• Nenhum resultado encontrado

La transformación de la critica

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2018

Share "La transformación de la critica"

Copied!
5
0
0

Texto

(1)

LA TRANSFORMACIÓN

DE LA CRíTICA

HGFEDCBA

( T H E T R A N S F O R M A T I O N O F T H E C R I T I C )

vutsrqponmlkjihgfedcbaZYXWVUTSRQPONMLKJIHGFEDCBA

JORGE LARROSA I

WVUTSRQPONMLKJIHGFEDCBA

M i s p e n s a m i e n t o s . d i j o e l v i a j e r o a s u s o m b r a . d e b e n m o s t r a r m e d ó n d e e s t o y , p e r o n o d e b e n d e s c u b r i r m e h a c i a d ó n d e v o y . A m o e l d e s c o n o c i m i e n t o d e i f u t u r o y n o q u i e r o p e r e c e r a c a u s a d e I a i m p a c i e n c i a y e l c o s t e a n t i c i p a d o d e c o s a s p r o m e t i d a s .

F . IETZSCHE

RESUMO

L a m o d e r n i d a d c r i s t a l i z o e n I a o b r a d e K a n t e n t o r n o a l e j e r c i c i o d e I a c r í t i c a . S ó l o e n N i e t z s c h e a p a r e c e a l g o r e a l m e n t e n u e v o y r a d i c a l m e n t e d e m o l e d o r p u e s t o q u e I a c r í t i c a s e d i r i g e t a m b i é n c o n t r a I a s i d e a s d e H o m b r e , d e R a z ó n y d e H i s t o r i a .

Palavras-chaves: Razón, H istoria, Crítica

ABSTRACT

M o d e r n i t y i s c l e a r l y s h o w n i n t h e w o r k s o f K a n t r e g a r d i n g t h e e x e r c i s e s o f c r i t i c i s m . O n l y i n N i e t z s c h e t h e s e a p p e a r s s o m e t h i n g r e a l l y n e w a n d r a d i c a l s i n c e c r i t i c i s m i s d i r e c t e d a g a i n s t t h e i d e a i s o f m a n , r e a s o n a n d h i s t o r y

K eyw ords: Reason, H istory, Critic

LA CUESTIÓN DE LA CRíTICA Y CRISIS

DE LA MODERNIDAD

Es sabido que Ia modernidad, esa época en cuyas

ruinas aún nos encontramos, cristalizó en Ia obra de

Kant en torno ai ejercicio de Ia crítica y en torno a Ia

cuestión de Ia crítica. Con Ia liquidación dei Antiguo

Régimen (y Ia consecuente promesa de emancipáción

de todo tipo de despotismo), con Ia consolidación de

Ia ciencia positiva (y Ia consecuente promesa de

emancipación de todo tipo de dogmatismo) con el

desmoronamiento de Ias imágenes religiosas dei

mundo (y Ia consecuente promesa de emancipación

de toda esencia y de todo destino) el Hombre alcanzaba

Ia mayoría de edad se hacía cargo reflexi amente

IUniversidad de Barcelona

con Ia ayuda de Ia Razón, de su propia Historia.

La autonomía de Ia razón, su universalidad, y

su capacidad para actuar reflexivamente como

crítica de sí misma, parecían garantizar que Ia

historia humana no necesitaba ya de ninguna

garantía exterior, de ningún fundamento ajeno.

Y se abría así en el discurso de Ia modernidad

esa permanente tensión entre Ia razón y Ia

aspiración a Ia razón (de manera que no hay razón absoluta, lograda o conclusa, sino una

razón provisional siempre incompletamente realizada) y esa constante vigilancia crítica de

Ia razón sobre sí misma para corregir sus

propios excesos, sus propias patologías (de

manera que Ia razón no consiste en normas o en' contenidos sino en un modo de proceder

críticamente autorreflexivo) que todavia nos

configura.

