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La pronta difusión de los resultados de la investigación

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Academic year: 2017

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A PRONTA DIFUSIÓN

DE LOS RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓW

Suzanne W Fletcher y Robert H. Fletcher

Antiguamente, las investigaciones médicas publicadas en revistas científicas asesoradas por un consejo editorial se consideraban pesadas, abstrusas, abu- rridas y difíciles de digerir, aun para los médicos más devotos de la ciencia. Pero los tiempos han cambiado. Hoy la prensa laica y el público buscan ávidamente las noticias de investigaciones médicas, y se ven y se discuten a diario titulares de ese tipo. Grupos espeáficos de pacientes, especialmente los que sufren el síndrome de la inmunodefi- ciencia adquirida, políticamente activos y muy cultos, exigen que las noticias médicas se divulguen lo más pronto posible, en la ansiedad desesperada por salvar vidas.

Los investigadores a menudo reciben reconocimiento público por su labor de años de investigación. Ser mencionado en un periódico importante o en el telediario de la noche es algo que casi ningún médico dedicado a la investigación podía ni siquiera soñar hasta hace poco. Las propias revistas médicas han participado en el fenómeno suministrando noticias a la prensa y organizando oficinas de información que distribuyen artículos de interés para la prensa popular y ayudan a los periodistas a pre- parar sus noticias.

Hace poco, el interés en las noticias médicas ha tomado un nuevo cariz. El Instituto Nacional de la Salud de los Estados Unidos (NlH) ha comenzado a difundir los resultados de ciertas investigaciones directamente a la comunidad médica y al público general antes de que los autores hayan publicado o incluso enviado dichos resultados a una revista médica. Irónicamente, en vez de recibir felicitaciones por su función crucial y su contribución a una difusión eficaz de los resultados de investigacio- nes válidas, las revistas médicas son tildadas de constituir obstáculos al flujo de infor- mación vital (1). El carácter cada vez más “noticiable” de la investigación médica ha en- trado en conflicto directo con la demora exigida por la publicación, que conlleva la evaluación científica del articulo, a veces su revisión y siempre su preparación editorial. Todos estos procesos toman tiempo, pero un buen sistema de evaluación científica con- tribuye a seleccionar las investigaciones punteras y a mejorar la claridad, coherencia y equilibrio de lo que se publica.

También ha habido críticas contra la aplicación de la regla de In- gelfinger en las revistas médicas. Hace más de 10 años que Franz lngelfinger, a la sazón editor de la New England ]ournal

of

Medicine, estableció la regla de que su revista no pu- blicarfa investigación médica alguna que se hubiera divulgado previamente, ya fuera en la prensa popular o en revistas científicas. Casi todas las revistas médicas importan- tes, incluso Annals of Infernal Medicine, siguen actualmente esa norma. Evidentemente, se trata de proteger los intereses de las revistas médicas en cuanto a la publicación de información novedosa, pero la norma también sirve a los médicos y a los pacientes (2). Permite a todas las partes interesadas estudiar al mismo tiempo toda la información

’ Esta traducción del artículo “Early release of research results” (Am& of Zntemuf Med~ctne, 1991;14(8):698-700) se pubhca con permiso de los autores, el American College of Physicians y la revista Anmls of Interml Medmne.

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científica de un posible avance médico y llegar a conclusiones informadas sin la predis- posición generada por una publicidad previa.

La regla de Ingelfinger permite la publicación previa de resúme- nes (abstracts) del trabajo científico, y presentaciones en congresos u otras reuniones. Pero con el paso del tiempo también ha sufrido otras modificaciones. A medida que los periodistas comenzaron a asistir a las reuniones científicas, la regla dejó de aplicarse a la discusión de las presentaciones de resultados de las investigaciones con los medios de comunicación, aunque los investigadores fueron advertidos de que no debían distri- buir material escrito a la prensa o extralimitarse al clarificar la información presentada. Recientemente el NIH comenzó a enviar cartas de alerta clínica directamente a los mé- dicos con respecto a resultados de investigación cuyo conocimiento es tan urgente para la salud que no admite la demora implícita en el proceso de publicación en revistas mé- dicas. Los editores de la New England Journal of Medicine y los de IAMA han declarado que no hay inconveniente para la difusión de resultados de investigación previamente a la publicación en sus revistas, si una autoridad competente ha decidido que la nece- sidad de conocerlos es demasiado urgente para esperar a que se publiquen en las revis- tas médicas (2,3).

Hasta ahora los semanarios médicos han sido los más implicados en el tema, pero los interrogantes que plantea la difusión de resultados de investigación antes de su publicación también afectan a otras revistas como Am& ojh?ernal Medicine, y probablemente irán en aumento. Las normas que nosotros seguimos, similares a las de otras revistas, están especificadas detalladamente en la “Información para los Au- tores” que aparece en el primer número de cada volumen (4).

Muchas cuestiones relacionadas con la difusión previa a la publi- cación siguen pendientes de resolución. Desde nuestra perspectiva, varias de estas cuestiones deberfan ser tratadas por los implicados en la difusión prepublicación. Por ejemplo:

1 iQuién es “una autoridad competente”? En nuestra opinión solo organismos de la administración pública deben decidir qué casos son tan urgentes para que la difusión de los resultados de la investigación no pueda demorarse hasta su pu- blicación en una revista médica. Esos organismos deben establecer procedimientos bien definidos de difusión de esos resultados para minimhr los efectos de los intereses creados entre aquellos directamente implicados en la investigación.

