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1. Gorz - miserias Del Presente Riqueza de Lo Posible - Capitulo 1

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Miserias del

presente,

riqueza de

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Paidós

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.

DEL ESTADO SOCIAL

AL

ESTADO

DE

CAPITAL

w ... w

-"El~apitalismo le declaró la g:uerra a la clase obrera y la gan.gí', escr~-~e Les ter Thurow. 1 ~a manera de entrar en tema no es mala):a gtop[[i~éj9' en efecto, 110 se ex lica orla revolución irúormática ni or l¡¡ bus ue ·a e

nueva~ ~~lidas comerSJiile~. Al principio fue una res ues _él _ _e~en~cia mente

;eolíticaa Jo ue, hacia mediados de los a.il~_setenta se ama a" a crisis de

gobernabilidad". Esta risis rincipal preoCUj2ación e' ~oñSables .

politices

y_:pi!yi

aos

_

~gÍyP.ado,A.gn.,d

seno.,de1a.Tri1ateral, se m~ en

todos Jqs

11iY,~~de

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s,o~ied~d:,$1 de

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Us>~

-~~ªgosl

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vmv~r;ü

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Qªde

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cuelas, las em resas, las ciudade l hos itales los a aratos ue debían

ase~ar

é! ¡;eprodw;dón ¡;:ultural de la sgdeda . . ""'"'E·n Estados Unidos, la crisis, a partir de la primavera de 1964, tomó

for-mr.s cas~ insurrec<.:ionales: los motines del proletariado negro, propagándose

del este al oeste, habían saqueado e incendiado barrios enteros de graqdes

ciudades -en Detroit, el levantamiento había durado cerca de una

semana-Y se habían prolongado hasta los años setenta por las acciq~es de-

insubor-dinación en masa y de sabotaje en las grandes fábricas y las

i.miversida~es.

Con una diferencia de varios años, la "disid.encia" había ganadO: en

1987,

las universidades y los liceos de Alemania Occid~tal,luego se había exten-dido a los centros industriales del resto de Europa y se habia prolongado

hasta mediados de los años sete~ta (hasta 1980 en Italia) por medio d~~c­

dones obreras que diferían fundamentalmente de las huelgas habituaj~:

rechazo de los tiempos impuestos; rechazo de la cotización por puesto;

ne-gativa a obedecer a los "pequeños.jefes"; autorreduc.ciones del rihno.de

fa-bricación; ocupaciones prolongadas cqn secuestro de patrones' o de

~irig,en-.

---

. ···---··· . ·-·. ..

! ·

1

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(3)

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,

.

.:.u ••n::.~u1:1s ue1 preseme, nqueza oe 10 posible

;

:!~

s;

negáHva a delegat

eh

los"represe

.

htl!~tes

lega-el personal el podar de '·'¡;~egÓciar; ~egátiva.a trAnsigir s5>bte las reivindicaciones surgidas de la base;

~encillélmente rechélzo del trabajo: · ·-·. ' · ·· · · · ·

, En esto habfa otras tantas mané'tas de rechazé\r -más all~ de !a organiza-ción' opresiva dé las'·gtan'dé~ fábtitas¡'de las ¿randes oficinl'IS, de las gr

an-des

tiendas-In búsqUeda pem1ánente; casi Ínstitudonal, del compromiso de

clase, ~úsqueda qué ei'a

la base

Í:l\isma del "compromiso fordista"·: Lds mo

-:Vimiet\toS sociales de)ó$

afias

1@9~ se situabah deliberadamente fuera

t!_el terréno balizado pbr jas instituciones de la'sociedad-EStaau. En lugar de

reivindicar, buscabárt cáinbiar eUos mismos '1a vida". lo que la..con.Q.kioni'l: ba y aguello de lo gue estaba h!!cha. Cambiarla sustrayéndola a la lógka de

la roductividad, · ero también a la del frilba ·o abstracto, la estandarización,

~~ consumo ma · a norma idad1 la cuantificación, la sincronización.

e;:

mbiarla afirmando la es ecüicidad de las necesidades y de los deseos sin ::.

posi ~~a lS acc10n mercantil y monet~-1 "La polémica feminista va

mu-~~10 m'ás lejos qu~ la de los econqmistas", escriben sob~e· este tema Pietro

· ·fu grao y ;Rossana. R<issanda, "ya que acusa a la esfera política de luchar so~

bre parámetros esencialmente masculinos, esencialmente productivistas, y

. ·por lo,.timtQ competitivos1 por lo t~to belicistas, que hacen abstracción del

-.. cu~rpo, de la reproducción, de lá afectividad[.,!] El cuerpo, el sexo [ ... )se re

-. !.· ~isten ·poderosamente a la abs~acción jurídica, ésa reductio 11d rm11m que ni

e-' .· ~a.l11 disimetríi'l y· que és el fondo de la cultura y del poder masculinos."3

. 2. i>~demos h~·cerrt~~ \i~a ldea'd~ la radicalidad aiegremente subversiva de los

movimien-tos· dé entonces leyendo ·ó releyendo Alexis Chas5agne, Gasten Nontracher. lA fin du trñvnil,

Parls,·Stock 2, 1976; compuesto por extractos de libros, revistas, diarios franceses,

norteameri-·éanos e italianos; textos situÍÍdo~tas,'anarquistas Y marxistas, en los cuales "¡Abajo el

traba-jo!" vuelve como un leitmotiv. Ver también Franco Berardi, llamado Bife: lL ciel tsl wfin lombl sur la Terre, París, Le Seuii, j 978. '· . .. '

' ,; .. 3: P. trgr<~o, ~-R~:Ssarída:(lppJiritnprmli rli fine $ecolo, Romñ, Manifesto librl, l99S:-La última·

frase de esta cita da un'! excelente definición de lo que T.W, Adorno llamaba la categorfa de lo

·•• ;,no-iMntlco" .·ser~

fema

de "El sujetó de la crítica'' al Hnal de este volumen. · ·

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-¡1, :~

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.

... .: .

Del Estado social al Eslado de capital 21

l

denndor m o visible y a taca ble por un ordenador invisible y anóni

-. mo, cuyas leyes sin autor se impon- rwn a o os por a erza ae las cosa.

f(l"'

como· ':ley.es de la naturaleza", de m3nera irresistible. Ese ordenador era el

mercado. · ·

.. · :El mismo razonamiento valía Rara la <Crisis

de_gol

;e

rnabilid~'

de las

~

\1\

. empresl\s. El gigánbsmo de las gra~1des fñbrica~, las gtJHl_ges admirü~trJ1cio

-0

nes propias del fordismo; la organizaci'ón cen~ra~,_jEt111rqu~,.rígida, .' (.~ ··~

·-de tareas parceladas, compartimen.t5t.Q.as..coordinadas por..l.lM..P.l.étora de funcionarios y de funcionarios sub!!Iternos d~~P!C?d~9._~~,j,acía a las empresas sumamente mJlner~les. En ese plano también se volvía urgen le

reemplazar el poder demasiado visible del ordenador central porfom1as de

auto-organización descentrada, es decir, por una organización en red de

subunidades relativamente autónomas que, ul coordinarse entre sí, también permitieran economizar los costos de organización. Era urgente quebrar por\

r,

~se

lado la combatividad de los asalariados, el poder de negociación de los

r\

1

) ,

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'

, ·

:

'

sindicatos, las "rigideces" que las convenciones colectivas, los acuerdos de \ ' ,, \

t_.

,_).---em resas, los derechos social an introducido en las relaciones de pro- . ..-/

w;:Gián. Era preciso, en una palabra, "liberar el mercado de trabajo" de lo . , '

que lo "falseaba". La palabra a la orden del día era"desregwaaoñ'' .

.

-~2

.

