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Los Maquiavelos de Strauss y Skinner
Hilton Boenos Aires1
Resumen: Ese artículo aporta dos corrientes de interpretaciones distintas sobre Maquiavelo, personificadas en los nombres de Leo Strauss y Quentin Skinner. Empiezo por observar la manera que ellos manejan los escritos del autor florentino y en seguida profundizo el análisis de sus obras sobre él. Después analizo algunos puntos clave de discordancia entre sus posicionamientos y presento un abordaje general del pensamiento del autor renacentista, exponiendo como las corrientes académicas de la actualidad tienden a interpretarlo.
Palabras-Clave: Strauss, Skinner, Maquiavelo.
Abstract: This article analyzes two main currents of different interpretations about Machiavelli. Those held by Leo Strauss and Quentin Skinner. I start by observing how they look the writings of the Florentine author and later onI go deep in the analysis of their works about him. After that I analyze some controversial aspects between their positions, and I present a general approach about some aspects of Machiavelli’s thought, showing how the academic currents of our time tends to interpret him.
Keywords: Strauss, Skinner, Machiavelli. Introducción
Maquiavelo es un personaje que agrega una infinidad de opiniones e interpretaciones de las más variadas y confusas que uno
1 Doctorando en Filosofía en la Pontificia Universidad Católica Argentina - UCA.
47 pensador ya pudo reunir en torno de sí mismo. De loco satánico, arquitecto del mal, amante de los tiranos, hasta consejero del pueblo y analista científico de la sociedad humana, las imágenes son múltiples. Sólo en estas líneas ya encontramos por lo menos tres visiones distintas.
En realidad, uno de los factores que motivan ese problema es dado por razones y responsabilidad de la obra misma de Maquiavelo, pues, hay en ella una doctrina desencontrada y confusa, hasta el punto de llevar uno de sus mayores intérpretes, Benedetto Croce, a resumir cuatro siglos de investigación con la conclusión desencantada de que el pensador florentino es “un enigma que jamás será resorbido” (CARVALHO, 2011:12). La cuantidad de trabajos y obras existentes en nuestros días sobre el pensador italiano son muchísimas. Hoy tenemos investigaciones muy bien conducidas, hechas por estudiosos de primera grandeza como Leo Strauss, Quentin Skinner, Hans Baron y Maurizio Viroli, pero, en ellas, existen diferencias tremendas, y, en algunos puntos, sus visiones sobre Maquiavelo pasadas a los lectores son diametralmente opuestas y contradictorias. Por eso, podemos afirmar que comprender ese personaje, aunque ampliamente conocido, es una tarea difícil o tal vez imposible.
Sin tener intenciones de resorber “el enigma”, deseo apenas situar el lector de este artículo en las diferencias de comprensión de dos grandes comentadores de Maquiavelo. Para eso me interesa analizar los puntos principales de cómo Strauss y Skinner lo observan, ya que sus visiones del sujeto son opuestas y contradictorias entre ellas. El propio Skinner dice que es contrario a la
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visión de Strauss sobre el renacentista,2 por otro lado, explicar esos
dos intérpretes se muestra pertinente porque me permite abordar un universo más amplio de este escritor tan enigmático: un pensador “político-teológico” con características diabólicas (Strauss, 1958: 13) y un pensador puramente republicano. Por lo tanto, es imprescindible observarnos la manera que ellos desarrollan sus interpretaciones y sus formas de leer los autores del pasado.
Las interpretaciones de Strauss y Skinner
Debemos estar atentos a las formas de observar la lectura de las obras de los autores antiguos, hechas por los dos investigadores. En ese aspecto, Strauss, en una palestra (posteriormente transformada
en artículo) llamada “Como estudiar filosofía medieval”3, nos muestra
su posición en relación a las formas adecuadas de mirar el pasado:
Everyone admits that, if we have to study medieval philosophy at all, we have to study it as exactly and as intelligently as possible. As exactly as possible: we are not permitted to consider any detail however trifling, unworthy of our most careful observation. As intelligently as possible: in our exact study of all details, we must never lose sight of the whole; we must never, for a moment, overlook the wood for the trees. But these are trivialities, although we have to add that they are trivialities only if stated in general terms, and that they cease to be trivialities if one pays attention to them while engaged in actual work (…) [marcaciones hechas por nosotros] (STRAUSS, 1944: 323)
Hay que fijarse en los destaques hechos en las cuestiones de los “detalles de la investigación”. En este artículo, a pesar de Strauss
2(...) Mas alguns deles [los comentadores modernos de Maquiavelo], especialmente
Leo Strauss e seus discípulos, continuaram impenitentemente a manter a opinião tradicional de que (como diz Strauss) Maquiavel só pode ser caracterizado como um “professor do mal”. (SKINNER, 1988: 133-134).
