PALUDISMO
Indice parasitario y esplénico de la capital de Tucumán, Argentina.- Según el estudio de Cossio, l el índice parasitario del paludismo varía mucho, tanto en los cuatro distritos de la capital de Tucumán (de 2.35 a 10.57) como en los suburbios (de 3.52 a 74.10). La distribución de las formas clínicas y el mdice esplénico también varían mucho.
PaZudGmo en Jujuy, Argentina.-Mazza y Arroyabe 2 declaran que en 1926, 35 por ciento de 207 niños examinados en la margen del río Chico en Jujuy, albergaban parásitos en la sangre, y un 26 por ciento eran gametóforos. Un grupo de 23, examinado en el mismo año en un dispensario, arrojó 47 por ciento de portadores maláricos, y 27 por ciento de gametóforos. En 1927, otro grupo de 15 lactantes arrojó porcentajes de 51 y 30, respectivamente, y otro examen de 109 niños, 28 y 48 por ciento, respectivamente. El Plasmodium praecox (PI. fa&parum.--RED.) estaba representado por 54 por ciento contra 26
por ciento de terciana benigna, 17 por ciento de cuartana, y 3 por ciento de fiebres mixtas. Estas cifras patentizan que los niños de corta edad, y principalmente los recién nacidos y lactantes, constituyen en el norte verdaderos depósitos de virus. Para evitar estas enferme- dades, Mazza y Arroyabe proponen la protección mecánica del recién nacido por medio de camas fiambreras revestidas de alambre.
El paludismo en Santiago del Estero.-En la época de 1900-1902 la proporción de paludismo llegó a 72.90 por ciento entre los 11,409 habitantes de Santiago del Estero, Argentina, y a 88 por ciento en las cercanías del foco de la epidemia.3 La mortalidad en 1921 llegó a 50.75 por ciento (!-RED.), para descender a 19 por ciento después de terminadas las obras de saneamiento. El paludismo no existió en la ciudad hasta el año de 1900 en que se presentó como consecuencia de la construcción de obras de defensa contra los desbordes del río Dulce.
Norte Argentino.-Tossi declara que en la Provincia del Alto Paraná y Misiones el chucho adquiere un carácter pernicioso. En el año de 1905, una epidemia de paludismo bilioso le costó la vida a 1,000 personas; la epidemia de 1912 ocasionó más de 2,000 defun- ciones, sin que ningún puerto dejara de contar con 30 ó 40 óbitos por malaria; en 1927 murieron, entre la Guayara y Posadas, unos 1,500 individuos de paludismo. La mayor parte de los enfermos presentan al examen microscópico formas tercianas y cuartas, y en 60 por ciento formas mixtas. En el tratamiento, la quinina por vía bucal resultó poco eficaz en el período agudo, a la dosis diaria de 1.5 Gms., pero en los casos crónicos resultó satisfactoria. Para dominar la infección, --
* Cossio, R.: IV Reun. Soc. Arg. Pat. Reg. Nor. 172, 1928.
2 Mazza, Salvador, y Arroyabe, Vicente: IV Reunión Soc. Arg. Pst. Reg. Norte, 1928, p. 210. 3 Bruehmann, Carlos A.: IV Reun. Soc. Arg. Pat. Reg. Nort. 143, 1928.
1 Tossi, E.: IV Reunión Soc. Arg. Pst. Reg. Norte, 1928, p. 260.
20 OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [Enero, surtieron efecto las inyecciones diarias de 1 Gm. de quinina durante 3 días seguidos, y después en días alternados. Con el salvar& y el diemenal los resultados fueron inferiores. Tratado el ataque de paludismo, es conveniente recurrir a los reconstituyentes. Bertoni, experimentando en el año 1884 en centenares de palúdicos sobre la hora más propicia para administrar la quinina, descubrió que se debía dar 12 y no 6 horas antes del ataque. El autor también ha probado con buenos resultados ciertas plantas regionales: taperyvá (café del monte) ; parahiva o palo amargo, quinium, verbena indígena, asociada con kerá-kai y limón, y guarana.
Mkque, Bolivia.-Flores6 declara que de las 800 personas que viven en Mizque, Bolivia, no hay una sola que no sufra de paludismo, ya
agudo o crónico. Los 101 alumnos de la escuela y los seis profesores estaban atacados. El pueblo no puede prestarse más para la cría del mosquito: acequias en las calles, declive insignificante y falta absoluta de higiene. Mizque está llamado a ser dentro de poco tiempo un extremo ferroviario, y, por consiguiente, un centro comercial. Por esa consideración y otras la Dirección General de Sanidad de Bolivia va a iniciar su compaña anti-palúdica en Mizque.
fn’dice esplénico y parasitario en Centroamérica.-C1arks ha conti- nuado sus investigaciones de los índices esplénico y parasitario en Centroamérica, comparando las distintas razas allf. El índice esplé- ’ nico total por razas fue éste: latinoamericanos, 43.9 por ciento; negros antillanos, 18.5 por ciento; negros caribes, 27.4 por ciento; pero si sólo se tomara en cuenta el índice esplenomegálico, es decir, los bazos que alcanzan uno o más traveses de dedo por debajo del reborde costal, las cifras serían éstas: latinoamericanos, 28 por ciento; negros anti- llanos, 6.5 por ciento; y negros caribes, ll.2 por ciento. La frecuencia del paludismo estivoautumnal terciano y cuartano, asociado con la esplenomegalia, fué casi igual a la frecuencia general de cada especie en campaña. Para el autor, deben emplearse los dos índices, a fin de determinar con mayor exactitud la frecuencia del paludismo, pues si sólo se emplea el fndice esplénico, pasarán desapercibidos muchos casos de paludismo agudo. Por ejemplo, 49.6 por ciento de las 3,588 personas acusaron una pelfcula sanguínea negativa y falta de esplenomegalia; 23.2 por ciento, una película negativa y un bazo palpable; 13.5 por ciento, una película positiva y un bazo no palpable; y 13.6 por ciento, una pelicula positiva y un bazG palpable. El índice parasitario es más elevado en los negros que el esplénico, sucediendo lo contrario en los latinoamericanos. La comparación de los grupos de las tierras altas y bajas indica que el paludismo es la principal causa de la esplenomegalia en las posesiones de la United Fruit Company. Donde el índice parasitario es bajo, el esplénico . _---
6 Flores, A.: Bol. Direc. San. Púb. 1: 50 (agto.), 1929.
revela una disminución semejante, tanto en adultos como niños. Entre los 3,588 latinoamericanos de las tierras bajas estudiados, el índice parasitario llegó a 27.9 por ciento y el esplénico a 46.7 por ciento, y entre 308 de las tierras altas, a 8.1 y 12.3 por ciento, respec- tivamente; en 1,152 negros antillanos de las tierras bajas, 26 y 18.5 por ciento; en 328 negros caribes de las tierras bajas, 40.8 y 27.4 por ciento; en 99 blancos extranjeros de las tierras bajas, 19.2 y 9 por ciento; en ll indios montañeses, 9.1 y 0 por ciento; en 6 hindús, 16.6 y 33.3 por ciento; en 5 mestizos chinos, 20 y 0 por ciento; y en 4 mulatos mestizos, 25 y 75 por ciento, respectivamente. En conjunto, el índice esplénico llegó a 36.8 por ciento, y el esplenomegálico a 21.9 por ciento.
Colombia.-Bejarano y sus colaboradores 7 declaran que, dadas la existencia del paludismo en Colombia, su enorme extensión, la morbilidad y mortalidad que ocasiona, el país debe acometer cuanto antes la lucha palúdica, adoptando medidas y procedimientos basados en los usados en Italia, pero modificados de acuerdo con las con- diciones. Siendo para ello innegable que la ricicultura desempeña un papel protector contra la malaria, debe emprenderse el cultivo del arroz en forma científica, estimulándolo el Estado. La fundación de colonias penales en las que ese cultivo sea la base principal de la labor, daría óptimos resultados. La lucha antipalúdica debe ser acometida a base de instrucción entre el pueblo, y para eso, en todas las escuelas primarias y secundarias debe hacerse un curso elemental del paludismo, dotado de pequeños laboratorios o elementos ob- jetivos. Las distintas facultades de medicina de Colombia deben tener en sus programas de estudios cursos teóricos y prácticos sobre paludismo, teniendo para ello un laborat&io dedicado exclusivamente a la enfermedad. Dado que es posible el cultivo de la quinina en Colombia, el gobierno podría estimularlo y fundar un laboratorio en que se elaborara la quinina para la obtención de este alcaloide y de la plasmoquina. Como el simple cultivo y trabajo de las tierras malarígenas las sanea, el gobierno debe procurar y estimular la extensión de la agricultura a todas las regiones que sean fuente de riqueza para el país. La prevención humana del paludismo puede obtenerse con medios higiénicos y mecánicos, pero teniendo siempre por base la administración preventiva e individual de la quinina.
