Necesidad de una conciencia sanitaria y preventiva en el profesional

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NECESIDAD DE UNA CONCIENCIA SANITARIA Y PREVENTIVA EN EL PROFESIONAL*

DR. MARIO M. CEtAVI%

Asesor en Odontologia, Ojicina Sanitaria Panamericana, OJicina Regional de la Organización Mundial de la Salud

Una discusión adecuada de este tema exige, en primer lugar, una definición de los términos del título. iQué se entiende por conciencia preventiva y sanitaria? Por con- ciencia preventiva se entiende la actitud del profesional al interpretar la dolencia como un proceso a cuya evolución puede poner thmino en diversas etapas de su curso, y al procurar esa interrupción lo antes posible.

En su forma ideal la actitud preventiva lleva a cortar el ciclo conducente a la enfer- medad antes que ésta se manifieste. En casos de dolencias de curso inevitable, la actitud preventiva lleva a rehabilitar al enfermo por todos los medios posibles. En otras palabras, se puede definir la actitud preventiva como una constante preocupación por hacer frente a la dolencia con la máxima prontitud y a ser posible antes de su manifestación clínica. Frente a cada caso clínico, el profesional se pregunta qué podría haber hecho para evitar que la dolencia llegase al punto a que lleg6, y al mismo tiempo tomar las medidas necesa- rias para evitar un mal mayor y corregir las posibles consecuencias, presentes o futuras, del mal que no pudo ser evitado. Vista así, la actitud preventiva significa buena práctica profesional. Al transferir la conciencia o acti- tud preventiva, del paciente individual a la colectividad, se tiene lo que se llama con-

ciencia o actitud sanitaria.

Definidas las expresiones conciencia pre- ventiva y sanitaria, falta aclarar cuál es la tesis cuya discusión propusieron los organi- zadores del Congreso, según la cual el odon- tólogo necesita una conciencia preventiva y sanitaria.

* Trabajo presentado en el Congreso Interna- cional Odontológico Argentino Uruguayo, cele- brado en Buenos Aires, Argentina, del 8 al 13 de noviembre de 1959. Se publica simultáneamente en la Revista de la Unión Odontológica Brasileira.

Se podría dar por supuesto que esas act’i- tudes, consideradas necesarias, no se tie- nen las más de las veces, pues de lo con- trario no habría necesidad de ocuparse de ellas.

En lo que sigue de este trabajo se trata de demostrar la necesidad de una conciencia o actitud preventiva y sanitaria en el pro- fesional. La situación actual a este respecto se analiza desde un punto de vista internacio- nal, si bien prestando atención especial a la situación imperante en la América Latina.

1. INSTITUCIONES BASICAS

La odontología tuvo sus raíces históricas, como las demás profesiones de salud, en la necesidad social de un cierto tipo de servicio que, para ser eficiente, requiere de quienes lo prestan un cierto grado de especialización. Pasadas las primeras etapas de su consoli-, dación, resultó conveniente para el público que se concediera a la profesión odontológica el monopolio de la práctica profesional, o sea que se prohibiera prestar dichos servicios a los que no fuesen miembros de la misma. Al obtener este monopolio, incluso el control de la formación profesional, la profesión asumió, como consecuencia, la responsabilidad de prestar servicios de la máxima garantía posible. Esta prestación de servicios sólo es posible cuando se actúa bajo la orientación de una actitud preventiva. El acceso a los servicios odontológicos por parte de los di- versos sectores socio-económicos de la colec- tividad, exige del que los presta una con- ciencia de las necesidades colectivas totales, es decir, una actitud sanitaria.

La odontología rehe hoy las tres carac- terísticas básicas de una profesión universi- taria, tal como la define el código de ética de la Asociación Dental Americana (1) :

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estudios por encima del nivel común, respon- sabilidad principal de quienes la ejercen de servir al público, y derecho de autogobierno. La odontología como profesicin tiene un monopolio que implica una responsabilidad

social ineludible de sus miembros: la de servir bien al paciente (conciencia preventiva) y a la colectividad (conciencia sanitaria).

La responsabilidad principal de la pro- fesión odontológica, es decir: servir al pú- blico, el autogobierno y la formación de sus miembros, le exige relacionarse con insti- tuciones a las que se delegaron poderes y responsabilidades de ciertos aspectos especí- ficos de la odontología. Asimismo, la res- ponsabilidad de la preparación de los futu- ros miembros de la profesión se delegó a las escuelas o facultades de odontología de las universidades. La responsabilidad de la prestación de servicios se distribuyó con los servicios públicos y sociales de manteni- miento y recuperación de la salud. La res- ponsabilidad de autogobierno la retienen las asociaciones y colegios de odontólogos.

