• Nenhum resultado encontrado

Mortalidad infantil en Cuba, 1969-1987

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2017

Share "Mortalidad infantil en Cuba, 1969-1987"

Copied!
12
0
0

Texto

(1)

M

ORTALIDAD

INFANTIL EN CUBA, 1969-19871

Raúl Riverón Corteguera,2 Norma E. Ríos Massabot3

y Roberto Carpio Sabatela2

Los datos estadísticos disponibles indican que entre 1969 y 1987 la mortalidad infantil en Cuba disminuyó en 71,5%, aproximadamente. Los benefi- cios más notables se lograron en relación con la mortalidad neonatal tardía (de los

7 a Jos 27 días de vida) w la mortalidad wosneonatal (de los 28 días a los ll meses de edad), si bien la red&ón de 54,3% ‘en la mortalidad neonafal precoz (de 0 a 6

días} fue también sustancial. En general, esfas reducciones se dkribuyeron con bastante uniformidad entre todas las wrovincias. wero la mortalidad infantil se mantuvo álgo más alta en la región &n’entaJ qué .& las provincias de cekro y occidente.

Como factor clave contnbuyente a este mejoramiento, cabe señalar la decisión política adoptada a principios de la década de 1960, que otorgó alta pn~orkIad al sector de la salud y abrió el camino para aJanzar avances importantes en la organización, calidad y cobertura de los servicios de salud. Tambiá? contri- buyeron de manera significativa a esta tendencia los cambios que llevaron al me- joramiento del nivel de vida de la población así como de las condiciones sanitarias

y epidemiológicas, la atención médica ambulatoria y hospitalaria, y la tecnología de la salud.

La mortalidad infantil es uno de los indicadores más sensibles y comúnmente usados para medir el estado de salud de una población (1, 2). Diversas investigaciones han documentado la estrecha vinculación que existe entre la tasa de mortalidad infan- til en una zona determinada y otros indica- dores de la calidad de la vida en la misma zona. Entre estos se incluyen el nivel educa- cional de los habitantes, las condiciones de

’ Se publica en el Bulletin of the Pan American Health

Organization Val. 22, No. 4,1988, con el título “Infant Mortality in Cuba, 1969-1987”.

2 Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, Facultad de Medicina General Calixto Garáa, Depar- tamento de Pediatría. Dirección postal: Hospital-Pe- diátrico Docente de Centro Habana, Morales Y Beniu-

meda, Cerro, La Habana ZP 6, Cuba. . 3 Ministerio de Salud Pública de Cuba. Dirección Na-

cional de Estadísticas.

higiene y sanidad de las viviendas, la accesi- bilidad y calidad de la atención médica, la proporción de nacimientos de bajo peso, los niveles de ingreso y las diferencias entre minorías étnicas (3-6).

El uso de la tasa de mortalidad infantil tiene varias ventajas: es sencilla de

calcular, fácilmente comprensible, disponi- 8

ble anualmente, y se basa en criterios uni- ‘-“

formes y comparables en todas las provin- 2

cias o estados de un país. Además, dentro de m 0

ciertas limitaciones, lo mismo puede decirse

de casi todos los países del mundo (7). ij

Puesto que se relaciona con diversos fac- 3

tores sociales, económicos y culturales, la .::

ti Fs s fa

(2)

mortalidad infantil constituye un indicador del nivel de vida de la población y del desa- rrollo socioeconómico de un país. Cabe in- dicar que, en el presente contexto, como nivel de vida adecuado se entiende el libre acceso a servicios de salud y educación, el derecho de tener una vivienda adecuada y un empleo garantizado, la distribución equitativa de los alimentos e ingresos sufi- cientes para poder disfrutar de actividades de recreación (8).