Yen Ia este Ia de Kant, sólo en Nietzsche

aparece algo realmente nuevo y radicalmente

demoledor puesto que Ia critica se dirige

también contra Ias ideas de Hombre, de Razón

y de Historia que fundamentaban

ontológi-camente el discurso crítico de Ia modernidad.

Para ello Nietzsche utiliza dos instrumentos

enormemente potentes: Ia «psicologia». apaz

de profundizar en los bajos fondos que mo .

Ia conducta humana y los valores en 0-

10-ámbitos (en el dei cono imien o.

en Ia moral y en el arte .y Ia 1 1 0

de desmontar los uso 00 e ionales

lenguaje que aseguran nues os o e o e

«realida . de causal i .de s je o , de

( 'erda ). e «substan i ) .de ( fundamento»,

et .. Po eso el vocabulario ontemporáneo de

Ia crítica os ila aún entre una tonalidad en Ia

que resuenan acentos kantianos (Ia necesidad

BH/UFC

(2)

de Ia autocrítica, Ia importancia de salvar Ia Ilustración haciendo que asuma en sí misma Ia reflexión sobre

sus momentos destructivos) y otra tonalidad más

nietzscheana en Ia que no sólo late una descalificación

de Ia civilización occidental como una civilización

fallida, sino que también incluye una voluntad infinita

de desenmascaramiento

WVUTSRQPONMLKJIHGFEDCBA

q u e no encuentra reposo en ninguna instancia fundamentadora.

Si a eso afiadimos que Ias raíces culturales de

algunos de los acontecimientos más terribles de este

siglo (como el totalitarismo político, Ia destrucción

de Ia naturaleza o Ia aniquilación de toda diversidad

cultural) han sido situadas en el despliegue deI

proyecto racional ilustrado mismo, tendremos un

cuadro simple pero expresivo deI marco en que se sitúa

el ejercicio de Ia crítica y Ia cuestión de Ia crítica en

nuestro presente.

A este respecto es ejemplar el destino de Ia

Teoría Crítica en Ia primera generación de Ia Escuela de Frankfurt. Sus objetivos primeros eran «introducir

Ia razón en el mundo» a través de un pensamiento que

tuviera una relación constitutiva con Ia investigación

social y que fuera capaz de encarnar en Ia praxis para

hacerse historia. Pero a partir de Ia Dialéctica de Ia

I!ustración se entenderá como perversa Ia estructura

misma de Ia razón, se abandonará toda esperanza en

Ias posibilidades emancipadoras de Ias ciencias

positivas, se adivinará Ia futilidad de una crítica

convertida en cliché, en mercancía y en mera

confirmación de

HGFEDCBA

1 0 existente, y se dirigirá inevita-blemente hacia una teoría de Ia historia como relato

de Ias esperanzas humanas incumplidas, es decir, como

catástrofe. En este sentido, Ia deriva en ocasiones

«trágica» de pensadores como Adorno o Benjamin es

más instructiva (y acaso más fecunda) que el

revisionismo socialdemócrata de Habermas que

parecía ser Ia referencia final y obligada de Ias teorías

educativas críticas de Ia penúltima generación.

La cuestión es que Ia crítica misma se nos ha

hecho problemática. Y eso de un modo más inquietante

que 1 0 que parecen sugerir Ias polémicas habituales

entre «modernos» y «postmodernos» que más parece

un debate por Ia legitimidad académica de alternativas

metodológicas que una verdadera implicación en 10

que da que pensar. Los unos se lIenan Ia boca con Ias

palabras sagradas deI viejo humanismo, y los otros

con discursos sobre Ia necesaria transformación de Ia

crítica para que vaya más aliá de esas teorías más

convencionales que todavía son deudoras de los

presupuestos deI proyecto educativo de Ia modernidad.

