Entre las obras de Aub relacionadas a la salida al exilio son menos cono-cidas las piezas teatrales cuyo conjunto recibió el título Los Trasterrados:
Son de este grupo cuatro piezas fechadas todas en 1944, en torno a los problemas de los exiliados de la guerra civil, adoptando de su amigo José Gaos el término de trasterrados para designar la condición de quienes perdieron su tierra por otra extraña. Se trata de cuatro piezas de un solo acto, en los cuales Aub ofrece una visión multifácetica de la misma realidad y pone en escena personajes de las experiencias más alejadas, unidos por el mismo destino de desarraigo. Las cuatro piezas tienen en común su ambientación nocturna, que es significativa para concatenar el exilio a una especie de noche prolongada de espera y para aludir a la pérdida de las dimensiones espacio-temporales.15
Podemos percibir que el mismo afán de la autora Anna Seghers para definir el mundo como un lugar donde la tranquilidad y el sosiego han sido sustituidos por un ambiente dominado por los horrores de la guerra, la per-secución, los campos de concentración y el éxodo de millones al exilio, está presente en la obra de Aub.16 Se trata de la misma obsesión, que une a
14 CASAS, Anna Seghers y Max Aub: dos destinos unidos, 2001, p. 56.
15 MONTI, Estudio introductorio, 2002, p. 15-16.
16 ZAPATERO, El compromiso de la memoria, 2009, p. 617.
Aub y Seghers y también a Stefan Zweig, por presentar la documentación personal como único objeto apto y capaz en el siglo XX para condicionar la vida de los individuos, ya que decide sobre pertenecer a un país o a otro, lo que puede significar la separación entre vida y muerte.
A la deriva, Tránsito, El puerto y El último piso son los títulos de las cuatro piezas breves. Evidentemente, la sensibilidad de Aub respecto de este tema estaba particularmente agudizada por ser ya la segunda vez en su vida que se veía abocado al “trastierro”. Solo en una de las cuatro pie-zas, el protagonista es un refugiado de la guerra española; por supuesto, Aub estaba consciente de que esa tragedia la compartían tantas gentes de tantos otros países europeos trastornados por el fascismo, el nazismo y la guerra mundial.
En El último piso - cuya acción se sitúa en México- se enfrentan dos casos de destierros diferentes, dos desterradas: una rusa blanca, es decir, una mujer huida de Rusia por causa de la revolución soviética, y una española refugiada de la Guerra Civil. Ambas contrastan sus respec-tivos sufrimientos y su común desesperación. Aub juega con el término
“último”, ya que el piso es el último de la casa, pero también el último que el destino les reserva en vida.17
Tránsito es el único texto de las cuatro piezas que retrata directa-mente la situación del exilio republicano en México. Emilio vive con una mujer que tiene el nombre Tránsito y la acción transcurre durante una larga noche de insomnio. Él se dirige alternadamente a su esposa Cruz que está con sus hijos en España y a la mujer Tránsito. El dilema radica en la cuestión de volver o no a España. En el polo opuesto al dilema del retorno planteado en Tránsito encontramos la obra El puerto que es el más complejo de los cuatro textos, empezando por su ambientación, ya que se trata del muelle de un puerto donde Andrés, un coronel del ejér-cito francés desertado, tiene que embarcarse de incógnito.
El argumento de la pieza está inspirado en hechos reales y se refleja en el debate entre Andrés y su amigo Claudio sobre los motivos para abandonar la patria:
17 SOLDEVILA, El compromiso de la imaginación, 2003, p. 135-136.
Claudio: ¿No crees que el lugar donde deben estar los franceses es en Francia? ¿Te das cuenta de que, además de desertar, te destierras?
Andrés: ¿ Y qué me recomiendas, que sirva a los alemanes?
Claudio: ¿Crees que voy a servirles?
Andrés: Queriendo o sin querer.
Claudio: No lo verán tus ojos.
Andrés: Desde luego: por eso me voy18
El núcleo fundamental del destierro se mezcla con los otros tres temas recurrentes en los textos de Aub que son la delación, la opresión y el abuso del poder político. Justamente la delación de Matilde, mujer de Claudio, provoca el desenlace trágico de la obra. Ella es uno de los per-sonajes más negativos, presentada a través de las palabras de Claudio.
Matilde se convierte en el personaje que condiciona a todos los demás sin nunca entrar en escena. El segundo tema recibe un tratamiento irónico que compensa la situación dramática. El autor rechaza la opresión del poder policial que había experimentado e iba experimentar todavía.
Estanislao es un ruso que se enfrenta a varios representantes del orden público. Él es un verdadero “trasterrado”, un hombre sin suelo que está siempre a la deriva. Este personaje tiene la función de evidenciar hasta el trágico fin las contradicciones y las paradojas de un sistema buro-crático que ha “logrado que pueda más una fotografía pegada en un papel que el propio original.”19 El enfrentamiento de Estanislao con los gendar-mes que buscan a Andrés llega a adquirir tonos de verdadera comicidad.
Finalmente tenemos a la vieja mendiga, presente en todo el acto, sentada en la escalera del muelle. Es uno de los muchos personajes mudos o que pronuncian sólo breves palabras, personajes que ya habían hecho su aparición en otros dramas aubianos y marcan la continuidad de algunos recursos de su escritura dramática
Guardia Móvil: ¿Andrés Roulier?
Claudio: Yo soy.
Guardia: Móvil: (Descerrajándole todo el cargador de su pistola. ) Con los mejores recuerdos del Mariscal. (Claudio cae sin articular palabra. El Guardia Móvel se inclina sobre él. Lo registra. Saca una cartera. Examina unos papeles.) Llegamos a tiempo, y menos mal que no le dejamos abrir la boca… Estos bandidos son de lo más
18 AUB, Obras completas, 2002, p. 100.
19 MONTI, Estudio introductorio, 2002, p. 21.
fino… (A sus compañeros) ¿A que no sabéis pro quién se quería hacer pasar? Nada menos que por el director de “ Las Notícias del Oeste”. (por los papeles.) Y como falsificación, son de primera. Pero todavía tiene que nacer el que me engañe a mí.20
La conexión con la conocida novela del laberinto mágico Campo de los almendros es evidente, aunque en el texto narrativo escrito 25 años después, Aub describe otra situación y enfatiza otros aspectos de la espera en un puerto mediterráneo. En marzo de 1939, hace más de 80 años, se refugiaron las últimas tropas republicanas en la ciudad de Alicante con la esperanza de ser rescatadas por barcos ingleses o france-ses. El 31 de marzo llegaron varios buques de guerra franquistas y unas unidades de infantería que conminaron a la rendición a los desesperados republicanos del puerto. El día 1 de abril terminó el desalojo de los muel-les, llevándose a los prisioneros que habían depuesto las armas para evi-tar una masacre, no obstante, fueron relatados numerosos suicidios en el Muelle de Levante por la creciente desesperación de caer en las manos de los franquistas y falangistas que ya dominaban la ciudad.
Para la gran mayoría de los refugiados en el puerto de Alicante (se calcula más de 18.000 hombres, mujeres y niños), los destinos transi-torios fueron el famoso Campo de los Almendros, los Castillos de Santa Bárbara y San Fernando, los cines de la ciudad, la Plaza de Toros y otros centros de reclusión.