EL ÉXODO DE CAPITAL

l

La t'crisis de

gob~rnabilidadj'

tanto en·eJ nivel de las sociedades con!o de -las empresas marcaba el agotamiento de un mock!9. Durante ceri:a de trein

-ta años, los gobiernos occidentales habían pr<~cticado ol~esianas, Q..illgiMQs.;.Ws Estados estimulaban la e.xga~~.i.9_ñ~rod ucción y de la de··

wanda por medidas fiscales y monetarias;redistrihuí~ una parte cr.i9.=~te

qe la riqueza producida¡ por medio_r.ig gasto p.úblic9 g:eaban tantos

em-Eieos como su rimían el r · · nto df la.prodl!~lLYill'l~ en el seclor };?!'iYa-,

~· Per la e an~ió~ de las econm~c:.:}iba a en.~~!.. desd~~1-1zos de

los años setentaJírrutes que las po tlC<lS de SOStén de reactÍVélCÍOn aef cre -cimiento no permitían super~. Los ;;;cad~~i,nte~s e·s aEan sahmidos y

. n<:' justificaban i.nversiones de capacidad. La tproducth•ícla margina del

· ~tál" (es decj,r. el crecimiento de las_zanalld~procuraba una inver

-sión adicional) tendfa a cero su hundimiento D.UitCiaba clfin de una ipo-cá, en el curso e a cual la producción, la demanda,' la productividad y las

ganancie~s podian·crecer de forma eqüih ra a. · ,_ .

Co!l.la g_§acelet:ación..dela..expi!nsión ecoJ1Ó~3.!9? ~gmrunfas.de 5:s.;ala ~l,

Y.

~?:S bene~cios de productividad !~nd,íal}

a,

?U ve.~ a htmdi.rse.

E

l f:

stadOJ<ey:.

· nesiano y las políticas kejnesianas, poi: olTa parte, pi:esén't'Rban más 1nconv~

nientes que ventaj~s para el <;npitaHsmo: en nusenci;deunn expa;~sip1~

_ITo-n6mica importante, aumentaban_el~la itúfue~di d~o sobr~ la "

1

·,

) ,.

.,

.

(4)

'".:~

sociedad.

E~

los paises con políticas sqciales más a- zadñs, los gastos púb

li-\\i~ cos se aproXllnaban

y,

a menudo, superaban el70 W el producto bruto inter

-:;

_

/

i

no, la tasa de déficits públicos, ellO%. Adoptado por el PartidoSocia

ldemó-l

crata sueco, el plan lvliedner demosh·aba que la propiedad_ privada del cap

i-·>'

1 lal dejaba de ser intangible: preveía que los fondos sociales administrados por

¡; 1 los si.I1.dicatos iban a volver a comprar progresivamente las principales

empre-..-

;~.

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=.·

•. )\

~

sas del país para adrrú.nistrarlas y desarrollarlas como cooperativas obreras,

- de acuerdo con el proyecto de civilización socialdemócrata. · .

,, Amenazado .RQrlla so.~ión o la estatización¡,el~ital tenía el máxi-·

¡

¡

G

D mo

i

nt

.

~

rés

en .P-Oner fin a su simbiosis con un Estado que se había vuelto in-.

l ,'¡'3< capaz de ase urar la ex ansión del mercado interno. La planificación o

= • ( ~-cf''¿-- ~

-1 -·/ _ 'concértación" económica no había si o u ti más que durante el período de

\

:,

~

"crecimiento extensivo", en el curso del cual la reducción de los costos

uni-·\ ..____/' tarios se había obtenido por la producción en masa en series

~ez

más

\

\

~por:_

tan

t

e~ y

_

e_:::.

.

!;:;~~_a<?ones

cada

:ez

más

gigantes

;~

s. L

ar

~,

en-. 1 · tonces, C:IebJa pJanJfuar con mucho hempo de a~telacwn sus inversiones y

\\ n.ecesi@ba de _l!n Estado ~u e E.~nilicara con mucho tiempo de antelación el

\l'

l

ay~nse_

ckJ<'5

in..f.!'?.e~~uctur~s y los servicios públicos indispensable~.

éo

n

detención o la desaceleración del crecimiento, no era por medio de una

!¡!.·, planificación que funcionara como fuente de i:igideces sino, por el

contra-¡ 1io, a través ele la mayor movilidad y flexibilidad posibles, que las empre

-\ sas tendrían oportunidad de agrandarse 9, por lo menos, de con5ervar sus

\

respectivas participaciones en el mercado.

"El..impara.li.Yo...de_compe.titiyi-, ,, .._~·:-dad" y la ~~c_esidad de restablec~r la "gobern.abilidad" iban .en el mismo

\

~¡·; ~:7

·

f'~-¡:;

tl

,._,...

sentido;era

~r~cis.Q._que.

el

~_i

.t

a

l

.s

e desen~barazara

de

su dependencia del - .-¡: :. ~;· · _ Estado_Y.~lJJ~~~las r~.nes soc1ales: era pr.eiliQ_gue el. Estado se

\ í \ ·

,.

\

0

1fl,

t

·

~

"..

p].!s_iera

í!

lS

~!Yi

cio

de la "com etitividad" de las empresas, aceptando la

.~·':1' ,:J,~~,,JJt'.l supremaóa de las ':leyes del mercado". La inversióf de la re act

ma:eruer-, J.

"-

J •.. (1 \J.;, zas seguiría de manera totalmente naturi!l. · 1

·

1

:

\

;

~,1

~

.

-

El

~

~e

_

caj¡mil

,

en >igo,, <e aceleró de<de

c~~>ienze<

de lo<

a~

os <e-e

...,.... tenta con el desarroUo de lo que, en la época, se llamó las "mUltinacionales":

,J.~f¡.:_·

.

~decir firmas que instalaban filiales ~e producción en países extran1ffi's,

;

¿

.p;

:

,;ro~,)· con el ün.de poder acceder al mercado m terno de éstos. La grat} mayoría de

(

(

\

,

~~

e

\

\\'..l

~~ liltina~onaiiJ

era~ n~qrteamen

cana~. E~~bamo~

!e

jos de

1~

globaliza-~

\ .\ ton que se tmpuso hac1a 1990. Pues la libre ctrculaciOn de las mercancías

<. .,:;.

';.-r

estaba todavía l~tada por barreras ad~er.a_s y la tr~!lsferencia

decapita-. ¡ les estaba sometida al control y a la autonzaciOn prev¡a de los Estados. Sólo

~ a partir de fines de los años setenta, estas trabas a la circulación iban a ser

\

progres~vam

e

nte

abolidas, bajo la presión de los grandes grupos. De multi

-. \(nacionales iban a convertirse en transnacionales, mundiales.· . " · · ··

\

(¡\

¡ ;; · . El ~azonamiento era en todas partes

el

mis_mo: la bús ued~ del.cr~ci­

'\J

I!'~- epe.::_ 1a, par~~EP.?' e crecumento de su~ exportaciOnes,

!!'""·

. es decir del au m -de su participaci61;1 en el, mercado mundiaLY.el-aU,..:·· ·

-')~ mento de su partictpación en el mercado mundial exigía la liber!!.Üzaciqn

,,.~ rÍo sólo de los intercambios de mercancías sirw también d~ la circi..llaciór,

1{-

"

Y/

de l~s. ~a itaies:.Ia. ~si.bilidact cte mvertu y d~:

·

reducir .en el extra:~jero, la

'

t:'l

EOSlpilidad de mc1drr en los merca . os . anq~ros e?(tr¡m¡e.ro~ .e;l;). ,las

con-W

diciones más favorables. Ert la compe~enc~q ft la que se entregal?anTos

gru-pos, los que sufrían menos controles y lÍir\ita~iQ!l~S a su liberhtd d~ moví- .

miento tenían mejores oportunidades de infl'!:liJ'

~:f\ ell!'J..

