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Jesús instruye acerca del Mesías Siervo que es (8,34-9,1)

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44 dominio y gloria humana”26. Sugiere desentenderse, desligarse de algo o de alguien y quedar libre para lo nuevo que sobreviene.

¿Qué sugiere Jesús con eso de que cada cual coja su cruz y le siga? Es adoptar simbólicamente lo degradante, lo humillante y lo vergonzoso en relación con quienes son susceptibles de quedar relacionados con esa forma de muerte. “Jesús introduce la cruz justo en el momento en que toma conciencia ante su grupo de lo que está suponiendo su vida, en que hace balance de su nueva identidad, y adónde le está llevando”27.

Jesús al colocar estas condiciones para el seguimiento, no pretende que los discípulos busquen la cruz, porque él no la buscó, deben más bien buscar, ante todo el Reino, su estilo de vida y sus valores, ya que la cruz es un elemento fundamental del discipulado, pero es, a la vez, un tema que respeta la condición inherente del ser humano: la libertad28. La cruz recuerda la repercusión social y la opción por Jesús. La fidelidad al Reino y a la voluntad del Padre lleva a la cruz, pero son los de fuera, los no discípulos, los que preparan la cruz al discípulo. La cruz es consecuencia de la fidelidad al seguimiento y a la misión29.

Marcos para transmitir su mensaje de inversión de valores propone que el discípulo que quiere seguir a Jesús también debe cambiar los valores que el mundo o la sociedad propone. El negarse a sí mismo, coger la propia cruz y seguir a Jesús significa crear una nueva identidad. Es una invitación en contexto de libertad. Para lograr su cometido se beneficia de unas sentencias agrupadas formalmente por parejas y delimitadas en los vv.35 y 38 por la expresión “pues quien” (o]j ga.r eva.n), además se caracterizan por las oposiciones, contrastes y paradojas que en seguida las trataremos.

¿A qué se refiere Jesús cuando habla de perder la vida para salvarla? ¿Qué tiene que ver con lo sucedido en la escena anterior? El v.35 da la primera explicación: “Pues quien quiera salvar su vida la perderá, pero quien pierda su vida por causa mía y por el Evangelio la salvará”. Salvar/perder la vida, no es más que esto: si Jesús pide el sacrificio de la propia vida es porque él tiene el poder de salvarla y porque es éste el único medio de salvarla, por causa de él y del evangelio30. Tiene que ver con la escena anterior, porque nos expresa claramente

26 MATEOS, Juan; CAMACHO, Fernando. Marcos: texto y comentario. España: El Almendro, 1994. p, 169.

27 NAVARRO PUERTO, Marcos, p. 311.

28 Cf. MAZZAROLO. Evangelho de Marcos, p. 188.

29 Cf. DÍAZ MATEOS. El discípulo según Marcos. In. ARENS, Eduardo; ASCENJO, Luis Alberto; DÍAZ MATEOS, Manuel., El que quiera venir conmigo: discípulos según los evangelios. Lima: CEP. 2007. p, 126.

30 Cf. DELORME, Leitura do Evangelho segundo Marcos, p. 93.

45 que la perspectiva no es sólo de pasión, sino también de resurrección y es válido tanto para Jesús como para los discípulos.

Los discípulos, en el seguimiento de Jesús, deben concientizarse que quien se busca a sí mismo se pierde, destruye su vida, pero quien sigue a Jesús y se entrega por los demás encuentra o gana su vida, pues la vida significa “el alma” o “uno mismo” (yuch,). Es decir, una vida en el sentido total del hombre con su vitalidad, su voluntad de vivir y sus manifestaciones de vida31. Esta visión se opone a la visión mesiánica de Pedro que sería ganar el mundo entero. La novedad: “por causa mía y por el Evangelio”, quiere decir que es la condición de salvación de la propia vida, en donde el discípulo se pone en total disponibilidad al servicio de Jesús y de su Evangelio.

En definitiva, el seguimiento es un camino de pascua, que lleva a salvar la propia vida por causa del Reino. Ganar el mundo y/o perder la vida ¿qué se consigue con que un hombre gane todo el mundo y arruine su vida?” (v. 36). Marcos al hablar de mundo se está refiriendo al mundo social, el mundo de los negocios, el mundo público32. El precio de la vida destaca la segunda pregunta retórica ¿qué daría un hombre a cambio de su vida?” (v. 37). La pregunta no hace más que subrayar el valor de la vida por encima de todo lo demás.

Las dos preguntas se enfocan en el tema del poseer: todos los bienes terrenos no causan felicidad, sino que conducen a la ruina de la propia vida. Quien pierde su participación en la vida con Jesús y con Dios, no hay nada que pueda restaurarla. Hay una inversión de valores de los cuales debe estar consciente el discípulo.

¿Vale la pena vivir tales exigencias como discípulo? La respuesta la da el mismo Jesús: “Pues quien se avergüence de mí y mis palabras en esta generación adultera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando venga con la gloria de su Padre con los santos ángeles” (v. 38). Jesús es el juez escatológico y, cuando venga en la gloria de su Padre, se avergonzará ante éste, de todo aquel que se avergüence de él y de sus palabras, porque siguieron los criterios y valores del mundo, despreciando los criterios y valores del Reino. El poder del reinado de Dios parece vinculado a la anterior mención de la gloria de ese Dios, Padre de Jesús33.

El narrador refleja que en un mundo marcado por el pecado y la infidelidad, el destino del discípulo depende de la fidelidad de su respuesta a Jesús. Entre la muerte de Jesús

31 SCHNACKENBURG, Rudolf. El Evangelio según San Marcos. Tomo II. Barcelona: Herder, 1973, p. 26.

32 NAVARRO PUERTO, Marcos, p. 313.

33 ibid., p. 315.

46 y su segunda venida está el tiempo del anuncio del Evangelio en el cual los seguidores deben estar dispuestos a sufrir y a cargar la cruz34. El seguimiento sitúa al discípulo en contexto de persecución. Alienta a que se mantenga firme y que crea, ofreciéndole la promesa de que el mismo Hijo del hombre le premiará en la revelación final.

Después de toda esta enseñanza, como vínculo entre lo anterior y lo que sigue, tenemos a manera de transición: “De veras os digo que hay algunos de los aquí presentes, que no experimentarán la muerte hasta que vean el Reino de Dios venido con fuerza” (9,1). Es tan verdadera la venida de Jesús en la gloria que algunos de los presentes no morirán sin tener la experiencia de dicha gloria, que se cumplirá en la escena siguiente, la transfiguración.

Jesús no propone un camino nuevo, sino el mismo camino de siempre que los discípulos deben asumir ya de manera expresa si es que quieren mantenerse fieles a su mensaje35. Marcos, inteligentemente, añade esto para que ayude a los discípulos a corregir las falsas ideas que tenían de Jesús. Vemos que después de la incomprensión, el Maestro sigue confiando en ellos, camina con ellos un camino de gloria y de servicio. El camino del Maestro es también el camino de los discípulos y para seguirlo hay exigencias e implica testimoniar la fe con valentía incluso cuando ella conlleve persecuciones.