EDITORIALES
SANIDAD INTERNACIONAL
Cada año la sanidad internacional viene siendo objeto de más atención, ala par que de más esfuerzos serios y sostergidos, y la Guerra Mundial quizás sirviera de acicate que avivó las tendencias en ese sentido.
I
En un trabajo presentado en la quincuagésimaséptima reunión anual de la Asociación Americana de Salud Pública, el Dr. Boudreau,’ de la Sección de Higiene de la Liga de las Naciones, de Ginebra, Suiza, discute con alguna amplitud tan vasto tema. Comienza declarando que, tras unos “siete años” de prueba, ya es un hecho aceptado el principio de la higiene internacional, y recalca la indis- pensable necesidad de la colaboración universal en esa labor. Tras la Primera Conferencia Sanitaria Internacional convocada por el Gobierno francés en 1851, siguieronse “veinte” reuniones del mismo genero durante la segunda mitad del siglo XIX, hasta la Conferencia Internacional de 1893, en la que una convención sanitaria fué apro- bada por un número de poderes suficiente para convertirla en instru- mento eficaz de aproximación y cooperación internacional.
Continúa el Dr. Boudreau diciendo: “Las conferencias sanitarias internacionales, que se reunieron a plazos de cuatro a seis años, a partir de 1851, recalcaron la necesidad de un centro permanente de sanidad internacional, pero hubo que esperar a 1907 para que dicha organización fuera aprobada en la conferencia internacional cele- brada en Roma.” Al parecer, el autor olvida por completo o desco- noce el hecho de que en la Ciudad de México, en 1902, la Segunda Conferencia Internacional Americana, al crear las conferencias sanitarias de las Repúblicas americanas, dió también vida a la Oficina w Sanitaria Panamericana, y que la Primera Conferencia Sanitaria de
las Repúblicas Americanas, al reunirse en Wáshington en noviembre de 1902, ya supo efectuar una organización permanente. Como be dato histórico, cabe también apuntar que tampoco contiene el trabajo
de Boudreau la menor referencia al Consejo Sanitario, Maritimo y Cuarentenario del Egipto, que se remonta al siglo pasado y es, sin duda, la primera corporación internacional de índole higiénica.
Tras media página dedicada a discutir algo de pasada la Oficina Internacional de Higiene Pública de París, con sus conferencias, el Dr. Boudreau pasa a describir la Organización de Higiene de la Liga de las Naciones, en sus tres partes: el Consejo Consultivo, el Comité de Higiene, y la Secretaría permanente.
Boudreau, Frank 13.: Am. Jour. Pub. Hedth 19: 8 (agto.) 1929.
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El Consejo Consultivo está constituido por el Comité Permanente de la Oficina Internacional de Higiene Pública, integrado a su vez por los delegados de los servicios sanitarios de los 45 Gobiernos representados en ella, y el Comité de Higiene puede transmitirle para dictamen u opinión, cualquier asunto, si bien constituye un cuerpo internacional separado e independiente. El Comité de Higiene de la Liga es un “cuerpo de peritos higiénicos, creado para aconsejar a la AZamblea y el Consejo de la Liga en asuntos relativos ala sanidad internacional.” En la actualidad, consta de 24 miembros. Se reúne dos veces al año, por lo común en Ginebra, y todas sus resoluciones tienen que ser aprobadas por el Consejo de la Liga antes de ser puestas en práctica. Entre el Comité de Higiene de la Liga y el Comité Permanente de la Oficina Internacional de Higiene Pública existen dos diferencias fundamentales: los miembros del primero no actúan como delegados de sus Gobiernos, y el ultimo forma parte de la mucho mayor organización internacional, enlazándose su trabajo con el de otros órganos de la Liga. La Sección o Secretaría de Higiene forma parte de la Secretaría General de la Liga de las Naciones, organismo éste formado de funcionarios permanentes, o sea una especie de servicio civil internacional. Consta de unos quince médicos de varios paises, con el necesario personal de oficina. La Sección de Higiene radica en Ginebra, la sede de la Liga de las Naciones, pero tiene una filial importante en Singapur.
