Condiciones objetivas y subjetivas de trabajo
y trastornos psicofísicos
Objective and subjective working conditions
and psychophysical disorders
1 Hospital General de Zona 24, Instituto Mexicano del Seguro Social. Insurgentes Norte 1322, Col. Magdalena de las Salinas, Delegación Gustavo A. Madero, 07760, México, D. F. [email protected] 2 Maestría en Ciencias de la Salud en el Trabajo, Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco. Calzada del Hueso 1100, Col. Villa Quietud, Delegación Coyoacán, 04960, México, D. F. [email protected]
Margarita Pulido-Navarro 1 Mariano Noriega-Elío 2
Abstract The relationship between working conditions, psychophysical disorders, and employ-ees’ attitudes towards their jobs were analyzed in a pharmaceutical factory in Mexico. A cross-sectional study was conducted using three instruments: guided observation of job processes, guided evaluation of health and safety conditions, and an epidemiological questionnaire (N = 377). Tasks were found to be automated to a considerable degree, but organization was basically Fordist. Strong associations were found between sets of job requirements and certain groups of health outcomes. In the study population, perception of the job (attitude, satisfaction, control, and social support) showed an association with certain health problems. The study concluded that both subjective and objective occupational conditions play an important role in workers’ health.
Key words Work; Occupational Health; Psychophysical Disorders
Resumen Se analiza la relación entre las condiciones laborales, los trastornos psicofísicos y la valoración sobre el contenido del trabajo en una industria químico farmacéutica en México. Se llevó a cabo un estudio transversal a través de la aplicación de tres instrumentos: una guía de observación del proceso de trabajo, una guía para valorar las condiciones de seguridad e higiene en la empresa y una encuesta epidemiológica (N = 377). Los resultados muestran un proceso la-boral muy automatizado, pero con una organización del trabajo principalmente fordista. Se en-contraron fuertes asociaciones entre conjuntos de exigencias y conjuntos patológicos. La percep-ción que la poblapercep-ción en estudio tiene de su trabajo (valorapercep-ción, satisfacpercep-ción, contenido, apoyo social) muestra relación con algunos daños a la salud. Se pudo concluir que tanto las condicio-nes objetivas de trabajo como las subjetivas juegan un papel importante en la generación de en-fermedades en los trabajadores.
Introducción
Con el advenimiento de nuevas formas de or-ganización y cada vez más sofisticadas tecno-logías introducidas en los centros de trabajo, el entorno de los trabajadores y los procesos la-borales se han visto paulatinamente modifica-dos. La actividad industrial se ha transformado a nivel mundial a raíz de la crisis de las dos úl-timas décadas y por el desmedido y desigual proceso globalizador. La respuesta de las po-tencias consiste en una serie de cambios, tanto económicos como sociales, que buscan crear las condiciones para lograr un nuevo modelo de acumulación de capital y establecer el lla-mado nuevo orden económico internacional. En particular, en México, este proceso de “mo-dernización” ha modificado sustancialmente la política económica y social. A partir de él se aplican las estrategias neoliberales del nuevo modelo basadas en la “flexibilidad productiva” (Tamez, 1993).
La integración económica mundial a través de las empresas transnacionales no ha podido desarrollar un progreso social equiparable al lucro que crea. No ha eliminado las contradic-ciones inherentes al capital, sólo modifica sus formas y oscurece así las relaciones sociales. El crecimiento acelerado de ganancias, propicia-do por la innovación tecnológica, ante un mer-cado limitado, ha impulsado a las empresas de las grandes potencias a trascender sus límites geográficos.
Este proceso en la industria farmacéutica en México asume características muy particu-lares. La modernización y desarrollo de las em-presas transnacionales, con un fuerte avance en la investigación y en las técnicas de merca-do, dentro de un marco centralizamerca-do, han teni-do ventajas monopólicas sobre las firmas na-cionales mexicanas, a través del desarrollo de nuevos productos y procesos de producción. La rentabilidad de la industria farmacéutica es muy alta, con grandes márgenes de ganancias incrementados aún por los paraísos fiscales, que minimizan las cargas de impuestos a este tipo de empresas. La principal razón, en las úl-timas décadas, de sus grandes lucros estriba en la sobrefacturación de sus substancias activas, que los países en desarrollo importan de la em-presa transnacional (Soria, 1980).