3Lecture to be delivered on May 16, 1944 at the Fourth Institute of Biblical and
49 referirse a la filosofía medieval, la forma utilizada por él para analizar el período moderno es la misma. Él aborda la cuestión de las interpretaciones del pasado bajo la luz de las doctrinas del presente, como el historiador debe realizar el análisis histórico en búsqueda de acercarse con más fidelidad de como las cosas efectivamente eran, y por supuesto, no debe dejar pasar ninguno detalle por alto. En un primer momento, el lector puede pensar que esta sea una razón que hace con que Maquiavelo sea visto de maneras tan distintas entre sus
críticos de hoy y de los años siguientes a su muerte, 4 así, la lectura de
Skinner señala que el problema de comprensión de Maquiavelo tal vez no se restrinja solamente a sus obras, es decir: no sería únicamente un problema de interpretación literal, pero, posiblemente, también un
problema de interpretación histórica.5 Pero, en el artículo mencionado
arriba, Strauss empieza analizando las formas que uno puede utilizar para entender un autor. Señala que no se debe intentar comprender un filósofo mejor do que él comprendía a sí mismo,
4« Très souvent c’est la postérité qui se trompe; d’autres fois, - les plus rares, - ce
sont les contemporains. Ce qu’il y a de certain, c’est qu’il existe dans les appréciations humaine une loi immuable, qui s’étend du domaine individuel au vaste domaine de l’Histoire: (...). Et comme l’évolution des idées est constante, les contemporains, presque invariablement, n’ont pas eu la même opinion que la postérité; et, de même,à différentes périodes de l’évolution humaine correspondent des appréciations différentes. C’est pourquoi l’Histoire n’est pas une relation inerte des événements, mais une reconstitution critique du passé ; c’est pourquoi également, cette conception critique de faits écoulés souffre de continuels procès en revision et avec une telle force qu’elle vainc le misonéisme des hommes, sentiment plus enraciné dans l’âme des collectivités que dans celle des individus ».(FERRARA, 1928:2)
5«Lorsque le monde revient à la verité et que la conception des choses s’est
complètement soustraite au frein de la religion ou de l’idéalisation maladive, lorsque le chemin récemment interrompu dans le domaine des idées se renoue pour donner à l’esprit humain une idée exact de la vie, Machiavel retombe sous l’examen d’une anatomie critique, mais, cette fois, augmentée de la vitupération de trois siècles. Ce n’est plus un écrivain qui offre ses livres et sa vie à l’étude de la postérité, c’est le magicien qui occupe la pensée des reines et des rois, des grands soutiens de la foi, des grands préparateurs de la révolution ; c’est le colosse du mal contre qui se sont élancés tous les hommes de bien et dont le nom est devenu le symbol d’une tendance d’idées et de sentiments dans la vie publique et privées». (FERRARA, 1928:19)
50 porque la tarea del historiador del pensamiento es comprender el pensamiento del pasado, de la manera exacta como él propio se comprendía. Alejarse de esta tarea es equivalente a abandonar el único criterio practicable de objetividad en la historia del pensamiento. Como nosotros sabemos, el mismo fenómeno histórico es interpretado de las formas más variadas al largo de los diferentes períodos, por distintas generaciones. También el evento histórico aparece bajo diferentes perspectivas a depender del tiempo que lo observa. “La experiencia humana lanza nuevas luces sobre viejos textos”. Strauss ejemplifica que nadie puede prever como la Biblia será leída en los próximos 100 años. Eso implica que debemos hacer una lectura muy cuidadosa de las obras. Observaciones como estas nos llevan a adoptar una visión que dice que cualquiera interpretación alegada de ser “la verdadera interpretación” es insostenible. La infinita variedad de interpretaciones son hechas por tentativas conscientes o inconscientes de entender un autor mejor do que él entendía a sí mismo. Pero, para Strauss hay una manera sola de entenderlo: como él mismo si entendía. (STRAUSS, 1944: 323-324).
Por otro lado Skinner propone una manera distinta de interpretación de los clásicos. Sugiere que no podemos compréndelos se buscamos únicamente el sentido en las obras mismas:
¿Qué es, exactamente lo que este enfoque nos capacita a captar acerca de los textos clásicos que no podamos percibir simplemente leyéndolos? (...)en termos generales, (...) nos capacita a caracterizar lo que sus autores estaban haciendo al escribirlo. Podemos empezar a ver no sólo los argumentos que estaban presentando, sino también las preguntas que estaban enfocando y tratando de resolver, y hasta qué punto estaban aceptando y apoyando, o cuestionando y repudiando, y quizás polémicamente desdeñando, las suposiciones y convenciones prevalecientes en el debate político. No podemos esperar alcanzar este nivel de entendimiento si sólo estudiamos los propios textos. Para verlos como respuestas a preguntas especificas, necesitamos saber algo acerca de la sociedad en que fueron escritos. Y para reconocer la dirección exacta y la fuerza de sus argumentos, necesitamos cierta apreciación del vocabulario político general de la época. (…)
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comprender qué cuestiones está enfocando un escritor, y qué está haciendo con los conceptos de que dispone es equivalente a comprender algunas de sus intenciones al escribir. (1985: 10-11)
Como la cita muestra, sin mucha necesidad de otras explicaciones, el análisis de Skinner es completamente diferente de aquello propuesto por Strauss. Según él, para comprender el pensamiento de Maquiavelo es necesario reconstruir los contextos sociales, históricos y culturales que lo cercaban, y observar como estaba la sociedad y la política en la Italia renacentista. Juntamente se hace importante saber cómo eran las concepciones morales de su
tiempo.6 Ahora vámonos más a fondo en sus obras para elucidar en
que se constituyen las diferencias, empezando por Leo Strauss.
El Maquiavelo de Strauss: lo subversivo y la narrativa oculta
Cuando se lee Strauss muchas preguntas surgen y no podremos dejar de observarlas: ¿Es posible que todo que fue escrito por Maquiavelo sean mentiras? ; ¿A lo largo de cuatro siglos estuviéramos discutiendo y buscando un sentido en obras que no tienen ninguna
validez histórica ni científica?7Incapaces de
6 “Pretendo demonstrar que, para compreender as doutrinas de Maquiavel,
precisamos começar por recuperar os problemas com os quais evidentemente ele se viu em confronto em O Príncipe, nos Discursos e em suas outras obras sobre filosofia política. Para chegar a esta perspectiva precisamos, por outro lado, reconstruir o contexto no qual aquelas obras foram originalmente compostas – o contexto intelectual da filosofia clássica e renascentista, bem como o contexto político da vida da cidade-estado italiana no início do século XVI. Tendo restituído Maquiavel ao mundo em que suas idéias foram inicialmente formadas, podemos então começar a apreciar a extraordinária originalidade do seu ataque às concepções morais correntes em sua época.” (SKINNER, 1988:12).
7 “To speak of Machiavelli as a scientific student is at least misleading as to speak of
him as a patriotic. The scientific student of the society is unwilling or unable to pass ‘value-judgments’, but Machiavelli’s works abound with ‘value-judgments’. His study of society is normative”. (STRAUSS, 1958: 11).
