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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA

899

TTJESERCULOSIS

Concepto iberoamericano.-En resumen, Vélez 1 dice que los investi-

gadores iberoamericanos han aportado a la tisiología ideas originales

y fecundas, capaces de revolucionar por completo este campo de la

medicina. Las más importantes se refieren: al polimorkmo del

virus tuberculoso del cual el bacilo de Eoch es sólo una forma de

resistencia; existencia de virus fltrables capaces de atravesar la

placenta sana, demostrando la posibilidad y frecuencia de la trans- misión hereditaria y la de un período de latencia, verdadera pretuber- culosis; posibilidad de transmutar unas formas del virus tuberculoso en otras entre las que se encuentran alguna de aspecto morfológico

7 análogo a las bacterias del grupo coli; saprofitismo de ciertas formas

del germen tuberculoso; como consecuencia de estas investigaciones, la necesidad de plantear en forma distinta las campañas profilácticas

7 y curativas contra el terrible azote de la tuberculosis.

Argentina.-SegGn BOSCO,~ en el último año estadístico murieron

25,000 habitantes de tuberculosis en la Argentina, en tanto que hace justamente 20 años el número sólo era de 4,000. Aún faltan elementos

de curación. El año pasado había 3,000 camas disponibles para

100,000 tuberculosos. Para el autor, lo que hace falta para anular

los efectos devastadores de la enfermedad es’democratizar la lucha

contra la misma. Según él, la medicina social no ha sido aún ejercida

en la Argentina. Una que otra obra de Gobierno puesta al servicio

de los menesterosos que sólo constituyen una mínima proporción de

la sociedad, y no precisamente la más meritoria, y la acción directa de los titulados médicos sociales es lo único realizado hasta ahora. El éxito deìa campaña será tangible cuando la universidad y el parla-

mento incorporen la medicina social a sus actividades. Los funda-

mentos profilácticos y curativos deben proceder de la primera, y el

segundo debe aprovecharlos en su legislación. En la Argentina ya

se han implantado las mutualidades antituberculosas, que suman

cuatro, con una población de 80,000 mutualistas. La mortalidad en

una de las mutualidades, o sea la organizada en el Consejo Nacional

3

-2

\

de Educación, señaló en el último año estadktico 25 maestros muertos entre 22,000; es decir, que de cada 10,000 maestros, sólo fallecen ll

de tuberculosis, lo cual es una cifra bien baja. Las mutualidades

educan el medio social en que se constituyen; conquistan estableci-

mientos sanitarios científicos y prácticos, y constituyen una fuente

permanente y suficiente de recursos pecuniarios. Las mutualidades

argentinas han girado en su breve evolución 5,000,OOO de pesos, con lo cual han tenido dinero suficiente para demostrar que son la institu- ción del porvenir.

1 VBlez. F. .J.: Vida Nueva 23: 187 (mzo. 15) 1929.

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Argentina.-Aráoz Alfaro3 declaró en 1916 que la tuberculosis seguía en constante incremento en la drgentina, causando de 12,000 a 13,000 víctimas por año en todo el país, y de 4,000 a 5,000 en Buenos Aires. En 1924, las cifras brutas fueron: 13,304 para todo el país, y 3,467 para la capital, análogas que en el año 1916, sin contar con que deben ser aumentadas por lo menos en 15 6 20 por ciento, porque un 15 por ciento de las defunciones aparecen como de causa desconocida,

es decir, sin diagnóstico médico. En la capital federal los datos son

más precisos, y los promedios por decenios han sido éstos: 18781887,

27.2 por 100,000 habitantes; 1888-1897, 27.2; 1898-1907, 18.8;

1908-1917, 17.4; 1918-1926, 20.7. Años atrás, las gastroenteritis infantiles daban la cifra más alta de mortalidad absoluta, y la tuber-

culosis ocupaba el segundo puesto. Desde 1921 se ha invertido ese

rango. En la mayoría de las ciudades capitales del país, la mor- talidad por tuberculosis forma del 11 al 16 por ciento de la mortalidad

general. Entre las más favorecidas están San Luis, con 6.2; La Rioja,

con 8.5, y Santiago del Estero, con 9, es decir, ciudades poco pobladas. Sobre 63,903 fallecidos por tuberculosis durante el quinquenio 1920-

1924 en la capital y 14 provincias, la tuberculosis pulmonar representó 87.8 por ciento; la meníngea, 4.9 por ciento; la abdominal, 3.1 por ciento; la miliar aguda, 1.2 por ciento, el mal de Pott, 0.5 por ciento,

la artritis (tumor blanco), 0.4 por ciento, la tuberculosis de otros

órganos, 0.5 por ciento, y la generalizada, 1.1 por ciento, es decir, análogas proporciones que en casi todos los demás países. Los falle- cimientos son casi iguales para ambos sexos, pero en realidad hay predominio del femenino, pues en la población extranjera hay muchos

más varones que mujeres. Si sólo se consideran los muertos de nacio-

nalidad argentina, hay 27,428 mujeres y 22,531 varones, y entre los extranjeros 9,271 varones y 4,455 mujeres.

ArgentZna.-En su memoria correspondiente al año 1928, Raimondi,4

el Jefe de la Lucha Antituberculosa en Buenos Aires, hace constar

que la mortalidad por tuberculosis en Buenos Aires se mantiene en

las elevadas proporciones de otros años, pues de un total de 26,313 defunciones, 3,658, ó sea 13.9 por ciento, corresponden a tuberculosis. De los enfermos internados en el Hospital Tornú, de Buenos Aires, un 40 por ciento procedían de las Provincias y de los Territorios Nacionales, poniendo de manifiesto la necesidad de aumentar los

establecimientos para la asistencia tuberculosa en el interior del país,

Esa memoria versa sobre los trabajos del Hospital Tornú para

Tuberculosos, los dispensarios de vías respiratorias, el Preventorio

Manuel Rocca, y la Colonia Marítima de Necochea. En el Hospital

Tornú hubo por término medio 199 enfermos diarios, gastando cada

uno 6.84 pesos diarios. Durante el año se dieron de alta 348 enfer-

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TUBERCULOSIS 901

mos, de los cuales 260 se beneficiaron con los diversos tratamientos,

salieron 37 clínicamente curados, y 223 muy mejorados, o sea una

proporción de 55.2 ppr ciento de los ingresados. En el Preventorio

Rocca sólo se reciben niños de 2 a 8 años, hijos de padres tubercu- losos. Durante el año ingresaron 216 niños, un 83 por ciento de los cuales revelaron aumento de peso, y solamente 7 por ciento disminu-

ción. En la Colonia Marítima de Necochea ya ha habido dos con-

tingentes, uno de 161 niños y el otro de 201. De los primeros aumentó de peso un 70 por ciento, y de los segundos un 74 por ciento. En los consultorios externos del Hospital Tornú se atendió a 2,574

enfermos con 24,412 consultas, resultando 1,937 de los primeros

tuberculosos. En los ocho dispensarios de vías respiratorias se

I atendió a 13,070 enfermos, de los cuales 4,411 resultaron tuberculosos.

Las consultas efectuadas en los consultarios y dispensarios llegaron

a 132,588, y se efectuaron 159,398 exámenes médicos. También se

* examinaron 2,274 empleados municipales, y se realizaron 11,466

visitas a domicilio.

Buenos Aires.-Según el Boletín Mensual de Estadistica Municipal

de la ciudad de Buenos Aires, correspondiente a noviembre, 1928,

la mortalidad por tuberculosis, comparada con la de las demás enfer-

medades infecciosas ha sido ésta respectivamente: enero, 298 y 59;

febrero, 277 y 40; marzo, 279 y 51; abril, 309 y 35; mayo, 267 y 46; junio, 295 y 47; julio, 315 y 56; agosto, 317 y 58; septiembre, 301 y 86; octubre, 326 y 110 ; noviembre, 353 y 73.

.