La comparación de las tasas de mortalidad infantil entre los diferentes países del mundo tiene una larga historia. Aunque en ocasiones se ha utilizado con fines políticos, esta información general- mente indica la estrecha relación que existe entre las altas tasas de mortalidad infantil y otros indicadores de penuria social (9). Sin embargo, al comparar las tasas de mortali- dad infantil entre países debe procederse con suma cautela; pues si bien las mismas suelen ser comparables, la integridad de los datos puede ser comprometida por el subregistro de defunciones y por la manera de definir el término “nacimiento vivo”. La mayor parte de las defunciones infantiles no registradas sobrevienen antes de los siete días de vida en paises donde la atención del parto es defi- ciente o donde predomina el parto extra- hospitalario. En esos lugares, el registro pri- mario suele ser deficiente y la tasa de mortalidad puede parecer más baja de lo

3 que realmente es (10).

2 En cuanto al término “naci-

4 miento vivo”, en Cuba se utiliza la defini-

2

8 w ción recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS): “la expulsión o

E extracción completa del cuerpo de la madre,

ä

3 independientemente de la duración del em-

n,

.N barazo, de un producto de concepción que,

2

después de dicha separación, respire o dé cualquier otra señal de vida, tal como palpi- taciones del corazón, pulsaciones del cordón umbilical o movimientos efectivos de los músculos de contracción voluntaria, tanto si se ha cortado o no el cordón umbilical y está o no desprendida la placenta. Cada pro- ducto de un nacimiento que reúna esas condiciones se considera como un niño vivo” (II).

En otro trabajo (72) se ha hecho notar que los datos estadísticos propor- cionados por los países miembros a los or- ganismos internacionales -con objeto de describir la situación de salud respectiva- usualmente están plagados de subregistros. De hecho, se ha comprobado repetidamente que una parte significativa de las muertes que tienen lugar anualmente en ciertos países nunca han sido registradas.

(3)

Los objetivos que nos propone- mos en este trabajo son dar a conocer la evolución de la mortalidad infantil en Cuba durante los últimos 18 anos y exponer los factores que han hecho posible la disminu- ción alcanzada. Más específicamente, se presentan las tasas de mortalidad infantil anuales de distintos grupos de edad para el periodo de 1969 a 1986. Las causas princi- pales de muerte hasta 1978 se citan de acuerdo con la codificación establecida en la Octava Revisión de la CIE, y de 1979 hasta 1986 inclusive, de acuerdo con la Novena Revisión de la CIE. Se indican, además, los diferentes componentes de la mortalidad in- fantil, mostrando los porcentajes del total de defunciones infantiles en Cuba atribuidas a distintas causas,

M

ATERIALES

Y METODOS

Se analizaron los datos de mor- talidad, según las principales causas de muerte y sus diferentes componentes en el periodo 1969-1987, recopilados en las publi- caciones oficiales de la Dirección Nacional

de Estadísticas del Ministerio de Salud

Pública. Las cifras reveladas en dichas publi- caciones se obtuvieron mediante el sistema de registro y recolección permanente de los certificados médicos de defunción. Hasta 1972 se utilizó un solo certificado estándar para certificar la muerte. A partir de 1973, este formulario se ha utilizado exclusiva- mente para certificar las muertes que ocu- rren desde el séptimo día de vida en ade- lante, ya que para los menores de 7 dias se puso en ejecución el Certificado de Defun- ción Perinatal, que además se usa para certi-

ficar las defunciones fetales. Ambos certifi- cados cumplen con las recomendaciones de la CIE (15).

De 1968 a 1978, las causas de muerte fueron clasificadas según las causas básicas divulgadas en la Octava Revisión de la CIE. Este procedimiento se modificó en 1979, después de publicarse la Novena Revi- sión de la CIE (19), de manera que el registro de defunciones se basa actualmente en las causas principales.

Por lo general, las causas de muerte anotadas en el certificado de defun- ción por el médico en el momento de la muerte permiten realizar con rapidez los trámites de inhumación. Las causas pueden ser modificadas o confirmadas posterior- mente por la discusión clínico-patológica que se realiza en el hospital al obtener los resultados de la necropsia. Después de dicha modificación, el certificado es enviado a la Dirección Nacional de Estadísticas para su consideración (20).