La empresa en estudio, como otras farma-céuticas transnacionales, aprovecha una serie de ventajas para su expansión mundial. En nuestro país utiliza las instalaciones de otras industrias – ya bien constituidas – al absorber-las dentro de su monopolio o, con su gran po-der adquisitivo, compra una planta que ha
ob-tenido certificaciones de calidad, lo que le ahor-ra la implementación propia. La constante in-novación tecnológica, con la consecuente mo-dernización de sus procesos industriales le ga-rantiza un amplio margen de ganancias con la menor posibilidad de riesgos para la producción. Tres políticas particulares definen las ini-ciativas de esta empresa: innovación, rapidez y crecimiento superiores, con un fin primordial: el rendimiento máximo. A partir de estas polí-ticas se estructuran una serie de cambios per-manentes que finalmente tienen repercusión sobre el último eslabón de la cadena de deci-siones: el trabajador, quien únicamente asume las directrices dictadas desde los niveles jerár-quicos más altos. De ahí también que el obrero sea considerado sólo un factor más para asegu-rar la producción y que sus condiciones labora-les no sean las más propicias para su desarrollo. La tendencia hacia la mecanización y la au-tomatización incrementa la demanda psíquica de los trabajadores, al someterlos a cambios que implican simplificación, monotonía y re-petitividad de la tarea y, sobre todo, a activida-des carentes de contenido e interés. Las conse-cuencias de estos cambios se manifiestan en trastornos mentales, asociados con el estrés y la fatiga y, con frecuencia, en la aparición de una gran variedad de enfermedades físicas (Gar-dell, 1982; Glaser et al., 1987; Laurell, 1983; No-riega, 1993; Schnall et al., 1992, 1998). Además, se ha hecho evidente el incremento del estrés psicológico en las poblaciones trabajadoras (Bourbonnais et al., 1998) y de fatiga patológi-ca que, aunque algunos la asocian a factores infecciosos y físicos (Chen, 1986; Yousef et al., 1988), muchos otros la asocian a aspectos so-ciales y laborales (Pawlikowska et al., 1994).
Esta enajenación del trabajo, aunque más refinada que en el taylorismo y el fordismo de las primeras décadas del siglo pasado, produce también una percepción negativa en los traba-jadores que genera sufrimiento mental y físico, derivado de la modernización económica (Ka-wakami, 1993).
Metodología
construc-ción de un diagrama de flujo del proceso; (b) una guía para evaluar las condiciones de segu-ridad e higiene en la empresa, que examinó 121 preguntas divididas en 16 capítulos: edificios, locales e instalaciones de la empresa; orden y limpieza; sistemas contra incendios; instala-ciones eléctricas; manejo, transporte y almace-namiento de materiales; señales, avisos de se-guridad y código de colores; ruido; vibraciones; radiaciones ionizantes y no ionizantes; condi-ciones térmicas extremas; ventilación; ilumi-nación; herramientas, equipos y maquinaria; agentes contaminantes biológicos; materiales y sustancias químicas peligrosas y servicios pa-ra los tpa-rabajadores (Fpa-ranco, 1998) y (c) una en-cuesta individual para ser cumplimentada per-sonalmente, la cual se aplicó a 377 trabajado-res de un universo de 412, lo que significa una no respuesta del 8.5%. Este instrumento reco-gió algunos aspectos demográficos y de condi-ciones de vida, así como los riesgos y exigen-cias más importantes detectados por los otros dos instrumentos. Además, captó la presencia de indicadores relacionados con el contenido y el control del trabajo y sobre la valoración de los trabajadores con respecto al mismo, tales como: posibilidad de fijar el ritmo de trabajo, aprendizaje de nuevos conocimientos, desar-rollo de habilidades, creatividad, toma de deci-sión, satisfacción laboral y apoyo social. Sobre los daños a la salud se indagaron aspectos rela-cionados con las condiciones de trabajo, con especial interés en los trastornos somáticos (hi-poacusia, musculoesqueléticos, varices); men-tales (ansiedad, depresión, trastornos del sue-ño), psicosomáticos (digestivos, cardiovascula-res, cefalea, migraña) y fatiga. Los trastornos ir-ritativos, tanto dermatológicos, de vías respira-torias como de conjuntivas, no se abordaron debido a su menor frecuencia, probablemente asociada a una aparición tardía de estos pade-cimientos por su largo período de exposición y de latencia, que no se presentaron de manera tan importante como los otros padecimientos, por la alta movilidad de estos trabajadores.