Vemos así que las responsabilidades pri- marias de la profesión se han distribuido en tres tipos de instituciones, que podríamos llamar básicas y que son: 1) Las escuelas o facultades de odontología, que llamaremos “facultades”; 2) los servicios odontológicos de salud pública, que llamaremos “servi- cios”; y 3) los sindicatos y asociaciones, que llamaremos “asociaciones”. Las tres insti- tuciones básicas, facultades, servicios y aso- ciaciones, tienen responsabilidad delegada en relación con tres sectores distintos de la actividad odontológica. El punto fundamen- tal que deseamos hacer resaltar es que la responsabilidad primaria incumbe a la pro- fesión, como depositaria del monopolio atrás mencionado.

iQué institución puede ser considerada como una institución clave, y por consi- guiente digna de mantener la responsabilidad primaria, parcialmente delegada a las demás? No hay duda que la institución clave es la “asociaci6n”. De las tres instituciones bási- cas, dos de ellas son extra-profesionales, las facultades y los servicios, y una de ellas es

intra-profesional; mejor dicho, es la propia profesión, la “odontología organizada”, la odontología como corporación profesional. A ella compete la responsabilidad primaria de la armonía de orientación de los tres sectores específicos, armonía esencial para la integra- ción de la profesión. Como los esfuerzos de estas tres instituciones no tienen la misma orientación, cuando exist’en puntos litigio- sos entre ellas, el desenvolvimiento de la profesión se ve seriamente perjudicado y ésta corre el riesgo de desintegrarse.

En este momento, las instituciones bási- cas no est,án actuando en armonía en varios países, con perjuicio de la profesibn y de las sociedades que ésta debe servir. Analicemos las posibles causas de desarmonía.

II. ~INTEGRACION 0 BESINTEGRACIOiX PROFESIONAL?

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FIG. l.-Areas de responsabilidad de instituciones profesionales y posibles zonas de conjliclo.

AREA DE RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LAS ASOCIACIONES

rente 8 la institución clave, la profesión organizada. De ex profeso se deja abierto este círculo, que debiera abarcar el otro. Y es que falta a muchas asociaciones odontoló- gicas de la América Lat’ina el grado necesario de conciencia sanitaria para poder cerrar el círculo. Solo en unos pocos países han parti- cipado estas asociaciones, directamente o a través de comisiones de salud pública, en el estudio y la solución de los problemas odontológicos de la colectividad.

Se hará ahora un rápido comentario sobre la situación actual de las tres instituciones básicas y de sus relaciones mutuas. Co- mencemos por la institución clave: la asocia- ciún odontológica. Ya se vio que, en general, estas asociaciones no han dado en América Latina la debida importancia al aspecto so- cial de la profesión odontológica; se limitan a sus aspectos científico y sindical. En al- gunos países estos dos aspectos competen a

dos entidades distintas, lo que debilita el movimiento asociativo. A veces existe una franca hostilidad entre los dos tipos de aso- ciaciones. Por no haber incompatibilidad entre los intereses científicos y los de clase, es muy de desear que las asociaciones pro- fesionales se unifiquen.

En lo que se refiere a la formación pro- fesional, las facult’ades latinoamericanas, en su mayoría, siguen orientando la enseñanza en forma predominantemente curativa y no pretenden crear una actitud preventiva y sanitaria en el futuro dentista. El caráct,er individualista de la profesión y su raíz his- tórica en el diagnóstico y el tratamiento no han facilitado la transición de la enseñanza hacia la epidemiología y la prevención que caracterizan a la odontología integral mo- derna.

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les de su carrera se ha traducido en una man a sí mismos “científicos” en contraposi- exigua eficiencia de muchos de nuestros ser- ción 51 los “gremialistas”, a los que miran con vicios dentales. Se tiende, como consecuen- desdén. Este error básico de la división del cia de la formación individualista y curativa movimiento corporativo está en la gran a reproducir en los “servicios” los mismos brecha que ella deja en la esfera de la insti- métodos y sistemas aprendidos y usados en tución clave. Si la asociación se preocupa la clfnica particular. Se carece de un número solamente de los aspectos científicos, y el suficiente de dentistas sanitaristas para sindicato de los gremiales, iquien defiende orientar y dirigir los “servicios”. los intereses odontológicos de la colectividad?

En resumen, la situación individual de las La noción de defensa presupone la de ataque. instituciones profesionales latinoamericanas, iPor quién? iPor la sociedad? LAcaso no en términos muy generales y sin duda con reconocen los mismos odontólogos su misión muchas excepciones, se puede caracterizar de defender los intereses de ésta en el campo por una deficiente conciencia preventiva y de la salud dental, al asumir el monopolio de sanitaria. Se enseña una odontología eminen- la prestación de servicios? La zona de fric- temente curativa, que es la que se emplea en ci6n entre la asociación y el sindicato desapa- los consultorios y servicios. Como resultado recerá cuando se cierre el círculo exterior también de esta deficiente formación en el unificando las asociaciones, como ya han aspecto social, la institución clave, la “aso- hecho varios países, y se dé igual importan- ciaci6n”, no se ha preocupado, como de- cia a los problemas científicos, profesionales biera, de los problemas odontológicos de la y a los derivados de la responsabilidad social

colectividad. de los odontólogos.