Este sistema de registro de de- funciones se evaluó dos veces durante el periodo estudiado con objeto de determinar su integridad. Mediante la primera eva- luación, que tuvo lugar en 1974 (21), se des- cubrió un subregistro de defunciones por to- das las causas y en todos los grupos de edad de 3,9%. La segunda evaluación, en 1980,4 indicó un subregistro de 0,s % (15). (Los da- tos de mortalidad se procesan en equipos convencionales IBM. 1

Los datos de nacimientos que se utilizan como denominador para las tasas de mortalidad infantil se obtuvieron del Sis- tema de Registro de Nacimientos, cuya inte- gridad, de conformidad con la Ley 1179 (13), es muy elevada. Este sistema tiene las siguientes ventajas:

q Obliga a utilizar la definición in- ternacional de “nacimiento vivo”.

4 Cuba. Comité Estatal de Estadísticas. Investigación sobre la integridad del Registro de Defunciones. La

(4)

0 Asegura el registro de todo re- cién nacido vivo en el hospital antes de su egreso.

El De 1969 a 1987 proporcionó una buena cobertura de inscripciones de naci- miento (de 90 a 98%) en el hospital.

R

ESULTADOS

La figura 1 muestra cómo ha

evolucionado la mortalidad infantil en Cuba en el período de 1969 a 1987, mientras que el cuadro 1 indica los diversos com- ponentes de esa mortalidad. Los datos con- signados en el cuadro permiten observar que la tasa de mortalidad neonatal precoz

FIGURA 1. Mortalidad infantil en Cuba, 1969-1987

Tasa por 1000 nacldosvivos

0 10 20 30 40 50 1 1969ti46,7

1970 1...138,7 1971 /.-"-"-36,l 19721-28,7 1973lv]29,6 1974 -2299 1975 r---B'2127.5 1976 r;j23,3 2 19771VJ24,9 cI\

Y 19787]22"4 4

2. 0

1979 7]19,4 1 1980~---/19,6

8 1981 r"'-'l8,5 P

a, 1982117,3 .ã

P

1983rTl6,8

s

19841115,O 1985 r-1165 8

Q 1986m13,s 19871"j13,3

4 Fuente: Referencias 29, 30 y 31.

(defunciones por cada 1 000 nacidos vivos menores de 7 días) se redujo de 16,9 en 1969 a 7,2 en 1987, lo que representa una dis- minución de 57,4% en el período de estu- dio. Aun así, la mortalidad neonatal precoz representó una gran parte de las defun- ciones infantiles (36,1% de todas las de- funciones de menores de 1 año en 1969 y 54,3% en 1987).

La mortalidad neonatal tardía (de los 7 a los 27 días inclusive) disminuyó en 78,2% durante el período de estudio: de 8,7 defunciones por 1 000 nacidos vivos en 1969 a 1,9 en 1987. En contraste con la mor- talidad neonatal precoz, la mortalidad neo- natal tardía representó un papel progresiva- mente menos importante en la mortalidad infantil (18,7% en 1969 comparado con solo 14,5% en 1987).

La mortalidad posneonatal

(5)
(6)

r1cooco (Dcocu h *)NmCU - rnNNv- ;cciFjc.j T-- ;4- ó óóó ó ó ó ó ó ó ,mco@-l *N*@Y - Cr? r 7 7 f ce ce 6

c0bu-l ^

ci;; 0 ó ó ó ó ó 0000 *@Ycu*

ó ó ó ó Fccucum ó ó ó ó bNCU@Y ó ó ó ó CDCU-* ó ó ó ó *cu%-@ ó ó ó ó W-XT--=f óóóó o?%v.- 0000 ml*C\Iu-a ; ó ó ó

ó

0 ó ó ó ó ó c.l ó

(7)

El cuadro 3, que provee datos similares para el periodo de 1979 a 1987, re- vela reducciones de la mortalidad infantil por casi todas las causas indicadas. Esas re- ducciones fueron especialmente notables en la mortalidad por enfermedades diarreicas y septicemia.