Obras en
Ch;ìe.-El
Gobierno Chileno ha designado una comisión para que estudie y proponga un plan completo, tendiente a erradicar el paludismo en Arica. Los miembros son los siguientes: Dr. Carlos Illanes, Director General de Sanidad, Presidente; Prof. Rudolph &aus, Director del Instituto Bacteriológico, Dr. Juan Noé, pro- fesor de zoología técnica, Don Osvaldo Galecio, Director General’ 22 OFICINA SANITARIA PANAMERICANA IEnero, de Beneficencia y Asistencia Social y el Dr. ‘Raimundo Ortiz V., Director del Departamento de Sanidad Militar. (EZ Mercurio, 19 de agosto de 1929.)
Ilistoria en los Estados Unidos.-Es un hecho conocido que el paludismo, una vez muy frecuente en el norte de los Estados Unidos, ha disminufdo mucho en los últimos 50 ó 60 años de modo que ya no constituye allí un problema grave. 8 En los Estados del Sur, la enferme-
dad también ha disminuído, pero en muchos sitios continúa siendo un importante problema sanitario. En el norte de los Estados Unidos, la precitada disminución parece haber tenido lugar sin la intervención consciente de las autoridades de sanidad y antes de descubrirse los métodos de transmisión por los mosquitos. En el Sur se han librado muchas campañas, pero casi todas ellas cn las cercanías de las pobla- ciones, de modo que sólo podrían explicar un pequeño porcentaje de la disminución observada. Entre los varios factores contributorios que se suelen mencionar, figuran los siguientes: reducción de los anófeles por el drenaje agrícola; abaratamiento y divulgación de la quinina y mayor accesibilidad de los médicos; mejoramiento de las viviendas; aumento de los animales domésticos; menor virulencia de los parásitos palúdicos; prosperidad del país, con la consiguiente resistencia mayor a los efectos del paludismo. Esos factores son interdependientes y su importancia varía según la localidad y las circunstancias, pero todo se enlaza con el desarrollo agrícola del país. En el Norte no parece haber mucho riesgo de una recrudescencia del paludismo en tanto que continúe la prosperidad actual. En el Sur el riesgo es mucho mayor. El estudio del paludismo en cualquier pafs puede aportar datos útiles para combatir la enfermedad.
Frecuencia de los pardsitos en los Estados Unidos.-En el sudeste de los Estados Unidos, Barber y Komp g descubrieron un marcado predominio del parásito vicar en la primavera y falciparum en el otoño en los casos de paludismo en los blancos. Entre los negros hubo menos signos de predominio estacional, pero la frecuencia del jalci- parum esmayor siempreque en la raza blanca. En una gran proporción de los casos hay infecciones mixtas en alguna ocasión. La mayor resistencia del vivaz es probablemente el factor más importante en las variaciones estacionales. El jaZc;parum, al parecer, no se ha establecido en el Valle del Rfo Grande y Nuevo México, ye1 oivaxpredomina más allí en todas las épocas del año. En conjunto, los autores analizaron 1,517 casos en 7 Estados del Sur, pero principalmente del Delta del Misisipí.
Sudoeste de los Estados Unidos.-De sus investigaciones del palu- dismo y el peligro que entraña éste en ciertas regiones irrigadas del sudoeste de los Estados Unidos, Barber y Komp lo deducen que los
8 Barber, M. A.: Pub. H. Rep. 44: 2575 (obre. 25), 1929.
0 Barber, M. A., y Comp, W. H. W.: Pub. H. Rep. 44: 2048 (agto. 23), 1929.
anófcles abundan en todas partes de esa región, y que en algunos sitios existe mucho paludismo. Los casos importados abundan, de modo que rara vez faltan portadores, y muchos individuos pertenecen a esa clase que descuida el tratamiento. En ciertos sitios del Valle del Río Grande, el paludismo indígena o falta o es muy escaso, y apenas podrían recomendarse grandes obras anti-mosquito. Los jefes de sanidad deben, sin embargo, estar a la mira contra el mosquito, y hallarse dispuestos a poner en práctica las medidas apropiadas, de sobrevenir una epidemia. En un sitio el paludismo, que no revestía importancia hace algunos años, se ha convertido hoy día en un pro- blema grave. Un estudio practicado en Nuevo México demuestra que el paludismo puede aumentar o persistir mucho tiempo aun en locali- dades donde las casas se hallan cubiertas de telas metálicas si no se emplean debidamente éstas, y que hasta en las regiones en que los criaderos de mosquitos se hallan limitados por los desiertos u otras condiciones naturales, la labor antilarvaria debe ser minuciosa para poder obtener una disminución satisfactoria de los anófeles.
GúatemaZa.-Los principios que informan la legislación antimalá- rica italiana, han también servido de guía en la organización de los servicios antimaláricos en Guatemala.” La ley orgánica del Servicio de Salubridad, emitida por la Asamblea Nacional Legislativa con el decreto 1603 del 31 de mayo de 1929, creó la Sección de Prevención contra la Malaria, El Consejo Superior de Salubridad, encargado ahora de la aprobación del reglamento relativo, ha tomado en cuenta los estudios epidemiológicos ejecutados en el año en curso (1929) en muchos lugares de la República, como los departamentos de Jalapa, Santa Rosa, en Champerico, Puerto Barrios. Dichos estudios, ejecu- tados por el personal encargado, no sin muchas dificultades para reconocer lugares en donde las condiciones de vida dejan mucho que desear, han permitido demostrar que el porcentaje de maláricos es alto en todos los lugares, llegando en algunos, hasta 100 por ciento de enfermos. Aunque mucho todavía quede por investigar parecen ya manifiestos dos puntos a que tiene que dirigirse la lucha antimalárica en su comienzo, puesto que, para la organización de la defensa de las personas que viven en lugares maláricos y para el saneamiento del ambiente externo, se necesitarían en toda la República sumas que no puede proporcionar el Erario. Mientras tanto, la acción de la Sección de Prevención de la Malaria se limitará en este campo a algunos experi- mentos locales que permitirán apreciar los resultados logrados, en tanto que se concentrará el esfuerzo en el punto que todos consideran como el más urgente, es decir, la curación de los enfermos. Y es con esta urgente necesidad que se relacionan los dos puntos ya men- cionados a que se quiere dirigir la lucha antimalárica, es decir: la organización de los servicios de asistencia médica y la posibilidad de
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OFICINA SANITARIA PAN AMERICANA [IhtTO,procurarse los medicamentos. Por lo que se relaciona a la asistencia médica, lo que se propone cs organizar servicios antimaláricos depar- tamentales, fijos y ambulantes, encargados del tratamiento de urgen- cia de los enfermos, de la distribución gratuita de la quinina a los pobres, además de los estudios y experimentos que se crean necesarios. En lo que se relaciona al problema de los medicamentos, actualmente, en los departamentos sobre todo, hay que considerar dos elementos fundamentales: El precio a que se expende la quinina y las garantías de la pureza de los productos que se venden al público. Investiga- ciones ejecutadas en muchos pueblos han demostrado que el precio alcanzado por la quinina en su forma más barata, el sulfato, es tan elevado que los trabajadores no pueden absolutamente con sus escasas ganancias diarias, proveer a sus curaciones y a la de sus familiares. En algunos lugares, dicho precio varía desde 8 hasta 13 pesos, moneda nacional, por cada gramo, asegurando así una ganancia exagerada a los vendedores con detrimento de la Salubridad de los pueblos, como sucede en pequeños pueblos en donde la venta de los medicamentos no está a cargo de farmacéuticos t’itulados sino de empíricos. En estas condiciones, la Sección de Prevención de la Malaria, cree de su deber preocuparse de obviar estos inconvenientes. Elejemplo deItalia, Grecia, Bulgaria, España, Franciaparalacórcega y de las otras Naciones ya nombradas, hace creer que el mejor método es el de organizar por cuenta del Estado, servicios encargados de la compra y venta a bajo precio de la quinina al pueblo. (Con respecto a Italia y al Congo Belga, véanse en este número, págs. 46,56, %.-RED.)