Si aisladamente preocupan algunas defi- ciencias de las instituciones básicas, veamos ahora cómo actúan en conjunto. ¿En coope- ración o en conflicto? En cooperación, muchas veces y en muchos países; en con- flicto, algunas veces y en algunos países. Concretaremos nuestra atención en esta si- tuación anómala, que hay que corregir.

En la Fig. 1 se representan por las letras A, B, C, y D cuatro áreas de conflicto entre nuestras instituciones básicas. En A se muestra el conflicto inter-asociativo en vir- tud del cual, en vez de una asociación, única y coherente, hay dos o más asociaciones y sindicatos. El matiz político que, a veces, tiñe ciertos movimientos asociativos de tipo germial aleja de ellos a cierto numero de colegas que ~610 desean que la asociación de que forman parte brinde oportunidades de crecimiento profesional en el campo técnico- cientffico. Estos colegas critican a los que intervienen en movimientos de clase, ale- gando que ~610 se preocupan de problemas tales como el ejercicio ilegal de la profesión, el aumento de salarios de los dentistas-

funcionarios y de aranceles mínimos. Se lla- teniendo en cuenta que éstas no están su- La segunda zona de conflicto, (punto B de la Fig. 1) surge muchas veces entre facultades y asociaciones en países donde la odontolo- gía ha delegado en la facultad la responsa- bilidad de la formación profesional, per- diendo así por completo el control de ésta y con ello haciendo caso omiso de la responsa- bilidad recibida de la sociedad. El conflicto no aparece, o lo hace ~610 en forma muy ate- nuada, donde el control de la enseñanza quedó parcialmente en manos de la profesión. En algunos países de América Latina la profesión está representada en los consejos directivos de las facultades; en otros la pro- fesibn, a través de comisiones estatales exa- minadoras, ejerce el control de ingreso a la profesión mediante el examen de los diplo- mados por la facultad, como condición pre- via al otorgamiento de la licencia para ejer- cer. De esa manera se ejerce una fiscalización indirecta de la enseñanza, en virtud de la cual ésta debe hasta cierto punto llenar los

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peditadas a moldes estatales pre-estableci- dos. La situación de litigio, que puede surgir como se dijo ya, cuando la profesión no asume de por sí ninguna parte de responsa- bilidad primaria, tiene en general su origen en el academicismo y en una tendencia al encastillamiento, tan común en la enseñanza superior latinoamericana y en el individua- lismo autocrático a que el sistema de cáte- dras conduce. En ciertos casos, el sistema

carece de la flexibilidad necesaria para dar a la profesión aquello que necesita para el mejoramiento profesional, en forma de cur- sos de perfeccionamiento y post-graduación de distintos grados de profundidad, llevando a la propia asociación a llenar sus lagunas. Esta función docente por parte de la asocia- ción, a pesar de resultar necesaria, tiende a ser un foco de conflictos, que, una vez ini- ciados, propende a agravarse en un verdadero círculo vicioso.

La tercera y la cuarta zona de conflicto (puntos C y D de la Fig. 1) se presentan en áreas limítrofes de los servicios con las facul- tades y asociaciones. Se tiende a considerar a los “servicios” como competidores de la profesión o como responsables de la salud dental de aquellos grupos carentes de me- dios para pagar los cuidados en las clínicas particulares. Rara vez se piensa en estos servicios como una parte de la profesión necesitada del apoyo de las asociaciones para su funcionamiento y expansión. Muchas veces los servicios, por falta de especialistas en salud pública, están mal organizados y son ineficientes. Las críticas están justificadas, mas rara vez son constructivas, sino que están cubiertas de una nube de indiferencia. Siempre se piensa en los servicios en tercera persona, nunca como una parte de la asocia- ción odontológica y asunto de su incumben- cia. Contadas veces los servicios están bien orientados, y chocan con la indiferencia o con hostilidad de otras instituciones básicas. Con las facultades, cuando demandan que se acentúe más la orientación preventiva y sanitaria del futuro dentista, la enseñanza de métodos tendientes a aumentar la pro- ductividad del dentista, la formación de su-

ficientes dentistas en un plazo razonable. Con las asociaciones, cuando implantan normas de productividad o cuando prestan servicios a grupos que las asociaciones consideran