La investigación se realizó durante los años 2000 y 2001. El trabajo de campo se hizo en el año 2000, en los meses de julio (aplicación de las guías) agosto y septiembre (aplicación de la encuesta). El acceso a la empresa y la relación con los trabajadores se hizo a través del servi-cio médico. Éste es contratado por la propia empresa y tiene más de cinco años prestando un adecuado servicio, lo que en la actualidad hace que los trabajadores tengan relativa con-fianza en él. Además, se advirtió a los trabaja-dores que los datos, en ningún caso, se usarían de manera personal o se tendría acceso por
parte de la empresa a los mismos, sino que su uso sería sólo para fines epidemiológicos y es-tadísticos. Por estas dos razones se puede su-poner que no hay un sesgo importante en las respuestas derivadas de la encuesta.
Resultados
La población en estudio tiene en promedio 33 años, con una desviación estándar de 7.2. Dos terceras partes son del sexo masculino. Casi la tercera parte tiene carrera universitaria y el 75% completó, al menos, la educación secun-daria. El 64% es casado y el 69% tiene hijos. Es-tas características nos hablan de una población preparada, con relativa estabilidad y con nece-sidad de conservar el empleo como forma de asegurar la subsistencia de la familia.
A través de la aplicación de la guía para eva-luar las condiciones de seguridad e higiene se pudo constatar que la empresa cumple, en tér-minos generales, con las directrices fundamen-tales vigentes, de acuerdo con las normas ofi-ciales mexicanas; esto quiere decir que los lla-mados riesgos físicos y químicos no rebasan los límites permisibles. Sin embargo, las nor-mas oficiales no contemplan todos los aspec-tos relacionados con la propia actividad de los trabajadores y con las formas de organización del trabajo que impone la empresa. Ambos as-pectos, como se muestra en los resultados, pre-sentan complicaciones y tienen fuertes reper-cusiones en la salud de los trabajadores. Inclu-so aquellos elementos que están dentro de la normatividad afectan a los operarios, como es el caso del ruido que, como se sabe, con límites inferiores a los permitidos también causa pro-blemas diversos mentales y físicos.
El campo de actividad de la empresa inclu-ye dos líneas principales: fabricación de medi-camentos y vitaminas. Cuenta con dos plantas: una de ellas se dedicada a la fabricación de an-tibióticos y su producción es mecanizada. La otra, fabrica diversos productos farmacéuticos como analgésicos, esteroides, antihipertensi-vos y antitusígenos, entre otros. Los procesos en esta planta son, en su mayor parte, automa-tizados.
trabaja a ritmos muy acelerados para alcanzar las metas de producción fijadas por la empre-sa. Durante el periodo de observación, el ritmo no era acelerado, lo que daba la impresión de lentitud y aburrimiento en los operarios. La modalidad fordista y la automatización dan pie a la repetitividad y parcelación de las tareas, con una simplificación extrema del trabajo. Su función se limita en el mejor de los casos a ali-mentar la máquina una y otra vez con materias primas, frascos, cápsulas, grageas, cajas indivi-duales, pero en otros, su actividad queda res-tringida a la vigilancia pasiva de la máquina. El obrero no tiene la menor posibilidad de parti-cipar en la planeamiento y organización de las tareas. Así, se evidencia un trabajo carente de contenido que, lejos de favorecer el desempe-ño de las capacidades de los trabajadores, obs-taculiza el desarrollo de habilidades y poten-cialidades y la adquisición de nuevos conoci-mientos. Tampoco les brindan la posibilidad de plantearse metas a alcanzar en su propio trabajo, más bien los despojan de su capacidad de raciocinio, pues no necesitan resolver situa-ciones que requieran análisis, juicio, cálculo, abstracción; en resumen, el uso de las funcio-nes mentales superiores (Guélaud et al., 1981). Hay un riguroso control de calidad de los pro-ductos donde los trabajadores verifican que és-tos cumplan con las características de calidad requeridas. En esta fase del proceso los traba-jadores están sujetos a una supervisión muy estricta, alta responsabilidad y alto ritmo de trabajo.
