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ROFESIONALESPROFESOR: GERMÁN ÁLVAREZ DÍAZDE LEÓN
GRUPO: 108J
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NADAPTADOS”
ALUMNA: ROMERO SÁNCHEZ DIANA
MATERIA: TEORÍASY SISTEMAS III
TÓPICO: HISTORIASDELA PSICOLOGÍAYLA CRIMINOLOGÍAEN MÉXICO I
Introducción
El encargado de que la sociedad sea productiva y esté en buen funcionamiento; es decir mantener y proteger a todo bien público, es el estado que a través de sus instituciones debe promover, entre otras cosas, la solidaridad social. Es decir que cuando una persona nociva para la sociedad ataca el orden establecido y la solidaridad social, se debe eliminar este peligro transformando al individuo nocivo en alguien honesto que pueda vivir en conjunto con otros individuos incluso ayudando a otros a vivir honestamente. Se dice que el estado tiene como obligación realizar esta transformación; esto no se logra con la segregación o eliminación del individuo temporalmente pues no elimina el peligro, que es lo que usualmente se hace sino debe educar o curar a estos individuos para devolverlo a la vida social. La carencia de fondos puede ser un problema para lograr esta transformación pero los fondos del estado tienen que emplearse para el beneficio de todos.
Podemos observar que la ciudadanía aumenta y en tal medida crece la desigualdad, acrecentando así el número de delincuentes que, necesitados buscan la manera más fácil para conseguir lo que no les es dado, transgrediendo al orden jurídico y a pesar de tratar de disminuir el crimen, esto no ha sido del todo logrado poniendo en duda los procedimientos que no se han aplicado. Los códigos penales que han existido en México son hechos por las personas de clases altas, es decir que se localizan en mejores circunstancias y que no sufren lo que las clases bajas, que son a quienes mayormente se aplica el código penal, aunque también existen otros delincuentes que es difícil que caigan en manos de las autoridades puesto que son más preparados; de cualquier manera las autoridades deben buscar la reinserción social utilizando los procedimientos científicos pertinentes preparando a los individuos para vivir y trabajar en armonía con todo lo que les rodea sacando así los fondos para esa misma labor. Solís (1936:2) “Puesto que gobernar es servir, el estado esta obligado a proteger a la sociedad”
Evolución del derecho penal
Cuando los grupos sociales no se habían acomodado como una sociedad propiamente dicha no existían las leyes y no había a quien recurrir, como las autoridades, si estaban siendo maltratados sus derechos o integridad por otros, es así como surgen las venganzas privadas tanto individuales como familiares, porque se ven obligados a hacer justicia por su propia mano; y este tipo de justicia o venganza es usualmente excesiva Solís (1936:3) “pues los
miembros de cada generación nueva buscan a los de la familia del ofensor y viceversa”
Posteriormente la justicia llega un poco más ordenada para evitar otras venganzas dando oportunidad para defenderse y castigando sólo los hechos graves y dando a lugar un acuerdo entre ofendido y ofensor si no son graves.
También existe la “vendetta” colectiva que es cuando un individuo de una comunidad agrede a otro de otra comunidad pero antes de ir a la guerra entre los grupos se tienen que hacer algunas formalidades porque puede que el grupo acepte que su integrante agredió sin motivo alguno al otro, entregándolo al ofendido para castigarlo. Aunque se puede creer que esta justicia puede no ser proporcional y es por eso que puede ser sustituido por una compensación en especie como un antecedente de la indemnización por daños y prejuicios. Se puede observar que el derecho de castigar va teniendo un poco más de forma sin embargo no se pone especial atención al estado psíquico o mental que poseen los que cometen el delito
También podemos apreciar que mientras van creciendo las sociedades se van disminuyendo las venganzas privadas no siempre acatadas por su población inculta que en ocasiones las promueve como con el llamado linchamiento (Ley Lynch) para delitos graves.
Afortunadamente existen también ideologías actuales (como mejor conductor de defensa social), que buscan la readaptación del delincuente por medio de tratamientos individualizados que toman en cuenta los elementos biológicos y sociales del agente del delito. En donde se busca prevenir la delincuencia a través de la ciencia, humanizando los procedimientos para que el delincuente y sus problemas sean entendidos, modificando las cárceles promoviendo la comprensión del problema de readaptación.