como clientela potencial de sus miembros. Con ambas, cuando raciocinado en términos de salud pública, limitan los servicios pres- tados a los tipos más simples a íin de bene- ficiar a mayor número de personas y rehusan instituir clínicas especializadas dispendiosas y de menor urgencia en salud pública. Nuestra deficiente conciencia preventiva y sanitaria, nuestra mentalidad curativa, torna muchas veces el dentista sanitario in- comprendido por las facultades y asocia- ciones, cuando no considerado un enemigo potencial. Habla a veces una lengua distinta de la nuestra; encarna la responsabilidad social que le transferimos de buen grado, y actúa, con plena conciencia sanitaria, en defensa de los intereses colectivos, como si mirase la profesión por el lado de afuera. Y no es, sin embargo, sino un colega nuestro, con una responsabilidad que le delegamos, y que nos incumbe primariamente a nosotros

como usufructuarios del monopolio. La con- ciencia sanitaria no sólo puede ser del dentista sanitario, sino que debe ser parte integrante de la conciencia profesional.

Se puede decir, sin recelo de cometer una injusticia, que son raros los países donde las instituciones básicas de la odontología actúan en forma integrada. Uno o más de los con- flictos antes apuntados suele estar allí pre- sente. En algunos otros países, empero, la situación es verdaderamente calamitosa, pues allí se encuentran casi todos los desacuerdos señalados en un estado de verdadera de- sintegración profesional. Procuremos ahora interpretar las posibles causas de desinte- gración.

III. EVOLUCION PROFESIONAL Y EVOLUCION SOCIAL

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brinda la posibilidad de reducirlo a un tercio la sociedad de una organización científica de su tamaño original. La odontología sani- de los servicios respectivos.

taria tornóse ciencia, se perfeccionaron sus No podría ser de otra forma. Sólo la or- instrumentos de medida y hoy se puede pla- ganización científica de trabajo permitirá a near y evaluar con rigor los programas den- est,as profesiones atender la demanda, siem- tales colectivos. pre creciente, de sus servicios. El aumento

Los progresos de la técnica de los mat)eria- considerable de la urbanización trajo con- les dentales y los instrumentos de corte de los sigo modificaciones de la organización polí- tejidos duros del diente, cambiaron el pano- tica y social, y del concepto de derechos rama de la odontología restauradora. Del humanos. Pasamos de una etapa en que los mismo modo que el motor a chorro acortó servicios de la salud, entre ellos el trata- las distancias geográficas en un 40 % en años miento dental, se consideraban un privilegio, recientes, los motores de aka velocidad y las a otra en que se consideran un derecho. fresas de diamaines y de aceros especiales, Xuevos grupos de gente, que antes recibían abreviarán por lo menos en la misma propor- una pequeña parte de esos beneficios como ción, las operaciones de la odontología res- una caridad, se presentan hoy en el mercado

tauradora. consumidor de los beneficios de la salud,

El progreso de la técnica de la investiga- como compradores potenciales, ya sea di- ción científica exigirá la creación de nuevas rectamente por efecto de su poder adquisi- especialidades odontológicas a fin de prestar tivo, ya sea indirectamente como miembros al público servicios de la mejor calidad. El de un “estado providencial”, como benefi- costo de especialización, que se traduce en ciarios de un servicio social o participantes de un precio más elevado del trabajo del espe- un plan de seguro en grupo.

cialista, creó el problema de cómo hacer éste Las presentes dificultades de integración accesible a los miembros de nivel socioeco- de la profesión se pueden considerar como nómico inferior de la colectividad. debidas en parte a un progreso rápido en el

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Abril 19601 CONCIENCIA SAKITARIA Y PREVENTIVA EN EL PROFESIONAL 309 un monopolio. Sería para ellos una gran

desvantaja técnica que element,os no pro- fesionales intentaran imponerles, de afuera, las fórmulas de reajuste profesional que el medio social exige actualmente. iCómo se plantean esos problemas que hay que re- solver? Es lo que veremos en seguida.

IV. CONFLICTO ETICO

La profesión odontológica se debate hoy con un conflicto ético, que por estar en la raíz de los varios conflictos antes anotados, se denominará el conflicto ético primario. La responsabilidad social del dentista y su obligación para con la sociedad, entran a cada paso en confhcto con su interés indi- vidual y su responsabilidad para consigo y su familia. En caso de conflicto de intereses, iqué debe prevalecer, lo social o “altruísta”, o lo individual o “egoísta”?

Este conflicto ético, que se podría llamar “egoísta-altruísta”, tiende a ser solucionado en forma idealista en los códigos de ética profesional. La obligación primaria de servir al público y la responsabilidad social apare- cen en casi todos los códigos. Así, por ejem- plo, en el de Guatemala, se lee en el artículo 20:

“El profesional debe regir su conducta por los principios éticos claramente expresados en el jura- mento hipocratico y en el que prestará al ingresar al Colegio; debe recordar que su vida está al ser- vicio de la humanidad; que todos sus actos pro- fesionales y privados deben estar inspirados en la más estricta moral, por la responsabilidad cien- tífica y social a que su profesión lo obliga” (2).

