vacuna. 5610 hubo reacciones en cuatro, consistentes en hipertermia en dos, y dolor en el sitio de inoculación de la anatoxina y vómitos al día siguiente en los otros. El autor deduce que la vacunación simultanea contra la difteria y la viruela es inocua y eficaz, y la recomienda para aplicación en masa así como en la clientela particular. (St ern, C. S. : Am. JOUT. Pub. Health, 1034, sbre. 1935.) Pilod y Jude dosaron la antitoxina diftérica en el suero de 418 soldados jóvenes vacunados en Francia en 1934-35, con una vacuna en que estaban asociadas las anatoxinas diftérica y tetanica con la vacuna T.A.B. A los 8 dfas ya habfa inmunidad antidiftérica en 99.58 por ciento de los vacunados. En la rapidez con que apareció y el valor, la inmunidad fué por 10 menos igual a la observada en los vacunados con anatoxina sola o asociada a T.A.B. Cuando el suero contiene menos de + parte de unidad antidiftérica, al octavo o al trigésimo días, los vacunados se volvían receptivos al cabo de 10 meses, representando esos individuos 10 por ciento del total. (Pilod, M., y Sude, A.: Guz. Hôp., 806, mayo 30, 1936.)
ESCARLATINA1
Nomenclatura de las estreptococias.-Como conclusión de su trabajo, Sleigh recomienda la abolición del término L’escarlatina,‘J pues ésta consiste en una infección por el estreptococo hemolítico, sin diferenciarse esencialmente de las demãs infecciones debidas a ese germen. En la practica, el vocablo “escarlatina” enfoca la atención en la característica m8s manifiesta, o sea el rash, que es de mínima importancia en la enfermedad. Por consiguiente, sugiérese la designa- tura de “fiebres hemoliticas,” pues si ~610 se denuncian los casos con el típico rash descrito en los tratados, la notificación resulta incompleta. El aislamiento en el hospital debe concretarse a dos grupos de enfermos: primero, aquéllos cuyo estado estreptohemolftico es tan grave, o cuyo ambiente domiciliario tan pobre, que la hospitalizaci6n se impone, aparte de todo concepto de aislamiento; y, segundo, los que debido a las condiciones en el hogar constituyen un peligro para la colectividad, como, por ejemplo, los lecheros, personas alojadas en hoteles o pensiones, etc. (En la reciente literatura médica obsérvase d término de “infec- ci6n estreptocócica hemolftica,” refiriéndose a la escarlatina.-RED.) (Sleigh, J. C.: JOUT. RoyaìXan. Znst., 662, jun. 1935.)
CZ%ica.-Hobson cita casos clfnicos que para él demuestran que: el eritema es inconstante en las infecciones debidas a un estreptococo hemolítico; que puede presentarse en las debidas a estreptococos anhemolíticos; que aunque más fre- cuente en las debidas al estreptococo hemolftico, no sirve de guía para juzgar la evoluci6n, pronóstico o infectividad del mal en un enfermo dado; que las infec- ciones debidas al estreptococo hemolftico con o sin eritema, son por lo genera1 muy tóxicas y muy infecciosas y que el eritema es probablemente un signo; que las debidas a estreptococos tanto hemolfticos como anhemolíticos, pueden tener secuelas del mismo género. Para él, los clínicos se van convenciendo de la eficacia del suero antiescarlatinoso como terapéutica temprana en las infecciones estrepto- hemolfticas para descubrir sintomas e impedir complicaciones. (Hobson, F. G. : Lancet, 417, fbro. 22, 1936.)
La Dick en Santiago del Estero.-Argañaraz realizó 405 reacciones de Dick en enfermos y empleados de dos hospitales y en los niños y personal de dos asilos de huérfanos de Santiago del Estero. Por su estudio sent6 las siguientes con- chiones: 10s habitantes de la provincia de Santiago del Estero no son refractarios
a la escarlatina; los descendientes de extranjeros acusan mayor sensibilidad que los aborigenes; entre los positivos predomina el sexo masculino, y las autoridades deben tomar en cuenta la existencia de la enfermedad en la provincia. La pro- porcibn de reacciones positivas fue, desde luego, mayor en los asilos de huérfanos, en que alcanzó a 12.9 y 23.S por ciento, siendo apenas de 2.5 por ciento en los adultos. Esto no comprende las reacciones dudosas, las cuaIes, debidamente estudiadas, podrian hacer variar algo el resultado. En cuanto a edad, el máxi- mum de receptividad comprendió el período de vida de los 5 a los 15 años. En un niño de ocho meses la reacción fu6 positiva, mientras que era negativa la de la madre. En cuanto a sexo corresponde un 62.5 por ciento de los positivos a los varones. (En 323 niños del Patronato de la Infancia, Renteria encontró un 33.4 por ciento de Dick positivas; y en 220 niños de edad escolar ~610 25.54 por ciento.) (Argañaraz, C. C.: Act. Soc. Arg. Pat. IZeg. Norte, VIII Reunión, p. 600, 1936.)