Diversas escuelas del derecho penal
A pesar de que existen muchas opiniones para explicar la delincuencia y el castigo surgen tres escuelas; la primera es la escuela clásica que vio sus primeros años en Italia y su principal defensor fue Cesar Beccaria quien gracias a él disminuyó el mal trato a los acusados durante el proceso y después de
éste, posteriormente fue perfeccionada por Carrara a finales del S XIX quien estableció el estudio del delito y la humanización de las penas basándose en los sentimientos de lo justo lo bueno y lo honesto. Además la escuela clásica tiene conceptos como el libre albedrio y responsabilidad moral, es decir piensa que cada persona es responsable por sus actos y puede ser juzgado y castigado en proporción al delito cometido; observando que tipo de delito fue y cuantos daños causó; además se toman en cuenta los estados en que fue cometido el delito como la ebriedad o la pasión esto disminuye un poco porque se considera que el que cometió el agravio no era libre moralmente y no estaba enterado de lo que cometía (atenuante); en cambio un delito es efectuado realmente si intervienen la razón y la voluntad del delincuente para lastimar un derecho (agraviante). En esta escuela se tomaba más en cuenta al delito que al que lo cometió usándolo como algo intimidatorio para los futuros delitos, buscando la corrección del delincuente
La segunda escuela es la positivista que fue fundada por Cesar Lombroso pero perfeccionada por Enrique Ferri. Solís (1936:6) “La escuela positivista tiene fundamentos científicos y tiende a demostrar que el hombre no es libre de determinar sus actos.” A diferencia de la clásica en esta escuela no le importa el albedrio del delincuente y se enfoca más en su físico, en su medio social y en su psique. Comprobando que no todos los hombres son idénticos y que no se rigen por la razón o la voluntad, porque existen personas que poseen anomalías en el factor biológico que se ven influenciados a la hora de cometer el delito.
Enrique Ferri realizó una clasificación observando a los delincuentes: delincuentes locos (enfermos mentales), delincuentes natos (antropología criminal), delincuentes habituales (anomalías internas más circunstancias externas) y delincuentes pasionales (arrebato pasional de amor u honor).
Se habla de que Ferri demostró que el delincuente esta influido por muchos factores para consumar un delito y uno de esos factores puede ser la misma cárcel.
La tercera y última escuela es el positivismo crítico donde acepta con reservas el libre albedrio porque reconoce que la voluntad interviene en todos
los actos de los hombres y el delito es algo natural en la vida en sociedad puesto que cada uno de nosotros estamos incluidos en la ley Solís (1936:8) “cada sociedad tiene los delincuentes que se merece y la pena es un mal necesario que se impone como castigo de los hechos dañosos”. Además esta última escuela esta a favor de que el estado tenga por objeto la readaptación del delincuente valiéndose de las ciencias auxiliares del derecho penal tales como; fisiología, antropología criminal, endocrinología, patología general, sociología criminal, paidología, medicina legal, biotipología, psicología general y de anormales, puesto que estas ayudan a conocer al delincuente desde el momento en que va a delinquir hasta cuando sale del tratamiento, incluso ayudan a conocer qué causó el delito y los medios preventivos.
Nuestros códigos
En 1871 se creó el código penal del Lic Antonio Martínez de Castro cuya inspiración vino del código penal español de Pacheco que estaba sustentado por la escuela clásica donde se toma al libre albedrio como doctrina y al castigo como correctivo. El código era rígido pero las penas estaban regidas por los atenuantes y agravantes del delito.
El siguiente código penal salió en 1929 y se le llamó “código del delincuente” por el Lic José Almaraz; tomando como base la defensa social de la escuela positivista contemporánea con el criterio de responsabilidad social, donde se consideró delincuentes a los menores, drogadictos y a enfermos mentales. Es un código inspirado “en la teoría del estado peligroso y en el principio de que no hay delitos, sino delincuentes”. Este código duró poco tiempo en uso y sirvió como precursor para el código de 1931, gracias a que se recibieron muchas criticas por su tono utópico se encargó que un grupo de intelectuales lo revisaran y lo readaptaran, se cambió el principio por “no hay delincuentes sino hombres” además se recogieron otras teorías puesto que una no podía ser suficiente para las necesidades de la sociedad.
En este último código de 1931 se dice que el menor de 18 años esta fuera de la represión penal y se le dispone a bases tutelares y educativas, protegiéndolo incluso si esta abandonado moral o materialmente y sus sanciones serán especiales en caso de delinquir.
El delito
Es difícil dar una definición de delito aunque Luis Jiménez de Asua dice que
“las definiciones nada enseñan a los doctores y nada aclara a los profanos… delito es todo acto u omisión que sancionan las leyes penales… el delito es la negación del derecho, y es un ataque al orden jurídico” (citado en Solís 1936:12)
Para saber qué es el delito debemos tener en cuenta sus elementos intrínsecos y extrínsecos, así tenemos tres elementos que ciertos juristas han retomado; que exista una lesión o un daño (no todos los daños son delitos); que éste sea voluntaria y libre, es decir, que el individuo sea consiente de sus actos; y que la lesión voluntaria viole la ley penal (que puede ser cambiable dependiendo del código penal). Y aún así observamos que es muy vago el término de delito. En cuanto a los menores infractores Solís (1936:13) dice que “el crimen del niño es el crimen de los padres y de la sociedad”
Exposición del problema
Observamos que el concepto de justicia ha ido cambiando a través del tiempo asimismo muchas disciplinas han aportado en mayor o menor medida medios para tratar de resolver el problema de justicia social que abordamos que es el de la delincuencia; no solo viéndolo individualmente sino para mejorar la sociedad en conjunto, es decir, proteger a la sociedad en contra de la delincuencia para ello como se hizo la recapitulación de la historia se ha llegado a las conclusiones de que se necesita identificar y estudiar las causas, la evolución de los delincuentes y se ha llegado al resultado de que se van formando desde que son menores de edad si es que cometieron algún delito y se les trató como delincuentes, es que ellos se reafirman como tales y evolucionan su personalidad antisocial.