También nos dice el código venezolano, en su síntesis fmal:

“La enunciación precedente no excluye la exis- tencia de otras normas de moral de obligatorio cumplimiento por los colegiados; el odontólogo es miembro de una profesión cuyo primer propó- sito es el servicio de la humanidad; y en conse- cuencia, en sus relaciones con los demás colegas, con sus organismos específicos profesionales y académicos, con sus pacientes y con la colectivi- dad en general, observará fielmente los principios deontológicos tradicionales que han sido univer- salmente aceptados” (3).

El código de Estados Unidos es más ex- plícito al afirmar que, cuando el dentista se encuentra enfrentado con situaciones en que entran en conflicto la lealtad debida al pú- blico con la debida a su propia familia y persona, la única solución posible es la altruista. La situación se expresa en los si- guientes términos:

“El dentista tiene el derecho de obtener para sí y para su familia los medios que le permitan ocupar el lugar que le corresponde en la colectivi- dad a que sirve, pero no tiene otra alternativa que poner en primer lugar el servicio al público, y no el propio beneficio” (1).

La solución idealista del conflicto egoísta- altruísta parece antinatural y difícil de poner en práctica. La observación de la naturaleza nos muestra que el principio hedonista o sea el procurar lo que causa satisfacción y evitar lo que causa incomodidad, desagrado o do- lor, tiene amplia aplicación en la esfera de la motivación individual. En muchas ocasiones en que están en juego los intereses de la colectividad, es lfcito esperar del dentista una cierta renuncia a la satisfacción perso- nal, pero no un sacrificio total. En otras palabras, siempre que se presente el con- flicto ético primario de las relaciones del dentista con la sociedad, se debe buscar una solución de transigencia mutua en que cada parte ceda un poco hasta llegar a un justo término medio, a una solución realista del conflicto.

V. DILEMAS DE LA PROFESION

Se tratará ahora de poner algunos ejem- plos de conflicto ético, en que chocan los intereses del odontólogo y los de la sociedad. 1”’ dilema : Detención del crecimiento profesio-

nal, o delegación más amplia

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veniente, porque desde el punto de vista “egoísta”, realza el prestigio de la profesión y el incentivo económico e intelectual de los que la ejercen, y desde el “altruista,” me- jora la calidad de los servicios.

Una consecuencia del crecimiento de la profesión es el aumento del costo de los servicios. Y así se llega eventualmente a una situación en que cualquier otro progreso profesjonal implica un aumento del precio de los servicios que los hace inaccesibles para los grandes grupos de población de menor capacidad adquisitiva.

La solución egoísta es el crecimiento ilimi- tado, y la retención por el odontólogo de todos los actos que ahora monopoliza. Se llegaría así a un punto en que el crecimiento profesional sería limitado automáticamente por la incapacidad de la sociedad de pagar el precio de los servicios.

La solución altruísta, esquematizada en la Fig. 2, es permitir el crecimiento ilimitado de la profesión, siempre que a cada aumento en el vértice se haga una delegación correspon- diente a la base, a fin de mantener la dura- ción de la formación profesional, y por consiguiente el costo de los servicios, a un

nivel compatible con el poder adquisitivo de la población.

En otras palabras, el dilema de la odon- tología de hoy es, o conservar el control absoluto que ahora tiene de la ejecución de ciertos actos puramente mecánicos, parando así su propio crecimiento, o delegar a perso- nal auxiliar ciertos actos que se encuentran en la base de la profesión, pudiendo de esta manera alcanzar nuevas alturas. Esta última alternativa exigirá, como dice Eshleman (4), que “el dentista renuncie a la libertad com- pleta, pero cara, de la práctica profesio- nal en forma aislada, por las ventajas demostradas de un trabajo en grupo, sopór- tado por un equipo de personal auxiliar eficiente y bien adiestrado”.

2” dilema: Organimción empZrica o cient@a del trabajo

Este dilema es de importancia capital para la eficiencia de los “servicios”, y es posible que su solución esté vinculada con la que se dé al dilema anterior. La preocupación del rendimiento es común a los dentistas de clííica particular y a los que administran servicios dentales públicos y sociales. En los tratados de ‘%conomía Dental” se hallan

FIG. 2.-Crecimiento profesional contínuo TJ delegación a personal auxiliar.

CRECIMIENTO NECESARIO RESULTADO EN UN MOMENTO DA00 FINAL No. DE

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los principios básicos que el dentista de clííica particular debe seguir para producir más en el mismo tiempo. Estos mismos principios tendrían aplicación en los servi- cios sociales, donde se considerarían como “racionalización del trabajo”, y tenderían al menor desperdicio posible de tiempo y movi- mientos, y, por consiguiente, a un mayor rendimiento de los servicios.

