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La cisticercosis como problema de salubridad publica en Mexico

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LA CISTICERCOSIS COMO PROBLEMA DE SALUBRIDAD PUBLICA EN MEXICO*

I’OR MANUET, CHAVARRIA CH., i%fÉD. VET. Dimcei6n de Investigaciones Pecuarias, Palo Alto, México

La vida rural en Mkxico presenta numerosos y graves problemas. Al referirnos a ellos en distintas ocasiones y desde hace ya largos años decíamos: “son problemas de urgente e inmediata resolucibn” Desgra- ciadamente el tiempo ha pasado y nada se ha hecho por resolverlos.

Algunos problemas del campo afectan solamente a sus habitantres, pues habitualmente la falta de higiene trasciende únicamente a la mor- bilidad y mortalidad de los campesinos; otros problemas, como el que ahora nos ocupa, tienen repercusión en la vida de los habitantes de las ciudades y afectan por lo tanto a los habitantes de. todo el pafs. La razún es bien clara; la vida citadina en lo que se refiere a los alimentos es parasitaria del campo. La razón es tan clara, t’an precisa y tan elocuente que si queremos salubridad en las ciudades, debemos empezar por lograrla en el campo.

Esta contribución reitera en parte lo que hemos dicho y escrito en ocasiones anteriores sobre el mismo tema, y ello se explica fácilmente porque pasan ya unos 18 meses de la fecha en que tomamos la decisión de planear la campaña contra la cisticercosis y de pugnar en cuanto sector sea posible para encontrar apoyo y lograr que se lleve a la práctica.

La realización de la campaña contra la cisticercosis presenta grandes posibilidades. La consideramos factible porque a diferencia de ot,ras campañas que requieren cantidades fantásticas de dinero, esta campaña es eminentemente educativa; la propaganda escrita, la simple radio-difu- sión, la exhibición de pequeños museos, cuadros murales, películas, etc., pueden ser factores suficientes para lograr nuestro objetivo.

Tenemos enorme interés en llevar adelante esta campaña por la gran trascendencia y honda repercusiún que tiene directa e indirectamente en la disminución o desaparicihn completa de muchas otras enfermedades parasitarias o bacterianas. Por el carácter mismo de las medidas sani- tarias que hoy recomendamos para evitar la cisticercosis, citaremos algunas como ejemplo: (1) lavarse las manos antes de tomar alimentos; (2) usar excusados ron instalaciones modernas o cuando menos usar letrinas; (3) tomar los alimentos bien cocidos y (4), desechar las legum- bres que procedan de lugares que se puedan considerar como sospechosos de alguna contaminacik.

En este trabajo vamos a señalar algunos factores que determinan las condiciones favorables para la existencia de la cist,icercosis en el país;

* Trabajo presentado en la Décima Reunión Anual de la Asociación Fronteriza Mexicana-Estadounidensc^ de SaIubrided, MontcrreJr, México, marzo 2427, 1952.

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Noviembre 19521 CISTICERCOSIS 395

después mostraremos algunos datos estadísticos acerca de su incidencia y finalmente las conclusiones. Creemos que en esta forma se tendrá una idea clara del problema.

FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA EXISTENCIA DE LA CI-STICERCOSIS

Condiciones higiénicas.-Llama la atención que las ciudades grandes del país, decepcionan por sus condiciones higiénicas no obstante la importancia numérica de sus habitantes y la cultura de gran parte de ellos. Incluímos a la Ciudad de México, que a pesar de ser la sede de una gran cultura indiscutible, está como las otras ciudades en condiciones de los tiempos que ignoraron los trabajos de Pasteur. Es posibIe que el manejo de los alimentos con las manos sucias sea factor importante, tal vez el responsable de la diseminación de los huevos de Taenia solium (en el caso de la cisticercosis humana); baste recordar que Mazzotti los ha encontrado en la espalda y en el cuello de portadores de solitaria, con mayor razón debe haberlos en las manos.

Cría de cerdos.-La cría del cerdo en nuestro país se realiza todavía en forma primitiva; los cerdos vagan libremente en los corrales y por las calles buscando alimentos en los basureros, comiendo con fruición deyecciones humanas. En algunos lugares del pafs abundan los excusados que consisten simplemente en una pequeña caseta con un asiento interior formado por una tabla con el consabido agujero; debajo del asiento está suprimida la caseta por la que los cerdos tienen fácil acceso.