La Liga de las Naciones está representada por su Asamblea, Consejo, y Secretaría General. La Asamblea está integrada por tres delegados de cada Estado afiliado, y se reúne anualmente en septiembre, en Ginebra. Gran parte de sus trabajos es realizada por conducto de comisiones, y dos de éstas tienen que ver con los trabajos de la Organi- zación de Higiene: La segunda y la cuarta. La segunda comisión repasa los trabajos de los organismos técnicos de la Liga, incluso la labor sanitaria. La cuarta aprueba el presupuesto de la Organización de Higiene. El Consejo de la Liga, que suele reunirse cuatro veces al año, debe aprobar las resoluciones adoptadas por el comité de higiene antes de que cobren efecto. El Consejo puede pasar al comité para dictamen cualquier problema de fndole sanitaria, lo cual ha hecho con bastante frecuencia en el pasado. La Asamblea General también pide frecuentemente consejo o investigación de problemas de sanidadinternacional, planteados por los delegados de la Organización Sanitaria.
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La Sección de Higiene ha establecido una dependencia oriental en Singapur, a fin de colectar y justipreciar la información disponible con respecto a la frecuencia y control de las enfermedades epidémicas en los puertos del Lejano Oriente. Esta filial comenzó a funcionar en marzo de 1925, recibiendo y transmitiendo datos relativos a las llama- das enfermedades epidémicas importantes, tales como cóIera, peste humana y murina, viruela y fiebre amarilla. La Organización de Higiene de Ginebra colecta y publica información epidémica del mundo en conjunto. Entre los varios métodos dedicados a fomentar la colaboración internacional, utilizados por dicha organización, figura un sistema de intercambios o giras de estudio, de personas interesadas en la salud pública. Este método ya se ha convertido en una función permanente y fructífera. Un ejemplo de una de esas giras fué el estudio de la higiene rural en varios pafses del este y oeste de Europa, en el cual se trató de apreciar los puntos de más interés para cada país; por ejemplo, la propaganda higiénica práctica en el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos; en Hungría, los nuevos e interesantes planes para la disposición de las inmundicias en las aldeas; en Alemania, el aseguro de la salud; en Holanda, 10s abastos centralizados de agua para un cuerpo de varias aldeas, de mucho valor económico e higiénico; la cooperativa llamada “Liga de los Labra- dores” en Bélgica, que no tan sólo ha elevado el nivel económico de la vida rural, sino que ha sido una fuerza potente en la educación higiénica; y en algunos distritos rurales de Francia la aplicación por las autoridades de higiene, con suma diligencia e ingenio, de un moderno programa higiénico a un costo sorprendente, por lo bajo.
Boudreau recalca el valor de la ampliación de estudios en la higiene pública, y declara que el sistema de intercambios quizás ofrezca un magnifico medio para ello. Menciona la importancia de la normaliza- ción en la labor higiénica y los esfuerzos realizados para conseguir pautas o “standards” internacionales, con respectb a sueros y otros preparados biológicos, y con respecto a serorreacciones, y también la adopción de pautas para comprobar las substancias terapéuticas que exigen procedimientos biológicos para avaluarlas. Refiérese igual- mente a los estudios de la enfermedad africana del sueño, y a las inves- tigationes de la mortalidad infantil. Al discutir el seguro y la medicina preventiva, af?rma que, por regla general, en Europa se ha implantado el seguro de la salud bajo vigilancia gubernamental, por organizaciones más 0 menos autónomas, ya locales 0 territoriales.
Al concluir, el autor rinde un tributo especial al Dr. Hugh S. Cum- ming, Cirujano General del Servicio de Sanidad Pública de los Estados Unidos, pero sin hacer la menor referencia a sus trabajos relativos a las Conferencias Sanitarias Panamericanas, o como Director de la