La sola diferencia entre los dos casos re- sidiría en quién se beneficia de la mayor productividad de los servicios. En el primer caso el beneficio profesional es del dentista que ejecuta el trabajo, y por tal razón racionaliza voluntariamente el trabajo en su clínica particular. En el segundo caso, la racionalización del trabajo la propone, en general, un dentista-jefe a un dentista- funcionario. El beneficio aparecerá como menos costo por unidad de trabajo, y recaerá en el “servicio” y no en el profesional que ejecute el trabajo, asumiendo que se trata de una remuneración fija en forma de salario- hora. En este caso, la aceptación por el profesional de normas de racionalización del trabajo que implican mayor productividad y mejor ritmo de trabajo, tendría una base altruísta.

En ciertos tipos de servicio dental la racionalización del trabajo implicaría la separación, para atención individual, de un pequeño numero de casos que se desvían de la norma, y el patrón riguroso de movi- mientos, instrumentos y técnicas aplicables a los casos comunes. En un servicio así, organizado científicamente, el profesional encargado de prestar atención a los casos diferentes de la norma, tendría un incentivo intelectual negado al encargado de los casos comunes. En resumen, en los servicios den- tales para una parte extensa de la población y organizados sobre bases científicas con miras a un mayor rendimiento habría que pedir al odont6logo remunerado de acuerdo con el salario-hora, no ~610 la actitud al- truísta (que también podríamos llamar con- ciencia sanitaria) de procurar producir más sin incentivo económico, sino también el

sacrificio del incentivo intelectual o científico, si al hacer una selección previa de los casos, le tocase a él encargarse de los casos comu- nes.

El dilema que se presenta a la profesión se puede formular ahora en los siguientes términos: jcómo conciliar los intereses de la profesión en un trabajo mentalmente estimu- lante y abarcando gran variedad de casos, con el interés social de aminorar el costo de cada unidad de trabajo organizado científica- mente mediante la división del trabajo y la agrupación de los casos en grupos homogé- neos a fin de estereotipar los movimientos y el período necesario para la ejecución de las técnicas? La solución de este problema constituye el gran empeño de la profesión en el siglo XX.

La preocupación de la profesión por la eficiencia se puede ilustrar por una reunión reciente sobre simplificación de los procedi- mientos odontológicos, organizada por dos facultades de odontología y un instituto de tecnología. A esa reunión acudieron 150 dentistas de 27 estados norteamericanos y consultores especializados procedentes de los campos de la arquitectura, la ingeniería, la fisiología, la psicología y la fabricación de artículos dentales. “El objeto principal de la reunión, se dijo ser el de beneficiar tanto al dentista como a sus clientes haciendo la odontología más eficiente. Todos los partici- pantes estuvieron de acuerdo en que el au- mento de la eficiencia permitirá al dentista servir a un mayor numero de personas y ele- var el período de productividad mediante la atenuación del esfuerzo físico y mental, al mismo tiempo que aminorando el numero de visitas e incrementando el comfort del pa- ciente” (5).

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gicas y fisiológicas del dentista. Tal vez no estuviese fuera de lugar un trozo de una obra clásica de Taylor (6), escrita al co- mienzo de este siglo: “Nadie pensaría en po- ner un caballo de raza a tirar de un carro, ni un percherón a hacer un trabajo propio de una pequeña mula. De la misma forma no se debiera permitir a un mecánico hacer un trabajo que podría hacer un operario espe- cialmente entrenado ; el autor se atreve a afirmar que, prácticamente, cualquier tra- bajo repetido muchas y muchas veces, sea cual fuere el grado de habilidad o destreza que requiera, y donde exista en suficiente cantidad para mant’ener ocupado un hombre durante una parte considerable del año, lo debiera hacer un operario entrenado, y no un mecánico. A un hombre con ~610 la in- teligencia de un operario medio, se le puede enseñar el trabajo más difícil y delicado haciendo que lo repita un número suficiente de veces; y así el calibre mental más bajo se vuelve más adecuado que el mecánico para resistir la monotonía de la repetición. Sería pues el deber de las empresas, tanto en su propio interés como en el de los empleados, procurar que se dé a cada trabajador, en la medida de lo posible, el tipo de trabajo más elevado para el cual esté capacitado de acuerdo con su cerebro o físico.”

3”’ dilema: Pago directo o pago por terceros En su origen la distribución y remunera- ción de los servicios profesionales se hacía casi exclusivamente por el sistema de clínica particular, basado en la libre elección del dentista por el paciente y en el pago directo de honorarios libremente establecidos; una ínfrma parte de los servicios eran gratuitos a título de caridad.

Como consecuencia de la evolución pro- fesional y social ya aludida, hoy en día hay un numero cada vez mayor de servicios dis- tribuidos con arreglo a sistemas de pago distintos del que caracteriza a la clínica par- ticular. En la América Latina los servicios de salud pública, los institutos de seguro social, las cooperativas, las industrias y las

fuerzas armadas, actúan como una tercera persona, entre pacientes y dentistas. La intromisión de terceros en un asunto bilateral por tradición, ha sido resistida por los den- tistas celosos de sus prerrogativas gremiales.