En un informe dirigido a la Dirección General de Salubridad de Guatemala, el Dr. Mario Giaquinto Mira hace constar la gravedad del paludismo en Guatemala. La falta de estadísticas precisas no permite evaluar la mortalidad, pero algunas investigaciones hechas en Cubulto, Rabinal, Monjas y Champerico, demuestran que es muy alta. El paludismo es grave en los territorios de la costa, pero la endemia es aun más intensa de lo que generalmente se cree, y además, reviste proporciones alarmantes en territorios reputados sanos; por ’ ejemplo, en el departamento de Jalapa, en los niños de Monjas, el
obstáculos al progreso y desarrollo agrícola de muchos territorios. Para poder organizar una lucha eficaz, es base esencial la aplicación de leyes o reglamentos sanitarios. Esa legislación en Guatemala tiene que fundarse en las condiciones locales, y para esto precisa conocer perfectamente el problema en toda la República, siendo necesario hacer en toda ella estudios de los ya llevados a cabo en algunos lugares. La asistencia médica, que tiene que ser gratuita para los pobres, entra en la organización sanitaria de las munici- palidades, cada una de las cuales debería contar con un médico para 1 los indigentes, y las que no pudieran gastar la suma necesaria, tendrían que consorciarse para ello. Ese médico, además de asistir a los enfermos, debe vigilar los trabajos antianofélicos, el control micros- cópico, hematológico y entomológico, y compilar además estadísticas especiales, para que se puedan apreciar las ventajas de la campaña. La organización del Departamento Nacional se dividiría en dos oficinas: laboratorio y oficina del ingeniero sanitario. Existe además la comisión nombrada por acuerdo presidencial para combatir la malaria en toda la República, integrada por un médico clínico y dos practicantes, que vigilarán la aplicación de las medidas dictadas, y tratarán los casos cuando se desarrollen epidemias de importancia. Naturalmente, el número de 8 estaciones sanitarias antimaláricas es muy pequeño para toda la República. La acción del médico jefe de las estaciones tiene que concentrarse principalmente en el cuidado y organización de la distribución de la quinina a los pobres, y sobre todo a los escolares, valiéndose de la cooperación de los profesores, a quienes dará conferencias. El número propuesto tiene, pues, que ser considerado provisional, hasta iniciar el trabajo. En lo que se relaciona al problema de los medicamentos, hay que considerar dos cosas: el precio y la pureza. El precio del sulfato de quinina es tan elevado que un trabajador no puede proveer a su curación y a la de sus familiares. Por otra parte, la Dirección General de Salubridad Pública gasta cada año fuertes sumas en quinina, que distribuyen gratuitamente las comisiones médicas, pero curando sólo temporal- mente, pues el caro precio no permite tratar a cada enfermo todo el tiempo necesario, ni el enfermo tampoco puede proseguir la curación. Para evitar eso, el autor propone un servicio de quinina del Estado, parecido al establecido en Italia, autorizando a la Dirección General de Salubridad Publica a vender preparados quiníícos a buen precio. La hacienda recibirá en el primer año una suma fija para proveerse de quinina, y todas las ganancias al fin de cada año, formarán un fondo dedicado a disminuir las causas del paludismo. (La quinina del Estado es ya un hecho en Guatemala. Véase la p. ll%-RED.)
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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [EIWO,huleu sobre el Océano Pacifico de Guatemala, descubrió entre 80 niños examinados 70 positivos, o sea un fndice esplénico global de 87.5 por ciento. El índice parasitario fué de 51.25 por ciento. De los 80 casos, 28 fueron positivos en cuanto al Plasmodium vivax; 2 en cuanto al P. malariae, y 10 en cuanto al P. faìciparum. En un 2.4 por ciento de los positivos había infección doble por P. vivaz y P. falciparum. De los casos positivos, un 14.8 por ciento eran gametí- feros. De 28 adultos examinados, 23 presentaron parásitos palúdicos:
14 el Plasmodium vivaz, 1 el P. malariae, y ll el P. falciparum, habiendo 3 casos de infección doble. El alto índice parasitario, con el notable porcentaje de gametíferos, demuestra sobre todo, tratán- dose de un mes de suspensión del desarrollo anofélico, el grave estado endémico de la malaria en Champerico. Se capturaron ejemplares de Anopheles argyritarsis R. D.; y A. albimanus (Wid), siendo los últimos mucho más numerosos, y constituyendo sin duda el más importante factor del paludismo. De 23 autopsias de mosquitos, todas resultaron negativas. La domesticidad del A. albimanus en Champerico no es muy grande. En algunos casos, se pudieron capturar anófeles, pero el número, sin embargo, fu6 mucho menor que el de estegomias, mientras que poniéndose fuera de la puerta llegaban más de los primeros. La importancia de los hoyos de cangrejos como refugio de los mosquitos adultos, y en algunos casos como focos larvfferos en la época de fuertes calores y de sequedad, también quedó patenti- zada. De las aguas existentes en un radio de 3 lrms. alrededor del puerto, resultó que, en las empleadas para usos domésticos, no se observan ni los más elementales cuidados; es decir, que los tanques no están tapados ni protegidos con tela metálica; en muy pocos se encuentran peces larvífagos, y que no se vacían ni limpian como se debiera. Esas aguas no constituyen focos anofélicos, aunque se encontraron numerosas larvas de Culex, de Aedes, y sobre todo de Stegomya fascista. La abundancia de éste constituye un terrible peligro en lo tocante a la fiebre amarilla, si llegara al puerto algún enfermo atacado de esa dolencia. Las aguas dulces perennes están constituidas únicamente por el Río del Rosario, cuyas orillas no presentan remansos importantes, y cuya vegetación está constituida en gran parte por raíces de mangle, sin hojas, que no parecen cons- tituir un lugar favorable para las larvas de anófeles. Los depósitos de agua dulce que se estancan durante la estación de las lluvias, y que se desecan más o menos en el período de la sequía, parecen constituir los focos anofélicos más peligrosos, aunque en la época de la inspección
Asma en Ha&.-Thonnard-Neumann l2 manifiesta que en las costas de Haití abunda el asma y el paludismo es endémico. En un estudio de 21 casos de asma, los dividió en dos grupos: En el primero el asma recurría cada año al terminar la estación lluviosa y cambiar de dirección el viento, y sólo la tercera parte de los enfermos tenían
paludismo, y el tratamiento no modificaba el asma. En el segundo grupo, más joven, el asma no era estacional, todos padecían de palu- dismo, y al tratarse éste, se curó el asma.
Honduras.-El paludismo en Honduras quizás constituya el pro- blema sanitario más grande.13 Hay ciudades como Tegucigalpa, Santa Rosa de Copán y La Esperanza, situadas a considerables alturas, que registran una gran cantidad de casos de paludismo casi todos los meses del año. En cuanto 5 las costas norte y sur y los valles, donde los terrenos se prestan para el estancamiento de las aguas, el número de casos indudablemente es aún mayor. En esos lugares casi todas
las personas han sido o son pahídicas, y el número de muertes merma
anualmente la población, mientras que el excesivo paludismo consti- tuye una verdadera invalidez para los habitantes. En el Hospital de Tela trataron en 1927 1,229 casos de paludismo, y en 1928, 871, efecto eso probablemente de la activa campaña antilarvaria realizada durante el año 1928 por la Compañía Tela. El Departamento de Sanidad de Honduras lleva a cabo actualmente un detenido estudio epidemioiógico en Comayagüela y Tegucigalpa por meses, con el objeto de comparar con el año siguiente los resultados obtenidos durante el año actual. Al terminar ese estudio, se indicarán cuáles son’ las medidas más a propósito para aliviar a esas dos poblaciones
de la epidemia palúdica que suele azotarlas anualmente.