Hay otro inconveniente que deriva de este sistema de cría. Los cerdos están constantemente en el patio de la casa, penetran a las habitaciones y por si esto no fuera suficiente, con gran frecuencia son guardados durante la noche en la misma habitación en que duerme la familia. Es in- discutible que esta promiscuidad nocturna favorece la diseminación de otras enfermedades parasitarias y bacterianas; además, empeora las condiciones higiénicas en que vive esa gente.

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396 BOLETIN DE LA OFICINA SANITARIA PANAMERICANA

mente existen contaminando el suelo, son llevados directamente en esta forma al agua de bebida.

Costumbres en la alimentación.-La cocina mexicana, de gusto ex- quisito y present,ación admirable en sus variadísimas preparaciones, tiene lamentablemente sus larras, porque son medios estupendos para la trans- misión de enfermedades, en part,icular huevecillos y larvas de la Taenia solium; creemos que este punto y el anterior tienen valor determinante en la transmisión de los huevecillos y que seguramente explican la alta incidencia de la risticercosis en el hombre. A esto agregaremos que la manufactura de estos productos no siempre se lleva a cabo con materiales adecuados (normalment’e de segunda clase) y su elaboración, manejo y conservación no se realizan dentro de las normas de la higiene. Por otra parte la mala costumbre muy difundida de comer ciertas carnes medio crudas o mal cocidas, complica la situación, pues al mismo tiempo que se permite el paso de cisticercos vivos, se permite el paso de otros parásitos y bacterias, que actuando simultáneamente sobre el huésped debilitan la resistencia y lo intoxican favoreciendo el desarrollo de los parásitos.

Inspección de carnes.-Apenas se realiza en nuestras poblaciones más grandes, con frecuencia por personas completamente impreparadas, y en ocasiones por profesionistas que nada entienden del asunto. En la mejor de esas ocasiones el inspector es un médico cirujano que se presta gratuitamente o con sueldo para estas actividades, pero que en ambos casos no asiste al rastro y si acaso le llevan a su consultorio las piezas anatómicas de los casos “dudosos” que no puede resolver el empírico. En el medio rural es frecuente que confundan la inspecci6n sanitaria con la inspeccir>n fiscal y que los rastros sean simples centros de control de impuestos.

La inspección de carnes es un servicio insuficiente en la Ciudad de México, donde la matanza “en blanco” es muy común no tanto por re- huir la inspección sanitaria cuando el ganado es del tipo común y co- rriente de sacrificio, sino más bien por escapar al control oficial de la carne en lo que se refiere a su distribución y venta.

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Noviembre 19521 CISTICERCOSIS 397

particular los establecidos en pequeños poblados o parajes alejados de poblaciones importantes y que se surt’en de carne matando sus animales en el mismo lugar sin el debido control sanitario.

Desde hace unos cuantos meses inspeccionamos la carne de cerdo que se vende en algunos lugares cercanos a la ciudad de México y encontra- mos cist,icercos en uno de cada tres o cuatro cerdos. Si hubiese inspección federal a lo largo de las carreteras sería muy fácil que desapareciera la cisticercosis de ese comercio; se autorizaría solamente a quien vendiera carne limpia y a la tercera infracción se clausuraría el establecimiento.

Es también importante exigir que en los establecimientos donde se atiende a turistas haya servicio sanitario completo y que se conserve en buenas condiciones de uso para evitar que los turistas contaminen esas poblaciones o el campo a lo largo de las carreteras; esto último contribuye a la infección de bovinos con huevos de T. saginata.

FRECUENCIA DE LA CISTICERCOSIS EN EL CERDO

La obtención de datos estadísticos para este trabajo ha sido muy pobre; lo publicado es relativamente fácil pero los demás es punto menos que imposible por razones que desconocemos. No dudamos que cuando se pretende encauzar una campaña es indispensable la estadística. Por esta razón creemos que es indispensable que en un próximo trabajo se presenten los datos ya elaborados, cuando menos de los últimos 10 años. Los datos obtenidos son inferiores a la realidad por cuatro razones, aun cuando no siempre coinciden simultáneamente: (a) Al comprar los cerdos, los introductores rechazan los que encuentran cisticercosos. (b) Los introductores o los matanceros con frecuencia separan los cerdos cisticercosos cuando se dan cuenta que están parasitados y los sacrifican en sus casas o lugares donde no hay inspección veterinaria. (c) La inspec- ción veterinaria habitual deja escapar los casos de poco parasitismo porque los parásitos no siempre quedan expuestos en los cortes reglamen- tarios. (d) Los casos en que por soborno se “dejan pasar” los cerdos cisticercosos.

