y siempre presente, es el fundamento del conocimiento temático de Dios que acontece en la acción religiosa explícita y en la reflexión filosófica.20 Por tanto, el conocimiento natural de Dios por la luz de la razón, el conocimiento por la palabra revelada (revelación cristiana) y el conocimiento que se produce por una acción salvífica que se revela en la historia de la humanidad y del individuo, tienen una unidad originaria en esta experiencia trascendental de Dios, pues
en el orden concreto de la salvación (…) no hay absolutamente ninguna actualización de la esencia del ser humano que no se halle en la dimensión de aquella finalización de la autorrealización humana hacia la inmediatez de Dios, la que llamamos gracia y en la cual viene dado a su vez un momento de la revelación propiamente dicha, si bien trascendental.21
17 Cf. RAHNER. Grundkurs, 36-38.
18 Cf. RAHNER. Grundkurs, 45.
19 „...weil die ursprünliche Verwiesenheit des Menschen auf das absolute Geheimnis, die die Grunderfahrung Gottes ausmacht, ein dauerndes Existential des Menschen als ein geistigen Subjektes ist“. RAHNER. Grundkurs, 55.
20 Cf. RAHNER. Grundkurs, 56.
21 „Es gibt in der konkreten Heilsordnung (...) gar keinen Wesensvollzug des Menschen, der nicht in der Dimension jener Finalisierung des menschlichen Selbstvollzugs auf die Unmittelbarkeit Gottes hin stünde, die wir Gnade nennen, in der wiederum ein Moment eigentlicher –wenn auch transzendentaler- Offenbarung mitgegeben ist“. RAHNER. Grundkurs, 60.
144 El hacia-dónde de nuestra experiencia22 de la trascendencia está siempre presente como lo indenominado, indelimitable e indisponible. Está ahí solo en cuanto dispone, es decir, se sustrae no solo física, sino también lógicamente a toda disposición por parte del sujeto finito; es la disposición infinita, silenciosa sobre nosotros; por tanto “todo hablar de él –para que sea perceptible- necesita siempre que se escuche su silencio”.23 El hacia-dónde de la trascendencia es siempre originariamente un desde-dónde del misterio que se da a sí mismo a nosotros. De este modo, si la libre trascendencia amante se dirige a un hacia dónde que es quien abre esta trascendencia, entonces “lo que dispone absolutamente y es indisponible e innominado, actúa él mismo en libertad amorosa”.24
La importancia del análisis trascendental de Rahner, que lo lleva a profundizar en el sentido de la condición de sujeto y persona de todo ser humano, coloca el tema de la autorrealización en un contexto universal. De lo que se trata es que todo ser humano reconozca su propia condición de sujeto y persona y la del otro. Pero, al mismo tiempo quiebra una manera de concebir la realización humana que es autorreferente, situada solo en el nivel de la inmanencia, que coloca al propio ser humano como último señor de sí mismo.
Realizarse como sujeto y persona tiene que ver con reconocerse dispuesto por otro, abierto siempre a la trascendencia, reconocerse a sí mismo como misterio y pregunta. Por tanto, una autorrealización siempre en referencia a Dios y a los otros. Podríamos decir, una autorrealización esencialmente descentrada, que saca permanentemente al propio sujeto del centro. A partir de este modo de comprender la autorrealización humana va a ser particularmente relevante la mediación de la Iglesia, cuya autorrealización tendrá siempre que ver con ponerse al servicio de la realización de todos los seres humanos, a partir del evento culmen en que la autocomunicación de Dios se ha realizado y manifestado irreversiblemente:
Jesucristo.
22 Cf. RAHNER. Grundkurs, 64-66.
23 „...alles Reden von ihm immer –damit es vernehmlich sei- des Hörens auf sein Schweigen bedarf“. RAHNER. Grundkurs, 66.
24 „...das unverfügbare, namenlose, absolut Verfügende selber in liebender Freiheit waltet“. RAHNER. Grundkurs, 68.
145 2 JESUCRISTO: PLENITUD ESCATOLÓGICA DE LA AUTOCOMUNICACIÓN DE DIOS