Un aspecto trascendente, en cuanto a la for-ma de organización del trabajo, es la rotación de turnos. La rotación afecta la salud de los
tra-bajadores al verse alterado su ciclo circadiano y su vida cotidiana en el ámbito individual, fa-miliar y social. Además, la empresa impone mayor tensión al añadir un ingrediente de in-seguridad porque los supervisores, ya sea por necesidades de la producción, por favoritismo o como mecanismo de represión, pueden deci-dir cuándo y cómo modificar el turno de cual-quier trabajador, problema que además genera división y rivalidad entre los obreros, asegu-rando para los supervisores un gran poder.
La empresa muestra poco interés en las condiciones de sus trabajadores, ya que existe poca permanencia de los mismos en ella. Exis-te alta movilidad de los operarios, puesto que, a pesar de que la empresa tiene 20 años en la zona, el 46% de los trabajadores no alcanza 6 años de antigüedad. A pesar de eso, por las condiciones de exigencia hay poco ausentis-mo. En el último año, sólo la tercera parte de la población faltó en alguna ocasión y alrededor del 30% de ellos faltaron por motivos de salud. En promedio, las ausencias por ésta y otras causas fueron de entre uno y dos días.
Para mostrar los hallazgos más relevantes del perfil epidemiológico general se presentan las principales asociaciones entre los riesgos, las exigencias y los problemas de salud. Como se observa en la Tabla 1 es evidente que en es-tos trabajadores predomina la exposición a las exigencias sobre los riesgos y, además, que hay una mayor asociación de éstas con los trastor-nos y las enfermedades. Sin embargo, es im-portante aclarar que los riesgos físicos y quími-cos, además de seguir teniendo importancia en esta industria, pueden no mostrar una asocia-ción tan evidente con las enfermedades, como
Tabla 1
Perfil epidemiológico del conjunto de trabajadores de la empresa.
Perfil de riesgos y exigencias Tasa* Asociación**
Control estricto 70,6 Psicosomáticos digestivos y musculoesqueléticos Minuciosidad 56,0 Ansiedad, musculoesqueléticos y fatiga
Inmovilidad (posición incómoda, 42,4 Trastornos musculoesqueléticos, ansiedad, trastornos permanecer de pie) del sueño, fatiga y varices
Jornada prolongada 41,1 Ansiedad
Ruido 39,3 Depresión, ansiedad, trastornos del sueño, migraña, fatiga e hipoacusia
Repetitividad 38,7 Migraña, fatiga y trastornos musculoesqueléticos Trabajo en días de descanso 35,5 Gastritis, úlcera, colitis
y vacaciones
* Tasa por 100 trabajadores. ** Mantel-Haenszel p < 0.05.
es el caso de las exigencias, debido a que la apa-rición de estos padecimientos ocurre después de largo tiempo de exposición y de latencia, lo que difícilmente se puede ver en esta pobla-ción que tiene alta movilidad.
Las exigencias son básicamente de tres cla-ses: las relacionadas con el tipo de tareas, cuya característica principal es la falta de contenido del trabajo (minuciosidad, inmovilidad, repeti-tividad); las asociadas al tiempo de trabajo (jornada prolongada y trabajo en días de des-canso y vacaciones) y, por último, las relacio-nadas con una supervisión y control muy es-trictos. En relación con los riesgos el más im-portante es el ruido. Como se observa, estas exigencias desempeñan un papel trascendente en la aparición de dos conjuntos patológicos: los psíquicos, los psicosomáticos y la fatiga (ta-sa de 69 por cada 100 trabajadores) y los mus-culoesqueléticos (tasa de 48 por 100). Se puede decir que éstos dos conjuntos son los que defi-nen el perfil de estos trabajadores (Tabla 1).