Tuberculosis renal en la Argentina.-SaUeras y von der Becke 5

afirman que el porcentaje de tuberculosis renal en los principales

hospitales de Buenos Aires varía desde 9.15 hasta 28 por ciento, des- cendiendo el promedio a 16.12 por ciento, que representa más o menos

la mitad de las principales estadísticas europeas. No se ha podido

averiguar la causa de la diferencia, tal vez debida a que los clínicos no remiten a los urólogos los casos precoces. El diagnóstico se funda casi siempre en el examen directo de la orina, y especialmente en las

inoculaciones al cobayo. La mortalidad operatoria varía en los

hospitales bonaerenses del 9 al 23 por ciento, debiéndose la diferencia

k a la escasez numérica de algunas estadfsticas. En los enfermos bien

estudiados, el promedio no debe pasar de 5 a 10 ppr ciento.

Ejército brasileño.-Al referirse a la gravedad del problema tuber-

culos0 en el ejército brasileño, Damazio 6 declara que solamente en el Hospital Central del Ejército, los portadores de tuberculosis abierta y avanzada procedentes de la guarnición, llegaron & 721 en 7 años,

o sea un promedio anual de 103. Del estudio de las estadfsticas del

Directorio de Salud Militar, se desprende que en Río de Janeiro

radica el mayor foco de tuberculosis del ejército, y que la fimatosis es

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la causa mayor de la incapacidad en el medio militar. En tiempo de guerra, el problema representaría mayor gravedad, como demuestra la experiencia de otros países. En el momento. actual, sólo se con- sidera tuberculosos en el ejército a aquéllos cuyos esputos examinados revelan la existencia del bacilo de Koch, o sea los tuberculosos abiertos,

los cuales son los únicos trasladados al Sanatorio de Itatiaya, el

único con que cuenta el ejkrcito, y cuya capacidad, limitada a 30

lechos, no satisface las necesidades de las tropas. El problema ahora

concierne a los sujetos que no tienen lesiones avanzadas ni bacilíferas. Sobre esto discrepan las opiniones, y se ha propuesto en el Brasil la

“reforma” temporal de todas las víctimas de la enfermedad.

Colombia.-El Repertorio de Medicina y Cirug4a de junio, 1928,

declara editorialmente que, en repetidas ocasiones, ha llamado la

atención de las autoridades hacia el grave problema que confronta a

Colombia con el flagelo de la tuberculosis. El pafs, y en particular

las ciudades populosas, se han visto invadidos en los últimos tiempos por una verdadera avalancha de extranjeros, que quizás constituyan

medios de propagación. Hay ciudades, como Bogotá, en donde

debido al clima, el problema adquiere condiciones de tragedia, pues se

han ido convirtiendo en lugar& de asilo de tuberculosos y en focos

de contagio. Dicha revista aconseja una cruzada nacional, si no se

quiere que el pafs vea espantado el aumento diario de la propagación.

Como consecuencia de esa cruzada, ha de venir la fundación de

varios asilos para los enfermos pobres.

Cuba.-La Secretaría de Sanidad y Beneficencia de Cuba mantiene

la mayor energfa en la lucha antituberculosa, y al efecto, por decreto

Presidencial de 18 de enero de 1927, se creó, en la Dirección de Sani-

dad, el Negociado de Estadística, Propaganda e Información de

Tuberculosos en la República.’ La labor que este Negociado se pro-

pone llevar a cabo es la siguiente:

lo. Hacer el censo de los casos de tuberculosis que existen en la República, basados en la declaración obligatoria de los médicos de asistencia, tanto pública como privada.

20. Llevar cuenta de las invasiones mensualmente, haciendo el censo de las defunciones que ocurran por Provincias, ciudades y pueblos.

30. EAudiar la cifra total de casos de tuberculosis en sus distintas formas en la República, para compararla con el número total de tuberculosis pulmonar, número de aparentes curados y fallecidos.

40. Cuidar de investigar el tanto por mil en que la población cubana se infecta de tuberculosis en relación a otros lugares.

50. Recopilar toda clase de datos sobre edad, sexo, raza, naturalidad y ocupación de los individuos en que se desarrolla la tuberculosis.

60. Hacer publicaciones de folletos, panfletos, impresos y cartillas de instruc- ción y propaganda profiláctica contra la tuberculosis.

70. Constituir el censo de los casos conocidos y de la existencia en los sana- torios y hospitales desde su fundación, investigando el resultado obtenido en cuanto a mejorados y fallecidos.

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TUBERCULOSIS

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Como resultado de este proyecto y en práctica el plan que antecede,

se ha confeccionado la primera estadfstica del pasado año 1927,

y a pesar del poco tiempo transcurrido desde poner en vigor el plan,

se han podido reunir los detalles suficientes para conocer el número

de casos de tuberculosis participados, el de defunciones ocurridas,

las altas y la existencia actual en cada localidad. Aun cuando esta

estadística adolezca de algún defecto por falta de datos suficientes, sin embargo, se puede ver ya el promedio de morbilidad y mortalidad ’ general de la República y en breve tiempo se podrá conocer con bas-

tante exactitud, el número de tuberculosos de cada lugar y las modali- dades más frecuentes que toma esa enfermedad, en cada localidad de

la República, respecto a la edad, sexo, raza, naturalidad y ocupación

i de los individuos reportados. He aquí la relación del movimiento de

tuberculosos en el año 1927.

* Existenciaen Nuevos casos participados durante el ler semestre-- _ _ _ _- - _ _ -_ _ 2,402 lodeenero de 1927---,--..--- 4,041 Altas durante el lersemestre----_---..--- ____ -_ 209 Fallecidos en el lersemestre _________ -___- __________ -___-___ 1,441 Quedan en 20 de junio ______________ -___-___- __________ -___ 4,798 Existenciaen 10 de julio de 1927 _____ -___-___-___- ______ -_-- 4,793 Nuevos casos participados durante el 20 semestre _ _ _ _ - _ _ - _ - - __ 2, 174 Altas durante el segundo semestre---..--- ______ -__-__---_-_-_ 243 Fallecidosenel2osemestre---..--- ______ --_--__-___ 1,440 Quedan en 31 de diciembre de 1927 _______ -__- ____ -_--__-___ 5,284

Esta relación no debe tomarse como dato estadístico absoluto,

porque no existiendo con anterioridad a enero de 1927, en que fue

creado el Negociado de Estadística de Tuberculosis, en muchas

Jefaturas Locales de Sanidad de la República, Registro de Tuberculo- sis, ha sido necesario adquirir esos datos de informes e investigaciones especiales y de los libros registros de defunciones.

Lucha en Cuba.-En Cuba, dice Sánchez de Fuentes,8 desde hace

unos 20 años se viene luchando contra la peste blanca con una cons- tante propaganda y enseñanza popular por medio de las tres ímicas

instituciones existentes, a saber: el Dispensario Furbush, el Sanatorio

La Esperanza y la Clínica Romay para casos avanzados. En el

último año se ha dado más fmpetu a la campaña utilizando la acción privadamedianteel“ComitéAntituberculosodelasDamasIsabelinas”;

organizando un curso especial de instrucción en el Instituto Finlay

para damas visitadoras; creando el “Patronato contra la Tuberculo-

sis,” presidido por el propio Presidente de la República; fundando

un dispensario que lleva el nombre de la primera dama de la República

en Jesús del Monte; mejorando los servicios del Dispensario Furbush; nombrando desde 1927 una comisión para el estudio, experiencia y

aplicación del BCG; multiplicando los dispensarios en el territorio

nacional, como verdaderas escuelas de educación antituberculosa y

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centros de propaganda, diagnóstico y selección de los enfermos;

imprimiendo en el Dispensario Furbush 20,000 cartillas tituladas

“Consejos Profilácticos a las Madres”; aumentando con 66 camas el

Sanatorio La Esperanza, y comenzando en los terrenos próximos un gran hospital “sanatorio ” de cuatro pisos; creando en Santiago de

Cuba el Dispensario Felipe Hartmann, y el Instituto Antituberculoso

de Oriente Francisco M. Fernández. Según el autor, en los dos años

últimos ya se ha obtenido un notabilísimo descenso en la mortalidad

tuberculosa en la ciudad de la Habana, de 246.02 por 100,000 habi- tantes en 1927 a 202.03 en 1928, es decir, un descenso de 43.99 por 100,000.