:

Elt'~n

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pe;

~

ativo

__,~

@

.

competitividad'! conducía irresistil:;llement~ a la glo\>ali~acióqde la: econo ~o;f:'~

mía y al divorcio entre los intereses del capit<1l y los del

Esmdo-N6d6n

El

c-Rt:g_

es1f13CÍO político (el de los Estados) y el es¡/qcip

é~iú_

u

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¡:

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)os

g~

ca-

~\o{,

,

pita listas) no podín11 coincidir más. ~el fin de lo que Robert 'Rejch]ll¡>.mó el ·

. ¡· ' . " . . ' ,

"pac1ona ¡smo econom1co . . - . .; ,

. . . ' i ' . : a..y .

La

~

no

ha~ría

podido desar:ollarse, ni siqulera

co~

.

stder~

se, en ausencta d potenc1al. en. tda no ex lotado hasta e

~....-mento, de las 'tecnolo ías de información ,. Si cada gran grupo

n'o

hubte- ·

ra esperado obtener una participación suplementaria en el mercado

mun-dial, sacando un partido mejo~ y más rápido queJos otros. de las

posibili-dades lat~ntes que ofrecía la revolución informática, es verosfmil pensar

que habría prevalecido la tendencia a la cartelización y a una rep,artición

del mundo por acuerdos de cartel (como en los años trei~ta) ~~br.e las

"guerras comerciale5" de las que resultó la glol:;lalización d~la economía.

P ·darse de las ex lic · · · evoludóri ·

\a-tica ~rmitió la lobalización, pero ésta,.inversamen~e, ·permitiÓ; lue o

~xi ió el arrollo acelerado de lé\S tecno o 1as e ormación

aplic.aciones. El~ tenía necesidad de- ·'

~risis del forclismo, liberarse de las restriccione es,

bajar los costos Sa ana es ai!OS )' ace erar ·~1 crecimiento'de

id

.

rotluc-lÍVl a . ero es a evo UCJ n ecrucé1-.no po 1a·ponerse en "ciox~amiento

ffiásCiue si la relacion e as erzas sósiales y la relaCJÓn d~ fuer~as entre

@pita!

y

Estado' eran

ar

mismo tiempo y de manera ure¡nsfible

l;I)Odí11ca-cr¡is

en favor del primero. · • ' .. ' .,, · !

o u e hizo posible el éxodo del capital, finalmente lo hlzo tarpbién

ne-cesario. La "transnaciona IZacr n e as . u éxodo d-e=l esp~c10

polí-, , ·•·· · , . 1a e_ri un "i.mperativci'd.(sup~fv)vend};l'. -!?ara cada ( \ ) , .. _ .. una.

de ellas. Debían

d~. , er-emp~•a . . . . · .. , · · . · · .e

\¿_.)

1 , •• que coordinan y_relacionan entre. sÍ

una

m~itípli~idq,d de m~rc~~os y_d

·:/ proveed,ores de todo tipo dispersos ~n·el mundo. enterl=!, Robert R~~ch ~ta e

·,

· ejemplo' de una Pontiac Le Ma..nS; c;uyo costo de proñ!lcción·se rel?arte

ara-, · zón del39% en ~allere!l de montaje deCo~ea·d.!:!l Sur, d~l ~7,5~.% ~n fabrican-·' - - - -'

· ..

t~s. j~po

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~s;

1=:

¡

7,5 .%

en estilistas alemanes, del

4%

en Ta1wan, Smgé\pu,r

y

J

a pon por peqv.enas

p1e-. ·:··-.

. . .

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~: -: ·.: :·-.-·.:::

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· -':" : ....

-

·-·.·· ··-..

(5)

~

-.;.•• 1vu:;tmeis uetpreseme, nqueza oe 10 postble

~

as

,

del3 % en Gran Bretaña, Irlanda

y

B:rbados

tt

servicios informáticos y

ge marketing.

';~ 1, -. -~=: .. .; ~ ..

. . 4. Marco Revelli: "Eco~omi~ e ~ódello social e ~el passagio tra fordismo e toyotismo," en

r.' Ingra~ y R J\ossanda: oh. 'at., págs. 211-213.

\ !' ., '-~ . . .

.. :~

~~

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Jps

stad~

· de2a& ita la polftica,

La~!:_

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~~ ex

i

&

~

t1Cias

de movilidaJ, 1

de flex!bilida ', de privatización, de desr~g¡Jla.ción. de reducción de los \)

gastos· pub icos. costos sriciales y salarios, todas cosas pretendidamenle ilt-

'-qispe~sé\bles para el libre juego de la ley del mercado. .

· La · · sn·acionalizaci6n de las econonúa evidentemente tropieza con re- \(.'"\

sistentias-(moperan~es por sernac1on es que éortan en dos tanto a la el ere-

J

V

cha

cbri-\6

~·la iúp.iierda política.-A un costado e~~ la burguésía globaliza-1

da~~e~l~~·~ral, ~de~l6gicame_nte'<si no políticamente) pro-~ort~amGricéln~, ,

p~rhdana·. de d1so}ver la Uruóh Euro ea en una zpna de hbre rntercambw

(!_

)

con Estadbs Urú os; ·bffo cdstaQ.o las bur esías· as w ustrias. tra

dicio-n es os · 6 so heS' reca· lta tstas, tiria arte de lo's sindiCatos. Frente a la/

unidad ofensiva del ·apital globilisté} s'e encuentra· tamqién la résistenda en

orden disperso· de bolsones y de clases antagónicas gue van d.e

Ic(

extrema

tfj

·

.

)

derecha a la ext±emai.Zquierda, las cuales por lo general no en'cuer\tran, para'\!_)

oponerse a la globalizaeton,del capital, más que diversas formas de nacio

-nal-conservadurismo b nacional-estatismo.

Pero negarse a la globalizRción, pretender re_sistirs.e a ella nacionalm

en-te, conduce infaliblemente a capitular frente a esta globalizaci6n. No es con

-tra la globalización·que hay que luchar tratando de sustraerse a ella; es en el

-

l

SQ_ntexto de la globalización en curso que es preciso luchar por una globa)i- ·

(D

.zadón diferente. La resistencia al capital transnacional no puede ser ella .

misma más que transnacional; la resistencia a los agentes de esta global

iza-cl?n.exige, ante todo, agentes de otm lobalizadón, iada or una visión,.

· ~m a solidaridad, un proyectq de civilizi'ldón planetarias. Ala· aao no les

f~ltan las palancas ara cambiar la orientación y la naturaleza e a lobali-

K2.:

1

zadón;tles fa tan a cada uno e.e os toma os al5 a amente, lo gue no·. es lo

misrgp. 1_es faltan, porque carecen de la voluntad política común de nicon

-~istai juntas, contra el capital globalizado. Lma@pé~

qve no pue

de ser

sino común. La potencia irresistihl11 del capit:alglobalizado se debe sobre

(t

_

....

)

todo a la competencia a la-que se entregan los Estados para atraerse los ca

-pitales por medio de los favores ~ue le conceden, en lu_gar de negarse con

-íiJntamente a dejarse enfrentar entre sí. Veremos más adelante que la imp

o-tencia de los Estados-Nación no es sólo algo a lo que se ven sometidos:

taJn-bién es la coartada para restablecer pri\·ilegios que el fordismo habío de5

ca-bezado y para abolir derechos que había fundado.

La;t:baHzadíffi)Ia inten•ifimión de 1: .competencia en todo•

1

?

'

1

/--m~rca os d!Uodo~aí5e5-SH'Ven-pa-t'a-l-egrtimarcuait¡nler cosa: l':r d 1s- (? ¡

~¿nución de los salarias reales, el demHte.lami.eiito..d.elas..p.r.cit~cciones

\S

(6)

26 Miserias del presente, riqueza de.lo posible

pleos, el deteri~ro deJas condiciones de trabajo, etcétera. Todo eso, se

~rice, es mev1fliole y necesario. ¿Por qué? Porque, explica con una lógica

urefutable Pierre-Noel Giraud, la capacidad competitiva de las firmas

depende de sus inversiones de producción. "Deben tener al por mayor

l

a

misma tasa de inversiones" para seguir siendo capaces de competir.