Relación entre conjuntos de exigencias y conjuntos patológicos
Una forma de expresar la complejidad de los procesos de trabajo es a través de analizar su impacto en conjuntos de exigencias. El estudio mostró asociaciones significativas entre mani-festaciones como la fatiga y los trastornos mus-culoesqueléticos con estos conjuntos. Lo que se pretende mostrar es que – a pesar de la vi-sión de la medicina del trabajo, centrada toda-vía hoy en día en un enfoque unicausal –, los problemas de salud se explican por conjuntos de elementos que comparten un origen común en cuanto a sus determinantes.
Así, en la Tabla 2, el conjunto de exigencias asociadas a la fatiga patológica, tales como, el
trabajo monótono o aburrido, el exceso de aten-ción, la inmovilidad, las posiciones incómodas y el permanecer de pie durante toda la jorna-da, evidencian un tipo de actividad carente de control y de contenido y con múltiples proble-mas de tipo ergonómico. Todos los trabajado-res expuestos ptrabajado-resentan un riesgo del doble al cuádruple de presentar fatiga que aquéllos no expuestos.
Del mismo modo, la Tabla 3 muestra que los trastornos musculoesqueléticos también están estrechamente asociados con exigencias ergonómicas y con una actividad carente de contenido. Los trabajadores que padecen este tipo de situación tienen aproximadamente el doble de riesgo de presentar estos problemas de salud.
Integralmente, puede decirse que en el pro-ceso de trabajo de la industria farmacéutica, con alto desarrollo tecnológico, predomina un tipo de trabajador descalificado, con tareas muy parceladas, desprovistas de control y con-tenido, que se caracterizan por exigencias que impiden un desarrollo ergonómico adecuado y que se expresan en problemas como la fatiga y los trastornos musculoesqueléticos.
Condiciones subjetivas de trabajo y salud
Dentro del campo de la subjetividad en el tra-bajo se analizaron cuatro elementos funda-mentales: la valoración que el trabajador hace su actividad y las condiciones en las cuales se desarrolla ésta; la forma en que percibe si hay satisfacción o no en función de lo que hace en su actividad productiva; cómo valora sus tareas en relación con si éstas tienen control o care-cen de él; y si cuenta con apoyo social dentro del trabajo para afrontar las situaciones que se le presentan. Estas condiciones se analizaron
Tabla 2
Relación entre fatiga y exigencias laborales.
Exigencia Razón de Intervalo de p**
prevalencia* confianza 95%
Trabajo aburrido 3,8 1,4-10,4 0,04
No poder desatender la tarea 3,4 1,7-7,0 0,003
Posiciones incómodas 2,6 1,4-5,0 0,003
Permanecer de pie 2,5 1,3-5,0 0,005
Estar fijo en el lugar de trabajo 2,3 1,2-4,5 0,01
* Tasa de expuestos entre tasa de no expuestos.
por medio de la construcción de cuatro índi-ces, uno para cada condición mencionada.
En la percepción de los trabajadores no só-lo se trató de captar la vasó-loración sobre el con-tenido del trabajo, sino que se pretendió intro-ducir la idea sobre si hay propiamente elemen-tos humanizantes en el trabajo, es decir, si éste es estimulante para la creación y recreación del propio sujeto.
La percepción negativa que tienen los tra-bajadores por las actividades repetitivas y ca-rentes de contenido también se expresa en la aparición de sufrimiento mental y físico. Así, esta percepción muestra relación con algunos daños a la salud. Se observaron riesgos desde dos a cuatro y medio veces más altos de tras-tornos psíquicos y de fatiga en los trabajadores con percepción negativa respecto a la valora-ción del trabajo, satisfacvalora-ción en el trabajo, con-trol sobre el trabajo y apoyo social que en aquel-los con percepción positiva (Tabla 4).
Podría parecer que la subjetividad de los trabajadores, entendida como la percepción que tienen de su actividad laboral, al contrario de lo que se piensa comúnmente, influye me-nos en los trastorme-nos psicosomáticos que en los psíquicos y la fatiga. Así se observa en la Ta-bla 4 que los psicosomáticos son los que me-nos diferencias presentaron entre los expues-tos y los no expuesexpues-tos.