La neumoconiosis tabáquica en Cuba.--Rivero Q ha tomado de sus

casos de neumoconiosis 17 que tenían hechas sus historias clínicas y

radiografías. A pesar de la dedicación permanente al trabajo en el

tabaco, no existen señales extraordinariamente intensas de la acción

del polvo de este vegetal. De los 17, sólo un sujeto no fuma, y cons-

tantemente se observó aumento de las sombras hiliares en los fuma-

dores inveterados. De ellos 10 tenfan antecedentes de familiares

tuberculosos, y uno tiene 6 hermanos fallecidos de tuberculosis pulmo-

nar, y ha perdido 2 hijos por la misma enfermedad. S610 en un sujeto

que no cree padecer de enfermedad alguna, se encontró una lesión de

apariencia tuberculosa activa. El examen de todos los esputos fu6

negativo. Del estudio, el autor deduce que la tabacosis no crea un

tipo radiológico propio entre las neumoconiosis, y los trastornos

anatómicos observables fueron por demás inferiores a los producidos por otras neumoconiosis, y en particular la silicosis.

Intradermorreacción de Mantoux en la Habana.-Hernández Miya-

res lo practicó la intradermorreacción de Mantoux en 500 niños del

dispensario del Hospital Mercedes. En 27 por ciento de los lactantes,

y en 33 por ciento de los niños mayores di6 resultados positivos. De

los lactantes observados, resultaron positivos 24 por ciento de los

varones y 32 por ciento de las mujeres. Del total, la reacción fué

positiva en 31 por ciento, casi la tercera parte, lo que representa una

proporoión abrumadora y alarmante. Si se toma en cuenta que

esos niños pertenecen a las clases pobres, puede sospecharse que por

lo menos están infectados un 25 a 30 por ciento. De los 155 casos

positivos, en 130, 6 sea 83 por ciento, había antecedentes tuber- culosos: madre en 55 por ciento; padre en 10 por ciento; otros familia-

res en 18 por ciento. En un gran número, 7 por ciento, había adeni-

tis; en 23 por ciento febrfcula, y en 4 por ciento fiebre. En 16 por

ciento habia varias lesiones, tales como artritis, coxalgia, mal de Pott,

tubercúlides, etc., y en 5 por ciento conjuntivitis flictenular. Fuera

de algunas reacciones generales, el único trastorno imputable a la

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TUBERCULOSIS

905

tuberculosis fué la fiebre. En ninguno se presentó reacción focal.

El autor aboga por la implantación del sistema Grancher en Cuba, y

dada la imposibilidad de obtener en todos los casos la separación del

medio familiar tuberculoso, recomienda un intento de vacunación

con BCG.

GWe.-Cruz P.ll hace resaltar la gravedad del problema tuber-

culoso en Chile, pues la tuberculosis es la primera causa de morbili-

dad y mortalidad (matando 25,000 .a 30,000 personas al año), cuyo

avance continúa, según demuestran todas las estadísticas. Para él,

lo más urgente es crear obras de asistencia, pues las 1,000 camas

actuales son absolutamente insuficientes. Las ideas prjncipales serían :

1.

Que el Estado tome principalmente a su cargo la lucha tubercu-

* losa, aprovechando, pero subsidiariamente, las iniciativas privadas;

2. Creación de un organismo central de defensa contra la tubercu- losis, y 3. Promulgación de ciertas medidas legislativas dentro de las

* generales ya establecidas.

Ante la Sociedad Médica de Santiago de Chile, el mismo autor l1

declaró que la estadística de mortalidad tuberculosa es horrorosa en

Chile. En Santiago, el 33 por ciento de la mortalidad se debe a este

factor. En Chile mueren 50 personas por cada 10,000.

C%ib.-En el año de 1927, de todas las causas de muerte en Chile,

correspondió casi 10 per ciento a la tuberculosis.12 Desgraciada-

mente, el país todavía no tiene un servicio médico que permita la

certificación médica de cada fallecimiento, y por consiguiente, las

declaraciones relativas a la causa de la muerte son muy deficientes, faltando datos exactos más o menos en un 5 por ciento de las de-

funciones. En los últimos 25 años parece que ha disminuido la tuber-

culosis, pues al iniciarse el siglo xx, morían anualmente 30 de cada 10,000 habitantes de ella, y en los últimos años sólo 25. Los años de 1922 y 1924 fueron muy favorables, pero después subieron de nuevo las defunciones por tuberculosis hasta 1927. El año de 1928, hasta julio, ha sido muy favorable, y presenta la cifra más baja durante los 25 años, pues se calcula que sólo han muerto 21 por

10,000 habitantes de tuberculosis. De las provincias, Magallanes

tiene la cifra más alta (23.4), siguiendo después Tacna (18.9), Tara- pacá (16.6), Valparafso (15.8), Santiago (13.9) y Concepción (10.3),

en otras palabras, donde hay grandes ciudades. Las cifras más

bajas corresponden a Chiloé (2.8), Valdivia (3.4), Arauco (4.8) y

O’Higgins (4.3).

La lucha en G%ile.-Dagnino,13 al discutir la insuficiencia de los

medios disponibles en Chile contra la tuberculosis, aboga porque se haga obligatoria la denuncia de las formas abiertas, y porque se cree

I* Cruz P., F.: Clínica 5: 1212 y 1245 (obre. 1 y 15) 1928. 18 Estad. Chilena 1: 187 (jul.) 1928.

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la cátedra y la especialidad de tisiología; elevar el número de camas para tuberculosos a 40,000; encargar de la dirección de la lucha a una junta central; proteger con subsidios a las familias de los tuber- culosos; establecer la ciudad jardín contra el urbanismo o aglomera- ción; y agregar en cada distrito sanitario una sección de profiIaxia

de la tuberculosis. En Valparaíso, el Centro de Propaganda contra

la Tuberculosis mantuvo hasta el año último dos dispensarios, que

debieron cerrarse porque los directores de los hospitales exigieron el . local. En Chile apenas si hay un hospital de tísicos y tres sanatorios.

Asistencia hospitalaria en Chile.-Cruz P.14 declara que las 25,000

muertes anuales por tuberculosis, con los 60,000 enfermos que existen en Chile obligan a comenzar la retardada campaña antituberculosa

con Obras de Asistencia. Poca cosa se ha hecho hasta el presente

para atender debidamente al tuberculoso. Si hay algunas camas para

enfermos avanzados, en cambio, se desconocen las obras para diag-

nóstico precoz y enfermos incipientes. Existen unas 1,000 camas

para tuberculosos gravísimos, distribuidas así: en Santiago, 550 en el Hospital de San José, para hombres y mujeres (algunas ocupadas por cancerosos incurables) ; 80 en una sección para niños en el Hospital Arriarán y otra en el Hospital Roberto del Río, que cuenta a su vez con una sección en San José de Maipo; 32 en el Pabellón San- fuentes, en el Hospital del Salvador, y dos pensionistas para hombres, en Limache, una Casa de Salud destinada en un principio a conva- lecientes de Santiago y Valparaíso, que tuvo que aceptar posterior- mente algunos tuberculosos; en Valparaíso, el Hospital del Salvador

con 236 camas para indigentes (sólo 150 para tuberculosos), y un

Pensionado con 6 camas de primera clase y 25 de segunda; en Peña- blanca, un Sanatorio de llanura con 104 camas gratuitas para ambos sexos, una sección de 14 camas para enfermos del Seguro Obrero, y

una sección para Marina con 10 camas. Dispensarios: 2 en Santiago,

de la Asociación de Señoras contra la Tuberculosis; uno particular en Iquique, que atiende a 100 enfermos mensualmente; uno en Concep- ción, de la Liga de Señoras. A esta lista hay que agregar la Casa de Salud de San José de Maipo y el Sanatorio de Diaguitas en Elqui, cerrados por falta de plan. La tuberculosis es incuestionablemente

el problema hospitalario por excelencia de Chile en el momento

actual, como 10 atestiguan las incompletas estadísticas demográficas, las dificultades con que tropieza el Seguro Obrero a causa de la pesada carga impuesta por los tuberculosos, el alto porcentaje de reclutas

rechazados por tuberculosis, y el subidfsimo número de maestros

inhabilitados por la enfermedad.

