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El control de anopheles leucosphyrus

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EL CONTROL DEL ANOPHELES LEUCOSPHYPJJS” DR. J. McARTHUR

Ex Director de las investigaciones sobre paludismo en Borneo del Norte, Sarawak y Brunei

Estimo conveniente comenzar por hacer una breve reseña del trabajo realizado, para mayor claridad de las recomendaciones que deseo formular .

Me trasladé por primera vez a Borneo en 1938, por cuenta del Gobierno de Borneo del Norte. En aquella época se conocfa muy poco sobre el paludismo y sus vectores en Borneo y gran parte de los datos disponibles eran inexactos.

Se suponía, por ejemplo, que el principal vector del paludismo en Borneo era el Anopheìes maculatus y, para su control se aplicaban diversas medidas de carácter general, como la petrolización en las pobla- ciones y la conservación de las superficies umbrosas de las selvas.

Al comienzo de mis actividades observé que en Borneo existían algunas zonas intensamente palúdicas y otras, por el contrario, muy salubres, y que eran pocas las zonas de baja endemicidad. Esto indi- caba la existencia de un factor concreto de la transmisión del paludismo y que, de ser descubierto, podría ser un medio de librar al pafs de la enfermedad.

Se vi6 después que el A. maculatus, considerado como el vector principal, es casi seguramente inofensivo y que las zonas en que abundaba eran salubres, mientras otras, que se encontraban libres de él, eran intensamente palúdicas.

Este estado de cosas indicaba que el dinero invertido anteriormente en el control del A. maculatus representaba un gasto inútil y que, en muchos casos, como se comprobó después, sólo habían servido para conservar y propagar el paludismo que se trataba de combatir.

Se demostró, finalmente, que el vector principal del paludismo en el interior y en

* Traducido del documento mimeografiado WHO/Mal/ll4, septiembre 16, 1954.

muchas partes de la costa era el Anopheles leucosphyrus. Un estudio de los hábitos de este insecto, no 410 permitió explicar las peculiaridades del paludismo en Borneo, sino también idear un medio de control, a la vez sencillo y eficaz.

Se que el A. leucosphyrus es un insecto muy esquivo, y había pasado desapercibido porque no se posa en las viviendas y se ali- menta generalmente después de media noche, de modo que la gente no conocía siquiera su existencia, aun cuando tal mos- quito era la causa de un índice esplénico de 100 %.

Se comprobó después que se reproduce en los manantiales y en las aguas que rezuman en los parajes sombríos de las selvas, fre- cuentemente en regiones de la selva tan densas que fue necesario abrirse camino a machete para descubrir los criaderos. Por esta raz6n el insecto había escapado fre- cuentemente a las pesquisas, y su habitat es mucho más vasto de lo que, en principio, se había supuesto.

El hecho de que este mosquito se repro- duzca a la sombra, y no al descubierto, parece explicar por qué los pueblos y zonas cultivadas, por estar limpias de selva, son sanos, mientras en los alrededores, todavía cubiertos por la selva secundaria, existe el paludismo.

Corrobora esta hipótesis el hecho de que ciertas regiones, cubiertas de selvas alta- mente palúdicas algunos años antes, se en- contraban libres de paludismo en un examen ulterior, después de desmontadas y dedica- das al cultivo.

Otro elemento confirmativo es el que las grandes hllcas, despejadas de selva y en cultivo, se encontraban libres de paludismo hacia su centro, pero el paludismo iba en aumento hacia la periferia, donde existía sombra selvática completa.

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Esto indica que podría lograrse la erradi- cación del vector despejando de árboles los terrenos en que se rezuma el agua de las colmas y, de ser posible, reemplazando dicho arbolado con cultivos indígenas o pastos.

Los experimentos realizados justamente antes de empezar la guerra, consistentes en talar la selva en un pequeño radio alrededor de las citadas filtraciones de aguas, se tradujeron en la inmediata desaparición del vector y en su sustitución por otros mos- quitos inofensivos.

Por desgracia, la guerra puso fin a estos experimentos, pero una vez terminada fue posible emprender de nuevo los trabajos, y en 1948 se inició un experimento en mayor escala.