La evolución de la mortalidad infantil por provincias durante el periodo de 1969 a 1987 se presenta en el cuadro 4. LOS datos señalan disminuciones considerables que oscilan entre 54,6% en Las Tunas y 733% en la Isla de la Juventud. En general, aunque las reducciones alcanzadas en la mortalidad infantil están distribuidas bas- tante uniformemente entre todas las provin- cias, las tasas más bajas se encuentran en las regiones occidental y central y las más eleva- das en las provincias orientales.

D

ISCUSION

Y CONCLUSIONES

Cabe aducir que la reducción de la mortalidad infantil se ha logrado me- diante el mejoramiento de la atención ma- ternoinfantil que se debe, principalmente, a una decisión política adoptada a raíz de la Revolución, la cual otorgó prioridad al sec- tor salud desde los primeros anos de la dé-

cada de 1960. Esa decisión se encaminó no

solo a mejorar las condiciones de vida de la población, sino que impulsó el estableci- miento inmediato del Sistema Nacional de Salud. La cobertura de este sistema se ex- pandió a medida que el personal de la salud, los hospitales y los policl’micos se multipli- caron por todo el país, alcanzando hasta las regiones más apartadas. Estos servicios se

basan en el principio de que la atención mé- dica debe ser prestada por personal médico (con título universitario) auxiliado por el personal de enfermería y por técnicos de una amplia gama de disciplinas relacionadas con la salud.

Algunos autores, entre ellos Rohde (22), señalan que en los países indus- trializados la reducción de la mortalidad in- fantil se debe en gran parte a las mejorías al- canzadas en las condiciones generales de vida, más bien que a avances en la atención médica. Rohde propone que las altas tasas de mortalidad infantil en los países no indus- trializados pueden reducirse antes de lograr el desarrollo económico, ya que la mayor parte de esas muertes se deben a un número limitado de causas y ya existe la tecnología apropiada para reducir las más importantes. Sin embargo, este autor también hace hinca- pié en la voluntad política que tiene que motivar a los gobiernos para llevar a cabo una reducción sustancial de la mortalidad infantil.

Desde principios de los años se- senta, el Ministerio de Salud Pública de Cuba ha promovido los programas de in- munización (especialmente contra la po- liomielitis), y ha incrementado y fortalecido los servicios de atención a los recién nacidos y prematuros. Además, estableció progra- mas de lucha contra las enfermedades dia- rreicas agudas y la tuberculosis e implantó el programa de reducción de la mortalidad in- fantil. En la actualidad, se está desarro- llando un programa nacional de salud ma- temoinfantil (2.3).

Un análisis más detallado de la situación sugiere que las mejoras logradas en varias grandes áreas -por ejemplo, los cambios en el nivel de vida, las condiciones sanitarias y epidemiológicas, la atención médica ambulatoria, los servicios hospitala- rios y la tecnología de la salud- deben con- siderarse factores contribuyentes al pro- greso en la atención de la madre y del niño, y a la consecuente disminución de la morta-

(8)

CC* N-b- be In In u-l cu N C-Y 7 7 - -d - - 0 0 ó ó ó ó ó ó ó ó ó ó ó NObWLn rnb cu cucu 7 7 - -m ;; óó ó óó ó óó ó ó ó ó ó qqmwm *co N FN - - - T-03 F Y ó óó ó ó ó ó ó ó ó ó ó ó u-~~~r-..coLn brk m cul- F 7 cu l--t v - 0 ó ó ó ó ó ó ó ó ó ó ó ó Tt*Om’4huY br- * Nl- 0 7