Se pudo apreciar que un índice muy sensi-ble es el del apoyo social, ya que mostró nota-bles diferencias entre aquellos trabajadores que lo tienen y los que no, es decir, aquéllos en los que sus compañeros de trabajo son solidarios y valoran lo que hacen y también en los que sus jefes consideran que las tareas que lleva a cabo el trabajador son importantes. El sistema de apoyos sociales en estos trabajadores puede es-tar amortiguando las respuestas al estrés y pro-tegiéndolos contra los efectos dañinos de éste.
Discusión
La metodología de investigación utilizada, que combina técnicas cualitativas (guía de obser-vación del proceso de trabajo y guía de seguri-dad e higiene) y cuantitativas (encuesta), per-mitió tener una visión integral de la relación entre las condiciones laborales y de salud en esta empresa y en este grupo de trabajadores. La visión cualitativa permite conocer las carac-terísticas de los procesos de trabajo y de las condiciones de seguridad e higiene y, por lo tanto, permite proponer cuáles son los aspec-tos centrales que deben ser estudiados en cada uno de los trabajadores. Reducirse sólo a una
de estas técnicas quita riqueza a la informa-ción y por lo tanto a un entendimiento más in-tegral de lo que es el trabajo y la salud en un colectivo.
En este centro de trabajo se encontraron en condiciones aceptables muchos aspectos de seguridad e higiene, tales como: áreas de tra-bajo; sistemas contra incendio; manejo, trans-porte y almacenamiento de materiales y sus-tancias químicas peligrosas; señales, avisos y códigos de colores; herramientas, equipos y maquinaria; así como los servicios para los tra-bajadores. Es decir, se satisfacen los estándares de seguridad definidos en la norma ISO-9000. Además, también se cuenta con varios elemen-tos favorables exteriores al trabajo, como son: extensas áreas verdes y canchas deportivas. Desafortunadamente, estas medidas se cen-tran más en la búsqueda de la superación de la calidad del producto que en la preocupación por las condiciones de trabajo y de salud de las personas que ahí laboran.
Los resultados obtenidos muestran que los problemas de salud que afectan a los trabaja-dores son derivados de las formas de organiza-ción asumidas en los procesos laborales. La automatización implica poco control de estos procesos por parte de los trabajadores y una medición rigurosa del rendimiento individual con muchas otras consecuencias, tales como, la desaparición de la necesidad de desplazarse para acercar materiales o alimentar a la máqui-na, lo que reduce los tiempos “improductivos”. El ritmo de trabajo se sigue supeditando a la máquina, lo que limita más la autonomía. La automatización reduce las tareas, pero esta re-ducción de funciones trae cargas psíquicas (Rajchenberg, 1990).
Los trabajadores en este estudio presenta-ron, a pesar de su condición de sanos, una se-rie de síntomas que en inicio hablan de sufri-miento, indicios orientadores del malestar rei-nante, probable generador o disparador de en-tidades nosológicas bien reconocidas y preve-nibles (Gardell, 1982; Manuck et al., 1995; Ro-sengren, 1991) y que tienen una alta incidencia en los trabajadores, en gran parte debida a las características de los actuales procesos pro-ductivos. En la mayor parte de las actividades analizadas, el trabajador no puede ejercer con-trol sobre sus tareas, ni tiene la posibilidad de incrementar sus conocimientos o desarrollar su creatividad e iniciativa. Así, se mantiene la-tente la evocación de afectos negativos, listos a dispararse justo en el momento de agregar ten-sión a la actividad (Karasek & Theorell, 1990).
acti-vidad, a pesar de que su labor no les depara la posibilidad de desarrollo, situación que nos puede hablar de cierto grado de enajenación de su condición humana. Esta condición busca siempre la forma de plasmar sus potencialida-des; el trabajo representa el principal recurso del hombre para lograr ese objetivo, pero si ese recurso está bloqueado, presenciamos enton-ces una subutilización de las capacidades mentales diseñadas para tal fin.
Ante la idea generalizada de que los traba-jadores prefieren un trabajo simple, que no les represente esfuerzo mental, hay estudios que demuestran lo contrario, es decir, que los ope-rarios prefieren actividades enriquecidas (Gué-laud et al., 1981). En esta idea juega un peso muy importante el juicio histórico respecto al trabajo, es decir, la consideración del trabajo como algo desagradable y forzoso. La subutili-zación de las estructuras mentales ocasiona, tarde o temprano, la esclerosis de las estructu-ras cerebrales destinadas al pensamiento abs-tracto. Hasta el momento no se ha llevado a ca-bo intento alguno por indemnizar a los traba-jadores por esa disminución en sus capacida-des funcionales. De otra manera, los que se
en-cargan de organizar las tareas tendrían más cuidado en dotar de contenidos enriquecedo-res todas las actividades laborales.
