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De cómo hacer tipologías y no morir en el intento
Judith Pérez-Soria11El Colegio Mexiquense, A.C., México. [email protected]; [email protected]
Resumen. En esta ponencia se discuten las diferencias entre tipos investiga y tipologías. Si bien son dos recursos disímiles de la investigación, se suelen confundir y generan problemas de orden teórico y metodológico. Los primeros, corresponde a los tipos ideales en el sentido weberiano, son un recurso heurístico para guiar la investigación. Las tipologías, por su parte, se contruyen con la información de campo, emergen de la información cualitativa y son una herramienta para clasificar y analizar la diversidad empírica. En esta ponencia se proponen algunos elementos de orden práctico para elaborar tipologías, de manera que tiene un carácter metodológico instrumental que permite entender cuándo y cómo se realiza este proceso de clasificación y análisis cualitativo.
Palabras clave: tipos ideales; tipologías; análisis de la información cualitativa; sistematización y clasificación.
On the crafting of typologies without dying on the attempt
Abstract. In this paper we discuss the differences between ideal types and typologies. Despite being different resources of research, they are often confused, which generates theoretical and methodological problems. The first of these corresponds to the ideal types in the Weberian sense. It is a heuristic resource to guide the investigation. Typologies, on the other hand, are built with empirical information, emerge from qualitative information, and are a tool for the analysis of empirical diversity. In this paper we propose some practical guidelines to elaborate typologies. Its purpose, of an instrumental and methodological nature, is to clarify when and how classification by typologies is suitable.
Keywords: ideal types; typologies; qualitative information analysis; systematization and classification.
1 Introducción
Desde el inicio del pensamiento sociológico; es decir a partir de los primeros esfuerzos por entender el mundo social de manera científica, la construcción de tipos analíticos fue un asunto relevante en términos teóricos y metodológicos. Montesquieu fue el primer precursor del pensamiento social que utilizó y propuso tipos para entender la diversidad sociocultural (Zeitlin, 2001). Posteriormente, y bajo otros fundamentos epistemológicos, Weber se encargaría de formular el tipo investiga como un recurso de orden metodológico fundamental en la comprensión del sentido de la acción social (Weber, 1984).
Posteriormente, la sociología norteamericana también elaboró propuestas sobre los tipos como un recurso teórico-metodológico (Velasco, 2001). A pesar de tratarse de una propuesta que surge de la sociología funcionalista predominante, puso el énfasis en el uso de técnicas cualitativas para generar información que permitiera la construcción de tipologías (Merton, 1964; Capecchi, 1968).
El surgimiento de nuevos enfoques durante la década de los sesenta cuestionarían la relación entre dimensiones fácticas y no fácticas en la construcción del conocimiento científico. La teoría fundamentada parte de los hechos y, de manera inductiva, construye modelos interpretativos. De esta
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forma, las tipologías emergen de la información cualitativa y producen sus propios marcos de interpretación.
Así, mientras que los tipos ideales o tipos investiga -como son denominados por el mismo Weber (1984)- pertenecen a la dimensión no fáctica de la generación del conocimiento científico y su fortaleza radica en que son modelos teóricos que permiten orientar las observaciones empíricas. Las tipologías, en oposición, surgen de los datos y son fundamentales en la construcción de los marcos interpretativos, en este sentido son empíricas. A continuación se reflexiona sobre la tipificación en la construcción del conocimiento; la distinción entre tipos y tipologías, y se proponen algunos elementos para construir tipologías.
1.1 Aprehender el mundo: tipos y tipologías
La tipificación es una característica cognitiva central, es la forma en que procesamos la información del entorno social y natural, clasificamos y establecemos relaciones que nos orientan (McKinney, 1964). De ahí que la construcción de clases, categorías o tipos sea un proceso común del pensamiento humano que permite comprender (e interpretar) de manera inmediata lo que ocurre a nuestro alrededor (a partir del sentido común) y da pauta a procesos más elaborados que posibilitan la producción del conocimiento científico (Kahneman, 2012). Por ello, la elaboración de tipos y tipologías en la ciencias (naturales y sociales) es un recurso primario; como sostiene Zeitlin (2001, p. 29) si las realidades, que intenta describir la ciencia, no tienen elementos en común, es decir difieren entre sí de manera que no es posible clasificarlas, estarían fuera de toda comprensión racional.
Si bien se reconoce la importancia que tuvo el razonamiento subyacente a la clasificación de las sociedades que realizó Montequieu, las contribuciones más significativa en torno al tipo, como un recurso teórico y metodológico, se le atribuyen a Weber. Es a partir de su propuesta que se generó una amplia discusión sobre el potencial explicativo del tipo ideal (McKinney, 1964; Capecchi, 1968; Merton, 1964).
El tipo ideal se caracteriza por su potencial teórico y metodológico, porque permite analizar la diversidad de sentidos de la acción social. Se elaboran un modelo hipotético (racional) -en ese sentido puro- que se contrastará con la realidad empírica en donde la acción es una mezcla compleja de orientaciones y sentidos (racional, afectivo y tradicional). Pero este tipo es un modelo de acción con orientación racional (Weber, 1984).
Las reflexiones en torno a los tipos que se generan posteriormente varían en su capacidad conceptual (Velasco, 2001), pero se trata de modelos teóricos de los cuales se dependen conceptos y definiciones, es decir se encuentran en la dimensión no fáctica de la construcción de conocimiento científico (Alexander, 1995).
Por otro lado, las tipologías se construyen a partir de la información y, en ese sentido, pertenecen a la dimensión fáctica. Pueden estar vinculadas con marcos teóricos o no (como propone la teoría fundamentada), pero su elaboración es para analizar la información, por tanto, es una herramienta de clasificación y análisis.