(9)
(10)

El nivel de vida prosperó en va- rios aspectos. Por un lado, el estado nutri- cional de la población en general y de la in- fantil en particular mejoró notablemente, al instituirse sistemas que aseguran la adquisi- ción y distribución de alimentos en forma equitativa. Por otro lado, la eliminación del desempleo puso fin a la secuela de hambre y de miseria que lo acompaña y cuyas princi- pales víctimas son la madre y el niño. Es de notar que el ascenso en el nivel educacional de la población ha tenido repercusiones directas en la salud materna y la del niño. Además, el mejoramiento de las condiciones de vivienda (eliminación de barrios insalu- bres, construcción de viviendas higiénicas en zonas urbanas y edificación de nuevas comunidades en zonas rurales) contribuye a crear un ambiente sano que se refleja en la salud infantil.

En lo que se refiere a las condi- ciones sanitarias y epidemiológicas, se ha implantado un sistema de vigilancia epide- miológica en nutrición, enfermedades dia- rreicas y respiratorias agudas, así como en otras áreas de la salud. La situación sanitaria en todo el país se benefició mediante un abastecimiento de agua potable de mejor ca- lidad y el tratamiento más adecuado de aguas residuales. Se ha mejorado también el estado inmunitario de la población infantil de las zonas urbanas y rurales (24).

La atención médica ambulatoria

52

se ha ampliado y desarrollado tanto cuanti- tativa como cualitativamente, proyectando m

< los servicios de salud hacia la comunidad y TL

8 1 estimulando su participación efectiva en los programas emprendidos (25). (En este sen-

8 tido, merece mencionarse el trabajo siste-

ii?

s mático que se lleva a cabo con organiza-

3 ciones populares o comunitarias.) El sistema

8 nacional ha permitido crear el “médico de la

Cr, 3

familia”, que se encarga de atender a un grupo determinado de población y de pre-

B Q servar su salud. También se hace un esfuerzo

especial para garantizar el cuidado de las embarazadas desde una etapa temprana. 10

Con respecto a la atención hos- pitalaria, se instalaron salas respectivas para pacientes con enfermedades diarreicas agu- das y enfermedades respiratorias agudas y se estableció con carácter obligatorio la ad- misión inmediata de todo niño que acuda a los servicios de urgencia por enfermedad diarreica o respiratoria aguda y presente ele- mentos de riesgo. La política adoptada pro- mueve la presencia de la madre acom- pañante junto a su hijo en todas la salas de pediatría, incluso en la de cuidados inten- sivos, en todo el país (26). El porcentaje de partos en instituciones de salud se ha incre- mentado hasta constituir más de 98% de to- dos los nacimientos, y todas las unidades obstétricas del país ahora están equipadas para reanimar al recién nacido en las salas de parto (27).

En general, los servicios de neonatología se han ampliado y moderni- zado; la neonatología está establecida como especialidad médica y se ofrecen estudios de posgrado de enfermería en esa disciplina (28). Asimismo, hoy día se cuenta con 32 sa- las pediátricas para cuidados intensivos dis- tribuidas por todo el país y dotadas de equipo de la más alta calidad disponible, de acuerdo con los conocimientos técnico- científicos actuales.

(11)

como la fenilcetonuria y el hipotiroidismo. La creación de cuatro unidades de hemo- diálisis permite el tratamiento de la insufi- ciencia renal.

Todos estos cambios -funda-

mentados en la alta prioridad otorgada al sector salud- han sido en general factores contribuyentes a la reducción de la mortali- dad infantil observada durante el período de estudio.

R

EFERENCIAS

Klinger, A. Infant Mortality in Eastern Eu- rope. Budapest, Hungría, Statistical Publish- ing House, 1982.

Udjo, E. 0. Levels and trends in infant and child mortality among some Kanuri of north- east Nigeria. 1 Trop Ped 33(2)X%-47, 1987.

