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El estribillo aparece por última vez en el capítulo 9, en medio de una perícope (9,4-12) en dónde Qohélet piensa que pese a la adversidad del mal, que no diferencia las buenas de las malas acciones, es mejor estar vivo y sentir el dinamismo de la vida.87

Hay tres versículos antes de los estudiados, que señalan las ventajas de la vida sobre la muerte (Cf. Qo 9,4-6). Y en los dos últimos invita a tomar la vida con madurez, sin complicaciones y haciéndose lo que se pueda (Cf. Qo 9,10-12).

Es la primera vez que Qohélet es claro en preferir la vida a la muerte a pesar de los tiempos malos. Inclusive va a aludir las desventajas de los muertos quienes carecen de

85 Cf. Sal 63,4; 106,47; 117,1; 145,4; 147,12; 1Cr 16,35.

86 Cf. GALLAZZI, S.; GALLAZZI, A. M. op. cit., p. 61-86.

87 Cf. TAMEZ, E. Cuando los horizontes se cierran. op. cit., p. 179-180.

47 conocimiento, no gozan de su porción (helek), no poseen memoria, ni pasiones o sentimientos y no pueden participar de lo que sucede debajo del sol.88

La muerte, acechando y amenazando la vida concreta y cotidiana del pueblo de la época de Qohélet, marca la urgencia y el imperativo del estribillo.

9 7Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; porque tus obras ya son agradables a Dios. 8En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca te falte el ungüento sobre tu cabeza. 9Goza tu vida con la mujer que amas, todos los días de la vida fugaz que te son dados debajo del sol. 10Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.

Qohélet esta vez se abandona a la pasión del canto, saludando la vida frente al silencio sepulcral. El estribillo apareció primero como constatación de su investigación de la realidad, luego en forma de consejo. La última vez tomó la forma de alabanza y esta vez aparece con modos imperativos y dirigidos a un “tu” intencional. Lleva el tono de una invitación urgente.

Comer pan y tomar vino, es la forma fundamental de enfrentar la muerte concreta y sustentar la vida. Incluir el proceso de deleitarse con esto fundamental, es el modo de enfrentar las muertes provocadas por el sistema que se concentra en la producción.

La mesa, la comida alegre y compartida es humanizadora. Y este acto humanizante es placentero a Dios. La palabra agradable, en el original hebraico, connota también el sentido de aceptar, complacerse, deleitarse, encantarse.89 Dios disfruta cuando sus creaturas disfrutan, se deleita en el deleite de su creación.

Afirmar esto, en el contexto de rigurosidad del templo en los tiempos de Qohélet, es sumamente libertador. La imagen de Dios encantándose de los placeres humanos, acogiendo en su gracia las obras humanas y dando en gratuidad sus dones para que las personas disfruten de ellos, se opone a la imagen propuesta por el sistema sacerdotal sacrificial del templo de Jerusalén, que retribuye bendiciones o maldiciones según la obra de los humanos.90

Tal vez por esto, el pan y el vino ya no bastan. Y en el versículo 8 acrecienta vestiduras blancas y ungüento en la cabeza. ¡Todos los símbolos de las fiestas! Las vestiduras blancas invitan a cambiarse la ropa de trabajo por la de fiesta. Traen en su blancura el

88 Cf. RAVASI, G. op.cit. p. 212-214.

89 La raíz hebraica es el verbo “ratsah”: apreciar, estimar, favorecer, agradar, aceptar, disfrutar, complacerse, deleitarse, encantarse. Cf. SCHÖKEL, L. A. op. cit., p. 630.

90 Cf. TAMEZ, E. Cuando los horizontes se cierran. op. cit., p. 183.

48 recuerdo de otras personas que dentro de la historia de Israel han cambiado sus vestiduras de amargura, de viudez, para luchar y dignificar la vida.91

El ungüento de la cabeza tiene fundamentalmente dos costumbres en Israel: signo de bienvenida, de hospitalidad a quien llega y signo de consagración. En Egipto y la Mesopotamia era costumbre su uso para asistir a banquetes.

Vestiduras blancas y ungüento en la cabeza en todo tiempo, es decir cada vez que se presente la ocasión, comienzan a traer felicidad, frescor y armonía en la intimidad de la casa y en la mesa que se comparte y se perfuma cuando quien llega es bienvenido.