Los unos certifican Ia crisis de Ias promesas ilustradas

on ella. Ia risis o el final deI «proyecto educacional

. -

-

-

=-

=3--=-

=

=----==-.-moderno», y recomiendan otras perspectivas. ~ los

otros intentan darle una sal ida sensata constructiv a a esa crisis sin abandonar completamente el proye

En cualquier caso, cualquier elabora ión de Ia transformación de Ia crítica en Ia risis '.. .

modernidad tendrá que mo erse en el espa io e

-entre u n a teoría de Ia historia, u n a teoría de Ia

racionalidad y una antropología, además de ahondar

en Ias relaciones entre crítica y crisis.

• Una teoría de Ia historia porque Ia crítica tiene

que ver con un hacerse cargo reflexivamente de Ia

propia posición en el presente. Y parece que frente a

una historia concebida como progreso lineal y único,

como historia de Ia razón (y de sus deformaciones) y

de Ia libertad (y de sus obstáculos), aparece ahora una

historia más fragmentada, más incomprensible, más

plural y más preocupada por el acontecimiento.

• Una teoría de Ia racionalidad porque Ia crítica debe desentrafiar hoy su propia relación con el

escepticismo. Y parece que frente a una crítica

dogmática, bien fundada en alguna hipóstasis

ontológica y segura de sí m isma, se sugiere hoy una

crítica no apoyada en ninguna verdad ni en ninguna

promesa, aI menos en ninguna de Ias verdades o de Ias promesas heredadas de Ia tradición ilustrada y que

configuraban los grandes relatos totalizantes y

seguramente totalitarios de nuestra civilización. Por otra parte, Ia crítica debe partir hoy de Ia imposibilidad

de una alternativa global que se derivaría de una

comprensión de Ia realidad como un todo, de Ia

imposibilidad de una alternativa epistemológicamente

garantizada que nos asegure que estamos dei lado de

Ia verdad o que Ia verdad está de nuestro lado, y desde

Ia imposibilidad de una alternativa moralmente

fundada que nos permita asegurar nuestra buena

conciencra.

• Una antropología porque Ia crítica debe

problematizar el estatuto mismo deI sujeto crítico (y

también deI sujeto de Ia historia y deI sujeto racional).

Y frente a un sujeto ontológicamente fuerte y duefio

de sí mismo, definido en términos de

autoco-nocimiento y de autodeterminación (de autonomía en

suma), y seguro de su saber y de su poder sobre sí

mismo y sobre su destino, aparece en el horizonte un

sujeto más débil, más vulnerable, más fragmentario, más receptivo, más inseguro, más flexible, más plural,

más contradictorio y más fluído.

• Por último, y respecto a Ia relación entre crítica

y crisis, de 10 que se trata no es tanto de pensar Ia

crisis como de pensar en Ia crisis, no tanto de

circunscribir Ia crisis, delimitaria, objetivarla o

pensaria como acogerla como aquello en 1 0 que se

(3)

piensa y que da que pensar. Por eso son nuestras

palabras y nuestros pensamientos los que entran en

crisis ai acoger Ia crisis en su seno.

En este contexto, y con una cierta pretensión

de ejemplaridad si entendemos por «ejemplar» no tanto

HGFEDCBA

1 0 que debe convertirse en modelo de pensamiento

sino 1 0 que colocamos como «ejernplo» para pensar

sobre él y a partir de él ( 1 0 «ejernplar» no tanto como

1 0 ya pensado y que deberíamos creer, sino como 1 0

que da que pensar y que deberíamos problematizar),

propondré ahora una breve reflexión sobre Ia

naturaleza de Ia crítica en uno de los autores cuya obra

se ha convertido en centro de Ias polémicas

(filosó-ficas, pero también educativas) en tomo a estos temas:

M ichel Foucault.