52 aceptarnos la inmoralidad y violencia del pensamiento Maquiavélico, ¿estaríamos nosotros negando esta perversión, mientras tratamos de decir que sus escritos son científicos y retratan la cruda naturaleza humana? ¿Los primeros intérpretes del Príncipe tendrían razón a llamarlo de “Maquiavélico”? Preguntas similares a esas surgen en nuestras cabezas, porque la lectura de Leo Strauss indica que la obra de Maquiavelo oculta en su tejido algún misterio de otra naturaleza. Existen contenidos ocultos intencionales en sus escritos, que hacen con que él sea muy difícil de comprender, a pesar de tener una prosa aparentemente clara. De eso importa afirmar que él escribía de manera obscura para esconder sus reales intenciones y opiniones. Hay quién afirme que el autor florentino introduce, no solamente elementos extra-filosóficos sino anti-filosóficos en la historia de la filosofía. El propio Maquiavelo muestra que sus emprendimientos teóricos se
vuelven contra la tradición filosófica8, siendo eso el significado do que
él escribió en la introducción de los Discursos (1971: 76): “entrar por un camino que todavía no hubiera sido trillado”
Strauss (1963: 297) señala que Maquiavelo hace un rompimiento
con todos los filósofos anteriores9, intencional y conscientemente. Él
muestra que el Secretario Florentino dominaba muy bien la arte de escribir y, de esta manera, ocultaba en su escrita muchos elementos subversivos, heréticos, blasfémelos y revolucionarios (1958: 32-34, 56 y 79). Él acompaña la escrita de Maquiavelo dando grande atención a los detalles de la obra misma,
8 “E perché io so che molti di questo hanno scripto, dubito, scrivendone ancora io,
non essere tenuto prosumptuoso, partendomi máxime, nel disputare questa materia, dalli ordini delli altri”. capítulo XV del Príncipe
9 “Machiavelli appears to have broken with all preceding political philosophers. There
is weighty evidence in support of this view Yet his largest political work ostensibly seeks to bring about the rebirth of the ancient Roman Republic; far from being a radical innovator, Machiavelli is a restorer of something old and forgotten”.
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sin perderlos de vista.10 Según él, la narrativa maquiaveliana tiene una
serie de camadas y superficies. Así, inicialmente Maquiavelo presenta un análisis histórico, de la antigüedad o de su propio tiempo, y a partir de eso hace un juicio de valor con un enseñamiento y un consejo particularizado de cómo si debe actuar en alguna circunstancia similar. Las primeras camadas, o las más superficiales, tratan de ocultar las otras más profundas. Es decir: sus verdaderas opiniones y sus reales intenciones están escondidas de los lectores. El motivo que llevó Leo Strauss a considerar esa hipótesis fue su propia experiencia personal. Judío alemán, perseguido por el nazismo, “él sabía que ni todo lo que
un filósofo piensa puede ser escrito”11 (CARVALHO, 2011: 22). Muchas
veces el escrito sirve más para ocultar que para expresar una opinión verdadera. Sin embargo, el propio Maquiavelo había confesado a
Guicciardini, en una carta escrita en 17 mayo de 1521 12,
[…] I never say what I believe and I neverbelievewhat I say; and ifitsometimesoccurs to me that I saythetruth, I concealitamong so manyliesthatishard to finditout. (STRAUSS, 1958: 36)
Además, Strauss hace otra observación muy importante y polémica: la obra de Maquiavelo contiene erros abundantes y groseros de todos los tipos: citaciones confusas, referencias erradas a
10 Como ejemplo, apenas con las dedicatorias de los dos libros, El Príncipe y Los
Discursos, Strauss desarrolla muchísimas páginas de raciocinios al largo de toda su obra. Él también analiza los idiomas utilizados por Maquiavelo para escribir sus libros; en cuales capítulos él hace citas en latín; cuales son las palabras utilizadas para empezar las obras; cuales son los títulos de los capítulos y el contenido de ellos, que en muchos hay incompatibilidades entre el título y el contenido del capítulo; la cuantidad de capítulos, la progresión de los argumentos maquiavélicos en las pasajes y sus tendencias retóricas; la alternancia de los ejemplos antiguos y modernos expuestos por Maquiavelo, etc.
11 Sobre ese tema, mirar (STRAUSS, 2009).
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nombres o acontecimientos,13 generalizaciones abusivas, omisiones
inadmisibles, etc. “El mínimo de prudencia necesario seria ‘creer’ en una intención disimulada por detrás de eses erros y buscar por el sentido oculto” (Strauss; 1958:36). Este problema se muestra porque Maquiavelo escribe determinados argumentos en un capítulo inicial, después, en capítulos posteriores, pasa una visión distinta de aquella
escrita anteriormente.14 En ese juego de contradicciones,15 Maquiavelo
construye un pensamiento orgánico, pero completamente basado en contradicciones.
El capítulo 4 de la obra de Strauss (1958: 174-300) es lo más extenso y, probablemente lo más complejo. Su investigación es hecha más enfáticamente en relación a la religión y Dios en el pensamiento del florentino, aunque Strauss analice tales temas al
13 “Thus we understand that Machiavelli is not always concerned with historical truth,
and frequently changes at will the data supplied by the histories. (...) In the language of our time, Machiavelli is an artist as much as he is an historian. He is certainly very artful.” (STRAUSS, 1958:45)
14 En DiscursosII 1 el capitulo que muestra que Roma debió su grandeza a la virtud
más bien que a la suerte, está a la misma distancía de I 56, el capítulo sobre los signos celestes, que III 1, donde Fortuna es reemplaza por accidentes extrínsecos, en II 29, el capitulo sobre la Fortuna como ser pensante con voluntad, mediante cuya elección se elevó Roma a la grandeza. En la página 213, Strauss demuestra que la a pesar de Maquiavelo hablar de Dios, muchas veces “Dios” es remplazado por Fortuna. Mirar también, I 2-4, III 9, y 29; también Príncipe capítulos 6 y 7.