El interés de la profesión en conservar el sistema bilateral se funda en los mismos principios de libre empresa que caracterizan los sistemas económicos dominantes. La competencia que se establece entre los pro- fesionales, se considera beneficiosa para el progreso y ha estimulado el de la odonto- logía.

Visto a la luz del prisma social, el sistema bilateral ha sido objeto de críticas. El con- flicto entre los intereses de la profesión como medio de subsistencia y su finalidad social, no siempre es fácil de resolver. La solución altruísta no es realista. La idea de la con- servación de la demanda, de la selección de clientela para obtener mayor provecho por unidad de trabajo, es natural en la especie humana, que la denomina “ley del menor esfuerzo”. Esta ley no coincide con el in- terés social de eliminación de la demanda, de obtención del menor costo por unidad de trabajo, en virtud de un mayor rendimiento del profesional.

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El problema central de la distribución de los servicios lo plantearon los grupos de ni- vel económico más bajo, y en beneficio suyo se orientaron los sistemas de pago por ter- ceros. Mediante los beneficios colaterales de contratos colectivos de trabajo, dichos gru- pos han obtenido una coparticipación de las empresas o patrones y en ciertos países hasta del mismo Estado (seguro tripartito), en los gastos de preservación y de reparación de la salud.

La base económica de los sistemas de pago por terceros no puede ser, como equivocada- mente se ha intentado muchas veces, el aba- ratamiento de los servicios a costa de sala- rios bajos pagados a los profesionales y sí una redistribución de los costos entre varios grupos como principio de justicia social.

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secuencia de una mayor utilización de méto- dos preventivos y de la organiza+ón cientí- fica de trabajo, asociando la idea de la just,a remuneración con la de la justa jornada de trabajo.

Es obvio que sólo la propia profesión odontológica está en condiciones de estudiar los diferentes sistemas de pago por terceros y las ventajas y desventajas de cada uno a fin de optar, en cada caso, por lo más con- veniente.

El dilema de la profesión es, o bien man- tenerse alejada de los intereses de ciertos grupos sociales en cuanto al pago por ter- ceros, perdiendo la función directiva que le corresponde en este asunto y dejando que grupos no profesionales los organicen, c aceptando tales sistemas de pago como forma de prestación de servicios a ciertos grupos una vez organizados sobre una base actua- rial sólida y en forma compatible con los justos intereses de la profesión.

La prueba a que tiene que hacer frente la profesión consiste en resolver el dilema de modo que en cada colectividad haya la justa proporción entre los sistemas de pago directo y los de pago por terceros para hacer la me- jor distribución posible de los recursos pro- fesionales entre los diversos grupos sociales.

VI. ACCION CONJUNTA PARA LA SOLUCION DE LOS CONFLICTOS Y DILEMAS

Parece ahora claro que, a consecuencia del ritmo acelerado de la evolución profesional y social en los últimos años, se produjo un desajuste de la estructura de las instituciones odontológicas que se exterioriza en forma de conflictos entre las mismas. A la odontología se le presentan varias encrucijadas de inte- reses profesionales y sociales. Las bases so- bre las cuales se edificó esta profesión, están cediendo al peso del crecimiento profesional y de la evolución social.

Las asociaciones, facultades y servicios constituyen el trípode de las responsabili- dades máximas de la reorientación de la profesión hacia las necesidades del present,e.

En busca de un justo equilibrio entre los intereses generales, personales, egoístas, y los intereses altruístas, sociales, de cada miembro de la profesión, debe desempeñar un papel saliente la opinión ilustrada, repre- sentada por sus “élites”.

Necesitamos facultades y escuelas atentas a las necesidades inmediatas del medio social y afanosas de formar al dentista que este medio necesita. El futuro dentista se debe seleccionar, no ~610 en función de su capaci- dad intelectual, sino también de su destreza manual, tan importante para un profesional completo. La facultad procurará formar el número de dentistas necesarios, teniendo en cuenta, no sólo las necesidades de los privile- giados, sino también las de los que no lo son. Pensando en éstos, concentrará sus esfuerzos en los métodos de trabajo que aumentan el rendimiento de éste y por consiguiente permiten reducir la remuneración de cada unidad de trabajo. En lo que se refiere a la enseñanza de especialización, esenciales al crecimiento profesional, la facultad trat,ará de satisfacer las necesidades y deseos de la profesión. En la facultad recibirá el futuro dentista la orientación social necesaria para su trabajo, como profesional y ciudadano, y se despert’ará SU conciencia preventiva y

sanitaria.