Obras en C%Ze.-El Jefe del Departamento Técnico de la Junta

Centra1 de Beneficencia de Chile declara

que

ha confeccionado un

proyecto que consiste en la creación en Santiago de un establecimiento

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TUBERCULOSIS

907 modelo de defensa contra la tuberculosis, y de los servicios que corre-

lacionarán los sanatorios-hospitales en la cordillera y en la costa.

El diagnóstico precoz será atendido en secciones especiales para

niños y adultos, y tambien se tratará a los casos declarados o dudo- sos. La asistencia social consistirá en: obras de Grancher; sanatorios

de montaña y de campo; preventorios y hospitales marítimos;

visitadoras; servicios de asistencia domiciliaria y encuestas. Santiago

tendrá, pues, en breve, el primer centro de salud destinado exclusiva-

mente a la tuberculosis. Se tiene pensado establecer íntimas rela-

ciones con la Cruz Roja Chilena, que tiene ramificaciones en todo

el país, y dispone de numerosos policlínicas y de un personal instruido.

Mortalidad en los IBados Unidos.-Hoy día, la tuberculosis es la

+ causa como de 1 de cada 10 muertes en los Estados Unidos. El

descenso en los últimos 40 años ha sido inmenso, pues de más de

300 por 100,000 allá por los años 80, la mortalidad ha disminuido a

* unos 90 en el decenio actual. En la ciudad de Chicago ha habido

una disminución de 50 por ciento desde 1900. En los últimos 12

años, el mayor descenso ha sido en los niños hasta la edad de ll años, y en los adultos de los 20 a los 60 años; en los primeros, debido en

particular a la disminución de la tuberculosis extrapulmonar. En

Chicago, que tiene una numerosa población negra, la mortalidad tuberculosa enestaraza es de 2 y media a 3vecesmayor que enlos blancos. La elevada mortalidad tuberculosa entre los niños negros de Chicago

denota que la tuberculización del negro no ha avanzado todavía lo

suficiente para inmunizar a esa raza en mayor grado.

Estados Unidos.-Según la Asociación Nacional de la Tuberculosis,

en los últimos 10 años la mortalidad de la tuberculosis en general ha disminuido en los Estados Unidos en 36 por ciento, pero a la edad de

15 a 25 años sólo en la mitad, o sea 18 por ciento. La disminución

mayor correspondió a los niños de menos de 5 años. A la edad de

25 a 44 años, la disminución fué de 42 por ciento, y de 5 a 14 años, de

41 por ciento. Lo poco realizado en el grupo de 15 a 24 años, ha

hecho llamar a esta edad “la edad descuidada,” y representa el

periodo de la adolescencia en que tienen lugar importantes altera-

* ciones fisiológicas.

Veteranos de los Estados Unidos.-Matz l5 declara que el servicio

médico de la Oficina de Veteranos de los Estados Unidos calcula que, entre los 4,380,OOO licenciados vivos del Ejército, la mortalidad aproxi- mada por tuberculosis llega a 5,580 al año. Como se calcula que la

proporción entre la mortalidad y morbidad tuberculosa es de 1:9.5,

debe haber unos 53,010 casos de tuberculosis entre los ex-soldados, o

sea un coeficiente de morbidad de 1.2 por ciento. Las estadísticas

de la oficina indican que 20 por ciento de los tuberculosos dados de alta con el estado al parecer estacionado, manifiestan signos de reacti-

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vación, 75 por ciento de ellos dentro de 1 año. El 31 de marzo de

1928,60,386 ex-soldados recibían subsidios por tuberculosis. El costo

anual por tuberculosis se aproxima a $47,076,756, o sea una compen- sación mensual media de $64.97.

Chicago.-En los últimos 50 años la mortalidad por tuberculosis

en Chicago ha disminuido aproximadamente a la tercera parte de

sus cifras anteriores, quedando hoy día algo por debajo del promedio

para las otras poblaciones importantes del país.lô La disminución

ha sido más marcada en las formas extrapulmonares, en las cuales

llega a 68 por ciento. A todas las edades, la mortalidad en los varones

es aproximadamente 20 por ciento mayor que en las mujeres, aunque

hoy día excede en las últimas en la adolescencia y juventud. La

mortalidad mayor recae en las edades de 20 a 50 años, y desde 1912 la disminución mayor ha correspondido a las edades de menos de 1 y

de más de 50 años. Entre los negros de Chicago, la mortalidad es

de dos veces y media a cinco veces mayor que entre los blancos. En

la ciudad de Chicago y el condado de Cook hay unas 2,700 camas disponibles para tuberculosos, o sea una para cada 1,300 habitantes. Los 250 a 700 candidatos en las listas del Sanatorio Municipal indican que se necesitan más hospitales de ese género. En la ciudad de Chicago y el condado de Cook los fondos dedicados a la profilaxis y

dominio de la tuberculosis ascienden aproximadamente a $3,559,571,

0 sea $1 per cápita. Parece que ha aumentado la producción media

de las vacas que facilitan leche a la ciudad de Chicago desde que se puso en vigor la nueva ordenanza sobre comprobación con tuberculina en 1925. La mortalidad por tuberculosis en los niños indica una dis- minución por infección bovina desde 1916, en que se puso en vigor la pasteurización de la leche en la ciudad.

Problema clomiciliario.-La tuberc.ulosis en Nueva York, declaró

hace poco el Dr. Wynne, comisionado de sanidad, es en gran parte un problema doméstico, pues sólo 15 por ciento de los enfermos regis-

trados se hallan hospitalizados. En Nueva York, en 1928 se denun-

ciaron 11,614 casos nuevos de tuberculosis, comparados con 10,873 en 1927. Nueva York cuenta con 17 clínicas tuberculosas dirigidas por el departamento de sanidad, 4 a cargo de los Hospitales de Bellevue y aliados, y 8 en hospitales particulares.

Mortakidad rural, y urbana.-Sydenstricker l7 ha analizado la morts-

lidad tuberculosa en 12 condados del Estado de Nueva York durante un periodo de 25 años, descubriendo que la curva era esencialmente idéntica en el campo y en las ciudades durante el período 1900-1915. Aunque el coeficiente urbano es como de 2 a 1 comparado con el

rural, la baja ha sido aproximadamente idéntica en los dos grupos.

Después de la epidemia gripal de 1918, se not,ó un aumento en la

‘0 III. Health Quart. 1: 46 (eno.-mzo.) 1929.

(11)

TUBERCULOSIS 909

mortalidad, seguido de una marcada disminución en 1919-1921, más

marcada en los distritos urbanos que en el campo. Desde entonces

en ambas partes la disminución ha sido algo más rápida que en el

período 1900-1916.

Estados Unidos y F%@nas.---Eice l8 declara que la mortalidad por

tuberculosis en los Estados Unidos es de 150,000 al año, o sea 150

por 100,000, en tanto que la morbidad es 10 veces mayor. (Las

cifras actuales oscilan entre 80 y 90 por lOO,OOO.-RED.) La forma

extrapulmonar representa 20 por ciento del total. En las Filipinas,

la mortalidad tuberculosa es de 249 por 100,000, y en Manila de 561.

En cambio, la tuberculosis extrapulmonar es menos com<m que en

los Estados Unidos. La tuberculosis entérica es frecuente en las

. Filipinas, y la forma cutánea se observa en los carniceros y personas

propensas a abrasiones cutáneas. En las Filipinas las condiciones se

prestan para la propagación de la enfermedad, como sucede en otras

partes de los trópicos. La. tercera parte de los casos de tuberculosis

en el Ejército estadounidense proceden de las Filipinas, aunque sólo la quinta parte de las fuerzas prestan su servicio allf.