LA CRíTICA DEL PRESENTE Y LA

IMPACIENCIA DE LA LlBERTAD

La cuestión es Ia de un pensamiento

compro-metido con el presente, con Ia historia dei presente,

con Ia crítica dei presente, y todo ello con Ia atención

puesta en Ia apertura dei futuro, es decir, con Ia

impaciencia de Ia libertad. Pero en Foucault esa

relación dei pensamiento con el presente y con Ia libertad adopta una modalidad singular. Refiriéndose

sin duda a los últimos textos sobre Ia Ilustración,

Deleuze seãala que

WVUTSRQPONMLKJIHGFEDCBA

« p a r a F o u c a u l t ,

10

q u e c u e n t a e s I a d i f e r e n -c i a d e i p r e s e n t e y

10

a c t u a l . L o n u e v o ,

10

i n t e r e s a n t e , e s

10

a c t u a l . L o a c t u a l n o e s

10

q u e s o m o s , s i n o m á s b i e n

10

q u e d e v e n i m o s ,

10

q u e e s t a m o s d e v i n i e n d o , e s d e c i r e l O t r o ,

n u e s t r o d e v e n i r - o t r o . E I p r e s e n t e , p o r e l c o n -t r a r i o , e s

10

q u e s o m o s y , p o r e l l o m i s m o ,

10

q u e e s t a m o s y a d e j a n d o d e s e r . N o s o l o t e n e m o s q u e d i s t i n g u i r I a p a r t e d e i p a s a d o y

I a d e i p r e s e n t e , s i n o , m á s p r o f u n d a m e n t e , I a d e i p r e s e n t e y I a d e

10

a c t u a l . N o p o r q u e

10

a c t u a l s e a I a p r e f i g u r a c i ó n i n c l u s o u t ó p i c a d e u n p o r v e n i r d e n u e s t r a h i s t o r i a t o d a v i a , s i n o p o r q u e e s e l a h o r a d e n u e s t r o d e v e n i r n ':

De 1 0 que se trata es de producir en el ahora una

diferencia: Ia diferencia entre 1 0 que somos ( a

estamos dejando de ser) y 1 0 otro de 1 0 que somos, 1 0

que devenimos. La cuestión entonces es

desfami-liarizar el presente ( 1 0 que somos), soca ar su

certidumbre, arruinar su carácter necesario. des-coyuntarlo, para abri rio a un devenir sin proyectos y

sin promesas, a una libertad sin garantías, a una temporalidad trágica.

Por eso Ia historia dei presente o, 1 0 que es 1 0

mismo, Ia ontología de nosotros mismos, Ia

decons-trucción histórica de 1 0 que somos y ya estamos

dejando de ser, tiene que ver con Ia problematización

de Ias evidencias y universalidades que nos configuran

en nuestras formas de conocim iento, en nuestras prácticas punitivas, en nuestras formas de relación con

los demás y con nosotros mismos. De 1 0 que se trata es mostrar que 1 0 que somos es arbitrario, específico

y contingente, de poner en cuestión 1 0habitual, aquello

que es1 0 más difícil de ver como problemático porque

se nos ha convertido en hábito, en costumbre, en

identidad. Hay que convertir 1 0 que somos en

problema, 1 0 habitual en insoportable, 1 0 conocido en desconocido, 1 0 propio en extraõo, 1 0 familiar en

inquietante. Y no lamentarse por Ia pérdida de 1 0 que

somos y ya estamos dejando de ser, por Ia crisis de nuestros saberes, de nuestras prácticas o de nuestros

valores, sino interrogarse por qué necesitábamos

conocer de ese modo, actuar de ese modo, creer en todo eso.

La historia dei presente no concibe el devenir

como una totalidad orientada hacia un sentido y escapa

por ello a 1 0 que Foucault llamaba « e l p u n t o d e v i s t a

s u p r a h i s t ô r i c o n ' . La historia dei presente no es un modo de Ia racionalidad retrospectiva porque no

coloca el pasado ai servicio de los intereses dei

presente (de 1 0 que somos y ya estamos dejando de

ser), porque no busca que nos reconozcamos en el pasado, que nos encontremos en él, que identifiquemos

en él el origen de nuestra identidad satisfecha. De 1 0

que se trata no es de reconocer nuestra identidad, sino de disociarla, de dividiria, de disiparla, de pluralizarla..

de producir en ella diferencias y dis on inuidades.