Seguramente la razón de más valor es la primera, porque según se verá más adelante, Castro señala que la inspección en pie determina el 50% del parasitismo que revela la inspección en canal. La tercera razón es elocuente si consideramos que rara vez se determina el Cysticercus bovis

en el ganado vacuno precisamente porque cuando existe es en número reducido (10 a 15 cisticercos); en cambio, cuando se tiene el deseo de encontrarlo resultan cistirercosos más del 2% de los bovinos; hemos en- contrado lotes con 8%.

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398 BOLETIN DE LA OFICINA SANITARIA PANAMERICANA

Según la intensidad del parasitismo se clasifica la carne en tres grados: Primero, carne “limpia” cuando el número de risticercoe es reducido; segundo, carne de frit,ura cuando los parásitos soll abundantes y se considera que con facilidad escaparían a la “limpia”. Esta carne se hierve en el mismo rastro; tercero, carne de “paila” o para incineración cuando los parásitos son tan abundantes que dan mal aspecto a la carne y que aun muertos causarían trastornos intestinales.

La práctica de la limpia tiende a desaparerer lo mismo que la “fritura” y empieza la costumbre de enviarlaa congelaci6na - 10” C o más todavía; esta práctica es buena pues el rist’icerco muere en cuanto se rongcla el líquido de su vesícula; desgraciadamente todavía no hay servicio de congelación en todos los rastros.

El destino de la carne parasitada es importante en la campaña de la :isticercosis y merece un capítulo aparte; un estudio cuidadoso ayudaría a la campaña y también mostraría y amortiguaría las pérdidas actuales. Algunos inspectores tenían la mala costumbre de permitir la salida de los cerdos que encontraban con uno o dos cisticercos, pero al hacerles nosotros la observación comparando el hecho ron C. bovis parece que han cambiado de criterio.

Hidalgo (1929) cita en dos ocasiones al Médico Veterinario Antonio Benítez, quien asegura que los cerdos procedentes de Misantla, Ver., inspeccionados en el Rastro General nunca tuvieron cisticercos y que en 18 años de inspector sanitario en Monterrey tampoco encontr6 cisticercos en los cerdos importados de los Estados Unidos; en la misma publicación encontramos dos lotes de cerdos sin cisticercos, uno criado en las cer- canías de la ciudad de México y el ot’ro en la ciudad de Puebla. En los tiempos actuales esto no llama la atención, pues sabemos que hay granjas de cerdos con sistemas modernos de explotación.

Hidalgo supone que en Tabasco , Chiapas y Campeche no hay cisticer- cosis porcina porque abundan los pastos y tubérculos y además hay gran cantidad de desperdicio de plátano que se aprovecha en los cerdos. Dice tambi’k que en 19251928, a propósito de una brote de aftosa que hubo en esos lugares, examinaban cuidadosamente los cerdos que se exporta- ban a los Estados Unidos y con sorpresa nunca encontraron cisticercosis. Nosotros la hemos encontrado cuantas veces la hemos buscado tan fre- cuente como en otros estados del país. En esa región llaman al cisticerco “sapillo”. Es conveniente mencionar que en una zona de Chiapas es ex- traordinariamente frecuente un padecimiento parecido a la epilepsia y que dadas las condiciones higiénicas de sus habitantes, bien podría tra- tarse de cisticercosis.

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Noviembre 195.21 CISTICERCOSIS 399

CUADRO l.-Procedencia de los cerdos sacrificados en el Distrito Federal de México: 1926 a 1929*