2 iCuán completa debe ser la difusión prepublicación de los resul- tados de un estudio? Hasta la fecha, lo que se ha difundido han sido cartas o conferen- cias de prensa. Es irónico que este enfoque implica que lo que parece constituir la in- formación médica más valiosa acaba transmitiéndose de la manera más superficial. Al fin y al cabo, la razón para la difusión prepublicación es que la información es tan im- portante que debe suponer su uso inmediato en la práctica médica. iPor qué presen- tarla entonces con menos integridad y rigor científico que otra información médica que aparece habitualmente en las revistas de medicina?

3 iCuáles han sido los efectos de la difusión prepublicación en otros casos? Habrfa que llevar un registro completo de esos casos y las autoridades compe- tentes deberfan informar periódicamente de los efectos que han tenido esas prácticas.

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Hay que reconocer que esas actividades pueden ser negativas en ciertos casos. A pos- teriori puede decirse que, al menos en una ocasión, la actuación parece haber sido im- prudente. En 1968 el Instituto Nacional del Cáncer distribuyó una “alerta clínica” a mi- llares de médicos, advirtiéndoles de la necesidad de dar tratamiento coadyuvante en los casos de cáncer de mama sin adenopatías. La recomendación de una conferencia de consenso que se celebró en 1990 fue bastante distinta, ya que pidió más investigación sobre el tema (5).

iPueden las revistas médicas aliviar la presión que empuja a di- vulgar los resultados de la investigación antes de su publicación? Nosotros pensamos que sí, que la presión sería menor si las revistas se comprometieran a procesar y publi- car todos los manuscritos más rápidamente. Muchos artículos, no solo los señalados por las autoridades, pueden dar información conducente a una mejor atención sanita- ria, a una reducción de la mortalidad debida a cierta causa o al alivio del sufrimiento, y por lo tanto merecen un manejo especialmente ágil.

En Annals of Internal Medicine hemos establecido objetivos especí- ficos y con ayuda de un sistema computadorizado informaremos anualmente de los re- sultados obtenidos. Los manuscritos que llegan a la revista son leídos al menos por dos editores. Nuestro primer objetivo es devolver en las tres semanas siguientes a la recep- ción cerca de la mitad de los manuscritos, que son rechazados sin que sean revisados por árbitros externos. En la segunda mitad de 1990 se recibieron 525 manuscritos de este tipo, de los cuales 50% fueron devueltos en la primera semana y media, y 94% en las tres primeras semanas. En lo referente a manuscritos revisados por consultores ex- ternos, nuestro objetivo es enviar al autor una carta -indicando rechazo o algún tipo de interés- en las 10 semanas siguientes a la recepción. (En este proceso hay muchos pasos, no solo la revisión por un revisor externo, sino también la revisión estadística, reuniones editoriales y revisión de los aspectos formales y estilísticos.) En el segundo semestre de 1990 hubo 407 de tales manuscritos, de los cuales la mitad fueron devueltos en 8,5 semanas, 77% en 10 semanas y 94% en 12 semanas.

Si un autor lo solicita y nosofros lo aceptamos, podemos asumir el compromiso de evaluar el manuscrito y comunicar al autor nuestra decisión en un mes a partir de la recepción del trabajo, publicándolo de inmediato si es aceptado. Es de es- perar que esta vía de urgencia solo se usará en contadas ocasiones.

La demora mayor o menor de la publicación del articulo no solo depende de los editores y de la revista, sino también de los autores. Desde julio de 1990 el intervalo más corto entre la recepción de un articulo y su publicación fue de 2 meses y ll días. En promedio, los manuscritos son aceptados a los cuatro meses de su envío. Los artículos aceptados que aún esperan asignación a un número concreto dan para completar un mes o mes y medio de la revista. La publicación suele demorar unos dos meses desde el momento en que un articulo se asigna a un número de la revista.

El tiempo que las revistas toman para procesar los trabajos gene- rados a partir de la investigación médica ha de considerarse en el contexto de toda la serie de pasos que conducen de las ideas científicas al mejor tratamiento de los enfer- mos. Desde que se concibe una idea hasta que se publica suelen pasar cuatro años y el período es mayor si se incluye el tiempo necesario para obtener fondos (6). El proceso que va de la publicación a la aplicación en la práctica clínica es mucho más complejo y a menudo lleva mucho más tiempo. Todo ello no exime a los editores de revistas de es- forzarse constantemente para mejorar y acelerar el proceso de los manuscritos que pu- blican. Aunque el debate sobre la difusión previa a la publicación solo sirva para lograr

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Referencias

1. Okie 5. Medical joumals: slowing flow of news on Iife-satings discoveries? The Washington Post. 21 Jan 1991, A19.

2. Rehnan AS. More on the Ingelfinger mIe. IV EnglJMed. 1988;318:1125-1126.

3. Lundberg GD, Glass RM, Joyce LE. PoIicy of AMA joumals regarding release of information to the public. JAMA. 1991;265:400.

4. Information for authors. Am Intern Med. 1991;114:1-9-12.

5. NIH Consensus Conference. Treatrnent of early-stage breast cancer. JAAU. 1991;265:391-395. 6. Roland CG, Kirkpatrick RA. Time lapse between hypothesis and publication in the medical sciences.

N Engl J Med. 1975;292:1273-1276.

140 Congreso

Internacional

sobre la Lepra

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