Eritemas escarlatiwiformes en Santiago del Estero.-Recalcando que, aunque benigna, la escarlatina es m& frecuente de lo que se cree en la ciudad de Santiago del Estero, Argañaraz llama la atención sobre el hecho de que en bastantes casos el mal toma formas anómalas y se diagnostica erróneamente. Cita como prueba de ello cinco observaciones en un año, de eritemas escarlatiniformes, en que va- riaron los signos diagnósticos. En tres de ellos se presentaron nefritis mixtas, aunque la evolución fue favorable en todos. Un caso mantuvo su contagiosidad hasta despu6s de 45 días, pues el hermano se enfermó 50 días después, cuando se les permitió la vida en común. (Los informes histbricoa conseguidos hacen referencia a epidemias de escarlatina en Argentina en 1773, que arrasaron las misiones Jesuitas; y en 1833, iniciada en Chile y quizás en Per& que atacó todas las provincias argentinas menos la de Santiago del Estero, si bien Rolleston afirma que la primera invasión de escarlatina en América del Sur fue en 1829.) (Argañaraz, C. C.: Act. Soc. Arg. Pat. Reg. Norte, VIII Reunión, p. 607, 1936.) Escarlatina y estreptococias.-Basándose en parte en un estudio comparativo de la mortalidad escarlatinosa en 6 Estados del norte y 6 del sur de los Estados Unidos en los últimos 20 años, Ramsey señala que la escarlatina ha disminuido m& en el norte que en el sur. La distribuci6n urbana y rural también ha cam- biado, descendiendo más en las ciudades que en los campos. En el sur no ha habido baja apreciable en los distritos rurales. No hay explicación satisfactoria de este fenómeno geografico ni bastan nuestros conocimientos de la enfermedad para cohibir adecuadamente el mal. Es manifiesto que los contactos escarla- tinosos con alguna afección sospechosa asf como los casos abiertos deben ser delatados y vigilados y que debe estudiarse m& a fondo la identificaci6n cllnica de esos estados. La frecuencia con que se presentan dolencias sospechosas e inmunidad sin signos ni sfntomas entre los contactos, pone de relieve la impor- tancia de los portadores desapercibidos como fuente de infección. Como no hay forma práctica de poder descubrir a todos esos individuos, surgen dudas en cuanto ala eficacia de los actuales sistemas de cuarentena. Probablemente la ten- dencia actual de mitigar la restricción y concentrar la atención en el aisla- miento y tratamiento de los enfermos, está bien fundada. (Ramsey, G. II.: Health News, 79, mayo 18, 1936.)
du sang, quand on est en présence d’un erythème scarlatiniforme, qui montre ordinairement une éosinophilie normale avec leucocytose également normale. Quant à l’érythème toxique ou septique, le diagnostic sera facile, car ces érup- tions font d’habitude disparaître les éosinophiles de la circulation. La leu- cocytose, accompagnée d’éosinophilie, est tres importante pour le diagnostic rétrospectif de la scarlatine. On ne peut expliquer l’éosinophilie scarlatineuse que par des hypothèses; un fait est cependant Btabli: elle est étroitement liée à l’exanthème et, tres souvent, en l’absence de ce dernier, elle n’apparaît pas. (Sciclounoff, F.: Rev. méd. Suisse rom., 25, mai 1935.)