Porque

« s a b e r , i n c l u s o e n e l o r d e n h i s t ô r i c o . n o s i e -n i f i c a e n c o n t r a r d e n u e v o n i s o r e t o d o « e n c o n t r a m o s . L a h i s t o r i a s e r á « e e c t i v a i

e n I a m e d i d a e n q u e i n t r o d u z c a

10

d i s c o n t i n u o e n n u e s t r o m i s m o s e r . D i v i d i r á n u e s t r o s s e n t i m i e n t o s ; d r a m a t i z a r á n u e s t r o s i n s t i n t o s ; m u l t i p l i c a r á n u e s t r o c u e r p o y

10

o p o n d r á am i s m o . . '0 d e j a r á n a d a d e b a j o d eq u e t e n d r i a I a e s t a b i l i d a d t r a n q u i l i z a n t e d e I a v i d a

2 i Q u é e s I a f i l o s o f i a ? Barcelona. Anagrama 1993 (ed. original de 1991). pág. 114.

3«Nietzsche, Ia genealogía, Ia histeria» enM i c r o f i s i c a d e i p o d e r . M adrid. La Piqueta 1979 (ed. original de 1971). págs. 18y 19.

(4)

o

WVUTSRQPONMLKJIHGFEDCBA

d e I a n a t u r a l e z a , n o s e d e j a r á l l e v a r p o r

n i n g u n a o b s t i n a c i ó n m u d a h a c i a u n f i n m i l e n a r i o . C a v a r á a q u e l l o s o b r e

10

q u e s e I a q u i e r e h a c e r d e s c a n s a r , y s e e n c a r n i z a r á c o n -t r a s u p r e -t e n d i d a c o n t i n u i d a d . E I s a b e r n o h a s i d o h e c h o p a r a c o m p r e n d e r , h a s i d o h e c h o p a r a h a c e r t a j o s s ' .

De

HGFEDCBA

1 0 que se trata es de ahondar 1 0 que nos

separa de nosotros mismos. EI pasado como

contra-memoria, como fabricación de 1 0 que inquieta

cualquier mirada retrospectiva. EI presente como

problemático, como fabricación no de aquello que

somos sino de aquello de 1 0 que diferimos. Y todo

ello para abrir el de-venir, el por-venir, Ia posibilidad

de un futuro que no es un futuro-proyecto ni un

futuro-guía ni un futuro-promesa ni un futuro-consumación

ni un futuro-realización, sino un futuro por-venir, un

de-venir futuro.

En relación a ese futuro por-venir o a ese

de-venir futuro, Foucault habla a veces de Ia libertad

pero sin tematizarla nunca. Como si sospechara que

Ia idea de libertad, como Ia de historia, está

demasiado ligada a una ontología de Ia subjetividad.

Si Ia noción común de libertad es Ia de un libre

arbitrio o Ia de una voluntad libre, Ia de una voluntad

que no se deja determinar ni por Ia fatalidad de un

destino ni por otras voluntades distintas a Ia suya, 1 0

que habitualmente se piensa como libertad es Ia

potencia dei sujeto, su poder de representarse a si

mismo, de determinarse a s í mismo, de ser causa de

sí mismo. Por eso Ia libertad se representa como Ia

propiedad o el atributo de un sujeto que es duefio de

sus pensamientos, de sus actos, de su futuro, de un sujeto que es consciente de si mismo, duefio de si

mismo. Pero Ia libertad foucaultiana no es Ia

captación racional, reflexiva y global de Ia realidad

por parte de un sujeto soberano con vistas a

dominaria, sino que está más bien dei lado dei

acontecimiento, de Ia experimentación, de Ia

transgresión, de Ia ruptura, de Ia creación. Por eso su modelo es Ia revolución o, mejor, Ia voluntad de

revolución, Ia impaciencia por Ia revolución, el

entusiasmo por Ia revolución.