15Como ejemplo tenemos las contradicciones en la explicación de Maquiavelo entre
Florencia y Pompeya, abordadas por Strauss en la pagina 43; En las obras de Maquiavelo, mirar sus opiniones en relación a César como un bueno ejemplo de hombre, en el cap. 14 del Príncipe, y en el Libro I, cap. 52 de los Discursos, junto a la cuestión de las calumnias de Manlio y las ciudades corrompidas, (Libro I, cap. 8, y Libro III, también cap. 8). En la obra de Strauss, mirar pp. 62 y 69; en la p. 161, Strauss escribe: “[…] The kindness and mercy recommended by Machiavelli is appropriate for ruling one’s fellow citizens in a republic. But since republics are as such superior to monarchies, the opinion of Tacitus may be said to be truer regarding the inferior kind of regime whereas Machiavelli’s opinion is true of the superior kind of regime: Machiavelli’s opinion is truer than Tacitu’s opinion. In accordance with this, the next chapter (III 20) continues the praise of gentleness and enlarges it so that it becomes almost the praise of moral virtue in general; Machiavelli praises humanity, frankness, charity, mercy, chastity, liberality and affability by using the examples of Camillus, Fabricius, Scipio, and Cyrus. A difficulty arises from the facts that Cyrus was a monarch and that Machiavelli in the preceding chapter had recommended to monarchs severity rather than kindness”.
55 largo de todo su libro. En relación a las cuestiones religiosas, no podemos olvidar que Maquiavelo consideraba los ideales cristianos perniciosos a los hombres, y sobre todo para la política, porque la religión hacía los hombres débiles, en cuanto los humildes tenían más
glorias que los bravos guerreros.16 Así, es pertinente recordar que en
el capítulo 11 del Libro I de los Discursos, Maquiavelo habla de la importancia de la religión para la sociedad, pero, él no elogia las características metafísicas que hacen la conexión del hombre con los
aspectos de lo Sagrado, él felicita Numa Pompilio17por utilizarla como
un mecanismo de dominación para controlar el pueblo. Como las artes de la guerra son importantísimas para ejercer el dominio y el control sobre las naciones, la religión ejerce este mismo dominio y control a través de las artes de la paz (STRAUSS, 1958: 225-229). El florentino, como apunta Carvalho (2011: 53), jamás negó la existencia de Dios, el poder profético dado a Moisés por la Providencia Divina o la presencia de un influjo divino posterior a la expansión del cristianismo, apenas, todo eso es resumido para él en el concepto de fortuna, es decir: todo aquello que hace parte de la vida humana pero que no está bajo nuestro control. Sin embargo, mientras Quentin Skinner tiene y sigue la opinión más frecuente de los académicos de hoy, es decir, que el valor y el objetivo básico de los Discursos es la libertad; el deseo de Maquiavelo era de liberar los seres humanos de las tiranías, pero, contrario a Skinner, hay otra posibilidad de interpretación que señala que esa tiranía sería del Dios
16 (…) La Religione antica, oltre a di questo, non beatificava se non uomini pieni di
mondana gloria; come erano capitani di eserciti e principi di republiche. La nostra religione ha glorificato più gli uomini umili e contemplativi, che gli attivi. Ha dipoi posto il sommo bene nella umiltà, abiezione, en el dispregio delle cose umane: quell’altra lo poneva nella grandeza dello animo, nella fortezza del corpo, ed in tutte le altre cose atte a fare gli uomini fortissimi. (...)”. Discursos, Libro II, cap. 2, p. 149
56 Cristiano. Todo que fue planteado por él era una tentativa de “liberar”
los hombres del cristianismo y de las religiones 18 (SULLIVAN, 1996:
4). Ésta observación está de acuerdo con una señalización hecha por Strauss (1958:49). Observando los detalles referentes a las obras, después de analizar de manera cruzada la cuantidad de libros de Tito Livio, con la cuantidad de capítulos de los Discursos, y comparar con
la cuantidad de capítulos del Príncipe,19 Strauss encuentra una cita
referente a las Sagradas Escrituras hecha por Maquiavelo. En ella, el renacentista hace una comparación e interpretación de conceptos del antiguo con el nuevo testamento. Ahí se percibe una blasfemia oculta: cuando Maquiavelo considera el Rey David como un tirano, atribuyéndole las mismas características de Dios y a Dios. O sea, Dios sería también un tirano. Para nosotros, lectores del siglo XXI, la noción de las blasfemias y de los pecados seguramente no tienen el mismo impacto y severidad que en la época en que Maquiavelo vivió. Por eso,
se imagina que, de hecho, blasfemar20 a través de la
18En la obra de Strauss (1958), mirar tambiénlas páginas 165-173, donde es
planteada la cuestión del deseo de Maquiavelo de destruir el Cristianismo.
19Acreditamos que Strauss utilizó métodos de interpretaciones de la Kábala en su
lectura. Él no dejaeso explícito, pero se percebe una influencia mística ensuanálisis. “To repeat, we do not believe it to be accidental that the number of chapters of the Discourses is the same as the number of books of Livy, and hence we believe that one should wonder whether the number of chapters of the Prince, which is twenty-six, is not of some significance. We have seen that the twenty-sixth chapter of the Discourses is of eminent importance for the understanding of the Prince. We note that when discussing the Roman emperors in the Discourses, Machiavelli speaks explicitly of the twenty-six emperors from Caesar to Maximinus. To say nothing of the fact that Caesar was not an emperor, Machiavelli does not give any reason for making this particular selection from among the emperors; the only evident fact is the number of the emperors selected. It might appear that there is some connection between the number 26 and "prince," i.e., monarch. This is not the place to give further examples of Machiavelli's use of the number 26 or, more precisely, of 13 and multiples of 13. It is sufficient here to mention some further features of his work which would seem to indicate that numbers are an important device used by him”. (STRAUSS, 1958: 52)
20Príncipe, cap. 6 y 18. En la obra de Strauss, páginas 93-94. En la página 334,
Strauss cita este pasaje de InnocentGentillet: « C’est atheiste voulant montrer toujours de plus fort qu’il ne croit point aux sainctes Escritures, a bien osé vomir ce blaspheme de dire que Moyse de sa propre vertu et par les armes s’est fait Prince des Hebreux... ».