Para este experimento se escogió una extensión de un área de unas diez millas cuadradas en la que abundaba el A. leucos- phyrus y donde el índice esplénico había excedido de 80% por lo menos durante 15 años.

En este punto se localizaron los manantia- les y los lugares donde rezuma el agua y se tal6 la selva lo suficiente para que penetrara la #luz del sol.

El resultado fue un descenso inmediato de un 95% en la reproducción del vector, descenso que se mantuvo durante los tres años siguientes, sin mayores trabajos complementarios.

El ganado comenzó a venir a pastar en este terreno, que los indígenas comenzaron a cultivar, y se logró un efecto mucho más permanente de lo que se había pensado

Se constató una notable disminución del paludismo, el índice esplénico bajó de 85 % antes de la tala a 55 %, en el término de un año, y a 50% y 45 % durante los dos años siguientes.

La propagación del paludismo no había cesado por completo, pues siguió descubrién- dose la infección en las criaturas. Se creyó que tales infecciones podían ser producidas por la infiltración de mosquitos infectados provenientes de las aldeas vecinas, que se encontraban altamente infestadas.

Parecía que habíamos encontrado un

medio valioso de erradicación del paludismo basado en el conocimeinto del vector y de sus hábit’os; erradicación que podía ser notablemente duradera, realizada por los mismos habitantes con la supervisión necesa- ria, medio que fomentaría el desarrollo económico del país y mejoraría su agricul- tura y su disponibilidad de alimentos; medio de erradicación que no dependerfa de recursos exteriores y por consiguiente no podrfan afectarlo las guerras ni otras posibles catástrofes.

La esperanza de que fuera posible una erradicación completa y permanente basada en este método se vi6 robustecida por el hecho de que, al proceder al desmonte de terrenos fuertemente infestados, se había producido, al parecer de modo accidental, una erradicación completa y duradera del paludismo en las aldeas, terrenos cultivados y en las grandes fincas situadas en dichos terrenos.

Dos cuestiones quedaban por elucidar. La primera era determinar si, en caso de extenderse a una zona más amplia el desmonte y el cultivo selectivo de la tierra, conducirían a la erradicación completa de la propagación del paludismo mediante la eliminación de las infiltraciones de mosquitos infectados procedentes de los terrenos cir- cundantes.

La segunda era determinar si se podría encontrar un medio más económico de desmonte que facilitara la solución del pro- blema del paludismo en Borneo.

Se propuso, por lo tanto, organizar una campaña en mayor escala, de preferencia en una zona de mayor importancia econó- mica y con mejores medios de transporte que aquellos con que se contaba en los primeros experimentos.

Al mismo tiempo se planearon estudios sobre la aplicación de otros medios de control del problema con arreglo al Plan de Fo- mento y Bienestar Colonial.

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de acción residual como posible medio de lograr la erradicación del paludismo.

Había tenido yo la esperanza de que en esta forma sería posible realizar dos campa- ñas paralelas: una, bien en Borneo del Norte o quizás preferiblemente, en Brunei, basada en mis trabajos anteriores y que implicaba el desmonte y cultivo selectivo de ciertas zonas de la selva; y la otra, en Sara- wak, consistente en la aplicación de insecti- cidas de acción residual a las viviendas, con el fin de poder establecer una cuidadosa comparación entre el costo y la relativa eficacia de ambos procedimientos.

Por desgracia, en este punto se decidió el cese de mi trabajo, si bien prosiguió el experimento de Sarawak. No ha sido posible llevar a cabo los experimentos que se habían proyectado.

Este artículo es una urgente apelación a las autoridades competentes a fin de que autoricen la continuación de estos trabajos, que, habiéndose proseguido por 15 años, parecían encontrarse a un año o dos del éxito final y que pueden ofrecer un medio de erradicación de valor, no sólo para Borneo, sino para una gran parte del Oriente.

El método que se recomienda es sencillo. Puesto que el A. kucosphyrus se reproduce sobre todo en los manantiales y en las cañadas de las colinas donde rezuma el agua, sus lugares de reproducción pueden localizarse con bastante exactitud siguiendo el curso de las corrientes.