Porque Ia revolución no es racional, no tiene

que ver con Ia realización de Ia razón en Ia historia, ni

siquiera con el resultado de un cálculo de

posibili-dades. La revolución no pertenece a Ia historia sino

historia e inagura un nuevo

igno de Ia revolución, Ia libertad

no es otra 0 - e Ia sibilidad de un por-venir que

no esté de e i j r nuestro saber ni por nuestro

poder ni por n es \ oluntad, de un por-venir, en

suma, que no e inado por 1 0que somos (por

el presente) sino q e ermanezca indeterminado en 1 0

que devenimos en Ia a rualidad). La libertad es Ia

experiencia de Ia nove a de Ia transformación, de Ia

transgresión de los lími e-o dei ir más aliá de 1 0 que

somos, de Ia in ención de nuevas posibilidades de

vida. Por eso, Ia interroga ión rftica sobre el presente

o, 1 0 que es 1 0 mismo, Ia ontología crítica de nosotros mismos, el trabajo que realizamos nosotros mismos

sobre nosotros mismos como seres libres, el

pensa-miento que está comprometido con el presente, con Ia historia dei presente, con Ia crítica dei presente y con

Ia apertura dei porvenir, el pensamiento que está

atravesado por el entusiasmo por Ia libertad, por Ia

impaciencia de Ia libertad, por Ia voluntad de libertad,

el pensamiento que busca inquietar 1 0 que somos para

dar un nuevo impulso ai indeterminado trabajo de Ia libertad

« d e b e s e r c o n c e b i d o c o m o u n a a c t i t u d , u n e t h o s , u n a v i d a f i l o s ó f i c a e n I a q u e I a c r í t i c a d e

10

q u e s o m o s s e a , a l m i s m o t i e m p o , a n á l i s i s h i s t ó r i c o d e I o s l i m i t e s q u e s e n o s i m p o n e n , a s i c o m o u n a e x p e r i m e n t a c i ô n d e I a p o s i b i -l i d a d d e t r a n s g r e d i r i o s»5.

Y si alguien cree todavía que el pensamiento

de Foucault niega Ia libertad porque encierra ai sujeto

en una red sin sal ida de saber/poder y porque se

encierra a sí mismo en una resistencia sin compromiso y sin alternativa, si alguien piensa todavía que 1 0 único

posible (y honrado) es fundamentar una idea de

libertad aunque sea en Ias convenciones cómplices con

el régimen de verdad dominante en el mundo

contemporáneo (en una reconstrucción normativa de

Ia historia que pretende fabricar el futuro o en una

concepción dei individuo libre que construye

soberanías imaginarias), si alguien piensa todavía que

Ia libertad sólo puede ser el resultado de un programa

que tenga bien clara una idea de Iibertad y de Ia forma

de realizar sus condiciones, si alguien piensa que el

trabajo de Ia libertad consiste en hablar constantemente

de Ia posibilidad de Ia libertad, habrá que recordarles

4Idem. pág. 20.

s «W as ist Aufklãrung» enA n á b a s i s , r e v i s t a d e f i l o s o f i a . Ano III, n" 4. 1996 (ed. original de 1991 según una conferencia de 1983). pág.25.

(5)

Ias palabras de Juan Gelman, ese poeta argentino que

vivió en sus carnes el aplastamiento de Ia vida y de Ia

libertad, cuando dice que» ...

WVUTSRQPONMLKJIHGFEDCBA

n o q u e r e m o s o t r o s m u n d o s q u e e l d e I a l i b e r t a d y e s t a p a l a b r a n o I a p a l a b r e a m o s p o r q u e s a b e m o s h a c e m u c h a m u e r t e q u e s e h a b l a e n a m o r a d o y n o d e i a m o r , s e h a b l a c l a -r o , n o d e I a c l a -r i d a d , s e h a b l a l i b r e , n o d e I a l i b e r t a d s " .