J/Eso significa que la relación salarios-ganancias de ahora en adeliü1te no

{

pu~de

[ser

elegícl'asegun

los

cntenos

cletqmiitica-económic~e/

~)

_terr

itorio es el

qrte tien

e

In

participnció11 má~

favorable en lns' ganancias,

es

~e-cir. el crecimiento potef!cial más grande [de las inversiones],

es lo

lJ.ill..lll!.

-pQJllllU.Wtlnf!-!!S. .

Dicho de otra manera, para poder sostener la, competencia con firmas

norteamericanas o japonesas, por ejemplo, sería preciso que las empresas e.uropeas tuvieran tasas de beneficio norteamericanas o japonesas. Ese

razo-namiento formalmente correcto no sería sin embargo pertinente mcís que si las tasas de inversión de las firmas fueran iguales a su tasa de beneficio,

di-cho de oi:Ta manera, si la totalidad de los beneficios fuera reinvertida. Pero

l

a

realidad es muy diferente. ·

Durante lo~ años ochenta, gracias al

reingeneerillg,los

beneficios -antes

de la aplicación de impuesto.s-de las quinientas firmas norteamericanas

más gra~des aumentarori un 92% como media. En 1987, se los metieron en

el bolsillo a razón del61 % (contra el22% en 1953) los P-D-G [Primeros Di- ·

rectores GeneraJesJ(Ios c/zief exec11live officers o CEO) de dichas firmas; en· muchos casos, los divfdendos dish·ibuidos entre los accionistas se

multipli-caron por cuatro. Los dos tercios del crecimiento económico

norteamerica-no fueron acaparados por ell %de la población activa.6En 1994, un P-D-G

(CEO) ganaba, promedio, 187veces más que un obrero o unuempleado.

Ga-naba "solamente" 41 veces más en 1975 y 145 veces más en 1992.7 La misma tendencia se registró en el resto del mundo. En Francia, llamativamente, las disminuciones fiscales a corda das a os ingresos financieros entre 1989 y 1991

habrían privado al Estado de 80 millones de ingresos por año. En todas

par-tes se explicaba gravemente que "el imperativo de la competitividad"

exi-gía una reducción de los impuestos sobre los ingresos altos, pues el ahorro

de los ricos es lo que financia (en parte) las inversion·es indispensabl(!s para

la competitividad de las firmas.

Pero lo que se produjo fue lo contrario, y no sólo en Estados Unidos.

:gn Francia, llamativamente, la tasa de inversión de las empresas cii.yó.en

1995 a su nivel más bajo en treinta y cinco años: 16,2% contra 19,4

'!o

en

S. P. -N. Giraud: L'i11égalill1ftt monde, París, Gallimárd, 1996, págs. 212-~. La bastardilla

es 1nía.

6. Según]. Rifkin: ob. cit., cap. 11, págs. 173·174.

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Del Estado social al Es lado de capital 27

1980 y

21~6%

en 1970. El monto de los beneficios

1~0 d

~

jó,

·desde

1992

,

·

d~

ser sup~nor al monto de las inversiones. En 1993; superó a estas últimas

en 71 nullones de francos. 71 millones ganados gracias·a reducciones

de

,

.

personal, a "reestructuradones" y a la "flexibilización" d.e efectivos, a la .t

precariedad.

71

millones esterilizados, puestos en los mercados financie~ ··

!'

ros

.

En Alemania, los salarios netos representaban, en 1978iel54% del

ingre-so nacional disponible; l()s ingresos de capital representaban el22 %, las

prestaciones sociales y jubilaciones el23 o/o. En 1994,la pal:te

conespondien-te a los salarios había caído al45% (es decir una reducción del17 %),la

par-te correspondienpar-te a los ingresos de capital y a los beneficios pasó al 33.%

(es decir un aumento del 50%). En moneda constante, los beneficios

aumen-taron el 90 % entre 1919 y 1994, los salarios un 6 %, pero ·la proporción del

. Íll!puesto sobre los beneficios en el total de los ingreso~ fiscales disminuyó

la mitad durante esos quince años~ pasando del25 al13 %. Era del35 % en

1960, llil período de fuerte expansión económica.·.

¿Era con certeza la presión de la competencia internacional lo que exigía esos cambios? ¿No sirve más bien corno coartada para redistribuciones de

abajo hacia arriba, de los más pobres a los más neos,

y

para las ofensivas

contra "el estado social" y los "privilegios" de los asalariados? ¿En qué ex- "'

plica la competenCia internacional que los editores frariCe~es hagan compq- ':

ner sus obras en Madagascar, en Túnez, en la isla Mai..íricio, para ganar al~ ''

gunas decenas de céntimos sobre el precio de-cost!J de i,m libro? ¿Es para ·1:

sostener la competencia que los fabricantes d~ camisas de lujo hacen coser . !:

en China artículos que venden cincuenta o cien\•eces má~.caros que sy pr.é:.: 1![

cio de costo.? ¿O que Nike (o Reebok; o Puma) h¡igan fabriCar sus zapatillAS !;,;

en las Filipinas, luego en Indonesia, luego en Chiné\ y en Vi~tnam, donde·~~ ;-,::

costo salarial de un par de "Pegasus'', que se venden.a 70 dólares, es de 1,66 ;ii ·•

dólares, y que Jos catorce gerentes norteamericanos de la firma hn);éln· pocli~-f;,

do embolsarse un ingreso anual igual a los salarios 'd.~ 18.000 obrerqs. t~,

..

.

.

filipinos? ¿O que Ford e~e de la noche a la IDi'.\Íl.ana: a lo·s-asalariadós de q<?s 1.!~· r . · '

de su filiales mexicanas, que protestaban contra la semana de 50 horas>.i.rrl- 1{ .

puesta violando la ley mexicana? ¿Por qué, segun la exceie'nte fórmulá d~ ~~

A1a.in Lipietz, la "competitiVidad" exige los costós'salaria~es más bajos~ péro

'

f

:

' '

acepta los costos patroual~s inás altos?8

· ,;

¿Qué hicieron las firmas transnacionales con stis beneficios? S11s lasas de

iuversió11 en realidad

Jrnu

bajado

e11 relación .con

su

nivel

de

los míos sesenta

se-

i<

::;

l ..

· twla.9 Lo que aumentó mucho, en cambio, es la ,qistribudón entre los a celo- !,

rustas, la remuneración de los administradores y de los CEOs; y:

S. A. Lipietz: Úl societl! w Sllblier, Parfs, Gallimard, col. "La Découverle", 1996.

. . • . . . · .... . - , . -... .. -r ..

.

...

. '

(7)

J

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;¿t:J _Misetias del pres~nte, riqueza de lo posib~e

:

:

!

l.

:

i~s co~pras d~empr

esas

po~

parte de otral mpresas (las "fusiones")·,

., , ~que h.~n dado lugar a transacciones de un monto de 400 a 800 millones de

"dólar~s por año, contra 20 a 40 núllones a comienzos de los años ochenta. El

financ.!_amiehto de e~tas· fusi~~es absorbiÓ el90 % de las inversiones de las -

~-~ra~snacipnales en e,l ~xtranjeto;1° · .

. ' 2. ~as colotacion~s purame':'lte firtancieras en el mercado monetario y el

mercado de cambios, sobre todo, con las cuales innumerables firmas (en. ·

espec_tal Siemens, que"es el trust europ'eo más grande) ganan más que con

~us acti~idades produdívas. ... .

. • ; 1~ erativo e a COmpehtiVI a lene espa as anc 1as; a lo a 1

'4~-ctó., . Ien~ es aldas anc.1a 1. ara sus actores prinCipales, no es una

restric-~Ion Iflpuesta; es 1.p"i conjunto de restricciones que imponen con el fin,...de

~p;po~er_~ tnundo ~updde(?se poder _Ianetario e~tá caneen& eh un

: · -~ume~o de manos q¡da vez menor. o re las 37.000 firmas transnacionales ·

rf:;\

_que controlan el40 % de los intercambios mundiales un tercio de la ro

-\!)