Er%peZa.-Paso y Canepa publican siete observaciones argentinas, tres personales y cuatro inéditas, para demostrar que la erisipela en la escarlatina, si bien comparativamente rara, no es una singularidad clínica. La relativa rareza es interesante, dada la complicación corriente de la fiebre eruptiva por estrepto- cocias de las más diversas localizaciones. La intercurrencia de la erisipela en la escarlatina puede comprobarse en cualquier periodo clínico de la fiebre erup- tiva, pareciendo a veces existir alguna influencia recíproca entre ambos procesos. Ciertas erisipelas atenuadas pueden pasar inadvertidas al médico que no está sobre aviso. En Sudamérica, Berro (Uruguay) publicó observaciones del mismo género en 1915. El estudio más completo del asunto probablemente fu6 el de Jénot en Francia, pues su estadfstica comprendía más de 50,000 casos de escarla- tina, con los siguientes porcentajes de otras enfermedades infecciosas: difteria, 2.42; varicela, 1.88; sarampión, 1.81; coqueluche, 0.88; y erisipela, 0.11. (Paso, J. R., y Cánepa, E. : Semana Méd., 1432, nbre. 14, 1935.)
Sarampión.-Cavengt presentó a la Sociedad de Pediatrfa de Madrid varios casos de sarampión y escarlatina que presentaban varias peculiaridades. En una habían coincidido en absoluto ambas enfermedades, si bien la escarlatina 8610 pudo ser diagnosticada a posteriori: en los otros dos se trataba de procesos escarlatiniformes y postescarlatiniformes que siguieron a un sarampión con intervalo de varios dfas. En el primer caso, el otorrinoIaring6logo habfa hecho el diagnóstico de probable difteria, si bien un frote demostrb que se trataba de una estreptococia faríngea muy virulenta. Para el autor deben prohibirse los toques medicamentosos de todo género en las estreptococias faríngeas, pues no hacen más que traumatizar. En la discusión, González Alvarez declaró que había observado bastantes casos de estreptococia farfngea consecutivos a saram- pión o a escarlatina. Muñoyerro agreg6 que la coexistencia de ambas dolencias, aunque rara, existe indiscutiblemente, habiendo observado no un caso sino una verdadera epidemia en la antigua Inclusa. (Galvez, R.: Yed. Ibera, 706, mayo 16, 1936.)
. fifeningitis.-Gordon y Top apuntan que la leptomeningitis purulenta es una de las complicaciones intracraneales más corrientes, pero que es muy rara en la escarlatina. De 17,311 casos consecutivos de escarlatina hospitalizados, 8610 19 manifestaron meningitis estreptocócica generalizada, originandose en 13 de una infección primaria del ofdo medio, y de los senos paranasales en cuatro. La mortalidad es elevadfsima, pues 8610 se salvó uno de los 19 enfermos, y en un repaso de la literatura de muchos años 8610 se encontraron seis curaciones. Ninguna terapéutica conocida ha parecido eficaz. (Gordon, J. E., y Top, F. H. : Jour. Ped., 770, jun. 1935.)
Conjuntivitis.-De 891 escarlatinosos tratados en la clínica de Otto, 52 (casi 6 por ciento) manifestaron conjuntivitis. Esta puede ser temprana o tardia,. I Para el autor esa conjuntivitis es la manifestaci6n de una reacci6n alérgica.
(Otto, H.: Mùnch. med. Woch., 1987, dbre. 13, 1935.)
en la interpretación de la Dick realizada con los productos de distintos fabri- cantes, pues hasta individuos que habfan padecido escarlatina rindieron un elevado porcentaje de positivas. Además, un 12 por ciento de los niños en la serie de los autores, reaccionaron a la inyección intradérmica de 0.1 CC de solución fenicada al 0.4 por ciento, que es la cantidad empleada como preservativo de la toxina para la Dick. También, es posible que cierta proporción de los Dick positivos deban su reacción a las albríminas del medio utilizado para cultivo de los estreptococos, mas bien que ala toxina especifica. Esas seudopositivas deben eliminarse comprobando a los niños con la solución fenicada y con material del medio de cultivo. Hasta tanto no se logre uniformidad en las toxinas del comer- cio, los autores no creen que la cutirreacción ofrezca un criterio fidedigno de inmunidad o susceptibilidad, ni un fundamento seguro para la inmunización activa. (Friedman, E., Esserman, A. L., y Ginsburg, M. M.: Jour. Am. Med. Ass~z., 956, abre. 21, 1935.)