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hacia el problema de la caries dental por la SUMARIO

acción sistemática de los odontólogos. Para

esta coordinación de esfuerzos, los servicios En este trabajo se propone el autor poner dentales necesitan de comisiones asesoras de relieve la necesidad de que el dentista compuestas de profesores y elementos diri- posea una conciencia preventiva y sanitaria. gentes de la profesión. De hecho, al asumir el monopolio de la prác-

A su vez, las asociaciones y sindicatos tra- tica profesional, el odontólogo contrae la tarán de organizar grupos de estudios y obligación de prestar servicios de toda garan- comisiones activas de salud pública y odonto- tía y en forma amplia a los diversos sectores logía social. Como trabajo inmediato, se socio-económicos de la colectividad. Esta constituirán comisiones mixtas de elementos prestación de servicios exige que se actúe de las distintas instituciones para hacer con actitud preventiva. Su extensión a los estudios integrales de la profesión. El estudio diversos sectores de la sociedad exige que se de la odontología que se está realizando actrîe con conciencia sanitaria. Luego, para actualmente en Estados Unidos, abarcando que la profesión pueda obrar de acuerdo con todos los aspectos profesionales, representa el compromiso social asumido, debe estar un modelo de acción que debiera ser imitado imbuida de una conciencia preventiva y

en otros países. sanitaria 8 la vez.

Los dilemas relacionados con el creci- En algunos países las instituciones pro- miento profesional, con la organización fesionales básicas no vienen actuando en científica del trabajo y los sistemas de pago, forma integrada. Pareciera que hay un desa- constituyen una prueba a que la profesión juste entre las instituciones ocasionado por tiene que hacer frente. Para su estudio y un progreso rápido en el terreno técnico- solución, los líderes profesionales tendrán científico, acompañado de un progreso muy que utilizar muchos y amplios conocimien- lento en la estructura socio-económica de la tos técnico-científicos y socio-filosóficos. Ha- profesión

brá que analizar con sentido crítico todos los La raíz de muchos conflictos inter-insti- métodos y esquemas tradicionales. Habrá tucionales se encuentra en un conflicto ético que aprender a trabajar en equipo, libres de al cual es preciso hallar solución realista re- los prejuicios existentes entre las institu- presentativa de un término medio justo entre ciones profesionales, usando las técnicas mo- los intereses del dentista y de la sociedad. dernas de la dinámica de grupo. Del trabajo A título de ilustración se presentan tres inmediato de estudio de los problemas más casos de conflictos bajo la forma de dilemas urgentes, se pasará al estudio de las solu- de la profesión. El primero de ellos se rela- ciones a largo plazo, principalmente las rela- ciona con el crecimiento profesional, el se- cionadas con la formación del dentista de gundo con la organización científica del

mañana. trabajo y el tercero con los sistemas de pago.

Con la integración de los esfuerzos de las El autor aboga por una acción integrada instituciones profesionales básicas, faculta- de la profesión para la solución de los con- des, servicios y asociaciones, y una profesión flictos y dilemas. Las asociaciones, faculta- coherente y orientada hacia las necesidades des y servicios, que constituyen el trípode sociales, impregnada de espíritu innovador, de las responsabilidades de adaptación de la actitud preventiva y sanitaria, podrá la profesión a un medio social en cambio cons- odontología latinoamericana iniciar una tante, deben buscar el justo equilibrio entre nueva era que podrá, inclusive, servir de los intereses personales, y los intereses ejemplo a otras profesiones con problemas altruístas y sociales de cada miembro de la

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Abril 19601 CONCIEKCIA SANITARIA Y PREVENTIVA EN EL PROFESIONAL 315

REFERENCIAS (1) American Dental Association: Principies of

Ethz’cs. Revisado, nbre. 1950.

(2) Colegio Estomatológico de Guatemala: Ley de colegiación oficial obligatoria. Guat,emala, C. A., 1955, 41 págs.

(3) Colegio de odontólogos de Venezuela: Códz’go de ética profesional, Caracas, 1955, pags. 6-7. (4) Eshleman, J. H.: “Organized dentistry and the provision of care to specialized groups.” Trabajo presentado en la Conferencia de

Directores de Servicios Dentarios Estadua- les. y Territoriales en junio de 1957, Wash- ington, D. C.

(5) Ameritan Dental Association: Simplification of dental procedures-Studies by dentists of 27 States, Dent. Eealth Highlights, 15: 23- 26, (jul. 10) 1959.

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FIG.  l.-Areas  de  responsabilidad  de  instituciones  profesionales  y  posibles  zonas  de  conjliclo
FIG. l.-Areas de responsabilidad de instituciones profesionales y posibles zonas de conjliclo p.3
FIG.  2.-Crecimiento  profesional  contínuo  TJ delegación  a  personal auxiliar.
FIG. 2.-Crecimiento profesional contínuo TJ delegación a personal auxiliar. p.8

References