Durante el año económico 1928-29, se intensificó en la República de Honduras la campaña contra el paludismo, habiéndose realizado obras en distintos lugares de casi todos los departamentos.14 Se visitaron 135,237 casas con una población de 342,503 personas, es decir, casi la mitad de la población de la República, encontrándose y destruyéndose en ellas 10,405 criaderos de anófeles. El número de palúdicos descubierto alcanzó a 10,930, que fueron tratados, dedicán- dose a esto, así como a la distribución a diversos empresarios, 308,152 cápsulas de quinina. De 2,107 frotes sanguíneos examinados, resul- taron positivos 704, la mayor parte por Plasmodkm fakiparum. Se dictaron conferencias y se distribuyeron carteles y hojas sueltas, así
como se exhibieron varias películas. La campana antilarvaria fué llevada a efecto en todos los lugares donde se establecieron dispensarios tratándose ya con petróleo o con verde de París 32,552 criaderos; además, se hicieron desagües, drenajes, rellenos, etc. Se ha logrado
12 Thomard-Neumann, E.: Arch. Schiffs. & Trop. Hyg. 32: 352, (jti.) 192.8. 13 Vidal, Antonio: Bol. Sanit. Hond. 3: 7, (mzo. 1) 1929.
28 OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [Enero, que las compañfas fruteras establezcan servicios antilarvarios e ins- pección sanitaria a lo largo de sus ferrocarriles y campos de trabajo, así como que mejoren las habitaciones, protegiéndolas con tela metá- lica. El resultado parece ser muy halagüeño, pues en dos de esos hospitales en Tela y Ceiba, el número de casos tratados ha disminuído de 15,401 en 1927, a 12,481 en 1928. El paludismo es el más grave problema sanitario de Honduras, y lo hecho no representa más que el principio de una campaña más enérgica.
México.-En las diversas delegaciones del Departamento de Sal& bridad Pública de México en los Estados de Tamaulipas, Veracruz, Campeche, Colima, Sinaloa, Oaxaca, y Yucatán se han efectuado los siguientes trabajos antilarvarios en el segundo, tercero y cuarto trimes- tres de 1928: Casas visitadas, 3,877,224, comparado con 876,358 de julio a septiembre de 1927. El fndice de criaderos en casas varió de un máximum de 25.4 por ci@nto en Las Matillas, Ver., a un mínimum de 0.46 por ciento en Veracruz, Ver., llegando a 2.06 por ciento en Tampico, 10.52 por ciento en Campeche, y 15.39 por ciento en Mérida, Yucatán. Depósitos inspeccionados, 18,147,183, comparado con 4,103,043 en julio a septiembre de 1927. El fndice de criaderos en depósitos varió de un máximum de ll.8 por ciento en Las Matillas, Veracruz, a un mfnimum de 0.12 por ciento en Navolato, Sinaloa, llegando 5 0.5 por ciento en Tampico, 3.18 por ciento en Campeche, y 0.32 por ciento en Veracruz. Depósitos con peces, 2,O73,937, com- parado con 217,367 en julio a septiembre de 1927. Peces colocados, 2,138,961 comparado con 669,955 en julio a septiembre de 1927. Depósitos petrolizados, 766,365, comparado con 287,516 en julìo a septiembre de 1927. Charcos inspeccionados, 265,364, comparado con 185,375 en julio a septiembre de 1927. El fndice de criaderos en charcos varió de un máximum de 93.92 por ciento en Veracruz, a un mínimum de 2.35 por ciento en Salina Cruz, Oaxaca, y llegó a 66.7 por ciento en Tampico, 59.32 por ciento en Campeche, y 34.1 por ciento en Mérida. Charcos petrolizados, 151,147, comparado con 159,575 en julio a septiembre de 1927. La mortalidad por paludismo fue de 164 por 100,000 habitantes en Tampico, 674 en Veracruz, y 50 en Puerto México, comparado con 74,768, y 600, respectivamente, en julio a septiembre de 1927.
Valle de México.-Según Hoffman15 el paludismo endémico ha tomado en años recientes notable incremento en el Valle de México, y el porcentaje ha subido en diferentes pueblos y en ciertos suburbios de la misma capital. El desarrollo de un foco palúdico en dicha región ofrece bastante interés epidemiológico, tratándose de una región que se eleva de 2,200 5 2,300 metros sobre el nivel del mar. Como mosquitos transmisores del paludismo, deben considerarse en dicho valle dos especies : Anopheles pseudopunctipenis y Anopheles quadri- c_-._I_.
ma&latus, no habiéndose constatado la presencia de la última hasta el presente año. La gran elevación del valle, hace que el primero pase el invierno en los estados de larva y de hembra adulta, interrum- piendo su desarrollo, actividad y producción durante las semanas más frías, y en franco estado de hibernación unas ocho a nueve semanas. Por las escasas noticias en la literatura médica y por comunicaciones verbales de médicos, consta que acaecieron siempre casos aislados de paludismo en ciertos pueblos del Distrito Federal, y en pa.rticular en Xochimilco e Ixtapalapa, pero sin revestir mayor importancia. El problema varió en tiempos de la revolución, cuando entraron grandes masas de tropas provenientes de zonas altamente palúdicas. Los actuales habitantes visitan frecuentemente zonas palúdicas, y por causas económicas, reside hoy también una población mixta en los pueblos antes netamente indios. La base de la lucha antianofélica debe ser el pronto y definitivo arreglo del drenaje en las colonias de la calzada de Tlálpam. Después debe procurarse que los canales y zanjas queden limpios de vegetación, y de no poder lograrse esto rápi- damente, debe emplearse cerca de las habitaciones el verde de París. Igualmente debe evitarse que se formen en la época de lluvias charcos duraderos. Contra el A. pseudopunctipenis deben hacerse revisiones sistemáticas de fuentes y pilas en los jardines y huertas, evitando especialmente que se desarrollen algas o que tengan lirios acuáticos de adorno. Además, se recomienda la provisión de semejantes de- pósitos con peces larvicidas.
SinaZoa, México.-Las observaciones descritas por Hoffman l6 se llevaron a cabo entre el 17 de septiembre y el 15 de octubre de 1926. Según él, el problema de los anófeles en Sinaloa es menos complicado que en las partes septentrionales del Estado de Veracruz. En primer lugar, hay menos especies, habiéndose observado sólo dos: Anopheles alb<manus y Anopheles pseudopunctipennis. En la parte septentrional encontráronse dos variedades del último, a saber, la típica y la sub- especie franciscanus. El A. pseudopunctipennis es la más frecuente e importante. En Sinaloa el desarrollo progresivo de la agricultura origina una distribución más extensa de los anófeles, a la vez que del paludismo. Respecto a los criaderos, es punto esencial para la larva la presencia de algas verdes, que forman su alimento principal. Además, prefiere aguas claras y limpias. Frecuenta de preferencia lugares ocupados por el lirio acuático. Las larvas se encuentran también en los lechos de ríos con aguas limpias, en charcos provistos de algas y situados entre piedras fuera de la corriente principal. El Anopheles albimanus sólo. fué observado en una angosta faja de terreno que se extiende en la costa o cerca, aproximadamente hasta la región de El Dorado como límite norte. En los criaderos de
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OFICINA SANITARIA PANAMEBICANA [EWTI,albimanus en Sinaloa llamó la atención la infestación de charcos salobres en las marismas. Para la propagación del paludismo en Sinaloa los grandes ingenios de la región costeña forman peligrosos focos y centros principales de la infección. En el ingenio de El Dorado todas las casas estaban infestadas con anófeles, casi exclusiva- mente albimanus. Las hembras predominaron con mucho. En el puerto de Mazatlán en las casas había muy pocos anófeles, pero fué verdaderamente alarmante la infestación general con Aedesfasciatus. En 15 minutos se recogieron 149 mosquitos, de los cuales un 97.3 por ciento eran A. fasciatus.