Estado Población

México

Total

Puebla

Total

Querétaro

Guerrero

Total

Michoacán

Total 22,845 2,348 10.0

Guanajuato San Feo. del Rincón 66 14 21.2

Moroleón 412 50 12.1

Villaseñor 367 26 7.0

Cortazar 2,354 164 6.9

Total

Oaxaca

22,109 2,123 9.6

Oaxaca 372 41 11.0

Tehuantepec 87 1 1.1

Total 459 42 9.6

Sinaloa Verdura 88 14

Huamúchil 462 47

Cualiacán 494 33

Varios lugares 1,262 103

21.8 ll.3

7.1 9.7

9.2

Total 2,301 212

-

Zumpango 66 12 18.1

Flor de María 213 32 15.0

Toluca 733 77 10.5

Tejupilco 63 5 7.9

Tecamachalco 41 7 20.5

Varios lugares 450 48 11.9

Puebla 37 0 0

Quéretaro 1,081 112 10.3

Teloloapan 4,891 654 13.3

Tlacotepec 2,780 285 10.2

Cutzamala 1,660 40 2.4

Santa Ana Amaya 452 79 17.4

Sahuayo 192 25 13.0

Zamora 1,073 116 10.8

Zit&cuaro 212 19 8.9

Chavinda 1,668 152 8.5

Andocutin 113 5 4.4

Cerdos

inspecionados Cisticercosos %

1,075 126 11.7

528 55 10.4

9,331 979 10.0

(7)

400 BOLETIK DE LA OFICINA SANITARIA PANAMERICANA

CUADRO No. 1-Cont.

Estado Población

Zacatecas

Jalisco Zacatecas Cedro 240 80

Jalostotitlán 338

San Juan de los Lagos 290

La Barca 5,545

Cocula 213

San Julián 66

Total 31,867

Nayarit Nayarit

Acaponeta

Total

Tlaxcala

Total 104

San Luis Potosí Rio Verde 127

Morelos Varios lugares 209

Colima Colima 5,406

Veracruz Orizaba 205

Hidalgo Varios lugares 35

Sonora Navojoa 112

Distrito Federal Ciudad de México 8

Cerdos inspecionados

l 772

/ l-

Huamantla 80 8 11.1

Tlaxcala 24 1 4.3

131 _____-

903

Cisticercosos %

22 19 58 47 404 14 3

-___

2,878

9.1 23.7 17.1 16.2 7.2 6.5 4.5 ____

9.0

-

71

7 10.1 5.4

78 8.6

____

9 8.6

10 16 400 13 2 4

0 ~~- __-

7.8 7.7 7.4 6.3 5.7 3.5 0

de México y ciudad de Puebla) ; la falta de precisión en el origen de los .cerdos impidi6 hacer un mapa que mostrara la distribución geográfica

con sus percent’ajes correspondient’es. Con los mismos datos se presenta un cuadro del sacrificio por años y total en los distintos rastros del Distrito Federal y sus porcentajes (Cuadro 2). Se ve que la incidencia varía de un rastro a otro desde 25.2% hasta 1.0%; el rastro de Ixtacalco tuvo la incidencia mínima durante tres años consecutivos; los tres rastros que sacrificaron más de 100,000 cerdos tienen alto powent,aje en cinco años: 15.4, 13.4 y 13. La incidencia media que señala en cinco años en 736,937 cerdos inspewionados es 12.58%; nosotros no señalamos la incidencia por años debido a que seguramente por erratas de imprenta no encontramos la exactitud matemática y no sabemos donde están los errores.

Iramátegui (1939) consigna datos de 128,025 cerdos inspeccionados

en el Rastro de Tacuha, después de haber sido inspeccionados en pie en

(8)

San Angel Atscapozalco Mixcoac Tacuba Zoquipu. Tacubaya Coyoac&n Guadalupe Hidalgo Ixkxpalapa General Anaya Tldpam Xochimilco IXtaCalCo San L&zar0 Rastro General Tláhuac Magdalena Cuajimalpa

¡Voviembre 1952] CISTICERCOSIS 401

cerdos cisticercosos (721) pasaron a limpia, es decir, salieron al consumo sin esterilización. Decomisó el 100% de las vísceras, en particular cora- zones (Cuadro 3). Iramátegui enviaba a esterilización los cerdos que presentaban al examen de 3 a 5 cisticercos; con 8 cisticercos se retiraban del consumo.