57 literatura era algo muy peligroso, por eso él trató de esconderla muy bien. Así es cuasi imposible no mirar con desconfianza para la imagine que Maquiavelo pasa a sus lectores de alguien prudente y justo con sus críticas, sobre todo con aquellas referentes a la religión, ya que en algunos capítulos él la blasfema, mientras que en otro la defiende, diciendo que “son odiosos los hombres que destruyen las religiones”
(Discursos, I, 10)21 , llevándonos a creer que él las considera
importantes para los hombres. De esa forma, si nota que Maquiavelo no es un autor fácil de comprender, pues frecuentemente si tiene la impresión de no sabernos lo que él piensa verdaderamente.
El Maquiavelo de Skinner: el ideal de mantener el Estado Es posible considerar Quentin Skinner como el autor de nuestros días más célebre en relación al pensamiento de Maquiavelo. Su obra “Los Fundamentos del Pensamiento Político Moderno” (1985) considerada magistral, es citada como referencia para la ciencia
política. En esta obra y en su libro específico sobre el Secretario22, la
investigación es hecha bajo las insurgencias y contenidos históricos. Skinner hace un recorrido por las tres principales obras del florentino observando factores biográficos y tratando de explicarlas de una manera sistematizada.
21 “(...) Sono pel contrario, infami e detestabili gli uomini distruttori delle religioni,
dissipatori de’ regni e delle republiche, inimici delle virtù, delle lettere, e d’ogni altra arte che arrechi utilità e onore allá umana generazione; come sono gl’impii, i violenti, gl’ignoranti, i dappochi, gli oziosi, i villi. (...)”. Mirar también Discursos, II 5 donde es abordado el origen humano de las religiones.
22 Esta obra se llama “Maquiavelo”. Utilizamos la edición en portugués de 1988, de
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Algunos autores, entre ellos, Ernst Cassirer23, señalan para una
contradicción entre El Príncipe y los Discursos, pero, Skinner no es de acuerdo con esa crítica, pues para él, los Discursos son parte integrante del Príncipe, y ésta obra es retomada por los Discursos que la profundiza. Para Skinner (1988:53-68) existen dos elementos muy importantes para toda la teoría de Maquiavelo. Uno es expuesto en los consejos a los príncipes de que ellos deben tener un ejército propio, porque “buenas leyes se hacen con buenas armas” (Discursos, I-7). Maquiavelo piensa eso a través de su experiencia de arreglar las milicias de Florencia, y de percibir que un príncipe no puede confiar en soldados mercenarios. El otro elemento clave para Skinner es el concepto de virtù, cuya toda concepción política de Maquiavelo es articulada de acuerdo con él, y su relación con la fortuna (SKINNER, 1988:44-53).
Para entender esa relación, es necesario aclarar cómo ese concepto es presentado por Skinner. Él entiende que la concepción maquiaveliana de virtù implica una ruptura con su significado original: la virtù de los moralistas romanos representaba la unión de cuatro fuerzas morales, o virtudes cardinales: sabiduría, coraje, templanza y justicia. Maquiavelo utilizará el termo con otra acepción. A pesar de la
virtù ser una especie de fuerza, ella será, en realidad, la habilidad de
flexibilizar la moralidad, permitiendo una actuación distinta del modelo ideal de la época (CARVALHO, 2015: 55). Esa capacidad de adaptación es imprescindible para que el príncipe pueda poner la fortuna a su favor, y, de esa forma, mantener su poder y su Estado. Según Skinner, (CARVALHO, 2015: 56) también es posible observar rompimiento y continuidad en la escrita de Maquiavelo. Hay continuidad con la tradición clásica en la medida en que, al portar el
23 Fue profesor de Strauss. Ya Strauss decía que los dos libros tienen una relación
59 discurso humanista, Maquiavelo hace eco con las influencias de Cicerón, Tito Livio y Seneca, momento este en que hay solamente el
rompimiento con la tradición Medieval.24Sin embargo, Skinner observa
que, en el caso del Príncipe, hay momentos de ruptura no solamente con el pensamiento medieval, pero también entre la tradición
humanista clásica.25 Lo que es perceptible cuando si percibe que El
Príncipe seria su oposición a las obras llamadas “los espejos de los
príncipes”,26 muy conocidas y circuladas en su época, juntamente con
la relativización que los conceptos de virtù y fortuna hacían con la moral vigente.
24 “(...) O esquema historiográfico que faz de O Príncipe a figura literária e conceitual,
onde se inventa uma modernidade fundada na recusa, até então desconhecida, de pensar o político a partir da moral e ‘da’ virtude, este esquema se mostrou esclarecedor quando se exige dele somente configurar o conjunto com o qual Maquiavel pretende romper. O Príncipe de fato deixa para trás a questão teológico-política da relação entre poder espiritual e poder temporal, e os modelos que a articulam. A esfera do político não é mais aquela medieval, (...) do Império ou da Igreja, mas aquela das multiplicidades: as cidades em luta. O Príncipe deixa também de lado os modelos elaborados pelos escolásticos para pensar o poder, que são todos ligados, no fundo, ao modelo unitário monárquico do imperium, que define o quadro de seu exercício, e na forma, à referência teológica que torna possível sua argumentação: a potência divina, absoluta ou prescrita. Ele abandona a maneira medieval de entender a relação entre a moral e a política: a questão do soberano perfeito [el espejo de los príncipes]. Enfim, ele abandona o ponto de vista escolástico sobre a questão do Estado e da Lei, eliminando a polaridade que, na Idade Média, tornava possível sua formulação: a distinção das duas Cidades, a terrestre e a celeste, elaborada por Agostinho. (...)”. (PRADEAU y otros, 2012:150).