Veracruz.-Lograda la desparición de la fiebre amarilla, del litoral mexicano, entre las enfermedades reinantes el paludismo ocupa un lugar preferente,” y unido a la uncinariasis es un importantísimo factor de depresión y ruina. El último caso de vómito negro tuvo lugar en diciembre de 1921, y por no haber casi aecles, el jefe del servicio anti- larvario, Dr. Alfredo Iglesias, ha aprovechado los elementos para intensificar la campaña antipalúdica. En el puerto de Veracruz y sus alrededores, son prácticamente aos las especies de anófeles existentes:
albimanus y pseudopunctipennis, y excepcionalmente algunos vestiti- pennis. De los dos primeros, predomina durante la época de lluvias el albimanus, que sin desaparecer, disminuye durante la estación de nortes. Los criaderos de ambas especies están formados por colec- . ciones, tanto permanentes como temporales, de agua de extensión y
profundidad variables. Los primeros están situados fuera de la población, y son debidos a las lagunas que .se forman entre los médanos. Los temporales se forman en las charcas producidas por las lluvias en toda la parte de la población carente de pavimentación y drenaje, cuyo drenaje se hace año tras año por medio de zanjas, Para suplir la escasez de agua, se han abierto muchos pozos, que cuando por cual- quier circunstancia carecen de peces larvicidas, se convierten en criaderos de anófeles. Los barriles también pueden ocasionalmente contener larvas. De 147 criaderos, 89 fueron charcas, 38 zanjas, 13 pozos, 6 barriles, y 1 lata. De 2,105 mosquitos desarrollados de larvas, y los cuales sólo representan un mínimum de las encontradas, 1,233 fueron albimanus, 869 pseudopunctipennis, y 3 vestitipennis. Contra los criaderos se ha empleado con mucho éxito una mezcla de polvo de camino y verde de París al 10 por 1,000. En 241 huevos se estudió el ciclo vital del mosquito anófeles, obteniéndose este resultado: De huevo a larva, de 24 a 48 horas, de larva a pupa, de 8 a 20 días; de pupa a mosquito, 24 horas. En 42 escuelas se determinó el ídice palúdico, obteniéndose 2,709 muestras de sangre, determinádose también el índice esplénico. El resultado fué un índice general de 4.20 por ciento de positivas. En los tres distritos de la ciudad, el
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índice pahídico varió de 2.10 a 7.75 por ciento. De los 75 niños con sangre positiva, predominó (47) el Plasmodium falciparum, o sea la terciana maligna, siendo menos frecuente la terciana benigna (20). En el tratamiento se empleó la plasmoquina simple y la compuesta. Se sometieron al tratamiento 175 personas, de las cuales lo terminaron 51, y 9 lo continúan, abandonándolo los demás. La plasmoquina simple fué empleada exclusivamente en la terciana benigna y la cuar- tana, y la compuesta en la trópica. La dosis varía con la edad, y fué en la plasmoquina simple de 2 a 8 cgms. diarios, y en la compuesta de 2 a 6 cgms. diarios. Entre los numerosos casos tratados con plas- moquina, sólo hubo que lamentar dos accidentes (cianosis) en niños. Para el autor, la plasmoquina es un medicamento valiosísimo, de superioridad manifiesta sobre la quinina. Un importante factor en la diseminación palúdica está constituid0 por los predispuestos 0 no inmunes, que requieren la mayor protección contra el mosquito.
Cuatro años sin una muerte en Panamá.-El director de sanidad del Canal de Panamá, Cnel. Weston P. Chamberlain, ha anunciado que durante el año fiscal 1927-28 los casos de paludismo llegaron a 14.2 por 1,000, o sea casi lo mismo (14.1) que en 1926, cifras esas las dos más bajas en la historia del Canal, salvo las correspondientes a 1927, que fueron de 10.7. El promedio en los titimos tres años ha sido de 13 en un personal medio de 13,517, y en el decenio anterior
(1916-1925) de 19. Desde 1920 no ha habido muertes por paludismo en los empleados del Canal de Panamá, salvo dos en 1924. Todos
los empleados palúdicos son tratados en el hospital, y ningún em- pleado puede estar enfermo más de medio día sin registrar su caso. En la Zona del Canal conceden constante atención al saneamiento de las zonas y al establecimiento de un drenaje permanente. En 1906 el coeficiente palúdico entre los 26,547 empleados fué de 821. por 1,000, y la mortalidad de 7.45.
Esplenomegalia en Panamá.-De regreso de los pueblos de las Provincias centrales, el Dr. Guillermo García de Paredes, Jefe del Departamento de Higiene y Salubridad Pública, declaró a la prensa
(Estrella de Panamá, julio 25 de 1929) que en Capira, el paludismo ha alcanzado un índice alarmante de 61 por ciento de bazos hipertro- fiados. El más alto fndice que se había registrado en el istmo desde que se iniciaron los primeros ensayos para contrarrestar‘ el desarrollo de la malaria correspondió al pueblo de Pocri de Aguadulce con 50 por ciento.
Panamá.-En los meses de febrero y marzo, 1929, 185 individuos, incluso hombres, mujeres y niños, fueron examinados en Sora, Re- pública de Panamá.18 En un grupo de 110 el bazo y la sangre re- sultaron negativos en 87; el bazo palpable y la sangre negativa en
18 Clark, H. C.: Laboratorio Memorial Gorgas.
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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA IEnero,13; el bazo negativo y la sangre positiva en 9, y ambos positivos en 1. La eosinofilia fue de 1 a 5 por ciento en 23, y de más de 5 por ciento y hasta 37 por ciento en el resto. Se encontró terciana en 8 casos; y fiebre estivoautumnal en 2, acusando 3 de los primeros y 1 de los últimos una infección doble. La infección fue ligera, variando de 1 a 6 parásitos por cada 200 leucocitos, salvo en dos individuos en que era de ll y 13, respectivamente. En otro grupo de 75 individuos, resultó positivo un 54.1 por ciento de 37 niños, y 44.7 por ciento de 38 adultos. De los 37 infectados, en 20 había terciana; en 15 fiebre estivoautumnal, y en 2 infección mixta. En 28 la infección era ligera. Uruguay.-En el Uruguay, según Curran,lg no existe el problema del paludismo autóctono; por lo tanto, los niños enfermos con paludismo son algo insólito. El autor pudo reunir 7 observaciones en el Hospi- tal de Niños Visca, tratándose de enfermos que pertenecfan a la inmigración europea. En algunos tratábase de paludismo secun- dario, y en 2 se encontró el hematozoario en la sangre. Todos los casos tuvieron una evolución favorable, aunque no se pudo seguir la evolución ulterior. Sería útil y necesario que, en la inmigración de pafses de malaria intensa y generalizada, se buscase en los niños el índice esplénico, la anemia, o el hematozoario, para tratar a los enformos a su ingreso y evitar asi peligros subsecuentes. La edad de los enfermos descritos osciló entre 3% años y 12 años. Cuatro eran mujeres y 3 hombres, y comprendían 4 sirios, 1 húngaro, 1 italiano y 1 ruso. La esplenomegalia, el síntoma predominante, persistió en 5 casos. Una vez la madre se enfermó al mismo tiempo que el hijo.
Venezuek-Las muertes atribuidas al paludismo en Venezuela durante el año 1926, 8,194, pasan del 12 por ciento de la mortalidad total constatada.20 En ciertas secciones, por ejemplo el Distrito Federal y los Estados de Mérida y Trujillo, Falcón y Nueva Esparta, hay muy poca constatada mortalidad palúdica. Por otro lado, en cinco Estados-Anzoátegui, Carabobo, Portuguesa, Cojedes y Zamora-la mortalidad palúdica es muy alta. Los últimos cuatro Estados son continuos, extendiéndose desde el Caribe hasta las llanuras del Orinoco. En Cojedes y Portuesa, la mortalidad palúdica se apro- xima mucho a 1 por ciento de la población. Los Estados de Guárico y Apure, que tienen la peor reputación, dan menos muertes, pero la mortalidad palúdica es también alta, aproximándose a 300 por 100,000. El año 1926 no fué excepcional, pero sí de mortalidad relativamente alta. Si se puede juzgar por el total anual, existe un ciclo más o menos preciso de mortalidad palúdica, con picos cada cuatro 0 cinco años. Esos picos no coinciden con los años de aumento general de la lluvia, aunque en general, las regiones más lluviosas sufren más de paludismo. Las investigaciones del autor abarcaron 34 locali- ___.. ----_~~~~ ~.