FGipinas.-La tuberculosis es una enfermedad prevaleciente de

viejo en las Filipinas. lg Const,ituye como 13 por ciento de la mortalidad

total, correspondiendo 93 por ciento de la misma a la forma respira-

toria. Calcúlase que no existen menos de 200,000 casos abiertos en

las islas, y que el promedio anual de muertes tuberculosas es de 27,000. Todavía se ha hecho muy poco para cohibir la enfermedad,

aunque desde 1909, la Sociedad AnGtuberculosa ha proseguido la

campaña.

Puerto Rico.-En 1926-27, los médicos puertorriqueños denunciaron

4,692 casos de tuberculosis. El número de muertes fué 3,842. En

1927-28, las cifras fueron 5,189 y 3,607, respectivamente. Un estudio

de las estadísticas de los titimos 5 años demuestra que la notificación

es cada vez más completa. Por primera vez en 5 años, la mortalidad

tuberculosa reveló una tendencia descendente en 1927-28, pues el coeficiente fué de 235 por 100,000 habitantes, comparado con 267 en

el año anterior. No cabe duda de que, en la campaña emprendida

por el Departamento Insular de Sanidad, en particular por medio de

* sus dispensarios, se han podido descubrir millares de casos de tubercu-

losis que no se diagnosticaban antes. Los resultados no serán del

todo satisfactorios hasta que existan más hospitales para los casos

* avanzados y mejoren las condiciones económicas de los trabajadores.

Hé.Gco.-En México,20 de 6,496 muertes por enfermedades transmi-

sibles comunicadas en el Distrito Federal, 1,573 correspondieron a

tuberculosis en 1927.

l* Rice, W. F.: Mil. Snrg. 64: 480 (mzo.) 1929. ‘8 Aguilar: Rep. Inter. Pac. Health Conf. 1926, p. 38.

(12)

Durante el segundo, tercero y cuarto trimestres de 1928 se

denunciaron 1,267 muertes por tuberculosis al servicio de enfer-

medades transmisibles del Departamento de Salubridad Pública de

México por las delegaciones sanitarias.

Paaamá.-En Panamá, dice Schapiro,21 según informes oficiales, la

tuberculosis pulmonar ha causado 6,057 muertes de 1911 a 1925,

inclusive.

Uruguay.-El Consejo Nacional de Higiene del Uruguay ha

nombrado una comisión especial para que proponga las medidas necesarias para poner en marcha de una vez un plan de lucha antitu- berculosa.

A&eman<a.--Debido al aumento de la tuberculosis, el Gobierno

alemán ha destinado anualmente unos 500,000 marcos a combatir la

enfermedad, y en particular a facilitar tratamiento a los empleados

del Gobierno y familias de éstos, y a Ia colocación familiar de niños que viven en ambientes tubercu15feros.22 Entre otros puntos, va a conce- derse atención a los siguientes; 1. Obligación de los médicos de sani-

dad del Departamento de Correos de comunicar a las autoridades los

casos de tuberculosis descubiertos en el personal de correos o las

familias. 2. Reexámenes periódicos de los empleados en que se

sospecha infección o exposición a la misma por su ambiente. 3. Por

medio de boletines, información al personal de correos acerca de la

causa, transmisión y profilaxia de la tuberculosis. 4. Investigación

de si debe aumentarse el número de empleados que reciben ropa espe-

cial como protección contra las enfermedades respiratorias. 5. Asig-

nación en ciertos casos, de los enfermos dados de alta de los sanatorios

a tareas más ligeras o traslado a regiones más benignas. 6. Prefe-

rencia, al asignar viviendas, a los empleados que viven en residencias poco higiénicas y que no pueden aislar debidamente a los tuberculosos

y a los niños expuestos. También debe alentarse todo lo que tienda

a facilitar a los empleados más ocasiones de recreo y diversiones.

Silicosis y tu6ercdosis en Australia.-Al examinar 4,067 mineros de

la Australia Occidental, 19.6 por ciento manifestaron signos precisos

de silicosis pulmonar, y 3.8 por ciento tuberculosis.23 De los que

trabajaban bajo tierra, 23.3 por ciento tenían silicosis, 5 por ciento

silicosis más tuberculosis, y 0.3 por ciento tuberculosis sin silicosis. . Un sfntoma frecuente de la silicosis avanzada consiste en disnea al

ejercicio. La hipertensión fue casi dos veces más frecuente entre

los silicóticos que entre los sujetos normales. La espirometría

reveló una disminución media, de 4,223 CC. en los sujetos normales a 3,790 CC. en la silicosis temprana, 3,568 CC. en la silicosis avanzada,

y 2,769 en la silicosis y tuberculosis. De 1,595 muestras de aire

(13)

TUBERCULOSIS

911 subterráneo, en 35 por ciento se encontraron más de 300 partfculas

de polvo por centímetro cúbico. De acuerdo con la ley de 1922,

sobre la tisis del minero, los mineros tuberculosos no pueden continuar

trabajando en minas. Por fortuna, el clima de esa parte de Australia

es asoleado y seco, es decir, ideal para enfermedades torácicas.

Canadá.-En la reunión anual de la Asociación para la Prevención

de la Tuberculosis de Inglaterra, la Asociación Canadiense comunicó

que en 1900 la mortalidad por tuberculosis era de 180 por 100,000

y apenas había 50 camas para tuberculosos en el Canadá. En 1914,

la mortalidad era de 108 por 100,000, y había 1,840 camas en los sana-

torios, en tanto que en 1927 la mortalidad fué de 81.6 por 100,000,

y los sanatorios para tuberculosos contaban con 5,204 camas.

C%ina.-De 15,431 chinos hospitalizados, un 8 por ciento reveló

tuberculosis clínica, comparado con 1.6 por ciento de 3,548 extranje- ros.24 La proporción de la forma pulmonar fué de 51 y 76 por ciento,

4 respectivamente. En 500 autopsias, sólo 33.6 por ciento manifestaron

lesiones tuberculosas. Eliminando los sujetos de menos de 1 mes, las

cifras autópsicas de tuberculosis fueron de 38.8 y 36.3 por ciento en

los chinos y los extranjeros, respectivamente. La gravedad, sin

embargo, varió mucho, y la tuberculosis es mucho más frecuente

como causa de muerte entre los chinos que entre los extranjeros.

España.-En España cifran la mortalidad tuberculosa en 32,000 al

año, pero bien podría admitirse 50,000, lo que haría un promedio de

unos 500,000 tuberculosos.26 En los últimos años se ha notado dis-

minución, sin poder precisar la causa. Las cifras alcanzan su máxi- mum en Sevilla, y su mínimum en Cuenca, guardando relación con la densidad de población, y especialmente el carácter industrial, carestía

de la vida, mortalidad infantil e infecciosa, y sobre todo tifoidea y

con la insalubridad de la habitación, factor eje de la lucha social.

Para la hospitalización de todos los tuberculosos se necesitarían en

España unas 25,000 camas, que costarían unos 450,000,OOO de pese- tas anuales, lo que hoy por hoy es irrealizable.

España.-Palanca 26 declara que en España han exagerado la morbi-

dad y mortalidad por tuberculosis. Codina calculó una mortalidad

de 50,000 y una morbidad de 500,000. Las estadísticas oficiales reve-

+ lan una mortalidad de 26,517 durante 1918, que comparado con

29,991 en 1920, indican disminución. Las provincias de mayor

mortalidad son Sevilla, La Coruña, Huelva, Madrid y Pontevedra, y

d de menor las de Teruel, Segovia, Cuenca y Guadalajara, oscilando entre

un máximum de 197 por 1,000 tuberculosos en Sevilla, a un mínimum

de 57 en Teruel. Para el autor, las principales causas en España son

el aumento de la población y la vida industrial. La carestfa de la

24 Korns, J. H.: Am. Rev. Tuber. 13: 323 (sbre.) 1928. 25 Palmes: Med. Ibera 24: 445 (abr. 6) 1929.

(14)

vida no es un factor importante, pues el mercado madrileño es uno de

los más económicos. En España se han entusiasmado mucho últi-

mamente con los sanatorios, y en la provincia de Madrid ya hay ocho. En la profilaxis deben colaborar el Estado, las provincias y las ciudades. Debería haber legislación apropiada, reglamentarse la venta de leche, emprenderse una campaña de higiene, y abrirse una escuela de tisio-

logía. Hay más necesidad de viviendas salubres y económicas que

de sanatorios.