25 “(...) Os humanistas se distinguiam, antes de mais nada, por sua adesão a uma
teoria particular sobre o conteúdo adequado de uma educação ‘verdadeiramente humana’. Esperavam que seus discípulos começassem pelo domínio do latim, passando à prática da retórica e à imitação dos melhores estilistas clássicos, para completarem seus estudos com uma cuidadosa leitura de história antiga e de filosofia moral. Também popularizaram a crença já antiga de que esse tipo de formação oferece a melhor preparação para a vida política. Como Cícero repetidamente sustentara, essas disciplinas alimentam os valores que mais precisamos adquirir para bem servir nosso país: a disposição de subordinar nossos interesses privados ao bem público, o desejo de lutar contra a corrupção e a tirania, e ambição de procurar alcançar os fins mais nobres dentre todos, a honra e a glória, para nosso país e para nós mesmos”. (SKINNER, 1988: 15-16)
26 Los denominados “Espejos de Príncipes” eran obras que recogían un conjunto de
directrices morales y de gobierno, dirigidas a inspirar la actuación de un buen soberano cristiano; en ellos se incluían referencias a aspectos muy diversos de la educación del futuro rey, destacando la Corte y la Administración.
60 Así, de acuerdo con la corriente más conocida de los académicos de la actualidad, donde Skinner se incluye, Maquiavelo sería un puro pensador de la “pura” política. Precursor (o creador como es dicho) de la ciencia política y del Republicanismo moderno. La tarea de Maquiavelo en éste planteo fue de liberar la política de las cadenas morales y los patrones corrientes de acción de su tiempo, trayendo la autonomía para la política, pues “el mundo político tenía reglas
propias”.27
Pero esta visión parece incluir un error en la relación entre su visión y las de sus contemporáneos. Maquiavelo y los autores más convencionales de obras sobre el gobierno principesco están en completo acuerdo (…) acerca la naturaleza de las metas que el príncipe debe fijarse. Como repetidas veces lo afirma Maquiavelo, su objetivo debe ser “conservar su Estado”, “lograr grandes cosas” y tender hacia los objetivos más elevados de honor, gloria y fama. La diferencia decisiva entre Maquiavelo y sus contemporáneos se encuentra en la naturaleza de los métodos que consideraron más apropiados para alcanzar estos fines. (…) Maquiavelo francamente (…) insiste, es aceptar crudamente que si un príncipe está genuinamente interesado en “conservar su Estado” tendrá que desatender las demandas de la virtud cristiana y abrazar de lleno la moral, muy distinta, que le dicta su situación (…). (SKINNER, 1985: 159).
De esa manera, la principal diferencia entre Maquiavelo y los autores de su época, sería lo que ellos comprenden como moral y lo que es moralmente aceptable o no. La ley que coordina el mundo
político para él es dictada por la necesidad 28 y circunstancias. Así,
27(MARTINS, 2008:21 apud AIRES; CINTRA FILHO, 2015:45)
28« La loi directrice du monde machiavélian est un situation-paradigme : celle de
l’acteur politque en proi à la nécessicité. Mais il vas de soi que si la nécessité est une aspect de l’indicatif, du monde tel qu’il va, elle ne le contient pas tout entier : les hommes font autre chose aussi que ce qu’ils peuvent éviter de faire. Le nouvel impératif, parce qu’il se veut congruent à l’indicatif, doit transformer ce dernier de façon que la contrainte de la nécessité soit la règle directrice de l’indicatif, lui aussi désormais nouveau. L’action politque conforme à l’enseignement de Machiavel doit tendre à généraliser la nécessité, à lui donner le plus de carrière et d’efficace possible. L’impératif machiavélien d’adéquation à l’indicatif suppose la métamorphose de ce dernier, c’est-à-dire la tranformation du monde, une transformation non moins radicale que celle dont on attribue le projet à l’utopie ». (MANENT, 2007:13)
61 como se supone que la concepción del bien para Maquiavelo sea el bien del Estado y del orden, es perfectamente aceptable que hagan sacrificios individuales en cambio por el bien estar general, contra las tiranías, la corrupción, y la preservación de la libertad. Hay una interpretación usual cuanto a los objetivos de Maquiavelo al escribir su teoría, que sería justamente el acontecimiento encadenado de eventos. Es decir: primeramente, el Estado italiano en situación de caos, corrupción y calamidad, necesitaría de un gobierno fuerte (regio/monárquico – del príncipe) para restablecer el orden, y en seguida, ser instaurada una república. Así, El Príncipe sería un manual importante para éste gobernante absoluto llegar hasta el poder, y Los
Discursos serían comentarios y consejos para manutención de la
libertad del pueblo, juntamente con los hombres republicanos.29
Maquiavelo, en el capítulo XV del príncipe, dice que su objetivo es analizar la “verdad efectiva de las cosas”, por eso, si sus contemporáneos comprenden las acciones humanas y dicen que los hombres deben actuar de esta o de aquella manera, Maquiavelo, al contrario, observaría como los hombres de hecho actúan y si ellos son limitados por leyes, aunque puramente morales y no jurídicas. Este punto es importante con respecto al carácter normativo de su teoría, y, al contrario do que muchos académicos escriben, existe un perfil idealista en el análisis del florentino. O sea, Maquiavelo no apenas observa el “ser”, pero también sino que un “deber ser”.