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dades en 9 Estados, a saber: el Distrito Federal, y los Estados Miranda, Aragua, Carabobo, Guárico, Portuguesa, Lara, Zulia y Yaracuy. No se visitó la sección oriental de Venezuela, donde el paludismo es severo, ni tampoco la región montañosa de los Andes. Los exámenes de sangre se practicaron por el método de la gota espesa, teñida con Giemsa, y examinada por lo menos durante cinco minutos. Durante el año de la inspección, se hicieron 3,515 exámenes de bazos, y en 2,941 se practicó por lo menos un hemanálisis. Un 16 por ciento acusaron sangre positiva, y 19 por ciento esplenomegalia. La mayor proporción de paludismo correspondió a Los Llanos, con 38 por ciento de parasitismo sanguíneo, y 69 por ciento de esplenomegalia. Ortiz y Palenque fueron las localidades de mayor endemicidad, con 70 por ciento de hemoparasitismo y 99 por ciento de esplenomegalia en Palenque, y 40 y 96 por ciento en Ortiz. En Palenque los exámenes tuvieron lugar durante una epidemia, pero en Ortiz nadie fué hallado francamente con fiebre. Algunos bazos eran tan grandes que tras- pasaban los límites del abdomen. En el valle del Yaracuy, cerca de la costa, los índices fueron 20 y 64 por ciento, respectivamente. Alrededor del Lago Maracaibo, el paludismo prevalece en algunas partes, aunque en la ciudad se encuentra poco, aumentando a medida que se avanza hacia el sur, y en tres localidades, de 27 a 50 por ciento tenían bazos palpables, y el índice parasitario era de 18 por ciento. No de descubrió paludismo en el valle de Caracas, a 900 mts. de altitud, aunque sí algunos criaderos de anófeles, principalmente A. tarsimacula.tus. En La Guaira y su suburbio, Macuto, tampoco se halló paludismo, no habiendo allí casi criaderos posibles para los anófeles. En otras partes de la costa, el paludismo es común y las epidemias frecuentes. Los resultados bastan para demostrar que el paludismo está muy difundido en Venezuela, y constituye un grave problema. No obstante, las regiones montañosas de los Andes y de la costa, incluso Caracas, hállanse relativamente indemnes, siendo probablemente las de mayor densidad de población. De 488 sangres positivas, 330 se hallaban infectadas por P. vivaz, 123 con P. jalci-
parum,
19 con P.malariae,
y 16 eran infecciones mixtas. En todas las regiones, con la excepción del Lago de Maracaibo, el viuax repre- sentaba casi exactamente 70 por ciento de los casos positivos, mientras \ que el jalciparum varió de 2 por ciento en los llanos a 25 por cientoen la hoya del Lago de Valencia. El P. malariae se encontró en 9 por ciento de los casos positivos en los llanos, y en 2 por ciento de los del Lago de Valencia. En los exámenes de una compañía petrolera en el Lago de Maracaibo, 65 por ciento de los parásitos fueron jalci-
parum, y solamente 35 por ciento vivaz. De los 3,515 bazos exami-
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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [Enero,cala, mediopunctatus, argyritarsis, albimanus, tarsimaculatus, eiseni, vestitipennis, cruci y bellator, punctipennis, albitarsis, darlingi, strodei, bachmanni. Hay otra especie, todavía no identificada, pero supuesta A. peryassui, en el Lago de Maracaibo. Resultan, pues, dieciséis o diecisiete especies de anófeles, el mayor número hallado en ninguna región del hemisferio occidental, y doce de ellas en la hoya del Lago de Valencia. No todas son transmisoras. En Panamá y Puerto Rico consideran el A. albimanus como transmisor principal. En el Brasil, albitarsis y darlingi son portadores. En la Argentina, el pseudopunctipennis ha resultado el principal factor. En ningún país han sido inculpadas la apicimacula ni punctimacula. Por otra parte, todos los vectores, excepto el pseudopunctipennis, pertenecen al grupo de patas blancas, Nyssorhynchus, que debe ser cuidadosamente estudiado en Venezuela. En la disección de 1,000 anófeles, en su mayoría de Maracaibo, dos ejemplares, ambos albimanus, tenían quistes en el estómago. No se descubrieron glándulas infectadas. El autor también hizo alimentar unos 100 anófeles de diversas especies en portadores de gametocitos, y uno, también albimanus, resultó infectado. Parece, pues, que el aíbimanus es transmisor. Sobre los demás hay dudas, pero es casi seguro que el darlingi, o albitarsis, o ambos, son los responsables del paludismo en los Llanos. El bach- manni y el pseudopunctipennis son tan comunes en la región del Lago de Valencia durante la estación malárica, que no pueden ser excluidos todavía, y también puede sospecharse del strodei y tarsimaculatus. En la hoya del Lago de Maracaibo, J. W. W. Stephens se inclina a inculpar al A. argyritarsis, pero como también existen otras especies, y ninguna ha resultado infectada, el punto está aún pendiente. Durante muchos años la Sanidad Nacional ha distribuido quinina como paliativo en las localidades donde el paludismo es epidémico. Como sólo se suministra hasta la desaparición de la fiebre, es dudoso que haya producido gran efecto profiláctico. La lucha pre- , ventiva se ha realizado, en su mayor parte, en Maracay, donde han empleado el drenaje de las ciénagas, la distribución de quinina, y en los últimos dos años, el verde de Paris como larvicida. El paludismo ha disminuido notablemente allí, pero Maracay sólo representa una pequeña mancha en el mapa malárico de Venezuela. Sin embargo,
Asociación con. la uncinariasis en Venezuela.-En un trabajo presentado ante la Comisión Nacional del Paludismo y la Sociedad Médica del Sur de los Estados Unidos en la ciudad de Miami, en noviembre, 1929, el Dr. J. B. Ascanio Rodríguez, el representante del Servicio Nacional de Sanidad de Venezuela, declaró que en Vene- zuela tienen 16 especies de mosquitos que se dice son vectores de malaria, pero ninguno ha sido hasta ahora encontrado naturalmente infectado. Experimentalmente, Benarroch, de Caracas, tampoco ha podido infectar a esos mosquitos. (Véase la pág. 72. RED.) Ascanio ha encontrado el paludismo siempre asociado con el anquilos- tomo. También ha encontrado que la hemoglobina en la anquilos- tomiasis no pasa de 60 por ciento y que, eliminando el anquilostomo, sube a 70 por ciento y no pasa de allí. En los casos en que existe la doble infección la eliminación del anquilostoma va frecuente- mente seguida de la desaparición de la fiebre asociada al germen malárico, .aunque continúan encontrándose los parásitos en la sangre. Si después del tratamiento contra el anquilostomo se hacen diaria- mente inyecciones de un compuesto de hierro, cuando la hemo- globina sube hasta 90 por ciento, los parásitos de la malaria desa- parecen dé la sangre; y Ascanio nunca ha visto el retorno del proceso malárico en los casos en que la hemoglobina se ha mantenido a 90 6 95 por ciento. Durante poco menos de los últimos 20 años, el Gobierno Venezolano ha sostenido una campaña en todo el país contra el paludismo y la anquilostomiasis. Esta campaña ha sido intensamente incrementada desde hace un año. Recientemente han ayudado las investigaciones científicas de la Fundación Rockefeller.
Jamaica.-El paludismo endémico en Jamaica se halla en gran parte, si no del todo, limitado a los llanos de la costa, en los cuales hay varios focos muy intensos.21 Al parecer hay muy poca transmisión del paludismo en el interior, o sea en la mayor parte de la isla. Durante los últimos 20 años el paludismo parece haber disminuido en Jamaica. Ciertos datos indican que hace unos 60 años, la fre- cuencia del paludismo era más o menos lo mismo que ahora. Las variaciones en la intensidad del paludismo parecen relacionarse
con los cambios de la precipitación. Las tierras bajas en que la agricultura prospera más, coinciden con focos palúdicos. De los 4 anófeles indígenas de Jamaica, 3 pueden ser considerados como vectores reales o potenciales del paludismo. El A. albimanus es probablemente el más peligroso; en tanto que el A. crucians y el A. vestitipennis son relativamente escasos. Para los autores, el A. grabhami puede ser exonerado.
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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [Enero,Filipinas.-En 1904, la mortalidad por paludismo en las Filipinas cra de 619.57 por 100,000 habitantes.22 En el quinquenio 1905 a 1909, el promedio fué dc 523.21, y en el quinquenio siguiente (1910-1914) de 442.55, y en el próximo (1915-1919) de 470.68. El último aumento coincidi6 con un aumento de la mortalidad bruta general. En el quinquenio 1920 a 1924, hubo:una baja a 374.S5; en el año 1925 a 234.91. Anualment(e en cifras redondas, hay unas 30,000 muertes por paludismo en las islas. No se conoce el número exacto de los enfermos, pero si se calcula que mueren 20 por ciento de los enfermos, habfa unos 150,000 maláricos.