CUADRO 2-Frecuencia de la cisticercosis presentada por rastros* 1924 1925 1926 1927 1923 Total No. j % No. 1 % No. % No. % No 1 % No. %

__--___-~ -

I

183 25.2 56’23 2 117 5.9 536 15.2 010~19.8 1,502 17.9 670 18.2 908 7.4

241 18.2 486 5.6

765 6.9 1,048 8.2 7421 8.4 4,133’ 9.4 328 10.3 1,361 10.0 1,279 11 5 3,695’lO.S 3.77710.6 8,400 9.7 4,887 8.4 9,82810.5 8,477 76 34,969 9.4 15,185 9.6 61,187 14.0 152,921 15.1 41,177 16.2 220,470 13.4 3,032 4.9 8,361 4.8 1,776 9.321,276 13.8 18,025 9.3 77,623 9.6 7,527 4.7 9,172 3.8 682 7.9 925 7 4 1,028 8.4 19,335 5.7 736 3.1 2,451 3.8 2,511 4.9 2,306 7.9 2,343 8.7 10,347 6.0 142 2.8 196 7.1 483 9.3 a 827 8.3 873 9.5 2,521 8.5 4,000 2.3 7,102 16.9 714 7.8 500 12 6 599 8 8 12,915 12.0 247 2.0 455 8 5 377 7.7 279 9.7 381 8.1 1,739 7.4 383 1.3 973 5.2 1,308 4.9 1,444 7.4 1,615 7.3 5,723 6.0 634 1 0 929 3 4 1,961 4.6 2,357 7.9 1,730 10.0 7,611 6.5 56.907 13.3 65,213 13.4 71,149 12.5 193.269,13.0

4,867 5.1 2,766 5.327.17612.317,77817.0138.97915.4

36 8.3 394 8.41 8;; 7:;’ l,;W& _ 1 ) 1 / 1 / 1 ) 2211 9.61 2211 9.6 Total de cerdos inspeccionados 736,937

Cerdos cisticereosos 92,774 Porcentaje tota1 12.58 * Elaboración de datos consignados por Hidalgo (1929).

CUADRO 3.-Destino de la carne de los cerdos cisticercosos encontrados en el Rasl~o de Tacuba, D. F., del 1’ de diciembre de 1936 al SI de mayo de 19S9*

Destino Cantidad Porcentaje total sacrifi- del ’ Porcentaje los cerdos en cado (5,558) cisticercosos

Al consumo (limpia) 721 0.56 12.92

Esterilización (fritura) 4,531 3.54 81.52

Decomiso (paila) 306 0.24 5.56

Totales... ____.... ______ 5,558 4.34 100.00

I

Vísceras decomisadas (corazones) 5,558 4.34 100%

* Elaboración de los datos consignados por Iramátegui : cerdos inspeccionados, 128,025; cisticercosos, 5,558 (4.34yo).

(9)

402 BOLETIN DE LA OFICINA SANITARIA PANAMERICANA

porcina y de allí que la solitaria en el hombre se enruentre en proporciones muy alarmantes”. A esto solamente haré un comentario: quien lo dice es uno de los maestros que más estimamos y ha recorrido todo el país du- rante 25 años en su calidad de Director de Ganadería o Director del Instituto de Investigaciones Pecuarias.

CUADRO 4.-Frecuencia de cisticercosis en el Rastro de Tlalnepantla* Cerdos

inspeccio- nados

103 4

106 3

150 7

200 6

128 7

76 4

174 5

106 7

46 5

78 7

165 10

93 2

120 8

214 9

116 6

194 16

96 2

69 1

203 18

207 11

192 8

166 7

3,000

-

-

19

I 15

:isticercosos 7” diario Fritura Paila

9 9 14 16 13 5 15 ‘8 10 11 22 7 14 23 21 23 7 2 26 20 8.7 8.5 9.3 8.0 10.1 6.6 8.6 7.5 21.7 14.1 13.3 7.5 11.7 10.7 18.1 11.7 7.3 2.9 1.3 9.6 9.9 9.0

6 3

7 2

ll 3

14 2

8 5

2 3

14 1

6 2

8 2

10 1

19 3

6 1

12 2

22 1

16 5

20 3

6 1

1 1

24 2

16 4

16 3

13 2

__- -__-

251 52

(8.38%) (1.8%)

154 303

(5.13%) (10.1%:

-

!

Vísceras

3 2 5 9 7 3 5 2 5 6 13 1 5 8 7 12 11 1 9 7 9 5 -~- 122 (4%) * Castro, 11 de abril B 8 de mayo de 1950.

(10)

Noviembre 19Z?] CISTICERCOSIS 403 De la Secretaría de Salubridad y Asistencia Pública recibimos la si- guiente información: 1951, 250,243 suinos, 20,949 cisticercosos, 8.37%. CUADRO 5.-Cisticemsis entre los cerdos inspeccionados en la Empacadora de

Santa Clara, lPIéxic0: agosto de 1951-al ll de marzo de i96+ MI% inspeccio- EOS Cerdos Cisticer-

nados % ia. 2a. Frit.