Para aquellos que ven en Maquiavelo un analista serio, revolucionario y libre de las corrientes morales, no lo ven como
29 Esta lectura es hecha básicamente en razón del contenido general de príncipe y
62 alguien sin moral. El argumento utilizado es que, a pesar de Maquiavelo saber que el hombre debería actuar conforme las reglas morales y las leyes, ellos no lo hacen, por eso, en vez de quedarse parado de brazos cruzados esperando que los hombres actuasen de manera distinta y buena, o de escribir consejos para los príncipes de la misma forma que su antecesores y contemporáneos (que no tendrían ninguna aplicación porque serían incompatibles con la actuación social de hecho, cómo se dije), él indica las practicas reales y efectivas de la sociedad. En el contramano de lo que es frecuentemente encontrado en la teoría política contemporánea, “Maquiavelo prefiere discutir el orden de una política posible, en vez de presuponer un acuerdo civil hipotético entre los individuos” (AIRES; FERRAZ, 2016: 37).
En respecto al “deber ser”, además de Maquiavelo, como muchos lo dicen, observar únicamente el “ser”, o “la verdad efectiva de las cosas”, en aquello que Maquiavelo expone, en sus consejos para los príncipes o al pueblo, también se encuentra un deber ser. De la misma manera, al paso que Maquiavelo recomienda el uso de la mentira, él también hace un alerta cuanto al uso demasiado de mentiras o de calumnias por ejemplo (Discursos: I- 8). En la conocida explicación si es mejor un gobernante ser amado o temido (Príncipe, XVII), él habla de los problemas de la utilización desmedida de la violencia, pues el príncipe podrá empezar a ser odiado. En eso nos encontramos en lo principal argumento hecho por los simpatizantes de Maquiavelo, que, al fin de todo, lo que él enseñó fue la práctica de la prudencia para lo éxito del Estado, y que hay benes mayores que sólo pueden ser mantenidos o conquistados a través de lucha y sacrificios, mismo que sea necesario hacer la guerra y matar a los
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otros.30 Así, considero que sea imposible que alguien que piensa sobre
las formas de actuación de la sociedad y expone cómo y cuando un gobierno acertó o erró en sus decisiones, no tenga en cuenta, aunque muy sutilmente, un modelo que considere ideal a ser seguido. Un “espejo”. En el caso de Maquiavelo eso es muy claro en sus elogios nostálgicos y en sus notas para las grandes ciudades llenas de virtù de la antigüedad. Maquiavelo, oponiéndose a la tradición humanista y a los “espejos de los príncipes”, terminó por criar otro espejo. De esa forma, es posible afirmar que existen elementos normativos e idealistas en su pensamiento, pues, como fue dicho, es una característica indisociable de la contemplación de las acciones humanas. Para afirmar lo que es correcto, necesitamos tener y conocer lo opuesto, lo que es incorrecto, pues, apenas así, habiendo parámetros de comparación, que podremos hacer juicios de valor. Se tenemos un modelo considerado “no-ideal”, necesariamente tendremos el opuesto, nuestro modelo “ideal” (lo que se pasa con las observaciones de Maquiavelo).
Es necesario recordarnos un aspecto controvertido: hace mucho tiempo que El Príncipe es considerado como una obra diabólica y el nombre de su autor como sinónimo de Satanás (proviniendo de ahí, de acuerdo con Samuel Butler, el apodo ‘Old Nick’ [‘Viejo Nick’], para hacer referencia a Satanás). Es verdad que muchos pasajes de su obra fueran citadas de manera totalmente fuera del contexto, para
30 En la página 325, Strauss escribe sobre los dos capítulos de los Discursos, II 18 y
III 30. En el encabezamiento de III 30, Maquiavelo habla de lo que debe hacer un ciudadano si desea llevar a cabo alguna buena acción en su república por su propia autoridad; el ejemplo central que se da en este capítulo es el de Moisés, que mató “innumerables seres humanos” con objeto de que sus leyes y sus órdenes prosperasen; según Maquiavelo, Moisés hizo estas cosas por en propia autoridad según la Biblia, no está claro si las hizo por su propia autoridad o por autoridad divina (Exodo 32.21-26 con ih. 27-28; cf. Números 16). también I 9- “Autor”, raíz gramaticalde “autoridad”, aparece en el sentido de “escritor”, según creo, sólo en I 25 y en I 58.
64 probar que su autor era “depravado” e “inmoral”. Aunque tal actitud no sea correcta y no haga justicia a la tesis de Maquiavelo en su totalidad, pues reduce su profundidad y algunas veces su sentido. Es necesario admitir que el florentino exalta el Estado encima del individuo, que los más entusiásticos representantes de sus teorías fueran Napoleón, Bismarck, Hitler, Mussolini y Stalin, y que, para Maquiavelo, el estado está libre de las obligaciones para con la
“religión” y la “moralidad”.31 En considerada la moral de su tiempo (una
moral muy próxima de los valores cristianos) y la lectura de Skinner que expone su teoría como el ideal de mantener el Estado, es necesario decir que su moral es adaptable o pasiva de ser relativizada. ¿Pero eso implica afirmar que Maquiavelo no tenga moral? Este es un punto muy polémico y que no hay espacio para desarrollar esta discusión de una manera más amplia en este trabajo, sin embargo, creo yo que es posible admitir la existencia de una moral en su obra, ya que el Maquiavelo recomienda una nueva fórmula de acción, basada en una nueva moralidad (SKINNER, 1988: 68-77). El lector que acompaña esas líneas puede si recordar de una frase muy conocida, atribuida a Maquiavelo, que “los fines justifican los medios”. A pesar de él no haber escrito esa frase, la característica general de su teoría indica para tal afirmación. No obstante, es necesario hacer otro cuestionamiento. Si tenemos un fin justo, ¿podremos “justificar” medios injustos, o utilizar cualquier medio para alcanzar tal fin? Bajo ésta justificativa podemos ver que los siete
31 “Ever since Niccolò Machiavelli’s day The Prince has been considered by some to
be a diabolical production, and its author’s name has been held synonymous with Satan (hence, according to Samuel Butler, ‘Old Nick’). Passages have been quoted out of context to prove their author depraved and immoral. Although such a practice is unfair and does not do justice to Machiavelli’s whole thesis, it must be admitted that he exalts the state above the individual; that the most enthusiastic exponents of his theories have been Napoleon, Bismarck, Hitler, Mussolini, and Stalin; and that his state is exempt from the obligations of ‘religion’ and ‘morality’” (BUCKNER, 1962:129 apud CARVALHO, 2011:18).