Corregidor, FZKpinas.-En 1928 tuvo lugar un brusco aumento en el paludismo en el Fuerte Milis, de la Isla de Corregidor, Filipinas.23 En años anteriores la proporción había variado de 6.26 por 1,000 en 1927, a 39.52 en 1922, entre los soldados, y de 0.97 cn 1928 a 9.86 en 1925 entre los paisanos. EnFJos últimos seis años y medio hubo 607 casos, un íS por cientofde ellos en soldados. El paludismo abunda m% de enero a julio. En un estudio de 2,503 filipinos que vivían en la isla, 0.9 por ciento revelaron esplenomegalia sin plasmodios descu- bribles; 2.1 por ciento esplenomegalia y plasmodios, y 1.8 por ciento plasmodios sanguíneos sin esplenomegalia; es decir, que un 4.8 por ciento tenían una o ambas cosas, y 3.9 por ciento plasmodios. La frecuencia de las diversas especies fué: PI. falciparum, SS por ciento; P. vivax, 10 por ciento; P. malariae, 1 por ciento. Las semilunas del Pí. jalciparum se descubrieron en 10 por ciento de los ejemplares. El porcentaje de portadores fué mayor entre los que habían tenido paludismo, pero que no se hahían presentado a tratamiento. Los datos disponibles indican que el paludismo es hoy día indígena en la / isla.
India.-En la India, declara Macl<enzie,24 el paludismo ataca anualmente a 100,000,000 de personas, de las cuales mueren 1,500,OOO a 2,000,OOO. En 1896, el paludismo motivaba casi la quinta parte de todas las causas de enfermedad en el ejército inglés, tanto en Inglaterra como en el extranjero. En 1903 la proporción disminuyó a menos de 200 por 1,000, y desde entonces sólo ha superado esa cifra dos veces. El promedio en los 5 años anteriores a la Guerra Mundial fué de 106.5 por mil, y en los últimos años ha sido toscamente de 30 por ciento. Tras 4 años de dominio en la India, los mótodos siguientes parecen de valor: (1) el traslado de todos los soldados posibles de las guarniciones palúdicas a las montañas durante la estación infecciosa (agosto-octubre); (2) protección de los cuarteles contra los mosquitos; (3) fumigación periódica de los cuarteles durante el invierno y despu&, para destruir los mosquitos infectados; (4) propaganda educativa; (5) economía y disciplina interior (empleo
22 Aguilar: Rep. Inter. Pac. Health Conf. 19% p. 39.
apropiado de los mosquiteros, abanicos, substancias repulsivas, alejamiento de las zonas infectadas, etc.); (6) procedimientos antj- palúdicos, tales como desagüe, petrolaje, aplicación del verde de París, etc. ; (7) buen alumbrado de los cuarteles con luz eléctrica en vez de petróleo; (8) tratamiento eficaz-la plasmoquina compuesta parece ser lo más satisfactorio; (9) coordinación de todos los procedi- mientos bajo un oficial encargado de la campaña antipalúdica.
Fiebre hemoglobinúrica en Siam.-CortT5 declara que la fiebre hemoglobinúrica, enfermedad hasta entonces desconocida en Siam, se presentó en la Provincia de Chiengmai en 1915 en forma epidémica. El primer brote casi se limitó a una manzana de la población, y a tres familias. El segundo ocurrió en 1918, en una escuela para niños a 7 km. de la población, habiendo en los tres años siguientes un total de 26 casos. Poco después de la primera epidemia, comenzaron a aparecer casos esporádicos, hasta 12. Los datos disponibles parecen indicar un factor especifico, supuestamente un parásito palúdico, capaz de segregar una hemolisma potente. La prevención de las recaídas en una serie de casos con neosalvarsán, sin quinina, indica que ese parásito era una variedad del Plasmodium vivaz, pero también podría apuntar a un espiroqueto o leptospira. Hasta ahora, sólo se ha denunciado la fiebre hemoglobinúrica de 3 provincias del noroeste de Siam: Chiengmai, 69 casos; Chungrai, 8 casos; Lampang, 3 casos. El paludismo está muy diseminado por Siam, aunque Chiengmai es una de las zonas más infectadas.
Brote a bordo.-En la tripulación del buque francés Courceíles, estalló en 1928 una grave epidemia de paludismo que produjo varias muertes.26 Al llegar el buque al puerto de Marsella se alarmó mucho la población, por creer que se trataba de fiebre amarilla. Los tripulantes comenzaron a enfermarse 24 horas después de partir el buque del Senegal, y como no recibieron tratamiento, la epidemia se propagó. Sólo se repuso rápidamente un camarero, que había tomado quinina.
Estado del puerto de Dakar.-De Francia 27 hacen notar que se han cometido exageraciones al describir el estado sanitario del puerto de Dakar, en Senegal, en particular al describir un paludismo grave que apareciera en los vapores Kirstin y Sheseld, y que motivara varias muertes. El número de blancos tratados en el hospital de Dakar en septiembre de 1928 (el mes en que se supone que se infectaron las tripulaciones del Kirstin y Sheseld) sólo fué de 29, hallándose formado por 6 habitantes de Dakar, 16 del interior, y 7 marineros desembar- cados, sin que muriera uno solo de ellos. Durante el mismo mes de septiembre, sólo hubo 2 muertes de europeos: uno de cardiopatia y f
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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA D.!hero,otro de enteritis. Una investigación reveló que los dos precitados buques habían efectuado paradas cortas en Dakar, en tanto que se habían detenido más tiempo en los ríos del sur, en que los anófeles son frecuentes. El servicio sanitario de Dakar ha observado repetida- mente que los buques extranjeros que paran en Dakar jamás toman ninguna de las precauciones indispensables contra los mosquitos.
Obra.-Hoffmann 28 ha compilado en un folleto de 210 páginas, varios trabajos que ha dedicado al problema palúdico. Discute en particular: La creación de la Comisión Nacional del Paludismo, la historia del paludismo en los Estados Unidos, el desarrollo de las medidas de dominio, y la obras emprendidas por corporaciones, tales como la Asociación para la Exterminación de Mosquitos de Nueva Jersey, y la Comisión Nacional del Paludismo de los Estados Unidos, y los recientes adelantos en la erradicación de la enfermedad en al mundo. Esta obra contiene muchas estadísticas valiosas sobre el paludismo.
Forma larvada.-Peña Trejo 2g analiza el llamado paludismo larvado y sus formas habituales, o sea el paludismo que toma aspecto de otra enfermedad, con la cual tiene poca analogfa. Se refiere en particular a los trabajos de Urriola, quien, desde hace algunos años, sostiene que muchos casos de la neuritis periférica llamada en Panamá beriberi, no reconocen otra causa que el paludismo. El pequeño paludismo aparece algunas veces bajo la forma de vértigo. En esas formas el uranálisis revela siempre la presencia del pigmento hemático negro y del azul. Como el negro no ha sido encontrado hasta ahora en ninguna otra afección que no fuera palúdica, y como por otra parte en el pequeño paludismo no se encuentra el parásito propio de esa afección el único criterio científico para determinarlo consiste en el examen bien hecho de la orina.
Embarazo.-Gabriel 30 declara que, en la gestante atacada de malaria, se puede administrar quinina sin peligro. Si el paludismo es maligno ha empleado con t%ito inyecci.ones de quinoformo, 0.50 gramos al día, y luego inyecciones de un arsenical para evitar las recidivas. Los casos de paludismo en Manila casi todos proceden de las provincias. Las represas de agua han motivado también muchos casos de palu- dismo, por no tener los obreros mosquiteros ni casas apropiadas.
Piet31 hace notar que la infección palúdica puede a veces mani- festarse con más o menos intensidad con motivo del embarazo. Eso constituye una razón más para buscarla en los casos confusos. Una vez descubierta, el éxito es fácil. -___-
** Hoffmann. F. L.: Malaria Problems, Prudential Life Insurance Company, 1928. 20 Peña Trajo, F.: Paludismo Larvado, San Salvador, 1927.
De un caso comunicado y de un resumen de la literatura, Guitarte 32 deduce que el paludismo congénito existe y está lejos de ser tan raro como afirman algunos autores. Es grande el número de recién nacidos en quienes se han encontrado hepato- y esplenomegalia, así como accesos febriles, sin contar aquéllos que presentan una caquexia espe- cial, signo evidente de intoxicación palúdica intrauterina, que mata a muchos antes del mes. Otra causa que dikulta el hallazgo de la transmisión hereditaria es el gran poder abortivo del paludismo. En el caso del autor el feto no presentaba signos de vida, y se hicieron frotes de sangre materna placentaria y onfálica. En la materna, tomada de la pulpa del dedo, se observaron algunos glóbulos que parecían aumentados de volumen, granulaciones de Schüffner y media- lunas. En la placentaria lo mismo, pero en mayor cantidad. En el cordón no se observaron parásitos.