Una percepción negativa del trabajo se tra-duce en insatisfacción y frustración de las po-tencialidades de los trabajadores que da lugar a disgusto, tensión y manifestaciones psíqui-cas y somátipsíqui-cas de daño (Frankenhaeuser, 1991). Sin embargo, los trabajadores que perci-ben esa situación los coloca en posición de oponer resistencia. Podría incluso ese males-tar, jugar un papel de mecanismo de defensa de su integridad, cuyo rasgo principal es el ra-ciocinio. Así, en situaciones que ponen en ries-go esa cualidad esencial, la llamada de aten-ción sería el síntoma psíquico o físico para evi-tar o superar la situación.
A muchos de los trabajadores estudiados, las condiciones laborales no les ofrecen la oportunidad de desarrollar sus capacidades. Las ideas de un trabajo “saludable” enfatizan la necesidad de dar posibilidades a los trabajado-res de: influir y controlar sus actividades, expe-rimentar sentimiento de comunidad y perte-nencia en el trabajo y desarrollar capacidades personales y aptitudes profesionales por me-Tabla 3
Relación entre trastornos musculoesqueléticos y exigencias.
Exigencia Razón de Intervalo de p**
prevalencia* confianza 95%
Estar fijo en el lugar de trabajo 2,8 1,5-5,2 0,0007
Permanecer de pie 2,1 1,2-3,8 0,01
Posiciones incómodas 2,0 1,1-3,6 0,02
No poder desatender la tarea 1,9 1,1-3,3 0,01
Supervisión estricta 1,8 1,1-3,0 0,03
* Tasa de expuestos entre tasa de no expuestos. ** Mantel-Haenszel.
Fuente: Encuesta individual, México, 2000.
Tabla 4
Relación entre condiciones subjetivas de trabajo y daños a la salud *.
Daños Valoración Satisfacción Control Apoyo social
Psíquicos 3,1 1,9 3,8 4,5
Psicosomáticos 1,5 1,1 1,2 2,9
Fatiga 3,6 1,8 2,6 2,9
dio de aprendizaje continuo (Frankenhaeuser & Johansson, 1986). La valoración de las exi-gencias por parte del trabajador lo obliga a es-timarlas en relación con sus capacidades de afrontamiento (Frankenhaeuser, 1989), por eso el control personal y un margen en la toma de decisiones se consideran factores de amorti-guación que permiten a las personas trabajar mucho y a la vez disfrutar del trabajo y conser-var su salud (Karasek & Theorell, 1990). El ejer-cer control en el trabajo, entendido éste como la capacidad de los trabajadores para influir en los sucesos relacionados con su trabajo,
au-menta la satisfacción laboral y reduce las res-puestas corporales al estrés. Esa posibilidad de asumir un papel activo y participativo en el tra-bajo, al permitir utilizar de la mejor manera las capacidades del trabajador, incrementa la au-toestima (Frankenhaeuser, 1989). Si no se cuen-ta con escuen-tas condiciones favorables, o aun con-tando con ellas, una estrategia importante pa-ra afrontar el estrés en el tpa-rabajo es el apoyo so-cial (Gardell, 1982; Shankar & Famuyiwa, 1991). De ahí que estos elementos sean esenciales a valorar cuando se estudia la relación entre el trabajo y la salud.
Referencias
BOURBONNAIS, R.; COMEAU, M.; VÉZINA, M. & DIONE, G., 1998. Job strain, psychological distress and burnout in nurses. American Journal of In-dustrial Medicine, 34:20-28.
CHEN, M., 1986. The epidemiology of self perceived fatigue among adults. Preventive Medicine, 15:74-81.
FRANCO, J. G., 1998. Verificación, Diagnóstico y Vigi-lancia de la Salud Laboral en la Empresa. México, DF: Universidad Autónoma Metropolitana-Xochi-milco.