.

~ucción r:'und!al contab' _'ziible; 370 firmas (es decirell %) controlan el 50%·

..,a

e los. activos fmancieros. S~gún el Fondo Monetario Internacional (FMI); no

'l!'ás de 50 bancos controlan las transacciones cotidiana~. de un monto de

~.400 inillones de dólares. en los mercados de cambiQS; No

más

de seis

ban-~s comerciales coiúrolan ei 90 % de las operaciones sobre los productos

de,tivados.ll

1

\ ' ' ¡ • . . . ,.-J . -~

5.

LA

;

RJ!~asrrnLE orcrKmrnA.

oE

'i.os

MERcADos

FINANCIERos

. : .• ~ ~- . . ·. . o o o ~fi: _R ~ o o 1 & . . ~ i O .~ . ~~.... . ,• .... --:~¡ ... '._:·.~ .;·:,.·_ ·. . . . .. . .

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1~ Lal6gica .financiera·puéd~ _niás que las Iógkas económicas, la renta tnás

l'. '' · · . u e e:~eneficio. El~óªer iiñ~cieJ0!1al s_.Ye.púdica¡nen_te se llama ''los i:ner~ ~

.

.

~

1

,oados-. se autonorruz~ respe~tode las socredades de la economfa reál e ¡;¡

-0

,

pone s~s.rtormas.d.e rentabilidad a las empresas y a los Esta b El presi-- {

,dente.del Bundesbank; Hans Tietmeyer, lo decía claramente en Davos, en

!t

;-i.¡ l[ebrero de 1996: ''Los mercados financieros 'u arán'cada vez más el a el

·· ;: :~e . ~. .. .. ·.os .: deben com render ue·ahora están bajo el

@)

f

0

4~~~_de

los

mer~ad9sfínan~ieros

y n<? solamente de los debates

naaona-,~, ... ,. . . , .. ·

.

.

. .

1 .=

.

r •. · .•

·, En esos mercado~ fiJ,1ancfer~?, los fondos de pensión norteamericanos,

,~u e administran

s.oqp

millones de dólares, y los fondos comunes de

coloca-: .~ . , ·.

.

.

; ..

..

.

. ~-· ~ . .1'

;

O el Es lado social al Eslado de capilal 29

ciones,}:lan intro, cido una práctica que, habitualmente, se llama

"chanta-je y extorsión de fondos" o, en norteamericano, "racket". Eligen ·algunas fir

-mas prósperas y bien cotizadas, compran en la Bolsa cantidades

importan-tes de acciones, luego ponen a los dirigentes ante esta alternativa: o nos

ase-guran un cj.ividendo por lo menos del lO %, o cortamos el curso de sus

ac-ciones. Esta práctica, que hace de la máxima rentabilidad financiera a corto

plazo el imperativo supremo, ha hecho suqir el rendi.m.iento de las acciones

(e1shareltolder val11e) a niveles sin precedentes. ·

Estos hechos vuelv~n ~rrisorio el argumento s.egún el cual el aumento

de Jos gastos públicos reduce "el ahorro susceptible de concedérseles a las

empresas[ ... ] y así su capacidad de defender su competitividad" Y ¿Por

qué, con_ gastos públicos equivalentes a un 62% del PBI, una tasa de

de-ducciones obligatorias del 52% del PBI, un salario mínimo horario. de SO

F, una distribución del desempleo equivalente al90 %del salario durante

cinco años y una tasa de desempleo de jóvenes sin mayor importancia,

Di-namarca tiene una de las·economfas más prósperas y competitivas del

mundo? ¿Por qué con una de las tasas de descuentos obligatorios más

ba-jas del mundo, Estados Unidos tiene de todos modos una de las tasas ele

ahorro más bajas y un endeudamiento enorme de los .particulares, de

60.000 dólares por hogar?

"No vemos por qué el obrero fr~ncés ganaría de manera duradera

mu-~ho más que el obrero chino que hace lo mismo que él con una

productivi-dad comparable", ol?serva P.-N. Giraud.H Pero no se entiende tampoco p~r

qué·rio

ha?¡:ía,

para los asalariados, como lo afirma P.-N. Giraud, "más que .

una alternativa: es decir hacedo que los países de bajo salario no saben to

-davía haéer, por lo tanto, en mi vocabulario, unirse al grupo de los 'campe-~

titivos'; sea ponerse al servicio de estos últimos" aceptando-una reducción

del ingreso.15 ¿Por qué un crecimiento, en el seno de una población, de la

proporción de "competitivos", cuyos ingresos son por

16

general muy.sun

e-ríores a la media, no se acompañaría de tma redis'tribución fiscal? ¿Por clué

aquellos hombres y mujeres cuyo trabajo ha sido transferido a los obre¡·os

chinos no podrían estar al servicio, no ya de los "G:ornpetitivos", que les

pa-garían personah'nente por sus servicios personales; sino de las innumerables

necesidades colectivas que siguen insatisfechas porque la colectividad no se

atribuye los medros para financiar colectiv~rnente su cobertura? ¿Por qué

habrfa que disminuir continuamente los impuestos sobre los ingresos

supe-dores (es 9-ecir los de los "competit_ivos"), sobre .Ios·ingresos financi~ros,

sobre los beneficios no reinvertidos? · .._

.

..

·.,

13: P. -N. Giraud: ob. cit., pág. U4. . •..

14. Ibld., págs. 277-278. ...:_;

(8)

·\

)

'',

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3 ~ iserias del presenle, riqueza de lo posible

La respuesta a estas preguntas no es económica; es política e ideológica.

Las reducciones y las desgravaciones fiscales no reflejan elecciones ec

onó-' nic~mente racionales. Significan simplemente que los gobiernos nacionales

se disputan el privilegio de relener en sus países o de atraer a ellos capitales

fincmcieros que, en busca de beneficios máximos inmediatos, se desplazan

de un mercado al otro, de una divisa a la otra, a la velocidad de la luz, miles

de veces por día. No se trata ya de que los Estados favorezcan la inversión

productiva; se trata solamente de que eviten o frenen el éxodo de capitales

de su territorio, o que atraigan por el dumping fiscal; el dumping social, el

di!lllping salarial, ias sedes sociales de las transnacionales, como lo hacen,

con sus "centros de gestión" ,16 lgica y los Países Bajos.

:_a tendencia a reemplazar los sistemas de protección social por seguros

ptjvados y cajas de jubiJaci~n privadas (por capitalización) se inscribe en la

misrna lógica: reemplazar la redistribución fiscal por el seguro privadO;

sus-tituir la administración social de la protección social por parte del poder

po-lítico por una aJministnción privada por parte del poder financiero.17

Con estas observaciones no preterido en absoluto negar que sea

nei:e-sario repensar y refundar sobre nuevas_bases los sistemas de pro~~~cción

social. Se lo tratar ej. en la cuarta parte. Dtgo solamente. que son soc1al,

po-Jífieay moralmente.L."'l~pt<rbteSTa'S""reformas'' que desmantelan los

sis-f~~reC:CiOi1soaa:l so retexto ·ae que constltüyen "ad u isicio-ne:>" ca ucas que, faltas de recursos, no son mas maneJa es. Si on

n;ás hnancliilJ es, no es porque os recursos falten o porque deban ser

af¿ctadas pnonrar~ame!üe respecto de la mversión de productividad: Si

1

o

son mas-fí:mffiCiá.ol'es, es porque una parte creClente del PBI está afee-·

lado a remw1erar el capital y porque la proporción atribuida a

remune-rar el trá6aJéf11'0CeScfctetlisminmr. Pero prmc1palmente sobre ella.se:

asierífcléTii.ñanclarnJento de la protección social. Las luchas sociales que

se han llevado adelante para defender las "adquisiciones sociales" deben

ser entendidas, ante todo, como la defensa de un principio, a saber: para

el podÚ del capital hay límites infranqueables en lo político, limites·

in-franqueables para los de1;echos de lo económico sobre la sociedad: La

reddinición de la protección social no es aceptable más.que sobre la base

clt:l reconocimiento de este pril1cipio. Y el reconocimiento de este pr~nci­

pio implica y exige, ante todo, que las sociedades recuperen _el poder

sobre sí mismas, poniendo fin, por una acción concertada, al poder que

el capital financiero ha adquirido sobre ellas.