Wise, I? H., Kotelchuck. M., Wilson, M. L. y Mills, M. Racial and socioeconomic dispari- ties in childhood mortahty in Boston. N Engl 1 Med 313:360-366,198s.

Menéndez Valonga, M. C. y González Pérez, C. Análisis epidemiológico de la mortalidad infantil en un municipio de la Ciudad de La Habana. Reu Cubana Adm Salud 9(3):219- 230.1983.

McCormick, M. C. The contribution of low birth weight to infant mortality and child- hood mortality. N Engl ] Med 312(1):82-90, 1985.

Wegman, M. E. Low birth weight, vital re- cords and infant mortality. Pediatrics

78(6):1143-1144, 1986.

Newland, K. Infant Morfality and the Health of Societies. Washington, DC, Worldwatch Institute, 1981. Worldwatch Paper 47. Riverón Corteguera, R., Valdés Lazo, F. y Rodtíguez Castro, R. Salud maternoinfantil en Cuba: situación actual y perspectivas. Rev Cubana Pediatr 50(5):407-423, 1978.

9 10 ll 12 13 14 15

Paneth, E. Infant mortality reexamined [Edi- torial]. JAMA 247(7):1027-1028,1982.

Riverón Corteguera, R. Mortalidad infantil en Cuba 1968-1983. Rev Cubana Pediatr

57(6):677-700, 1985.

Organización Mundial de la Salud. Clasifica- ción Internacional de Enfermedades. Manual de Ia clasificación estadística internacional de enfermedades, traumatismos y causAs de de- función. Basada en las Recomendaciones de la Octava Conferencia de Revisión, 1965 y adoptada por la Decimonovena Asamblea Mundial de Za Salud. Ginebra, 1965, p. 489. Escudero, J. C. On lies and health statistics: some Latin Ameritan examples. Int 1 Health Ser-0 10(3):421-431, 1980.

Ley 1175 sobre la adopción de la definición de “nacido vivo” propuesta por la OMS. Gaceta Oficial de la República de Cuba, 17 de marzo de 1965.

Cuba, Mmisterio de Salud Pública. Resolu- ción Ministerial No. 513,29 de enero de 1969.

Ríos Massabot, N. E. Information systems for vital statistics in Cuba. In: Fernández, A., Molino, E. y Shiies, D. E., eds. Health Infor- matics in Developing Countries. Experiences and Viewpoints. Amsterdam, North-Holland Publishing Co., 1983, pp. 205-214.

16 Azcuv Henríauez. P.. Riverón Cortemera. R., IJíloa Franko, É, Hernández, M. y‘oosil; M. Promama de Reducción de la Mortalidad Infantil: Dirección Provincial de Salud Oriente Sur. Santiago de Cuba, diciembre de 1969. Documento mimeografiado.

17 Cuba, Ministerio de Salud Pública. Programa Nacional de Salud Maternoinfantil. La Ha- bana, 1980. Documento impreso.

18 Fondo de las Naciones Unidas para la Infan- cia (UNICEF). Estado mundial de Za infancia. Un ‘balance hadistico. Madrid, Sigío XXI Editores, 1987, p. 127.

19 Organización Mundial de la Salud. Clasifica- ción Internacional de Enfermedades. Manual a!e la cfasific~~ón esfadíítica inkmacional de enfermedádes, traumatismos y causas de defunción. Basada en las Recomendaciones de’la Conferencia para la Novena Revisión, 197.5 y adoptada por la Vi esimonovena Asamblea Mundial de Za Salu cf . Washington, DC, Organización Panamericana de la Salud, 1978. Publicación Científica 353 y 353 A.

(12)

mientos en Cuba. La Habana, abril de 1981. Tesis de bioestadistica.

21 Cuba, Comité Estatal de Estadísticas. Evalua- ción de los Registros de Defunciones en Cuba en 1974. La Habana, 1980.

22 Rohde, J. R. Why the other half dies. The sci- ence and politics of Child mortality in the third world. Assignment Children 61/62 (1):35-67, 1983.