Lyón.-De un estudio estadístico de las muertes por tuberculosis en

Lyón durante 20 años, Lumière y Vigne !J’ deducen que, de las 188,124 muertes sobrevenidas de 1906 a 1925 (omitiéndose un 15 por ciento por carecer de indicaciones útiles), la proporción de muertes por tuber- culosis fue de 15.89. De 22.36 por ciento en 1910, bajó a 14.60 en 1920, y se elevó de nuevo a 16.70 en 1925.

Cruzudu contra la tuberculosis bovina en Holanda.-En Holanda 2a

el Estado exige, para ayudar en la cruzada contra la tuberculosis bovina, que todo el ganado vacuno perteneciente a los miembros de la asociación encargada de la lucha, sea sometido a un examen veteri-

nario y a la prueba de la tuberculina. El Estado paga una subven-

ción de 25 florines (unos $10) por cada vaca matada después de des-

cubrirse en ella tuberculosis abierta. En el Congreso de Economía

Rural celebrado en septiembre de 1928, se discutió la necesidad de marcar a todos los animales que acusen una reacción positiva a la

tuberculina. También se declaró que debe organizarse un buen

sistema de certificados para el ganado, y generalizarse la campaña

contra la tuberculosis bovina. Además de los subsidios del Estado,

en algunas provincias pagan $10 más por cada vaca matada.

iseguro en It&u.-En Italia, el Gobierno estableció el 10 de julio

de 1928 el seguro obligatorio contra la tuberculosis, que afecta a

unos 8,500,OOO personas, y comprendiendo las familias, 20,000,OOO.

Los gastos serán sufragados por cuotas semanales de los patronos y los obreros, y se dedicarán a establecer camas para tuberculosos en los hospitales, crear nuevos sanatorios, ayudar económicamente a los

enfermos, y establecer sitios para convalecientes. Un estudio demos-

tró que el número total de camas para tuberculosos en los sanatorios y hospitales era inferior en 26 por ciento al número de muertes por tuberculosis, y uno de los propósitos de la nueva ley es remediar esa

deficiencia. La Caja Nacional del Seguro ha expedido una serie de

estampillas que representan las tres formas de seguro gubernamental: incapacidad para el trabajo y ancianidad, pérdida de empleo y tuber-

culosis. Una de las disposiciones más nuevas de la ley consiste en la

asistencia de convaleciente de los tuberculosos datos de alta de los hospitales y sanatorios, para lo cual se establecerán establecimientos

___~..~~

(15)

TUBERCULOSIS 913

al aire libre, que se dedicarán a la reeducación al trabajo. Para

llevar el proyecto a cima, se ha concedido un período de 10 años. La nueva ley entra en vigor el lo de enero de 1929. Junto con esta

gran campaña antituberculosa, va a emprenderse un experimento de

vacunación antituberculosa en 10 poblaciones italianas, por cuenta

de la Sociedad Nacional de Protección a la Maternidad y a la Infancia.

.Infancia en Noruega.-A una pregunta de la Oficina Internacional

de Higiene Pública relativa a la mortalidad tuberculosa en los niños

criados en un ambiente bacihfero, de Noruega han enviado datos

precisos para la ciudad de Oslo. La mortalidad media durante

15 años en las criaturas de menos de 1 año, prole de madre tubercu-

losa, fue de 7.74 por ciento; la profllaxia ha logrado una notable

L disminución de 12.8 por ciento en 1911-1915, a 3.2 por ciento en

1921-1925.

Noruega.-La tuberculosis no es más frecuente en Noruega 2g que

4 en otros paises europeos, sin que pase de 0.25 por ciento el coeficiente

anual de mortalidad. En 4 cuarteles distintos, la frecuencia anual de

la enfermedad varió de 1 a 5.4 por ciento.

Nueva ZeZan&a.-El Ministro de Sanidad de Nueva Zelandia ha

nombrado una comisión para estudiar la profilaxis y tratamiento de

la tuberculosis pulmonar, y la comisión a su vez ha declarado que la enfermedad es menos frecuente en Nueva Zelandia que en ningún otro país. Recomendó también que se abandone el empleo sistemático de la tuberculina en los sanatorios, aunque el Dr. Blackmore, director

de las instituciones tuberculosas de un distrito, no conviene con esto.

Z’urquZa.-En Turquía, 3o la tuberculosis sólo cede al paludismo en

frecuencia, y debido a la falta de vigilancia de la leche y de conoci- mientos de higiene y de la pobreza general, el aumento de la dolencia

es alarmante. Aunque se ve más tuberculosis pulmonar en las

poblaciones, los campesinos padecen más de las formas extrapul-

monares. Las únicas estadísticas exactas son las de Constantinopla,

en cuya población las muertes de tuberculosis han subido de 2,753 en 1902 a 3,424 en 1926. En el presupuesto de 1929 el ministerio de higiene ha solicitado fondos para emprender una campaña activa

f contra la enfermedad.

Mortalidad infantil en IrZanda.-En Irlanda,31 la mortalidad infantil

por tuberculosis ha variado de 1922 a 1927 entre 1.06 y 1.07 por 1,000

d en las criaturas de menos de 1 año, y de 1.10 a 1.73 entre las de 1 a 2

años.

Mortalidad infantil en Noruega.-La mortalidad tuberculosa media

entre las criaturas de 0 a 1 año, de madres tuberculosas, ha sido, durante el período 1911-1925, de 7.74 por ciento en Noruega.32

(16)

Cuando la causa de la infección familiar radica en el padre, la mortali- dad es como de la mitad que cuando la causa radica en la madre, y es unas cinco veces menor cuando la causa del contagio radica en

otros familiares distintos de la madre. Lo más notable es que esa

mortalidad, en las criaturas que viven con la madre, ha disminuido de 12.8 por ciento en 1911-1915, a 6.7 por ciento en 1921-1925, y en las criaturas de 1 a 4 años, de 2.8 a 1.1 y 0.76 por ciento, en tanto que

fuera de los medios bacilíferos ha permanecido casi constante; es

decir, de 0.22 a 0.23 por ciento. Gram atribuye esos resultados

notables a la prof?laxia antituberculosa.

&&a Occidental Francesa.-En Dakar,33 la reacción de la tuber-

culina, practicada en los escolares, rindió un índiee de 38 por ciento a la edad de 7 a 10 años, y de 49 por ciento a la de 10 a 15 años. De

243 defunciones en el hospital indígena en 1926, 72 correspondieron a

la tuberculosis, o sea 30 por ciento, en tanto que en el elemento

europeo no pasa de 15 por ciento. En el Senegal, la dolencia varía

según las regiones, siendo poco frecuente en el norte y los bordes del río, y mas numerosa en el centro y en el sur de la colonia, y sobre todo en las cercanías de las vías férreas. En el Sudán y en la boca del Níger, la tuberculosis está poco difundida, pero se infiltra paulatina-

mente. De 14 casos en 1921, ya llega a 100 en las estadísticas. Por

fortuna, el clima se presta poco para la propagación. En el Niger

la tuberculosis es igualmente rara. En Guinea, progresa en la costa

y en el Fouta-Djallon. En la Costa de Marfil también es rara, y casi

siempre importada. Eso mismo sucede en Dahomey, en particular

en las provincias de clima seco del norte. La causa más frecuente de contagio es, como en otras partes, la expectoración.

Inmunidad de íos judíos.-En el Congreso Anual de la Asociación

Nacional de Veterinaria, el Sr. W. C. Miller se refirió a ciertos pro-

blemas irresueltos. Ciertas razas de ganado vacuno de color claro,

contraen la tuberculosis más fácilmente que las de piel obscura, al

ser colocadas en un sitio infectado.34 Esto conviene con lo observado

en las razas rubias y los judíos. La mortalidad tuberculosa entre los

judlos americanos es de 37 por 100,000, en tanto que entre los esta- dounidenses en general es de 138. Aunque el Sr. Miller no ofreció la explicación, es lógico suponer que, por haberse hallado hacinados

en ghettos más tiempo que Ias razas europeas, los judfos se han

adaptado mejor por la selección natural a la vida urbana. sus

diferentes hábitos alimenticios y afición a las grasas quizás también hayan intervenido.