"

16. Los centros de gestión permiten a cualquier fu-ma sustraerse totalmente al impuesto

so-t.;~ Jos b<:nelicios o los plus-valores. El propio c~ntro paga sólo un impuesto global módico.

17. V.:r por este tl!ma R. Pass;t: "La grand¿ my>tification des fonds de pension", Le Monde o/'IJ,,,.,,.I:,,,, f".,r .. i" ,..-1,.. 1007

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Del Estado social al Eslado de capital .

James Tobin, premio Nobel de Econorrúa, recomendó desde 1978 una de estí\s acciones. Para encauzar las operaciones puramen,te especulativas en los merecidos financieros, en ese momento preconizaba un-impuesto del 0,1 o/o sobre las operaciones de cambio.1~ Este impuesto, estimaba, disminuiría en

dos tercios el volumen de las transacciones y aportaría alrededor de 150

millones de dólares por año a los Estados. En 1995, en respuesta a ~as

obje-ciones que se le habían hecho, Tobin presentó una nueva versión de su

pro-puesta: apuntaba a impedir a los bancos sustraer su5 operaciones a los

im-puestos al ir a instalarse -como habían amenazad.o eón_ hacerlo-en "paraí~

sos fiscales" o sobre barcos en alta mar. Esta nueva vers(ón19 prevé que los

diferentes países, y en particular la Unión

Eui9pea,

gqlpearían con un·im~.

puesto suplementa-rio (del 0,04 o/o) cercano a SJ4.divisQ\i lós organismOS fi-nancierOS 'extranjercv;, comp.rendidas las filiale{extranjeras de sus propios

b~-:-0.:. E~~e !!11puesto, que tendría una influencia ~h1E::-.~ s~brc !os i~.:c:­

carilbios comerciales y las inversiones, estrangular-ía en cambio las

operacio-nes puramente especulativas, cincuenta veces más importantes que los in-:

lercambios de mercaderías, y reduciría muclúsimo la capacidad de los mer-'·

cados fi.nancieros de incidir sobre la política de los Estados.

Harían falta por cierto otros instrumentos para poner fin a la dictad1;ra · ·

del capitalfinanci , . !untad olitica común.:

de os stados. Haría falta comprender y hacer comprender que el"ooder ·

i~resistible de los mercados" no existe más que por la.sumisión de los go- .

biemos al poder financiero, al que le sirve deéqartada para retomar ·pon-:

su cuenta "la guerra ue el ca· italis~o le deciaró a la clase obrera", 'ri-~~-'

. mero, a la soc1e ad después. A am Lipietz no es ~1 único en d

18. Ver James Tobin: u A propasa) for Intemational Monetary Reform", Eastern c_,v,norw¡;,

Jounral, 3-4, julio-octubre, 1978. . · · ' •·

19. J. Eichgreen, J. Tobin, C. Wyplosz: "1\vo Cases for Sand in

the

Wheels of Finance", The Economic ]oumal, 105,1995. En Die Globatisitm.engsfa/le, Rowohlt, 1996, H.P. Martín, H. Schumann ofrecen un acercamiento muy bueno a las objeciones y a suscitados por la proposición de Tobln en los medios político-financieros.

20. A. Lipie~ ob. dt., págs. 318-~22.

21. L Thurow: ob. cit., estima que sólo hi Unión Europea tendria los medios para

otras reglas de juego, co~1prendidas en las relaciones con los países p~riféricos. En el, ..... ,¡,.l~"~ ,.,..rl-lT> ll..fnr-H·-.··LI c .. ¡ ... ,,~-n ... h ..-:• ... ..,an."ltY7 .,...,., .,..,.,.

(9)

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J¿: : IVII:Ot:llla:. U"\ !Jic~dllttJ, llt¡ubLa Ud IU f)v~~t..,d

e

.,. den'.darse los medios de presentar "una altt;!rnativa a las polfticas

maneta-;' rías ~nglosajonasU:1Puede, agrega Patrick Viveret, utilizar el eurÓ como

pa-: · lanca con el fin de "opon~r ~~ modelo de desarrollo ecológico y social al

'·.modelo anglosajón con tendencia al/nissez fnire"Y Puede transformar las

,,: relaciones Norte-Sur iinpó11iendo sobre sus importaciones lo que Lipietz

... llama los "socioimpuestos" y los "ecoimpuestos",23 cuyo producto sería

integralmente restituido a los países exportadores del Sur, para mayor

, ven~aja de las dos partes.24

,

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·j',

, .. r . . .• 1' ••• ;.

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~SP~~

. ! . ,

,~

· A co;to o media"p.o

plazo

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y con la cpn¿ición de unirse pát<(

es~

fin; a los

:: Esta(:los no les faltatiri los:mecli9s necesarios para aflojar la domú:ü1ción del

,;¡capital.desterritorializado, reto"nquistar márgenes de autonomfa mayor e

,;·iniciar las transforrpaciones e_con.ómicas, ecológicas y sociales fundameht~­

~¡~Ies que conducirán ·!l: la superación de la sociedad salarial. No hace falta más

·,;que la voluntad política. Se me dirá que esa necesidad de salir de la

socie-; dad salarial es un típico lujo de H:telectual occidental en una época en 1a"que ·

'la China y la India entran en ella a paso Tedoblado y cuando Jos expertos

1. anu~cian una nueva' "ond~ larga" de expansión económica, propulsada por

)os "7~0.millones de consumidores" que, sólo en Asia, deberán disp~neren

,,el20,1.0 de un po4er de compra comparable al de le:; s~larios de los países .. , ricos:. E~ mercado asiático debería rendir su salud y su dinamismo al

capita-,.Iismo global y a las econortúas occidentales. El crecimiento lbgrado debería

:. hacér retroceder el des empleo .en t?d~s partes.25

;!

•.· .., • .• •. :!.~ 11 ' • •• i-~. ~ .

• 22. P. Viveret: ·~onnaie _et ·9~oy,enneté européenne': en!ITmrtsvrrsnles, 42, noviembre-di~

: • deml:ire, 1996. Este articulo desarrolla de forma coiwinéente la tesis sugerida por el ex canci

-. }ller Schfuidt en el diar!Ó li Monde del 9 de nóViembre de 1996: no ·dejando de endurecer los

: crlter.ios de convergen~! a "definidos eh el Tratado de Maastrlcht; el Eundesbank busca

.; "torp,edea¿• el euro poniendo a los pueblos europeos (incluido el pueblo alemán) contra la

monefla única, cuyo cesio social vuelve exorbitante. Inclusive si el euro es Introducido como

. se pr~.v~. la polflica m~n~tii.rlsf~. _anti~6.cia], est!'-'cturalmente de(:ladonista que impondría a

,:~Europa sú gobierno econÓmi~d por Ún ·banco ce.niraJ soberi\no, prpYocarfa más tarde o más :,'temp·rano la desintegrádórt dé la UnióiÍ. La estrategia del poder fimmciéro planetario con

--:~·~iste,_en suma, en serVirse del l!uro para ''torpedear'' el euro y de la Unlón.Eurcpea para

;,. "torpedear" a la Unión ·Europea eh función de una hegemon!a del dólar ~ecundado por el

: 'Deu~sthemark. Pero es precisamente para poner fin i\ esta hegempnía que originalmente se

,;;dlseñóla moneda única. · · ·" ·· ' ·

1 23. A: Lipietz: ob. cit., pág. 326.