Madre 2~ recién nacido.-En el caso descrito por Magidt3 la madre ’ murió de coma diabético a los 3 días de dar a luz a un hijo vivo, unas 3 semanas antes de término, y después de haber padecido de palu- dismo tropical unos 6 meses. Los exámenes repetidos de la sangre del pequeño no revelaron plasmodios en los primeros 9 días después del nacimiento, pero a los 21 días se descubrieron formas anulares. Entre el noveno y el vigkimoprimer días, no se habfan realizado exhmenes. A los 10 días del nacimiento, el pequeño manifestó ictericia, y se pudo palpar el bazo por primera vez. Se administró quinina y el niíío se repuso. La temperatura no se elevó durante la enfermedad. Es probable que el niño se infectara por vía pla- centaria durante el parto. El chico no recibió leche de pecho de la madre, y no se conocen casos de infección palúdica en Kief, donde nació. La madre procedía de otro distrito en que el paludismo era endémico.
PafologZa.-Lambert y Bernardes de Oliveira 34 repasan los hallazgos patológicos con respecto al paludismo en una serie de 192 autopsias realizadas en el Instituto de Anatomía Patológica de Sã;o Paulo, y en otra de 163 en Puerto Rico. De los 192 casos brasileños en 22
(12 por ciento), se descubrió el pigmento palúdico llamado errónea- mente melanina. Todos los casos positivos fueron en adultos, y sólo 2 de los 22 en mujeres. Se encontró esplenomegalia en 7 casos de malaria letal, oscilando el peso entre 270 y 820 Gms. En los otros 15 casos en los que la pigmentación palúdica fué un hallazgo subsidiario, es decir, que la causa de la muerte radicó en alguna otra. enfermedad, el peso medio fu6 de 307 Gms., comparado con 298 en los casos negativos. La proporción de bazos atrofiados en los 22 casos positivos y en los 170 negativos fué de 13.5 y 13.7 por ciento, -
82 Quitarte, A.: Semana MBd. 35: 231 (julio 26) 1928.
aa Magid, M. 1.: Monats. f. Qeburts. & Gynti. 79: 404 (sgto.) 1928.
40 OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [Enero, respectivamente. El pigmento palúdico es tan característico en sus propiedades físicas y localización que es posible reconocer en la autopsia por él no tan sólo la infección malárica aguda y crónica, sino también la recién curada. Su busca sistemática en todas las autopsias realizadas en los distritos palúdicos, rendiría datos valiosos con respecto a la endemicidad de la dolencia.
&ecuenc:a en los tejidos profundos.-De agosto a diciembre de 1928 Thonnard-Neumann 35 examinó los tejidos profundos de 36 casos; 17 autópsicos y 19 obstétricos, encontrando en 16 signos positivos de infección palúdica. Entre los 36 casos, el paludismo apareció dos veces como diagnóstico primario, y dos como secundario. En los otros 32 la sangre periférica había sido examinada repetidas veces, resultando negativa en cuanto a paludismo, pero en 14 había induda- bles antecedentes palúdicos en los últimos cuatro años. De los 16 casos positivos, se encontraron los parásitos en 12 en la autopsia y en 4 en la placenta. Sólo el cerebro se encontró infectado en dos casos, sólo la médula ósea en uno, y sólo el bazo en uno; los 3 órganos en cuatro, y 2 en dos. En conjunto, se encontraron parásitos en el cerebro en 8 casos, parásitos o pigmento en el bazo en 9, y en la médula ósea en 7. Los parásitos descubiertos fueron formas anulares.
Frecuencia de la esplenomegal~a.-En un estudio de adultos en el hospital, Surbek 36 observó una marcada diferencia en la frecuencia de la esplenomegalia en el paludismo terciano y el tropical, pues en el primero llegó a 64 por ciento y en el último sólo a 30 por ciento. Declara, pues, que en las regiones tropicales debe determinarse el índice parasitario, independiente del resultado del índice esplénico.
La desoxigenación en la jiebre hemoglobinúrica.-Para Blacklock y Macdonald,37 el mecanismo etiológico de la fiebre homoglobinúrica se encuentra enlazado con una desoxigenación, y a su vez lacticacido- genia. El ácido láctico es el factor hemolítico que provoca la fiebre hemoglobinúrica así como otras hemoglobinurias. La anemia pro- ducida por el paludismo maligno crónico, el éstasis circulatorio del bazo, y la frecuente trombosis venosa provocan anoxemia y acumula- ción de ácido láctico. La hemoglobinuria rara vez se presenta en los primeros 6 meses de residencia en una zona endémica, por ,no haber transcurrido suficiente tiempo para intensificarse la anemia o la esplenomegalia.
Estudios de la jiebre hemoglobinúrica.-En la isla de Cuba, Whit- more 3s pudo estudiar el paludismo y la fiebre hemoglobinúrica entre los blancos del país, y compararlos con los negros de Haití y de Jamaica. El paludismo es frecuente entre los haitianos, pero la fiebre hemo- globinúrica rarfsima. Sin embargo, entre los cubanos la fiebre
a6 Thonnard-Neumann, E.: XVII An. Rep. U. F. Co. Med. Dept. 1928, p. 107. 30 Surbek, K. E.: Arch. Sch. & Trop. Hyg. 33: 461 (sbre.) 1929.
hemoglobinúrica abunda mucho en los cuatro meses de marzo a junio, y se observan casos todo el año. Nada observado resultó incompatible con la teoría de que la fiebre hemoglobinúrica se debe a un paludismo crónico descuidado. Nótanse diferencias notables en la distribución étnica, familiar e individual de la dolencia en Cuba, pero hay que recopilar muchos datos más antes de poder sacar deduc- ciones. Todo lo observado en Cuba denota que el empleo eficaz e inteligente de la quinina en el tratamiento del paludismo y en la profilaxia, cuando es necesario, no aumenta la frecuencia de la fiebre
hemoglobinúrica. ta
Accidente del tra&zjo.-En una sentencia dictada el 4 de julio, 1928, por el Tribunal de la Spezia, en Italia, contra el Sindicato Marítimo Italiano, se estableció que en ciertas circunstancias de trabajo la infección palúdica constituye un accidente industrial.
Edema in&ntií.-Fundandose en las observaciones de 300 casos, Genoese y Zallocco 3g deducen que el edema es un síntoma muy fre- cuente en el paludismo infantil agudo y el crónico. Describen 18 casos.
Sijilis. -Merzbacher y Bianchi 4o dirigieron una encuesta, respecto a la sífilis a 400 médicos de zonas palúdicas. Recibieron 83 respuestas a la pregunta de si hablan visto palúdicos afectados de sífilis reciente y que posteriormente hubiesen adquirido paludismo. De ellos, 18 declararon que no había paludismo en el campo de sus actividades. Otros no contestaron, de modo que quedaron 53 respuestas, en 40 de las cuales se afirmó que la sífilis posee una evolución atenuada, en las zonas palúdicas es decir, que el paludismo parece modificar en forma favorable la evolución de la sífilis.
De otra investigación realizada por los mismos autores41 respecto al influjo de la malaria natural sobre la evolución de la sífilis nerviosa, y fundándose en 124 observaciones clííicas en las Provincias de Salta y Jujuy y en cambio de impresiones con los médicos Iocales, se dedujo que la parálisis general progresiva es casi desconocida en dichas provincias palúdicas. El paludismo no parece influir mayormente sobre el resultado de las reacciones cefalorraquídeas coloidales pero sí sobre el de la Wasserman. La sífilis sola da un porcentaje que disminuye considerablemente cuando se agrega a ella la malaria. La sífilis con manifestaciones activas influye desfavorablemente sobre el líquido cefalorraquídeo, efecto que no modifica el paludismo, ya antiguo, ya reciente. En los pafses palúdicos el examen del líquido cefalorraqufdco tiene que ser mucho más cuidadoso que en zonas no palúdicas, no debiendo circunscribirse a la Wasserman y al estudio químico y microscópico, sino comprender también las reacciones coloidales.
- 89 Genoese, G., 7 Zallocco, A.: Pediatria 36: 1309 (dbre. 15) 1928.