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OFICIKA SANITARIA PANAMERICANA [Marzoneumonitis, y los nódulos subcutáneos. La protección dura probable- mente de cuatro a cinco semanas. Para impedir las recaídas es necesario comenzar la inmunización activa con la vacuna poco después. El antisuero se prepara, tanto en equinos como en bovinos. El bovino es superior al otro por producir muy poca enfermedad sérica.
Vacunoterapia.-Crovve 27 ha investigado el mejor método de tratar el reumatismo con vacunas, descubriendo que los resultados mejoran en relación directa a la polivalencia de las vacunas utilizadas. Para él, en la mayoría de los casos basta con una vacuna stocls.
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Honduras.-Jantzenl declara que en el año 1928 el beriberi mani- festó un gran aumento en los trabajadores de la United Fruit Com- pany en Honduras, pues hubo 18 casos comparados con sólo 5 en los años 1925-1927. La gravedad de la enfermedad varió mucho. Todos los casos fueron en latino-americanos que habían vivido mucho tiempo en Honduras, y la edad varió de 20 a 55 años. La duración del trata- miento varió según la gravedad de los síntomas y la perseverancia de los enfermos. Uno de ellos permaneció 109 dfas y otros sólo 8. Queda en pie el punto de si se trató de verdadero beriberi, pues el régimen suministrado contiene por lo menos una pequeña cantidad de vitamina B.
FZZZpinas.-En las Filipinas ,2 el beriberi ocupa el tercer lugar en cuanto a mortalidad. Esta ha aumentado el triple de 1910 a 1926, representando el 8 por ciento de la mortalidad general. Un 91 por ciento de las muertes por beriberi recaen en niños, en particular meno- res de 1 año. El beriberi acarrea 16,500 muertes anuales, en parti- cular de octubre a enero.
El beriberi constituye, junto con la tuberculosis y el paludismo, una de las causas más importantes de muerte en las Filipinas.3 Una gran proporción de esas muertes tienen lugar en niños de menos de 1 año, constituyendo la entidad clínica llamada beriberi infantil. La enfermedad revela un aumento constante en las provincias, pero dis- minuye en Manila. Tomando la mortalidad como fndice, se calcula que unas 50,000 personas padecen cada año de la dolencia. La causa, como se sabe, es un régimen desequilibrado.
Jap6n.iEl beriberi 4 parece haber aparecido en el Japón en 1186- 1333 y reaparecido entre 1688 y 1735, despareciendo en 1764-66, para asomar de nuevo en 1801-17. En 1873-74, en un destacamento del
27 Crowe, H W.: Jour. St. Med. 37: 449 (agto.) 1929.
1 Jantzen, W.: XVII An. Rep. U. F. Co. Msd. Dept. 1928, p. 138. 2 López-Riz?l, L.: Jour. Phil. Island Med. Assn., No. 10 (obre.) 1928. 8 Aguilar: Rep. Inter. Pm. Health Cont 1926, p 40.
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ejercito un soldado de cada tres padecía de beriberi. Las muertes
por 10,000 habitantes aumentaron marcadamente de 1912 (0.09) a
1922 (0.33). En la armada, el beriberi ha motivado de viejo muchas preocupaciones. De 1878 a 1883, la mortalidad osciló entre 230 y 400 casos por 1,000 marinos. Disminuyó a 127 en 1884, y decayó a 5.9 en 1885 y 0.4 en 1886 al cambiarse la ración, después de lo cual con- tinuó bajo, hasta últimamente que ha habido un ligero aumento (4.77 en 1919; 2.40 en 1923). En el ejército, la frecuencia disminuyó notablemente al modificarse el régimen alimenticio, aunque ha habido sus períodos de recrudescencia (32.55 por 1,000 soldados en 1906; 2.45 en 1911; 4.66 en 1916; 10.47 en 1923). En las prisiones, donde antiguamente reinaba el beriberi, ha disminuido análogamente al mejorar la alimentación.
Preparados vitamfnkos.-Los diversos preparados antiberibéricos de vitamina que el laboratorio del Servicio de Salud Pública de las Indias Holandesas 6 pone a la disposicion del piíblico comprenden: pastillas, extracto, polvo, y ampollas.
Biologiia.-El profesor Matsumura, de la Universidad Imperial de China, ha publicado una nueva teoría etiológica del beriberi.6 En los gallos y palomas alimentadas exclusivamente con arroz pulido, encon- tró un bacilo especial en el intestino, que ha podido cultivar. El bacilo se encuentra también en las heces de las personas, así como aves que padecen de beriberi. Los animales testigos infestados con el bacilo manifestaron la enfermedad. El-suero de los enfermos ejerce un efecto aglutinante sobre los bacilos. Estos han recibido por lo pronto el nombre de bacilos beribéricos Chiba. El Dr. Kato, del Hospital Naval de Kure, ha publica,do resultados experimentales que concuerdan con los de Matsumura.
De sus resultados en animales, Matsumura y sus colaboradores ’ deducen que debe considerarse como principal factor etiológico del beriberi experimental a un microbio negativo al Gram, parecido al B. coli-communior, y que no forma esporos, posee flagelos peritriqui- nosos; licúa la gelatina; produce indol, coagula la leche, y forma colonias bastantes distintas en placas de agar. Fermenta además las hexosas comunes, así como la maltosa, lactosa, sacarosa, xilosa, alcoholes hexatómicos, manito1 y sorbito& y glicerina, ramnosa y arabinosa, con gasogenia y acidogenia. Le han dado al bacilo el nombre de Bacillus beriberi. Diferénciase del B. co&communior, en que aglutina y también acusa una reacción de fijación del comple- mento. El régimen de escasez de arroz pulido parece ser un mero factor predisponente. El bacilo fué aislado de las heces de muchos beribéricos. En los sujetos y animales normales no se encontró. Al sumistrarlo a los animales de experimentación, se implantó en ellos,
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produciendo luego los síntomas especfficos. El suero de los animales / infectados experimentalmente, así como el de los casos humanos de
beriberi, contiene aglutininas específicas potentes.