Pero es importante resaltar que antes de ser delincuentes son personas y como tales sus actos y ellos mismos están regidos por factores hereditarios, físicos, sociales, morales y mentales, todos y cada uno pueden intervenir en el problema y en la solución de los menores inadaptados y de la delincuencia.
No debemos confundir a los menores delincuentes con los menores inadaptados en general; porque no todos los inadaptados son delincuentes, no obstante si todos los delincuentes son inadaptados.
Todos los niños abandonados material y moralmente y de niños con discapacidades forman el conjunto de los niños inadaptados también los niños normales que incapacitados por su propia familia llegan a la edad en donde deben valerse por si mismos y son influenciados por el medio ambiente, el trabajo se enfoca en este sentido porque los niños delincuentes y los niños inadaptados guardan una relación muy fuerte.
Las causas de la delincuencia se dividen en endógenas y exógenas. Las primeras se dividen en psicológicas y físicas y las segundas en familiares y extrafamiliares.
La prevención social
La prevención social tiene la función de defender sus instituciones y proporcionar prosperidad a la sociedad; esto se realiza dando una mejor organización, educar al pueblo poniendo mayor atención a las clases bajas, prevenir el delito , combatiendo sus causas, erigir instituciones que se ocupen de la prevención del delito; también crear un seguro social obligatorio, levantar un reglamento del patrimonio de la familia con la finalidad de mitigar un poco la miseria e indirectamente la delincuencia, asimismo satisfacer las necesidades básicas de las clases bajas como comida, agua potable, drenajes, etc., impartir una preparación técnica a nuestro obreros, suministrar elementos básicos para vivir plenamente, y realizar campañas en contra del alcoholismo y drogas. Y finalmente se debe suprimir la nota roja de los periódicos así como la creación de casas hogar para ancianos y para niños que así lo requieran.
Funcionamiento de los tribunales para menores
En México antes de fundar el primer tribunal para menores los niños de nueve años para arriba se ponían junto a los adultos delincuentes de manera provisional mientras se procesaba su sentencia, para después llevarlos a las correccionales correspondientes. Pero en la actualidad no se deja que los menores pisen las cárceles, para esto se quedan detenidos en la casa de
observación que esta en los tribunales para menores y se hace un estudio mas completo de su caso llevándolos después a las instituciones correspondientes.
En estas investigaciones deben intervenir personas técnicas en su materia con mucha profesionalidad además de que no es todo reglamentado por el asunto que les compete; deben tener una moralidad absoluta y una vida honorable, así como tener una preparación con conocimientos relativos a su desempeño. Asimismo en las investigaciones de la personalidad del menor se debe promover la confianza para que se facilite la manifestación de su personalidad íntegramente.
Es importante mencionar que las organizaciones que se fundaron en estos años tienen como base que el delincuente requiere de una pena legal y para el anormal, el inadaptado y el enfermo mental requieren de la readaptación y la curación.
La readaptación
En este capitulo se critica a los centros de los tribunales para menores, es decir, que no están acondicionados para realizar las investigaciones competentes de las causas de los delitos, para si poder hacerlas desaparecer y para que se aplique algún tipo de prevención. Además se dice que el estar en estos lugares no dan oportunidad a los menores de adaptarse, educarse o curarse. Se puede decir que las personas que han pasado por esas instituciones no están lo suficientemente preparadas para poder comprender a los niños inadaptados, siendo así que muchas veces contrario a la teoría golpean a los niños como forma de castigo generando un ambiente de depresión y dolor no ayudando a que se reformen sino a que tengan sentimientos negativos acumulados enfrente de lo que es la justicia.
Siguiendo con la disposición de los menores se observa que no están ordenados de alguna manera lógica o funcional puesto que juntan niños superdotados con delincuentes y anormales donde no existe una vigilancia real y no se sabe lo que pasa con los niños. Además son enviados por todo tipo de instituciones o por sus propios padres, no sólo del tribunal para menores; y esto da como resultado que no todos los niños tengan sus exámenes y diagnósticos elaborados, e incluso muchos de los menores que si tienen sus estudios, nadie
los lee realmente ni si quiera para dar un plan de acción para con los chicos. Usualmente cuando los dejan en libertad es solo porque terminaron un tiempo determinado, sin antes insertarlos a la sociedad, o sin enseñarles un oficio para que puedan sustentarse mientras están dentro de la sociedad, de hecho los materiales que tienen para enseñarles a los niños son insuficientes y muchas veces son de otros lugares que los venden como desperdicios de talleres. Los médicos son insuficientes puesto que sólo están una hora o tres a lo mucho de instituciones que tienen muchos niños.
Referencia
Solís, Q. H. (1936) Los Menores Infractores, México: Departamento del Distrito Federal