¡Sólo falta ella! ¡La persona amada! Es la segunda vez que en el texto de Qohélet aparece la mujer. Esta vez de forma positiva (Cf. Qo 7,26). Una lectura actualizada e inclusiva nos lleva a leer “persona amada”, aunque en el original la palabra se refiere a mujer.

Es importante destacar que la propuesta desde lo cotidiano, concreto, bello y sensual, no proviene de alguien individualista, que no quiere más compañía que la persona amada.

Sino que casa y mesa abogan por la unidad con otras personas, porque son estas relaciones que dan fuerza y ayudan a resistir mejor las hostilidades (Cf. Qo 4,9-12).

Qohélet no defiende una vida no comprometida e irreal, sabe que tendrá que volver a cambiar la vestimenta de fiesta por la ropa de trabajo.92 Jamás olvida, ni en los momentos de placer, el velo opaco de la realidad. En todo el versículo aparecen mezcladas sus frases típicas: vida vacía, vida fugaz, debajo del sol, fatiga soportada.

El placer y la alegría en el vino y la comida, la fiesta, un poco de elegancia, la sensualidad y la sexualidad son apenas oasis en el desierto, donde lo humano se percibe como humano y como divino. Son como relámpagos en noches de tormentas. Duran un segundo, pero ese instante alcanza para iluminar la majestuosidad de la noche en el cielo y su profundidad en la tierra.

El sentido fundamental de estas orientaciones vitales de Qohélet es contraponer un ritmo de vida que privilegia a las personas. Es poner en práctica la energía vital del cuerpo, pero haciéndolo según las medidas de las propias fuerzas, y no de las imposiciones de las instituciones económicas, políticas o religiosas.

El espacio y el tiempo quedan nuevamente redimensionados. Olores, colores y sabores son derechos del ser humano y encantan a Dios. Perfumes y ropas embellecen lo cotidiano y lo consagran, convirtiéndolo en ofrenda y fuente de resistencia. El toque de una mano, el

91 Cf. Jt 10,3; Est 8,15.

92 Cf. GLASSER, E. op. cit. p. 185.

49 sabor de un beso, el olor de la piel amada instauran un nuevo ritmo donde lo humano prevalece generando una nueva vida, no sólo biológica, sino que expandiendo los límites generan formas sensibles, audibles, visibles y palpables. Formas que hacen de la vida un arte y del arte la vida. Formas que pellizcan el corazón y nos vuelven a la vida, con la delicadeza y persistencia de una mariposa y la pasión infinita de una rosa.

5 LAS ORIENTACIONES DE QOHÉLET PARA LA VIDA

Qohélet y su comunidad comenzaron a ponerle música a lo bello y bueno de la vida del ser humano, tal vez en una reunión o fiesta, mientras bebían y comían, donde partieron el pan y las lágrimas, el vino y la risa, entre miradas brillantes y confesiones de amor, posibles cuando el vino ayuda. Quien sabe en uno de esos domingos de fiesta familiar, cuando mezclaron recetas de cocina con discusiones sobre política y economía, gritos de bienvenida a la comida y a los vecinos y vecinas que se acercaban también a probarla. Quizás en esa tarde en que las chicas y los chicos corrían y una caricia escondida, fugaz y atrevida, dejó la mano temblando; en esa sobremesa en que no vieron el tiempo pasar. Tal vez primero comenzó a sonar como canción de cuna para luego crecer con la fuerza de un grito que reclama.

En esos estribillos que hemos analizados, y donde intentamos escuchar la melodía que sonaba en el tiempo de Qohélet, aparecen las orientaciones de vida que ofrece para su comunidad.

No tienen la consistencia de propuesta alternativa clara al sistema. Ellas aparecen como consecuencia de los estribillos citados. Combinan con la figura de una persona sabia que, sin dar respuestas cerradas y listas para el pueblo, va indicando rumbos, guiando y orientando hacia dónde se pueden encontrar señales que ayuden a vivir la vida de un modo mas digno y fortalezcan la resistencia.

En este trabajo vamos a señalar tres posibles orientaciones de Qohélet que, pensamos, son importantes para la lectura actual del texto en América Latina y el Caribe: Reencantar lo cotidiano, embellecer la resistencia y luchar sin perder la ternura.93

Estas orientaciones, posteriormente, nos servirán para mostrar cómo ellas habitan en las obras de Teresa Parodi y Ulisses Mendes, dos artistas populares que con sabiduría y creatividad, las proponen como alternativa al pueblo latinoamericano y caribeño.

93 Frase atribuida al guerrillero argentino Ernesto Che Guevara.

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