FRANKENHAEUSER, M., 1989. A biopsychosocial ap-proach to work life issues. International Journal of Health Services, 19:747-758.
FRANKENHAEUSER, M. & JOHANSSON, G., 1986. Stress at work: Psychobiological and psychosocial aspects. International Review of Applied Psychol-ogy, 35:287-299.
GARDELL, B., 1982. Scandinavian research on stress in working life. International Journal of Health Services, 12:31-41.
GLASER, R.; RICE, J.; SHERIDAN, J.; FERTE, R.; STOUT, J.; SPEICHER, C. E.; PINSKY, D.; KOTUR, J.; POST, A.; BECK, M. & KIECOL-GRASER, J. K., 1987. Stress-related immune suppression: Health im-plications. Brain, Behavior, and Immunity, 1:7-20. GUÉLAUD, F.; BEAUCHESNE, M.; GAUTRAT, J. & ROUSTANG, G., 1981. Para un Análisis de las Condiciones de Trabajo en la Empresa. México, DF: Instituto Nacional de Estudios del Trabajo/ Lima: Instituto de Investigación y Desarrollo de la Autogestión.
KARASEK, R. & THEORELL, T., 1990. Healthy Work Stress. Productivity and the Reconstruction of Working Life. New York: Basic Books.
KAWAKAMI, N., 1993. Effects of job stress on occur-rence of mayor depression in Japanese industry a case control study nested in a cohort study. Jour-nal of EducatioJour-nal Psychology, 63:261-270. LAURELL, C. & MARQUEZ, M., 1983. Procesos
labo-rales y patrones de desgaste. In: El Desgaste Obrero en México, pp. 14-37, México, DF: ERA. MANUCK, S.; MARSLAND, A.; KAPLAN, J. R. &
WILLIAMS, J., 1995. The pathogenicity of behav-ior and its neuroendocrine mediation: An exam-ple from coronary artery disease. Psychosomatic Medicine, 57:275-283.
NORIEGA, M., 1993. Organización laboral, exigencias y enfermedad. In: Para la Investigación Sobre la Salud de los Trabajadores, Serie PALTEX 3, pp. 167-187, Washington, DC: Organización Pana-maericana de la Salud.
PAWLIKOWSKA, T.; CHALDER, T.; HIRSCH, S.; WALACE, P.; WRIGHT, D. & WESELY, S., 1994. Pop-ulation based study of fatigue and psychological distress. BMJ, 308:763-766.
RAJCHENBERG, E., 1990. Nuevas tecnologías, proce-so de trabajo y salud. In: Salud y Crisis en México. Textos para un Debate(I. Almada, org.), pp. 157-185, México, DF: Siglo XXI.
ROSENGREN, A., 1991. Risk of coronary heart disease in middle-aged male bus and train drivers com-pared to men in others occupations: A prospec-tive study. International Journal of Epidemiology, 20:82-86.
SCHNALL, P.; SCHWARTZ, J.; LANDSBERGIS, P.; WAR-REN, K. & PICKERING, T., 1992. Relation between job strain, alcohol, and ambulatory blood pres-sure. Hypertension, 19:488-494.
SCHNALL, P.; SCHWARTZ, J.; LANDSBERGIS, P.; WAR-REN, K. & PICKERING, T., 1998. A longitudinal study of job strain and ambulatory blood pres-sure: Results from a three-year follow-up. Psycho-somatic Medicine, 60:697-706.
SHANKAR, J. & FAMUYIWA, O., 1991. Stress among factory workers in a developing country. Journal of Psychosomatic Research, 35:163-171.
SORIA, V., 1980. Estructura y comportamiento de la industria farmacéutica en México. Revista de Cien-cias Sociales y Humanidades. UAM Iztapalapa, 1:111-141.
TAMEZ, S., 1993. Flexibilidad Productiva y Accidentes de Trabajo. México, DF: Universidad Autónoma Metropolitana.
YOUSEF, G.; BELL, E.; MANN, G.; MURUGESAN, V.; SMITH, D.; McCARTNEY, R. & MOWBRAY, J., 1988. Chronic enterovirus infection in patients with postviral fatigue syndrome. Lancet, 1:146-150.
Recibido el 27 de noviembre de 2001