¡ 2_4; P.-N. Giraud de~ueslra de manera concreta el carácter mutuamente ventajoso de una

política tal en L'In!gnlil(tlu mo¡ttfe, ob. ciL, págs. ~14-315.

··)".

~: .É.n un c~Íebre arl;fculd publicádo por TI~e Ecouomisf Asi~ Suroey, dei 30 de ochJbre de

1993, John Rohwer prededa ·--que en el año ,- 2000 Asia contarla . con 400 miUones de

consumido-····'--~---/ -·--·-. --.· ---·. - ----····---·· -1·

!

;

r •; 1

l

·

1'· ¡· 1 •·· 1'

.

!_ ...,..,, L....J\Cl\JV ~vt,;,c:tl tu L.:::uavv UG vut.JIIC11 ·

~

¡ d"t · 1 de una iron.la devastadora, que

. Es prec1so citar largamente e e ~ ona, . · . . , · 11

P-T7re Asimr Wnll Streel Jollnrnl consagro a este tipo de pronósllcos en su nui

-ro del26 de octubre de 1995:

L~ idea de que el siglo XXl $erá el siglo de Asia y mantendrá la salud el~! ca·

pitalismo occidental es uno de Jos fantasmas más extraños que jamás se \aya

apoderado de la ima~inación occidental[ ... ] Para los o~servadores dotad~s de

es-píritu C"r!Hco es cada vez más evidente que las capactdades de producoón de la

· ' " ·ct ¡ lid s que ofrece a sus productos. El

región crecen mucho más rnpt o que as sa a .

crechniento· demasiad~-leñto de la demanda solvente es el reverso de los b~¡os

costós"de producción.26

En

,

re~umeh

~o

~~

·

han

reuiudo las condiciones de un crecirnie1;to

en~ó

-·- ·,...; ' .. · desde.corru·enzos de 1994 Japón transfiere mas có.p;

ta-geno, por was qu~, o - o ,

les a.Otci~ente de los que mv1erte en Asta. :

d:, ' drí. ·d, der d. e ~ampra "por lo menos igual al de la medía de los

habitan-res que 1spon an. eunpo . r ,

tes de.1cis¡iaíses ricos

i ...

]

El crecimiento explosivo y la grande.~ absoluta de las ~!ases mee la.

· •·• • J ' 1 d d Jos.·he¡;odos y de las fmnn7..ns

-:opor-deAsiii en c01isecuendn uebennn crenr para e m un o e .

tunidades que

se

contari~n enlre las más grandes que la histoda jamás les hay~ ofrecidO. A la$

. 1 . d 1 e guraqueaprovecharanenormemen·

firmas occidentales bien alHtas y sus asa a na os se es a_e . .. .

m

" c·t d · Rich d Snu'th·· "China and theGlobal EnVLronmenl ,-NtTo Lefl RcmetlJ,

te esto . 1 a o por ar . · · b ¡

arzo-abril 1997. Para una población de casi 950 millones de personas, lnd1a no ~onl'.l "'3

m ' . - 600 000 h e disponfan de un 1ngreso de

comienzo de lbs áños noventa mas que con . ogares qu .

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·JO.OÓO d~lare~ o más por año. · d 1. v 1 ,-¡ ·

26. Esta dt;i, as[ como los comentarlos que siguen, están lomados e ~n ~JI\0 ar ~u 0 .. ~

• 1 · l é d R""d" r Machelzki del Instituto de Estudios As>áticos (lnslllut fu>

exccpoona m er s e u 1ge , . . •.

(10)

34 Miserias del pre~ente, riqueza de lo posible

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duc!:án

en todo el resto del mundo. La esh-ategia econó

-1

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qa~ptad

a

por los nüSínos "inwtsores'

occtde~les

excluye la

posibi-li~

· Basta, para darse cuenta, con leer a Keinich Ohriiae,17 uno de los más

enunentes estrategas del nuevo modelo de d¡;!2arrollo capitalista: el "d.

esa-nollo a rayas". Es

'!

~~

ir

el desan-ollo no la del aís o de terntonos

SI.I1~

so-~ament:

,

en China

entr~tros

países, de_ enclaves (una vern en a

cuy~

u1gre--~

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segu

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o veinte veces más eieYaao:por

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tras la descomposición

de

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Vuelta a las "guerras endémicas, sin forma, dlfícilESa.e

es-ll_·angu1ar'',23 cercanas a las mnd-mnxeríns a las que ya se parecían las guerras

sm fr:nte que los ejércitos de ladrones emprendieron en Liberia y en

Mo-zambJque, entre alTos países. . .

. . Elpwdelo.p_reco1úzad_9 por Ohmae es el mismo que .toma cuerp9:_en

Cl.ma.'

er_•!~d~~~Ja

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13raS'ú ... En la era posiJ1dirWfa·l;

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propulsa zonas económicamente especiales" que de antema-_.