Agosto. . . . 5,755* 232* 4.0 157* 44* 31*

Septiembre 4,948 222 4.5 159 32 25

Octubre. 4,367 244 5.6 157 41 39

Noviembre _. _. 5,376 242 4.5 162 48 29

Diciembre. . 5,024 168 3.3 114 40 11

______ ______

Totales. 25,470 1,108 4.4 729 205 135

_________~~~

1,108 100 67.5 18.5 12.2

Enero.. . . 5,936* 176* 3.0 146* 21* 0*

Febrero . . . 4,522 106 2.3 81 21 0

Marzo. . . . . . 1,878 45 2.4 31 31 0

_____________ ______

12,336 327 2.6 258 48 0

______~___

12,336 327 100 78.9 14.7 0

* Datos proporcionados por Almaraz y Bachtold.

__ __

_* __ -

Rend.

0

6 7 3 3

19

1.7

9* 4 8

21

6.4

Almaraz y Bachtold (1952) nos entregaron información inédita de la inspección realizada en porcinos en la Empacadora de Santa Clara del mes de agosto de 1951 al ll de marzo de 1952. En los últimos 5 meses del año pasado encontraron un porcentaje total de 4.4 y en los tres meses del actual 2.6%. Explican este bajo porcentaje porque los cerdos ya fueron inspeccionados en pie antes de embarcar. Sus datos figuran en el Cuadro 5.

CONCLUSIONES

El problema de la cisticercosis tiene las características siguientes: (1) La cisticercosis tiene alta incidencia en México, y en general oscila del 8 al 12%; la incidencia regional varía muchísimo del 1 al 80%. T\To la presentamos por falta de información complementaria; es indispensa- ble conocerla por la correlación que existe con la teniasis y con la cisti- cercosis humana.

(2) Consideramos que es indispensable hacer efectivos los reglamentos sanitarios que exigen medidas esenciales de higiene en los comerciantes que manejan carnes y productos derivados en la forma que fuere.

(3) Las autoridades relacionadas con ganadería deben enseñar activa- mente la explotación moderna del cerdo.

(4) Hay que gestionar ante las autoridades estatales, municipales o federales de sanidad, la promoción y vigilancia de reglamentos para

(11)

404 BOLETIN DE LA OFICINA SANITARIA PANAMERICANA

lograr que los cerdos se críen confinados y nunca libres en los patios y menos en la vía pública.

(5) Conviene generalizar a todo el país el reglamento de construcción de casas que permite su construcción solamente cuando tienen cuarto de baño o letrinas según el tipo económico de casa; dar facilidades o ges- tionar la exención de impuesto predial a quienes construyan baños

(cuarto de baño) en su casa.

(6) Hay que hacer propaganda al servicio moderno de control de aguas negras o cuando menos al uso de fosas sépticas o letrinas eficientes y económicas.

(7) Conviene educar a la población para que consuma la carne bien cocida.

(8) Es preciso estudiar las posibilidades de generalizar la inspección sanitaria veterinaria de carnes a todo el país por personal veterinario, o en todo caso por ayudantes vigilados por un responsable médico veteri- nario.

(9) Hay que gest’ionar que los inspectores actuales que tengan un antecedente bochornoso sean retirados del servicio de inspeccion sani- taria, o que se haga su consignarion a las autoridades correspondientes.

(10) Conviene gest,ionar un servicio de inspección sanitaria veterinaria a lo largo de las carreteras para proteger el turismo nacional y el extran- jero.

(11) Es preciso gestionar que solamente se autorice el comercio de alimentos a lo largo de carreteras cuando el establecimiento tenga servi- cios sanitarios bien instalados y en buenas condiciones de uso.

BIBLIOGRAFIA

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Trop.,V-(4):283,1944.

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CUADRO  l.-Procedencia  de  los  cerdos  sacrificados  en  el  Distrito  Federal  de  México:  1926  a  1929*  Estado  Población  México  Total  Puebla  Total  Querétaro  Guerrero  Total  Michoacán  Total  22,845  2,348  10.0
CUADRO  No.  1-Cont.
CUADRO  3.-Destino  de  la  carne  de  los  cerdos  cisticercosos  encontrados  en  el  Rasl~o  de  Tacuba,  D
CUADRO  4.-Frecuencia  de  cisticercosis  en el  Rastro  de  Tlalnepantla*
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