Porque no es dei todo evidente que sea una palabra

libre Ia palabra libertad, o que sea una palabra

enamorada Ia palabra amor, o que sea una palabra clara Ia palabra claridad. Porque de 10que

HGFEDCBA

s í que podemos hablar, y claramente, es de los Iímites de Ia libertad:

10 que s í que tiene existencia positiva y, por tanto,

puede ser objeto de análisis, es el aplastamiento de Ia libertad, Ia manipulación de Ia libertad, Ia limitación

de Ia libertad. Pero Ia libertad misma sólo podemos

sentiria o saborearia, y enamoradamente, en Ia

experiencia, en Ia experimentación, en el riesgo, sin poder nunca apropiamos de ella.

Quizá 10 interesante dei planteamiento de Foucault seajustamente ese gesto con el que abandona

cualquier pretensión de construir y fundamentar una

idea de Ia libertad como algo que pudiera identificarse, realizarse, producirse, fabricarse o cumplirse en Ia

G«Bajo Ia lluvia ajena (notas ai pie de una derrota)» enD e p a l a b r a . M adrid. Visor 1994. pág. 311.

historia, como algo que pudiera depender de nosotro

como sujetos dotados de saber, de poder y de voluntad.

pero que retiene sin embargo Ia palabra libertad (que no el concepto o Ia idea) para hacerla sonar de otro

modo. Como si Ia libertad fuera algo de 10 que no

tenemos idea, pero también como si Ia palabra libertad

continuara sefialando hacia algo a10que tenemos que atender. Porque Foucault nombra Ia libertad pero no Ia

determina o, más bien, Ia nombra in-de-terminándola,

en el gesto mismo de dejarla sin terminar y sin

de-terminar, en el gesto de dejarla in-de-terminada, es decir,

abierta y libre. Porque Foucault deja libre el espacio de

Ia libertad, Ia posibilidad de Ia libertad, Ia experiencia

de Ia libertad. Y aSÍ, frente a Ia libertad bien fundada de

un sujeto soberano que sabe 10que quiere y que proyecta

su realización en el futuro, quizá podamos decir que Ia

libertad sólo aparece cuando el sujeto mismo se percibe

como no-fundado, como carente de cualquier fondo o

de cualquier fundamento, como desprovisto de

cualquier razón o de cualquier principio que pudiera

dar cuenta de él. Y a 10mejor Ia libertad no es otra cosa

que 10que se da en esa experiencia, en Ia experiencia

de esa falta de fundamento, de principio o de razón, en Ia experiencia de un ser que no puede dar nada por

fundado, ni su saber, ni su poder, ni su voluntad, ni

siquiera a si mismo, y que justamente por eso salta

afuera de todo 1 0 que 1 0 mantenía seguro y asegurado, cj.uefiode sí, idéntico a si mismo.

Referências

Documentos relacionados

a) Trata-se de uma lesão neoplásica benigna, normalmente assintomática, localizada frequentemente na região posterior da mandíbula. Radiograficamente se apresenta bem

Será que o interlocutor evangélico deixou de citar esses dois versos, justamente, porque, com o diálogo completo, em decorrência da pergunta dos apóstolos e

pr.gov.br, e demais informações junto ao Depto de Licitações da Prefeitura Municipal de Prudentópolis, localizado na Rua Rui Barbosa, nº 801, Cen- tro, Prudentópolis-Pr,

Finalizamos afirmando que, tal qual os relatórios trimestrais, todas as atas de reuniões do Conselho Editorial e do Conselho Técnico-Administrativo, bem como todos os relatórios

Não há nenhuma boa razão para você acreditar em tudo que ele diz mais do que você haveria de acreditar nas coisas que muitas outras pessoas dizem, só porque ele é

Neste sentido, esta dissertação apresenta a caracterização morfológica e de expressão gênica de células perineurais que expressam o LepR nas fibras nervosas que inervam o

En vista del Foro, el Instituto Paulo Freire Italia y el Grupo Abele han preparado un “documento introductorio” para iniciar la discusión grupal en las distintas zonas.. Se puede

Finalmente ¿en qué medida la educación conecta las pregun- tas y expectativas de las nuevas generaciones con los modos culturales y sociales dentro de los cuales está creciendo