Método de lucha.-Rhoten describe los métodos que ha empleado contra la escarlatina basándose en el examen de cultivos farfngeos para descubrir porta- dores y para determinar cuSndo puede terminarse el aislamiento. Para él la profesión hace el diagn6stico basándose únicamente en un síntoma, o sea el eritema, el cual puede pasar desapercibido, si no se conforma a las descripciones de los tratados, aunque en muchos casos de angina que resultan debidos a estrep- tococos hemolíticos no puede obtenerse historia de eritema. En el invierno de 1933-34 hubo en la ciudad de Wooster y el Condado de Wayne, de los cuales Rhoten es Comisionado de Sanidad, un intenso brote de escarlatina, y al obser- varse que la cuarentena y la exclusión de la escuela de los contactos no parecfan dar resultado y que muchos adultos padecfan de angina, se di6 por sentado que la persistencia del mal entre los niños se debfa al contacto con los adultos, aunque muy pocos de éstos habfan revelado signos de eritema. En otro brote mayor observado en el invierno de 1934-35 se examinaron 1,735 en busca de estreptococos hemolfticos, resultando positivos casi 12 por ciento. En enero 1935 Rhoten comenzó a obtener cultivos de los contactos en la escuela o en la casa y de los enfermos cuarentenados a los 18 dfas (o sea 3 días antes de darlos de alta), y si los últimos resultaban positivos no les daba el alta sino después de obtener otro cultivo. Ultimamente, se exigen dos cultivos negativos antes de autorizar el regreso a la escuela, Luego se comenzaron a obtener cultivos en las salas de clase, donde no se habfa presentado escarlatina y como 2 por ciento de los alumnos revelaron positivos. Se excluyó a esos niños hasta volverse negativos y hay sus indicios de que esos cuartos lo pasaron mejor que los otros. Para Rhoten, como no es posible por ahora descubrir muchos de los casos oscuros y leves sin eritema, no hay ningún método eficaz de lucha contra el mal. El laboratorio puede auxiliar descubriendo los portadores en las escuelas pequeñas en que pueden obtenerse cultivos de todos los alumnos. Si va a imponerse una cuarentena arbitraria, el antiguo aislamiento de 30 dfas será probablemente más eficaz que un periodo más breve, pues un porcentaje algo elevado de los casos revelan estreptococos hemolfticos por más de 21 días. (Rhoten, W. G.: Ohio Health News, 3, eno. 15, 1936.)
luto; debe emplearse la inmunizaci6n en gran escala en los niños susceptibles; y
por fin, debe haber suero de convaleciente disponible para el tratamiento de los
de menos de 7 años son los más susceptibles y más expuestos a enfermedades contagiosas, siendo también los focos de la mayor parte de las epidemias. Para el autor, es factible y eficaz aislarlos durante una epidemia grave, y como repre- sentan el 25 por ciento de los alumnos de las escuelas elementales y casi 50 por ciento de la población infectable, puede cohibirse asf, por lo menos temporalmente, una epidemia, pero para que dé resultado este método, el aislamiento debe durar por lo menos un mes y de preferencia de 6 semanas a 2 meses. (Koehler, J. P.: Am. Jour. Pub. Heallh, 1359, dbre. 1935.)
Inmunización con menos reacciones.-Describiendo los m6todos empleados en el Hospital de Evanston, Illinois, Rappaport hace notar que por medio de una aproximación m& gradual a la dosis final de 80,000 unidades de cutirreacci6n, puede obtenerse la inmunizaci6n activa con la toxina estreptoescarlatinosa, disminuyendo marcadamente el número e intensidad de las reacciones subse- cuentes. En dicho hospital desde marzo 1924 a octubre 1935, se comprobó con la Dick a 439 enfermeras y 249 (56.7 por ciento) resultaron positivas y recibieron toxina. Vista la intensidad de las reacciones producidas por ésta, se ha modifi- cado la técnica primitiva de la Dick en la dosis, que últimamente se administra asf: primera dosis, 150 dosis de cutirreacción, segunda 300, tercera 600, cuarta 1,200, quinta 2,500, sexta 5,000, séptima 10,000, octava 20,000, novena 40,090 y décima 80,000, o sea, un total de 159,750, o sea, 38.3 por ciento más de lo que constituyen las 5 dosis habituales. Con esa modificación se presentaron reac- ciones en 26.3 por ciento de los que recibieron la toxina en la clase de 1935, en 10.5 por ciento en la clase de 1936 y 15.7 por ciento en la clase de 1937, o sea una proporcibn mucho menor que antes y éstas mucho más leves. Siempre que habfa reacci6n la dosis siguiente ~610 se aumentaba en 50 por ciento o hasta menos para evitar percances; en algunos casos hubo menos reacción cuando se administraban las inyecciones a plazos de dos semanas. Con la modificación descrita resultaron negativas a la Dick 100 por ciento de los enfermos de la clase de 1935, 78.9 de los de la clase de 1936 y 84.2 de la clase de 1937. Para todos los grupos en conjunto desde 1925, la negatividad llega a 73.8 por ciento. A fin de determinar la efectividad, se llevaron protocolos, observándose que desde 1920 10 estudiantes de enfermerfa han contraído la escarlatina: 6 de ellas antes de introducirse el método actual, 3 en 1925 y una en marzo 1926, sin que desde entonces se haya presentado ningún caso mas. (Rappaport, B. : Jour. Am. Med. Ass~., 1076, mzo. 28, 1936.)