23

24

25

Riverón Corteguera, R., Valdés Lazo, F. y Rodríguez Castro, R. Saúde maternoinfantil em Cuba na década de 1970-1979. In: Saúde e Revolu@o: Cuba. Rio de Janeiro, Edicóes Achiamé Ltda., 1984, pp. 313-339.

Werthein, L. y Riverón Corteguera, R. Resul- tados obtenidos en el control de algunas en- fermedades prevenibles por vacunas. Rev Cu- bana Hig Epidemial 19(4):378-388, 1981. Cuba, Ministerio de Salud Pública. Funda- mentación para un nuevo enfoque de la Me- dicina en la Comunidad. La Habana. 1974. Documento impreso.

S

UMMARY

26

27

28

Guerrero Rodriguez, T. La madre acompa- ñante en el Hospital Pediátrico Docente de Centro Habana. La Habana, 1971. Tesis de pediatria.

Famot, V, Dueñas, E. y Riverón, R. Mortali- dad oerinatal en Cuba. Ra, Cubana Obstet Ginecol2(2):135-146, 1976.

Dueñas Gómez, E. y Riverón Corteguera, R. La neonatologia en Cuba. Bol

Of

Sanit Panam 86(5):406-419, 1979.

29 Cuba, Comité Estatal de Estadística. Anuario estadístico 1986. La Habana, 1987.

30 Organización Mundial de la Salud. World Health Statistics Annuall985. Ginebra, 1986. 31 Cuba, Ministerio de Salud Pública. Informes

anuales del Ministerio de Salud Pública (1973-1987). La Habana, 1974 a 1988.

INFANT MORTALITY

IN CUBA,

1967-1987

The available statistical data in- dicate that Cuba’s infant mortality fe11 sub- stantially, by roughIy 7l.5%, between 1969 and 1987. Especially great gains were made against late neonatal (7-27 days) and postneonatal (28 days-ll months) mortal- ity, though reduction in early neonatal (O-6

days) mortality was also substantial,

amounting to about S4,3%. In general, the gains were spread fairly evenly among the country’s provinces, with Sant mortality tending to remain higher in the eastern provinces than in the central and western regions.

A key factor contributing to

these improvements was a policy decision made in the early 1960s that assigned high priority to the health sector and led to major improvements in the health services’ organi-

zation, quality, and coverage. Other

Imagem

FIGURA 1. Mortalidad infantil en Cuba, 1969-1987

Referências

Documentos relacionados

Figura 6ª - Análisis entre Fosforo y Boro de los suelos manglar en las estaciones de las localidades muestreadas en el Horizonte A... Un fuerte recubrimiento en las lenticelas ó en

Específicamente se refirió a los siguientes problemas: (a) el mejoramiento de las condiciones de vida en las áreas rurales de la América Latina, enfocado con un criterio

Cambios recientes hahihs en el coeficiente de mortalidad producido por la tubercubsis.- Tenemos finalmente que considerar las altera- ciones que en los últimos años ha

En esta situación, la enfermera profesional que trabaja en un servicio local de salud da prioridad a las funciones en que colabora con el oficial médico en las

morbidad y mortalidad con el mejoramiento de las condiciones de vida y la aplicación de las medidas profilácticas contra las enfermedades trasmisibles, y en particular la

La información producida en los talleres es un insumo más a tener en cuenta para la acreditación de los alumnos en cada una de las áreas y/o disciplinas (Res. Esta modificación en

Conclusiones: inversión en elementos que reducen las cargas de trabajo de enfermería, como los cambios en las condiciones de trabajo y en la gestión, podrá contribuir a la eicacia

¿Se trata de un paquete de prestaciones de alta relación costo-efectividad que puede mejorar los indicadores de salud aún en ausencia de mejoras sustanciales en las condiciones de