Cambios car&acos.-Fundándose en un estudio de 7 casos en Java,
Aalsmeer y Wenckebach 8 afirman que en el beriberi existen siempre síntomas cardíacos. El dato posee mucha importancia en el diag- nóstico diferencial, pues la difteria es la única otra enfermedad en que se encuentran polineuritis y tipicss alteraciones cardfacas. En el beriberi, los tonos son sumamente elevados. Los autores describen este cuadro clfnico: Hasta en el perfodo incipiente del beriberi se hipertrofia todo el corazón, rápidamente y con descompensación del lado derecho. El hfgado se hipertrofia mucho, pero los pulmones permanecen normales. Ningún cardiotbnico mejora mucho,‘y hasta los diuréticos resultan ineficaces. En cambio, el consumo de alimentos
con mucha vitamina B hace volver rápidamente el corazón a su fun- ción, forma y tamaño normales. Para los autores, la avitaminosis . produce los síntomas beribéricos, provocando una fijación coloidal ’ del agua en los tejidos predispuestos.
Pol&euri&.-Shattuck Q declara que parece lógico sospechar la existencia de beriberi dondequiera que se encuentran pelagra y escor- buto, pues las dolencias parten de una base de desnutrición. En el Lejano Oriente varios factores importantes pueden predisponer o contribuir a la aparición del beriberi, entre ellos paludismo crónico, embarazo, calor y humedad, falta de higiene y otros varios factores extenuantes. En los Estados Unidos, diversas enfermedades (alco- holismo crónico, diabetes, cáncer, tuberculosis, sffilis, embarazo y marasmo infantil), pueden extenuar y al mismo tiempo trastornar la nutrición, asf como dar origen a polineuritis. Como la polineuritis no es frecuente en los Estados Unidos, probablemente pasa otro tanto con el beriberi. Visto que no hay pautas satisfactorias para el diag- nóstico del beriberi, en un caso dado debe aplicarse la prueba tera- péutica. La evolución de la polineuritis suele ser gradual, necesitán- dose semanas o meses para la convalecencia. En cambio, el beriberi incipiente reacciona prontamente al tratamiento, en particular en las criaturas. Los casos crónicos no pueden reaccionar rápidamente, de modo que la prueba sería casi inútil en ellos. Los trastornos circu- latorios con hipertrofia y dilatación cardfaca en un caso de polineuritis, indican el diagnostico de beriberi, pero también pueden deberse a otras causas. En las criaturas, hasta amamantadas, son muy fre- cuentes los estados vinculados con la desnutrición. Esto se atribuye al régimen insuficiente de la madre lactante, aunque no revele síntomas precisos de beriberi.
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Palomas.-Por medio de régimenes de una composición semejante a los utilizados para los beribéricos, McCarrison lo ha producido experimentalmente en las palomas un estado que acusa todos los signos patológicos del humano, y que se diferencia de la polineuritis colúmbica por la hipertrofia cardfaca. El factor básico en su pro- ducción es la insuficiencia debida a una falta absoluta de la vita- mina B en el régimen.
Semiologia de la avitaminosis B en, las criaturas.-Hoobler l1 ha compilado un síndrome q.ue comprende anorexia, pérdida de peso, espasmodicidad de los brazos y piernas, rigidez cervical, e inquietud y mal humor, en los casos declarados de beriberi infantil en las Fili- pinas. Ahora
llama
la atencibn sobre un síndrome semejante que se observa en los Estados Unidos en las criaturas que al parecer reciben un régimen absolutamente falto de vitamina B, y que eso desapare- cería agregando levadura concentrada al régimen.BOCIO
Argentina.-En la República Argentina 1 las provincias situadas a lo largo de la Cordillera de los Andes son las que proporcionan mayor contingente de bociosos; en las centrales, quizás se observen algunos casos esporádicos y muchos importados; en los ribereños y territorios nacionales sólo los írltimos. La región endémica puede circunscri- birse así: latitud entre 22’ y 35” sud, longitud (oeste del meridiano de Córdoba) entre lo y 6’ 30’, desde el limite norte de la República hasta el paralelo que separa las provincias meridionales del territorio de la Pampa y desde el límite oeste hasta donde terminan los últimos contrafuertes de los Andes, es decir, enlas isotermias de + 14’ a -l- 18’. No todas ellas parecen prestarse por igual al desarrollo del bocio, y aun en la misma provincia existen departamentos en los que apenas abunda esa afección, en tanto que en otros vecinos disminuye hasta desaparecer poco más allá. Las localidades donde el número de bociosos parece ser mayor son las siguientes: Provincia de Jujuy: Departamentos Perico del Carmen, de San Pedro, de Ledesma, porción meridional de Valle Grande y de la Capital; Provincia de Salta: Departamentos: de la Capital; de Caldera, sobre todo en Calderilla, donde el número de atacados asciende a la mitad de sus pobladoes; de Cerrillos, de Rosario de Lerma, de Chicoana, de Guachipas y Campo Santo; Provincia de Tucamán: Departamentos: de la Capital, especialmente en Yerbabuena, San Javier y Taff Viejo, de Trancas, sobre todo en San Pedro de Colalao, donde puede decirse que las tres cuartas partes de sus habitantes sufren de bocio; de _-
10 McCarrison, R.: Ind. Med. Res. Mem. 10: 1 (mzo.) 1928. 11 Hoobler, B. R.: Jour. Am. Med. Assn. 91: 307 (agto. 4) 19%.