Frecuencia en los orientales.-En una serie de 119 niños hasta de 14

años de edad, todos de padres orientales, la frecuencia de la tuberculosis

revelada por la intradermorreacción llegó a 35.3 por ciento: 31.5 por

83 Proc. Verb. Com. Per?& Off. Int. Hyg. l’ub., Ses. Ord. oct. 1928, p. 65. a* Carta de Londres: Jour. Am. Med. Am. 91: 1386 (nbre.) 1928.

(17)

“TUBERCULOSIS 915

ciento para los chinos, y 38.5 por ciento para los japoneses.35 Aunque estas cifras son superiores al 25.2 por ciento revelado por los niños de

San Francisco, en general debe recordarse que la mortalidad por

tuberculosis entre los chinos de San Francisco, y probablemente

también para los japoneses, es 4 y media veces mayor que para el resto de Ia población.

Animales silvestres cautivos.-Los resultados de la investigación de

Griffith 36 demuestran que la tuberculosis en los mamíferos silvestres cautivos puede deberse a cualquiera de los tres tipos del bacilo:

humano, bovino o aviario. En los antropoides, que en condiciones

de experimentación se muestran por igual susceptibles a los bacilos

bovinos y humanos, la tuberculosis natural puede deberse a cual-

. quiera de ellos, pero el humano es más frecuente. Según parece, el

mono puede infectarse con bacilos bovinos asf como humanos, no

tan sólo por vía digestiva, sino también por inhalación. En ningún

w mono infectado espontáneamente en Inglaterra se descubrieron

bacilos aviarios. En los ungulados, lo mismo que en los antropoides,

sólo se encontraron en las lesiones tuberculosas bacilos humanos y

bovinos, pero los últimos más frecuentemente. Es interesante que

el bacilo humano, que es incapaz de producir tuberculosis evolutiva en el ganado vacuno, caprino y porcino doméstico, pueda provocar en los rumiantes y cerdos silvestres una tuberculosis de igual gravedad

que la evocada por el bacilo bovino. En los ungulados predomina la

infección respiratoria, siendo manifiesto que puede hacer diseminar los

bacilos por la tos o en las excreciones. Durante el período estudiado

hubo muy pocos casos de tuberculosis en animales de otros órdenes. En tres de esos animales, un murciélago hindú, una gineta y un canguro había una intensa tuberculosis torácica con bacilos bovinos,

sin signos de infección digestiva. Un canguro manifestó una tuber-

culosis ganglionar generalizada con bacilos aviarios, siendo éste el

segundo caso de este género. En 10 aves, comprendiendo faisanes,

gaviotas y águilas, todos los cultivos revelaron las colonias caracteris-

ticas del bacilo aviario. De cuatro caimanes, una rana y una ser-

piente que murieron en el jardín zoológico, se obtuvieron cultivos de

r- bacilos ácidorresistentes. Los de los caimanes eran idénticos al

Mycobacterium marinum de Aronson, en tanto que el de la rana no pudo ser identificado con ninguno de los bacilos de razas hemacrirnas.

J’ Serpientes.-Aronson 37 descubrió tubérculos en varios órganos de

cuatro serpientes (Thamnophis sirtalis), encontradas muertas en el

jardín zoológico de Filadelfia. De las lesiones se aisló un bacilo

cromógeno ácido pero no alcorresistente, que prolifera mejor a una

temperatura de 20 a 25 C., y resulta patógeno para serpientes, ranas,

35 Dickey, L. B.: Calif. & Westem Med. 29: 241 (obre.) 1928. 26 Qrifüth, A. S.: Jow. Hyg. 28: 198 (nbre.) 1928.

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pececillos de colores, camaleones y lagartijas, pero no para cobayos,

conejos, pollos o palomas. El bacilo diferénciase, cultura, antigénica

y crómicamente, de los bacilos ácidorresistentes poiquilotérmicos

patógenos previamente descritos, y el autor propone para él el nombre de Mycobacterium thamnopheos.

Tuberculosis pdmonar discreta.-En 24 por ciento de los pulmones

de 238 cadáveres que no habfan muerto de tuberculosis ni tenfan

tuberculosis pulmonar evolutiva, Puder 38 descubrió tfpicos focos

circunscritos y parenquimatosos de tuberculosis, casi exclusivamente

en los vértices. Parece que la tuberculosis apical no es tan frecuente

como han creído algunos.

Focos pulmonares caZcQicados.-De 1,000 adultos examinados

roentgenográficamente,3Q un 77.46 por ciento presentaban signos de

una infección primaria o de una reinfección tuberculosa calcificada.

Del último grupo, un 72.93 por ciento manifestaban infecciones

primarias. La edad variaba de 5 a 84 años, y a medida que avanzaba

la edad, aumentaron los enfermos que manifestaban calcificación más extensa.

Manipuladores de alimentos y otros oJicios.-De 5,234 solicitaciones

de certificados de salud para dedicarse a la manipulación de alimentos

u otros oficios, en Puerto Rico se rehusaron 123 debido a haber signos torácicos sospechosos, y 57 por haber hallazgos positivos a los rayos X y en el esputo. 4o La frecuencia de la tuberculosis en el grupo

entero fue de 1.14 por ciento; entre los manipuladores de alimentos

de 0.92 por ciento; entre los tabaqueros de 1.25 por ciento, y entre

los otros candidatos de 1.03 por ciento. La frecuencia era mayor

cuando entró en vigor la nueva ley, pues hoy dia es raro que un tuberculoso se presente a pedir el certificado.

Aparato genital.--Un repaso de la literatura, y el análisis de 300

casos observados en la Clínica Mayo, han convencido a Bumpus y Thompson 41 de que la disuria es un síntoma de tuberculosis urinaria que no se presenta cuando la enfermedad se limita al aparato genital.

La existencia de bacilos en la orina indica invasión renal. A menos

que la orina sea microscópicamente negativa, debe practicarse la

cistoscopia en todo caso crónico de epididimitis tuberculosa. Pueden f

esperarse resultados tardfos satisfactorios en más de 60 por ciento de los casos. La epididectomía suele ir seguida de invasión del otro epidí- dimo en 39 por ciento de los casos, por lo común dentro de 1 año.

Hay 7 por ciento de probabilidades de la aparición postoperatoria de b

tuberculosis renal.

Laringe.-De 715 tuberculosos de la laringe observados por Wess-

ely, 503 eran hombres y 212 mujeres, las últimas principalmente

8s Puder, S.: Wien. klin. Wchnschr. 41: 1340 (sbre. 20) 1928.

89 Farrell, Jr., J. T.: Am. Rev. Tuba’. 18: 344 (sbre.) 1928.

(19)

TUBERCULOSIS

917

empleadas en industrias, un 40 por ciento tenían menos de 20

años, y ll por ciento más de 50.

Riñón.-De sus análisis de las operaciones (60) practicadas en los

últimos 9 años en el servicio urológico del Hospital Bellevue de Nueva York, el autor 43 deduce que existen focos genitales de tuberculosis en un gran porcentaje de casos de tuberculosis renal, y frecuentemente indican la existencia de ésta. La invasión pulmonar es bastante común, y si existe piuria, debe siempre encaminar la atención al

riñón. El pronóstico depende en gran parte de la tuberculosis

extraurinaria. Si la lesión activa se limita a un riñón, el pronóstico

es bueno. No existe ninguna relación constante entre la duración

de los síntomas y la intensidad de la invasión renal. Las pruebas

funcionales suelen aportar una idea bastante buena de la cantidad

de destrucción renal. Cuando se buscan concienzudamente, pueden

encontrarse bacilos tuberculosos en la orina en un porcentaje muy

alto de los casos de tuberculosis renal. El método empleado en los

últimos 10 años ha consistido en la centrifugación simple, centrifu-

gando la orina por 15 minutos a mucha velocidad, y preparando frotes gruesos del sedimento obtenido con una pipeta capilar y en un asa de platino.