la recibieron, comparado con 35 por ciento en los que no la recibieron habiendo ademas una muerte en el último grupo. (Diehl, H. S. y Hinckley, R. G.: Jour. Am. Med. Assn., 1354, ab. 18, 1936.)
Inmunizacidn con fricciones-Después de comprobar a 564 niños de los cuales resultaron positivos 213, en su mayoría asilados en orfanatorios, Ripps mezcló toxina de Dick de una potencia de 24,000 dosis de cutirreacción con 2 CC. de pomada de agua de rosas o lanolina anhidra y la empleó en los positivos. Friccionó todo el cuerpo y la us 5 veces a plazos de una semana. En las dos primeras fricciones las dosis eran de 24,000 unidades de cutirreacción y en las 3 titimas de 28,000. Después de la primera fricción, como 20 por ciento de los niños revelaron una dermatitis leve acompañada a menudo de prurito, pero sin mayor molestia. En conjunto, 112 niños completaron la serie de masajes y fueron recomprobados. De 75 que recibieron la pomada de agua de rosas se inmunizaron 66 por ciento y de 37 que recibieron la lanolina, 30 por ciento. De 21 niños de 1 a 3 y medio años de edad que recibieron pomada de rosas con dosis de toxina que varió de 50,000 a 100,090, 4 manifestaron Dick negativa. De 9 niños de 4 a 10 años de edad que recibieron dosis de 50,000 a 150,000 unidades, ~610 se inmunizó 1. De 32 que todavfa eran positivos al cabo de 6 semanas, se les dieron tres fricciones mas con 50,000, 100,000 y 150,000 dosis de cutirreacción y ~610 2 eran negativos al año. (Ripps, M. L., y Elizabeth: Jour. Ped., 754, dbre. 1935.)
Seroterapia-Desde fines de 1931, Thalhimer y Levinson han empleado el suero mixto de convalecientes escarlatinosos en el tratamiento de distintos estados estreptocócicos graves, comprendiendo adenitis cervical, septicemia, faringitis aguda, otitis media, etc. Cada mezcla contenfa suero de 15 a 30 adultos recién repuestos de escarlatina, administrándose a dosis de 20 a 100 CC, y si la primera inyección no daba resultado, se administraban una o dos m& a plazos de 12 a 24 horas. De 122 enfermos se beneficiaron 55 por ciento, en 17 por ciento el resultado fué dudoso, y el otro 28 por ciento no se beneficiaron, y de los 34 que comprendfa el último grupo murieron 23, o sea una mortalidad global de 19 por ciento. Los autores ya habían ensayado el suero antierisipelatoso, pero sin éxito alguno. Dado que se trataba de infecciones fulminantes de pronóstico grave en la mayorfa, creen que esa terapéutica es acreedora a la consideración del clínico. (Thalhimer, W., y Levinson, S. 0.: Jour. Am. Med. Assn., 864, sbre. 14, 1935.)
Hoyne y colaboradores presentan sus observaciones sobre el valor profiláctico y terapéutico del suero de convaleciente escarlatinoso en 2,875 casos. De 862 contactos domiciliarios que no habían padecido la enfermedad y recibieron suero de convaleciente, quedaron protegidos 97.2 por ciento; y lo mismo sucedió en 95 por ciento de 83 contactos hospitalarios positivos a la Dick. Los contactos que recibieron el suero y se enfermaron, manifestaron la forma benigna. Adminis- trado precozmente a dosis adecuadas, el suero puede abortar el acceso y suele producir defervescencia, atenuación de la toxemia y la angina y desaparición del eritema, acortando bastante la duración. También, directa o indirectamente impidió o aminoró las complicaciones. La mortalidad también fu6 mucho m6s baja. No se observaron reacciones contraproducentes, sensibilización, ni choque anafilbtico con el empleo del suero de convaleciente humano. (Hoyne, A. L., Levinson, S. O., y Thalhimer, W.: Jour. Am. Med. Assn., 783, sbre. 7, 1935.)