65 millones de judíos muertos por el Nazismo Alemán, y los cien millones
de muertos por el Comunismo32 estarían justificados porque sus
autores afirmaban tener un fin justo. En nombre de un paraíso terreno (o el fin de la historia), se abre espacio para las más atroces acciones
y masacres33.
Pienso que sea pertinente mencionar otro detalle de su obra. Una visión frecuente en los intérpretes de nuestros días, indica que Maquiavelo trata de pensar una filosofía y una política sin metafísica. Sin aspectos transcendentes. A pesar de Strauss hablar que en la escrita del florentino hay elementos “teológico-políticos”, existen palabras comunes a los estudios de filosofía que no se encuentra cuando se lee Maquiavelo, tales como gnoseología, epistemología y ontología, por ejemplo. Él no se interesa por el conocimiento de la naturaleza, también no busca ninguna explicación para las constituciones del ser y de los entes. Aunque él diga en algunos momentos de su obra cuestiones de los orígenes de los Estados, o la
naturaleza humana, lo hace en características puramente históricas34
o antropológicas. En ese aspecto la mirada de Strauss y de Skinner cuanto al rompimiento de Maquiavelo con las tradiciones clásicas, me parece correcta. Observando El Príncipe y Los Discursos en conjunto, él hace solamente una única referencia a Platón y una única referencia a Aristóteles (STRAUSS, 1958:224). Esa observación nos
32 Sugestión de lectura: (COURTOIS, y otros; 1999).
33 “(...) Essa ideia da história como um período da provação que culmina na glória da
história real permaneceu viva, embora profundamente mudada ao longo dos tempos, reaparecendo no nosso tempo em sua forma mais primitiva, como um elemento nas doutrinas políticas comunista e nacional-socialista sobre o fim da história, que verá prevalecer a glória de um grupo seleto contra os poderes inimigos obscuros”. (VOEGELIN, 2012:154).
34 “Maquiavel no capítulo I, do Livro I dos Discursos, explica a origem das cidades e
dos Estados, tendo como marco inicial para seus surgimentos essa união dos homens. Este capítulo claramente serviu de inspiração e de embasamento teórico para os autores célebres que o sucederam, ficando conhecidos como os ‘contratualistas’”; (AIRES; FERRAZ, 2015:53)
66 permite comprender con más facilidad el alejamiento de sus obras con las obras de Platón y Aristóteles, por ejemplo. Debemos mencionar que la filosofía de Platón contiene una orientación a los hombres a ignorar los placeres, las riquezas y los honores. A renunciar los benes del cuerpo y de este mundo y a practicar las virtudes. Todo eso es muy distinto en Maquiavelo, a comenzar por las glorias y honrarías, ya que en todo el contenido de sus obras se encuentra exhortaciones patrióticas muy fervorosas (VIROLI, 1998: 152), bien como él valoriza muchísimo la honrarías de los reyes y comandantes de ejércitos, también la riqueza y la grandeza de las naciones. Otra grande diferencia: para la teoría platónica la virtud se identifica con el conocimiento y el bien con la verdad, y lo que hace el autor florentino es relativizar todo eso, ya que aconseja la utilización de la crueldad, la mentira y la fraude. De la misma manera, juntamente con la ausencia de aspectos metafísicos en su pensamiento, no hay una distinción bien hecha de lo que sea el “bien” para Maquiavelo, mientras el bien platónico es metafísico. Por eso, muchos apuntan para el bien común y el bien general de la sociedad y Estado, como siendo la concepción
maquiavelianade bien (AIRES; FERRAZ, 2016: 37)35.
Conclusión
Evidentemente hay algo peculiarmente inquietante acerca de lo que Maquiavelo dijo o implicó, algo que ha causado una intranquilidad
35“(...) Thepatria comes before the individual citizen, but cannot exist without
citizens; hence the interest and the good of the former cannot possibly be separated from that of the latter.” ; “If we turn to Machiavelli he endorsed, (…) the interpretation of love of country as a charitable love of the common good of the republic. He explicitly affirms the equation between common good and patria (…)” (VIROLI, 1998: 152, 156).
67 profunda y duradera. Eruditos modernos han señalado ciertas inconsistencias, reales o aparentes, entre el sentimiento republicano de Los Discursos y el consejo a los gobernantes absolutos en El
Príncipe; ciertamente hay diferencia de tono entre los dos tratados, así
como enigmas cronológicos: esto crea problemas acerca del carácter, los motivos y convicciones de Maquiavelo, mismos que durante más de trescientos años han formado un rico campo de investigación y especulación para eruditos literarios y lingüísticos, psicólogos e historiadores (BERLIN,1997: 270).
Strauss y Skinner están de acuerdo con el carácter revolucionario, y en algunos momentos, subversivos del pensamiento maquiaveliano. La mensaje final del Príncipe es que, el príncipe debe ser alguien dispuesto a, inclusive, hacer el mal, si de esto venir el bien. Tal vez por eso le fue atribuida la frase que “los fines justifican los medios”. No obstante, muestra Skinner, que se observarnos los deberes del príncipe con la libertad, la clemencia y la justicia, esa “mensaje general” del libro puede ser repensada y cambiada. A fin de cuentas, Maquiavelo no sería una persona maquiavélica. Strauss era cético cuando a eso, y prefirió imaginar que por detrás de alguien que exponía consejos prudentes, había un “profesor de maldad”. François Franzoni, en una excepcional introducción a las obras del florentino, dijo que “lo que Sócrates ha hecho para la filosofía, Maquiavelo ha hecho para la política, pues la hizo descender a la tierra”. Pero, no deja de ser verdad lo que dijo Croce, Maquiavelo siempre será un enigma.
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