Tiroides.-Frassi 44 comunica tres casos de tuberculosis tiroidea en

enfermos de 41, 9 y 65 años, respectivamente. En el primero había

además bocio exoftálmico con persistencia tímica, y el sujeto murió poco despues de una subtirectomía.

Infancia.-Dickey 45 comprobó intracutáneamente, con 0.1 mg. de

tuberculina antigua a 152 criaturas de menos de 1 año, reaccionando 7 (4.6 por ciento); de 161 niños de 1 a 2 años, 22 (13.7 por ciento); de 171 de 2 a 3 años, 19 (11.1 por ciento), y de 254 de 3 a 4 años, 57 (22.4 por ciento), es decir, que de 738 niños de menos de 4 años, un

14.2 por ciento fueron reactores positivos a la tuberculosis. De los

105, 24 fueron clasificados como activos, 29 como sospechosos, y 46 como cicatrizados, quedando 6 en duda debido a datos incompletos. De los 24 activos, sábese que 17 se hallan vivos y 3 han sido perdidos

de vista. De los 17, 9 se hallan completamente sanos, 3 están en-

L fermos con síntomas tuberculosos, y 5 se hallan en hospitales para

tuberculosos. De los 29 sospechosos, 23 se hallan bien, 1 ha muerto,

2 acusan síntomas tuberculosos, y 3 han desaparecido. De los 46

J cicatrizados, 45 se hallaban bien en la última visita, y 1 ha sido perdido de vista.

Infancia.-De 99 casos de tuberculosis pulmonar en niños analizados

por Levinson,46 69 eran miliares, 15 de neumonfa tuberculosa aguda,

y 15 de tuberculosis pulmonar crónica o subaguda. La reacción a la

-~

43 Jeck, H. S.: Jour. Am. Med. Assn. 92: 300 (eno. 26) 1929. 14 Fra& L.: Deut. Zeits. Chir. 213: 416 (eno.) 1929.

(20)

tuberculina fue negativa en todos los casos de granulia. En algunos casos la reacción positiva al ingreso del enfermo en el hospital, se

volvió negativa después de iniciarse el proceso miliar. El pronóstico

era malo en todos los casos agudos.

Mortal&lad ¿le los niños en un medio bacilZjero.-Del estudio de 305

familias en que había 810 niños, incluso 196 lactantes, en que por lo menos un miembro de la familia tenla tuberculosis abierta, Deutsch- Lederer 47 deduce lo siguiente: (1) La tuberculosis no provoca tantas muertes de lactantes en el primer año de vida como se solía creer;

(2) La disminuida mortalidad consecutiva a la vacunación con BCG en un medio bacilífero no se debe forzosamente a la vacunación, pues

esa mortalidad fué tan baja sin vacunación en Düsseldorf como con

vacunación en París, y hasta menor en un medio bacilffero en Düssel- .

dorf que en general en la población, debido a la vigilancia cuidadosa de esas familias.

Xegunda infancia.-De sus investigaciones en 204 niños de 4 a 14

años, y de las investigaciones de varios centenares de casos de tuber- culosis, Landa 48 deduce que más de la mitad de los niños que van a

la escuela por primera vez ya están tuberculizados, y que 73.8 por

ciento, por término medio, de los de la segunda infancia, ya están

infectados. La habitación del niño pobre es un poderoso foco de con-

tagio, y en 224 de 180 casos investigados, el tuberculoso dormfa con

su mujer, sus hijos o sus hermanos. De ahí la necesidad de hacer una

enérgica campaña en pro de la casa sana y barata. Numerosos son

los casos en que el maestro difunde la infección, y los compañeros escolares y la escuela constituyen un peligrosísimo foco de contagio.

Granulia <njantiì.-De 54 casos de granulia infantil repasados por

Greengard,4Q se practicó la autopsia en 35. En 80 por ciento de las

autopsias se descubrió meningitis tuberculosa. La caseación de los

ganglios traqueobronquiales fué universal. La caseación intrapul-

monar, que pareció representar el efecto primario, fué observada en 24 casos, en la mayoría sin tuberculosis avanzada del tubo digestivo. Se notó otitis media supurada ‘como lesión concomitante.

Gangl;os pulmonares de los niños.-Valdés Lambea 6o estudió a 237

lactantes de 4 a 14 meses que vivían en un sitio donde había mucha

tuberculosis. Todos mostraban falta de peso y trastornos digestivos,

y eran positivamente tuberculosos. De ellos, 22 murieron antes de

cumplir 2 años, y 14 antes de cumplir 10. En 58 se manifestó tuber-

culosis en alguna forma, y el resto eran malsanos. Para el autor, la

mayor parte de los niños atrépsicos son tuberculosos.

Lesiones pleurales en los niños.-En una serie de roentgenogramas

torácicos de 372 niños tuberculosos, y en una serie de 50 testigos, se

.

,-L

(21)

TUBERCULOSIS 919

descubrió 51 una sorprendente frecuencia de lesiones pleurales. La

frecuencia fue alta (58 por ciento) en el grupo de 1 a 2 anos, o sea la edad en que se consideran por lo menos rarísimos los signos de

pleuresía tuberculosa. La historia de exposición no fué más frecuente

en ellos, pero en los 6 casos que acusaron antecedentes de doble

exposición, había signos de pleuresía. No pudo descubrirse ninguna

relación entre las lesiones pleurales y la hiperplasia de los ganglios -

hiliares. Las lesiones pleurales, salvo los derrames, no fueron más

frecuentes en los niños positivos que en los negativos a la tuberculina.

Cúncer.-Phillips 52 realizó un estudio estadístico de 507 autopsias

en personas de 6 meses o más, descubriendo tuberculosis en 12.3 por ciento, que subió a 26.5 por ciento en los cadáveres en que se practicó

una autopsia completa, y 24.4 por ciento en los adultos. La fre-

cuencia del cáncer fué de 8.6 por ciento.

Car&opa~~as.-Del examen de más de 1,200 tuberculosos, Bronfin

y Simon 53 deducen que no pasa de 6 por ciento la frecuencia de trastornos valvulares, y en particular insuficiencia y estenosis mitral.

Toda disnea que no guarde relación con la invasión pulmonar, en

particular si no hay síntomas orgánicos, debe hacer sospechar lesión

cardiaca. La falta de soplos no excluye esa posibilidad. El tisiólogo

debe recordar que los trastornos digestivos, dolor a la presión, eructos gaseosos o paroxismos de disnea y tos, la fatiga al más ligero ejercicio y la apatía física o mental, pueden deberse tanto a descompensación,

cardíaca incipiente como a tuberculosis pulmonar abierta. En estos

casos, el neumotórax terapéutico debe ser aplicado con suma cautela,

y a la primera manifestación de trastorno cardíaco debe suspenderse

la compresión. El encarnamiento absoluto debe ser más prolongado

que si no hay cardiopatía.

,

Dengue.-Durante la ultima epidemia de dengue en Atenas, Chanio-

tis y Scordombekis 64 estudiaron los efectos de la enfermedad sobre la

evolución de la tuberculosis en 1,500 enfermos. Dedujeron que el

dengue no provoca tanta anergia, y por lo tanto, no predispone tanto a la tuberculosis como otras infecciones contagiosas, pues la fiebre no

dura más de seis días, y no afecta los órganos respiratorios. Sólo en

nueve de 1,500 enfermos sin previas lesiones tuberculosas se vió

evolución de la tuberculosis pulmonar después de la convalecencia. En uno de 10 enfermos de tuberculosis pulmonar curada se observó una recurrencia transitoria de los estertores crepitantes y de la hemop- tisis, y en tres de 32 sospechosos se observaron lesiones precisas después del dengue, y exacerbación de los síntomas en 17 de 57 tuberculosos.

61 Dickey, L. B., y Qarland, L. H.: Am. Rev. Tuber. 18: 404 (obre.) 1928. 52 Pbillips, C.: Virginia Med. Monthly 55: 683 (eno.) 1929.

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