n_o

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.. que

~~~er;!:~yac~~:l.tra

.

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gración"

sino ccm.tra las

núgra-CIOne., m temas, es denr esencliiliiiente contra los campesinos sin tierra

con-iTa e exacto nitaT -.. · - - - 1

, ._.

__

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El[nodelo de

ind

us

tri

alizac

ió:rn~

_p_e_

rmitjó

el desarrollo de Occidente

Y d_e Japón no €Xiste más. El ti o de industrialización que permitió urbani.

-~~ry dotar. de salario a las masas rurales no existe más. esa parecerá indu

-~f'~ en Chma,_don~e.pasó a ser obsoleta y no competitiva la industria

tra-c!..tcton~

que

hizL

~

·:1V1r, antes del desarrollo del"comunismo de mercado",

a_l1 O

m~ones

de asalariados empleados de por vida, a los ·cuales les·

a~egu~

r.lba su 'bofcrearroz de hierro", es decir, el.qúnimo vital en materia de

ali-~~··en to, de-alojanuentlfYtlnervicti:;s:""- · . · . ·

·'-A los casi 100 lnillones de inmigrantes clúnos que -al igual que los ~'va­

gabundos") los ''bandidos" del siglo XVIII europeo-van de ciudad

en

ciu:..

dad y_de pueblo en

pue~

l

o

buscando ganarse el pan, se les sumarán otros

300 millones durante el primer decenio del siglo XXI. El BIT estima entre 17

27. Keinichi Olunae: De I'État 11ntiou .wx Éf,¡fs rtgio11, Parfs, Dunod, 1.996. K. Ohmae es di-redor por a Japón de la ñm1a de consultor.:s.MclUnsey & Co.

28. Paul Virilio; "De la géopolitique il la méllopolitique", TI-nust•asn/r.<, 41. Se trnta de un

f.·;"\,,.,,....,,""1 .-1,.. T.t r•ifl,, "' lrr ,.,,.,.,.r,• f:"t'."""''',..;.r,, ,.,, ·:~••"ofi,..,-n~ .. ,... ,-1,. 1 ~l • ~ ~ .

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Del E~tado social al Est¡tdo de capital 35

y 20 % la, tasa de desempleo actual de la población urb~na china, con extre-mos del34 %.29 La:; "zonas económicas especiales" don.de se implantar. las · :

h·ansnacionales, emplean 7 millones e\ e personas en total.J<l '{ya la industria- ,,

lizadón extensiva, la que crea masivamente empleos, pasó el límite de lo ...

que es soportable desde el punto de·vista ecológico.

Hay que saber, en efecto, que con tin quinto de la población mundial,.

China no dispone más que de 85 metros cuadrados de superficie

cultiva-ble por habitante; que el40 o/o de las superficies cultivables han sido des-truidas desde 1995: 5 % por erosión y desertificación, 35% por

urbaniza-ción e industrializaurbaniza-ción. Hay que saber que de las diez ciudades más con-·

taminadas del mundo, cinco se encuentran en China; que ésta sufre de una dramática escasez.ae·agua; que la mitad de los cursos de a a han sido es-ten a os or es 1ec 9s m ustriales y no tienen más peces; que el

G)ü

agua embotella a se ven e ~n e rn rn~s cara que a e e y que os :·ba-

l

res de oxígeno" venden aire-puro a los consumidores. Que dos terciq_s de · la,población, de la agricultura y de la industria están concentrados en los valles, a los que sólo diques en constante coristrucció~ pueden proteger.

contra las inundaciones. Hay que saber todo esto p~ra medir hasta qué .

punto, como escnbe )acq1,1es Robi.n, ~'el qisc~so sobre el :lütomóvil

o

la.,

computadora individuales para todos está marcado por el absurdo para la :: '

ecología global."31

· · ' ·:

rambién hay que saber que, en escala mundial, existen entre 600 y 800 .'

millones de desempleados; que habría que crear, por otro lado, 1.200 mi-..

llones de empleos para extender la sociedad salarial

a.

aquellos o aq~ellas ·

que entrarán en el. "mercado de trabajo" de aqu(al añq 2025.32 Hay que sa- ·

ber a casi totalidad (9~ %) del au~ento d~ la oblación (potencial-.

mente) activa mundial tendrá lugar en las poblaciones po res o muy_po-.

bres de los países llamados periféricos: las que disponen de un "ingreso'

medio qe menos de 40 o de menos de 120 dólares por .tries.

Y

que las iny~r-·

swne transriadonales en esos aíse{c~~~n a rr;~~~~o más deseJri-"

pleados · ue em leos nó ate ' do caso a extrema·

p.obrez~ d~ l~ masa. Ignacy Sachs señala, pór ejemplo, 'que "e~ la mu~ici- .

palidad de Campinhas, uno de los principales polos tecnológicos de ~m~;·

rica Latina y responsable del9 % del PBI brasileño, el40% de}o~,

h~l:ntan-~

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29.'El BIT (Bureau intemational du travail) define coql~ desempi~:a·das ~las perso,nas que;.

::.:-. no pueden as.egurar su subsistencia con su trabajo. . ·._'," : ;::·, ~

· 30. Cf. Richard Smith; "China and the Global Environment", art. 9t;li:io.

31. Jacques Robi.n:" "Ocddentalisat!on et móndialisatipn: le prix a payer" en Uue terre w

wmissanu, Savoirs 2/ l.e Moude diplomntique. ,

· 32. Según el informe de 1995 del Banco Mundial, la pob)ación activa mundial pasa~á de ..

2.500 millones de personas en la actualidad a 3.700 milloqes de personas en el año 2025. Lll tasa

~rtu;¡] dt> ti~~l\\1"1)1'1\ mun.ii,] P~ Vil "li"IPrinr . ~)25

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~'._ ~~ ~ Olle P~la nneit'ln l"ilc'ne aig1Ín sentid<'.''

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nnnsver~nles,

41;

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· 1996.. . , • .. i r . . , , • . . .

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3~,

VrrJ: Rifki.n:

''L'¡ut;~ati.sation

'

du

tiers-mohde"; ob.

dl,

cap.13.-.. . : 1

• •

. .,: _35. El estado de Keral_a/católiro y ComUnista, eñ el iadó sudoeste de India' es por su

tngre:.

.

~o.percápita uno de los pruses m'ás'pobres de la Federación India· -'ero su "indicador de des· ·

rrollo human " ·1· "1· 1 ,.., · ' 1" · a-mide . . 0 -po: e cua . e .-ro grama de las Naciones Uní d~s para el Des~rrollo (PNUDJ

~-'.' la calidad de VJda_d_e las pobladóhes-es muy sup·enor aí de los Estados más ricos.

.. 36. A. Tofller.l.n lrotstbne vague, París, Denoel, 1980. En esta obra monumental rech~zada po: los marxistas con un desprecio estúpidamente sectario, hay que leer o releer ~nte lodo el

cap.ftulo 2_3: "Phandl más_ satélite~", crítica radical de jo que Serge Latouche llamará "la -· ~~9dental¡za';l6n del mundo:'. y que muestm la posibilidad de lntegTar las teatologfas de

Ter-ra ola (la miCJuelectrónlca) a la cultuTer-ra de las sociedades preindustrlales Ver tamb' · 1 p!tWo 20, "Cuando el prosomma/eur sale de la sombra" donde Tof!Jer dem-uestra q 1e.~ e ca

-pare · fl' · ' ue 10 que

. ce ~e aente cuando se razona tradicionalmente en términos de [producción para el

mer-...,_ ~9ol puede ser extraorc!liiariarnente eficiente 61 se considera la economfa en su conjunto en

.. u,~ar de no ver en ella más que un~ sol• p~rte". · ... -· ~·--····-~-f __ . ____ -=.::::...:._ -·-. ··-··-··--- -- -.. -·--· !-:--· - . ···--··-·- -·-··- .

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i ~ r ¡. Capítulo 2

ÚLTIMOS

AVATARES DEL TRAB

AJO

l. PosFORDJSMO

El fin del crecimiento "fordista" dejó a las empresas dos caminos para

intentar escapar del estancamiento: 1) la conquista de porciones de merca

-do suplemehtarias

y

2) la renovación acelerélda de la gélma de sus pr

oduc-ciones, la obsoleScencia acelerada de sus produCtos. Para la conquista ele

porciones suplementarias de mercado, los esfuer~os prometían ser más·

efi-caces en la medida

en

que los mercados eran todavía relativamente "vú·ge

-nes", en consecuencia, las firmas debían busca,r hacer pie en los países

"emergentes". En euanto a la obsolescencia acele'rada de los productos, no

-sólo 'exigfa esni'erzos intensos y sostenidos en mat~ria de in-novación; exigía

también la capacidad de producir en series cada vez rriás cortas a costos

unitanos cada vez más bajos. ·

Uno y otro camino imponfan la ruptura con el modo de producción

fordista. La competitividad no debía depender m á~ de las ewnomías de esc

a-la obtenidas, en el pasado, por la producción en gran serie. Debía obtenerse,

. por el. contrario, por la capacidad de producir lU1a variedad creciente de pro" ' duetos en plazos cada vez más cotto~, en cantidades reducidas y a precios más

bajos.· De cuantitativo

y

material, el crecimiento debía volverse "cualita livo"

e "inm.aterial"_. Los productos debían imponerse por su "im~gen", su n

ove-dad, su valor simbólico. La competitividad eyJgía un máximo de movilidad,

de fluidez, de rapidez en la concepción y producci.ón de novedades. Las

ern-presas debían ser capaces d~ improvisaciones continuas, debían saber susci

-tar, anticipar

y

explotar

a

fondo los entusiasmos efímeros, las modas

iffiprevi-sibles y-versátiles. En mercados virtualmente sat'liiados, el único tipo de

a-e-cimiento posible era el crecimiento de la diversidad de gustos y de modas, el

crecimiento de ia rapidez.con la cual éstos se sucedían. Para las empresas, no

se trataba simplemente de "responder" de manera casi instantánea a la "de

-manda'' cada vez más versátil de los clientes: se tratal:la de acentuarla, anl

ici-parla, crear la versatilidad, la inconsistencia, el caráde~ eff-mero de las modas

y de los deseos, oponerse a toda normalización y a :todo sen6.do de la n

onna-lidad.

La

normalidad ..

había vuelto un faCtor de rig-idez que restringía la

demanda; sólo la oferta de lo imprevisto,Ja sorpresa, podía estimular a aqu é

-lla. Toda forma de'rigidez se convertía en una traba qtie se debía,rPJnina.r. ·

Pero las rigideces eran propias del modo de producción ford~'fa: lTabajo

... _ .. J~a:ce~a~~ en~~~~~~ c~~~~as d:montaje, concebidas para la producd<Sn en

!'"

Referências

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