CampaTna contra
la ünchariaks
en la
Provincia
de Cebú, Filipinas
El doctor César Mercader, presidente de la novena sección sanitaria del distrito de sanidad número 35, del Servicio de Sanidad Filipino, presenta un informe de una campaíía contra la uncinariasis, del cual se toman las siguientes notas.
El Cirujano Auxiliar Manalan g, del Servicio de Sanidad Filipino, era director de dicha campaña, auxiliado por técnicos y otros asistentes.
A cada casa se le entregaron recipientes para que colocaran mues- tras fecales que habían de ser examinadas. Esto se efectuó con el fin de determinar el porcentaje de las infecciones y también como un medio de despertar el debido interés en cuanto al tratamiento de los pacientes. Mientras se llevaban a cabo los trabajos de examinar estas muestras, a los funcionarios públicos, maestros, estudiantes y a otras personas residentes en la población, se les proporcionaron demostra- ciones prácticas relativas a los huevos y parásitos. Ademas, el interés del pueblo se desperto mediante el empleo de métodos que pueden bosquejarse brevemente como sigue :
Se efectuó una entrevista con el presidente de la municipalidad y los directores de las escuelas, cuya aprobación y ayuda se obtuvieron. Una semana antes de empezar realmente los trabajos, el presidente de la municipalidad publicó un anunció, en el cual manifestaba el lugar y las fechas donde se efectuarían los exámenes y se aplicarían los tratamientos. Otros miembros del gobierno municipal fueron debidamente notificados, instruyéndoseles que por todos los medios posibles ayudaran a dicha obra. Antes de la fecha del tratamiento, se enviaron inspectores para que en cada barrio indujeran a unas cuantas familias para que aceptaran el tratamiento, a fin de que otros posteriormente siguieran su’ejemplo, y también para elegir los edificios que estuvieran provistos de los elementos adecuados para alojar temporalmente a las personas que estaban sometiéndose al tratamiento. En algunos casos, se utilizaron los edificios de escuelas. En la mañana del día en que los trabajos habían de comenzar, el hecho se anunció públicamente y se repartieron circulares que con- tenían las siguientes instrucciones :
(a) Venga hoy para que lo pesen y para entregarle una tarjeta de identificación.
(b) NO ‘coma nada esta noche ni mañana por la mañana.
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(d) Venga provisto de una estera (para que se acueste) y de una vasija.
(e) Venga temprano para que lo examine el doctor . . . (f) Traiga consigo su tarjeta de identificación.
Distribuyéronse carteles libremente, los cuales dieron muy buenos resultados para inducir al pueblo a que viniera al examen. Entre ‘i estos carteles se mostraron los siguientes:
(a) Retratos de anquilostomas adultos y de huevos.
(b) Excusado antihigié$co-demostración de como se propaga la uncinariasis.
(c) Las lombrices jóvenes que entraban en el cuerpo a través de la piel.
(d) Un croquis del cuerpo que mostraba la ruta de los gusanos al entrar, incluso las venas, arterias, corazón, pulmones, tráquea, esófago, estómago y los intestinos.
(e) Grabados que mostraban la mermada resistencia de la víctima, que le hacían fácilmente susceptible de contraer otras enfermedades. (f) Los modos de propagación de la uncinariasis y de otras enfer- medades, debido + la manera impropia de disponer de los excrementos humanos.
(g) Diseño de un intestino que ostenta anquilostomas, algunos de los cuales aparecen colgados de la pared intestinal.
(h) Un excusado higiénico.
La medicina que se usó en el tratamiento fué el tetracloruro de carbono purificado, envasado en botellas de un litro de capacidad. Se administró un centímetro cúbico por cada cinco kilogramos de peso del paciente, co,nsistiendo la dosis máxima de 12 C.C. Las enfer- medades del corazón, el hígado o los riñones, en un período avanzado, se consideraron como contraindicaciones, lo mismo que la preñez y el edema, a menos que este último fuera causado por la infección de la uncinariasis.
De las 2,556 personas que se trataron, únicamente 7 mostraron sín- tomas resultantes adversos. En 3 casos se notó una gran debilidad. Estos pacientes se trataron por medio de inyecciones-de estricnina y alcanfor, y se restablecieron. En 4 casos se echaron de ver vómitos excesivos, los cuales se combatieron con inyecciones de morfina y estricnina, y en el caso de un niño, se le administró el paregórico en el té.
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Du$anjug : Por cieizto
’ Infección con una 0 más especies de parásitos intestinales 100 Con 91 anquilostoma ___ .._ ._ .:. 93 Con Ascaris __ __ ___.. _. ___ ____. __ ._ ___ 83
Con Trichuris __ .._.. __ __ 76
Ronda:
Infección con una 0 más especies
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parásitos intestinales 100 Con el anquilostoma _ _. ._ ._ _ 82 Con Ascaris ______ __ ___.. .._ ______._ ._ __ ..__ _.... . Con TrichurG _._._,_ .._____..._____ 1. ..__ __... __ ..__70 40
Observaciones
Las campaîias contra la uncinariasis han resultado populares y beneficiosas, por cuanto ayudan a llevar a cabo las medidas sanitarias rurales. Las conferencias solas no son tan eficaces como cuando se amplían por medio de carteles y de demostraciones prácticas. Estos carteles deben contener direcciones con grabados, pero no deben mostrarse con excesiva libertad al mismo tiempo que se pronuncian las conferencias. Deben conservarse para mostrarlos permanentemente o usarlos para atraer las multitudes justamente antes de comenzar una conferenc?a.
No debe pretenderse llamar por SLI nombre a los pacientes para administrarles medicina, puesto que esto da por resultado demoras innecesarias. A los pacientes debe permitírseles formarse en filas voluntariamente, con sus respectivas tarjetas de identificación, y entonces puede dárseles sus dosis en rápida sucesión.
Una vez que se administra la medicina, cada paciente debe echarse para evitar cualesquiera efectos desagradables, tales como los vómitos. Cuando se manifiestan síntomas desagradables, el paciente debe someterse a tratamiento en seguida.
h estos pacientes pueden proporcionárseles conferencias cuando ya están próximos a dárseles de alta, después del tratamiento del día.
Se cree que el tetracloruro de carbono posee muchas ventajas res- pecto de otros remedios. El hecho de arrojar centenares de lombrices media hora. después de haberse administrado una dosis, result,a una lección objetiva sumamente efiegz.
A 97 de los pacientes que se sometieron a tratamiento, se les apli- caron al mismo tiempo inyecciones de la vacuna anticolérica, sin que se produjeran síntomas desagradables.