Una vez descubierto el criadero, el lugar se puede talar a mano, pero otros medios resultarán probablemente más rápidos, efectivos y económicos.

Entre los procedimientos considerados figuran los medios mecánicos, los lanzalla- mas, los explosivos, etc., pero el método que parece más conveniente es la aplicación de herbicidas selectivos.

Los herbicidas selectivos son substancias que, aplicadas a la vegetación, inhiben el crecimiento de ciertas especies de plantas, sin perjudicar a otras. Buenos ejemplos de esto son el ácido dicloro-2,4-fenoxiacético y el ácido metilclorofenoxiacético, que se usan

para destruir las malas hierbas en los culti- vos de cereales, en los pastos y en el césped.

Estos compuestos se preparan de diversas maneras: sales sódicas, sales de amino (que son mucho más estables en el agua) y ésteres, que pueden aplicarse en forma de emulsión o de solución oleosas cuando resulten necesa- rias como arboricidas.

Para este trabajo especial se podría encon- trar el compuesto ideal que inhibiera el crecimiento de los árboles de la selva secun- daria de Borneo y a la vez permitiera el crecimiento de pasto o de cosechas indígenas.

En otras partes del mundo se comprobó que la polvorización de la vegetación con un herbicida tiene efectos por un período de cinco años, y en Borneo es posible que la polvorización fuera seguida del cultivo de los terrenos así recobrados, lo que haría innecesarias nuevas aplicaciones de herbi- cidas.

-4 este respecto conviene señalar que al desmontar los terrenos en la lucha contra el A. Zeucosphyrus, se recuperan las mejores tierras de cultivo, compuestas de humus, húmedas y abrigadas. El desmonte no es suficiente para causar la erosión del suelo, porque la selva permanece intacta en la parte superior de las colinas, de modo que seguirá reteniendo la humedad.

Se dice que en Borneo y en otras partes del Sudeste de Asia, donde el paludismo es transmitido por el A. leucosphyrus, pudiera realizarse eficazmente la erradiación por medio de pequeños equipos compuesto cada uno de un hombre adiestrado en las técnicas de investigación del A. leucosphyrus y de uno o dos “coolíes” provistos de polvoriza- dores de mochila, que explorarían todas las corrientes, desde su desembocadura al naci- miento, aplicando sistemáticamente los herbicidas en todas las partes de la selva en que se descubrieran criaderos, con lo cual, no sólo se impide su reproducción, sino que se habilitan valiosas zonas para el cultivo.

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en Borneo; por lo tanto será necesario ensa- yar antes numerosas substancias.

Estos herbicidas selectivos se preparan ahora en varios países por diversas compa- ñías. Como se ha indicado, se pueden pre- parar en forma de sales sódicas o amoniaca- les 0 como ésteres, y aplicarlos en solución acuosa, en emulsión de aceite en agua o en soluciones oleosas, según la clase de vegeta- ción que se desee destruir y el grado de selectividad que sea necesario mantener. Pueden aplicarse con polvorizadores de mochila o con pequeños dispositivos a motor.

El costo de estas operaciones no parece ser elevado. Normalmente, la aplicación del tratamiento a un acre de terreno-que repre- senta quiz;ás hasta diez criaderos-parece costar poco más o menos una o dos libras esterlinas, y este tratamiento tiene una eficacia de varios años.

Se sugiere comenzar el trabajo con experi-

mentos en pequeña escala a fin de determi- nar el compuesto ideal y el método de aplicación, y finalmente emprender una campaña en gran escala contra el A. Zeucos- phyrus basada en los experimentos anterio- res, pero utilizando la experiencia recién adquirida con los herbicidas selectivos.

Los costos no deben ser considerables. El trabajo que se sugiere se basa en hechos observados y que hacen concebir grandes esperanzas. Se ha ganado experiencia y, si se logra éxito, los resultados aportarán una valiosa contribución a los procedimientos de lucha contra el paludismo y a la prosperidad, así como a la salud, no ~610 de Borneo, sino de otras partes del Sudeste de Asia.

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