Si bien la elaboración de tipologías empíricas es frecuente en los estudios cualitativos aun no forma parte de los manuales de investigación. Estos se centran en la codificación de la información y posteriormente platean la alternativa de construir tipologías, pero la orientación es mínima. De ahí
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que, la segunda parte que a continuación se presenta, se dedique a proponer algunos elementos de orden práctico para orientar la elaboración de tipologías.
1.2 Propuestas para elaborar tipologías: la información ordena
Antes de iniciar el proceso de elaboración de tipologías, y para evaluar si este procedimiento es pertinente, se requiere de la codificación de la información (de entrevistas, de observación o de documentos). Los criterios de agrupación, las técnicas de clasificación y el software utilizado pueden variar, lo importante es que la información esté ordenada y reagrupada en códigos y categorías. Si seguimos la teoría fundamentada, estaremos en condiciones de evaluar la pertinencia del análisis empírico por tipologías después de la codificación abierta y axial (Strauss & Corbin, 2002).
De esta forma, el investigador conocerá a detalle la información y estará en condiciones de evaluar la pertinencia de la elaboración de tipologías. El criterio orientador de dicha valoración es que: la información de campo (codificada) sea diversa y heterogénea, de manera que contenga diferentes escenarios de un mismo acontecimiento o variaciones (aparentemente contradictorias) de la misma vivencia, proceso o situación.
La diversidad la información puede ser histórica, es decir que el mismo fenómeno tenga variaciones en el tiempo; vivencial, que los sujetos tengan diferentes perspectivas sobre el mismo acontecimiento o hayan participado en diferentes eventos; contextual, que la variación responda a los espacios sociales donde se ejecuta la acción, o algún otro criterio. Posteriormente, se procede a la identificación de dimensiones centrales, en algunos casos dichas dimensiones están o son las categorías que agrupan a varios códigos. De ahí la importancia de tener una buena codificación.
Las categorías generales o dimensiones son comunes, lo que varía es la expresión empírica de éstas (véase tabla 1). Se recomienda hacer una matriz para visualizar, clasificar y comparar la información con mayor rigor, recuerde que es un proceso de constante reacomodo de dimensiones y contenido.
Tabla 1. Tipología de clubes de migrantes mexicano en los Estados Unidos
Dimensión Club tipo 1 Club tipo 2 Club tipo 3
Año de fundación Antes de 1970 Después de 1990 Después de 2000 Objetivos Recreación y filantropía Recreación y reducción
de costos para actividades de filantropía
Recreació, representación y reducción de costos para actividades de filantropía
Relación con la federación de clubes
Indendencia (previos a las federaciones)
Sujetos a los requisitos y reglamentos de las federaciones
Para formar federaciones
Migración por estado de procedencia
Histórica (de regiones con al menos un siglo de emigración)
Histórica (de regiones incorporadas durante el Programa Bracero)
Emergente (regiones cpn emigración a finales del siglo XX)
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Las filas corresponden a las dimensiones, las columnas a cada caso (de la tipología) y en cada casilla se encuentra la expresión singular del fenómeno. Cada casilla debe contener información diferente para construir, con fundamento empírico, la tipología. Si la información es similar en todas las casillas, entonces, hay que revisar la pertinencia de las dimensiones y la diversidad de la información.
Puede ocurrir que alguna propiedad de la dimensión se mantenga igual en todos los casos, mientras las demás varían, esto no invalida la construcción de la tipología, sino que se debe explicar porqué se expresa de la misma forma en todos los casos.1 Recuérdese que en el análisis cualitativo es de suma importancia analizar la información que “no encaja” o es contradictoria con los patrones identificados (Coffey & Atkinson, 2003).
La matriz es solo un recurso para la sistematización de la información que permite visualizar, de manera sintética, los elementos centrales de las expresiones diversas del fenómeno, pero no es el propósito final de la tipología: no sustituye la descripción densa (Geertz, 2001). Es solo una guía para tener cierta certeza de que las dimensiones son las adecuadas para el análisis. Aún queda por explicar a qué responde dicha variación del fenómeno, acontecimiento, vivencia, situación o contexto. Esta es la parte del análisis cualitativo final y depende de otros factores tales como los marcos interpretativos, el problema de investigación, la información que no se puede clasificar en tipología, pero es importante y la experiencia del investigador.
Conclusiones
Todo proceso de tipificación es un ejercicio mental que reduce la complejidad, distingue entre elementos (particulares y generales) y establece patrones con cierto grado de generalidad, es decir es la identificación de atributos relevantes (generales y distintivos). La diferencia entre tipos y tipologías, es que los primeros son de orden teórico, por tanto, las propiedades que establecen tienen un grado de generalización mayor. Mientras que las tipologías reducen la complejidad de la información empírica, los atributos que identifican permiten ordenar información diversa y hasta contradictoria, y se denominan como dimensiones.
Las tipologías sólo son pertinentes cuando contamos con información abundante y diversa, porque permite la identificación de dimensiones relevantes que explican las diferentes manifestaciones de un acontecimiento, situación, vivencia, experiencia o historia. Por ello, la construcción de una tipología útil radica en encontrar las dimensiones relevantes que permiten la clasificación de los casos disímiles. Tan importante es la información que se puede clasificar como aquella que no, tan importante es la identificación de las variaciones de fenómeno como de los elementos que no cambian, en eso radica la fortaleza del método cualitativo.
1 En este caso el objetivo de “recreación” se mantiene constante. Esto es así porque los grupos de migrantes mexicanos en
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Referencias
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Geertz, C. (2001). La Interpretación de las Culturas, Barcelona: Gedisa.
Kahneman, D. (2012). Pensar Rápido, Pensar Despacio, Madrid: Random House Mondadori.
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