1. INTRODUCCIÓN
1.3 BREVES (LINEA)MIENTOS METODOLÓGICOS
1.3.2 Análisis como parte del proceso de acompañar
Generalmente, en las investigaciones cualitativas, se tiene una idea de procesualidad en la que una etapa procede a la siguiente, una atrás de la otra, en una cierta linealidad secuencial. Dentro de esta lógica, el análisis de los datos se inicia una vez concluida la producción de ellos, sin embargo, en nuestra cartografía, esto se fue desarrollando de manera conjunta, es decir, el análisis de los datos se hizo en sincronía con su producción. La producción de los datos ocurrió desde la etapa inicial del trabajo de campo (KASTRUP, 2007), y desde ese momento fue fundamental ir analizando los mismos, por lo que nuestra bitácora jugó un papel importante en este aspecto. La cartografía es acompañar procesos, en nuestro caso sobre los procesos (per)formativos y las TD de los profesores, los cuales a medida que fueron narrando sus experiencias fuimos descubriendo las pistas, que fueron la brújula que orientó el caminar en el campo, como los mismos resultados de la investigación.
“La actitud de análisis acompaña todo el proceso, permitiendo que esa comprensión inicial
pase por transformaciones” (BARROS, L. M. R. de;; BARROS, 2013, p. 378, traducción nuestra).
En las investigaciones cartográficas, más que un método de análisis fijo, mediante la implementación de un padrón secuencial de pasos, se requiere de una actitud analítica (BARROS, L. M. R. de;; BARROS, 2013, p. 377, traducción nuestra). Con esta actitud analítica, que estuvo presente desde el inicio de la producción de los datos en el campo, cuestioné todo lo que formaba parte de nuestro objeto de investigación, incluyendo el mismo proceso de investigación que se estaba trazando en cada instante.
Para comprender cómo se realizó el análisis es fundamental comprender qué tipo de datos fueron producidos en el trabajo de campo. Los datos que fueron trabajados emanaron de las narraciones, creaciones e interacciones que se realizaron en el curso, en diferentes plataformas, dando como resultado un total de 397 páginas de transcripción, además de las narraciones de experiencias grabadas en diferentes videos, sumando un total de 4 horas con 25 minutos de los guancascos realizados con los dos profesores seleccionados. Cuando hablamos de narrar, o de relatos, es importante tener en claro que estos no engloban en sí una acción, es decir, el relato no es la totalidad de la acción, esto porque el texto en sí, el lenguaje en sí es acción, pero esta acción no encierra en sí la acción que narra, la performatividad del recuerdo (DELORY-MOMBERGER, 2012).
La complejidad de trabajar datos que emanan de relatos requirió prestar atención al lenguaje, a la manera en la cual es articulado y expresado el discurso de los docentes. La narración engloba la singularidad del sujeto que la cuenta, porque expresa la historia de vida, la cual es singular, cargando la subjetividad del ser, y para poder abordarlas científicamente se determinó que cada elemento metodológico, incluido el análisis, debía responder a las peculiaridades de nuestro objeto, por lo que es pertinente reterritorializar algunos métodos para poder dar cuenta de esta exigencia.
Presa entre la singularidad, de cierta forma defectuoso de su objeto, y la necesidad de una formalización científica, la investigación biográfica debe elaborar instrumentos y métodos que le permitan no solamente conciliar esas dos exigencias, como también responder escatológicamente a la cuestión que ella coloca teóricamente, el saber, el de la fabricación "de el mundo interior del mundo exterior", de la metabolización y de la apropiación por el individuo de los ambientes de todo tipo que son los suyos. (DELORY-MOMBERGER, 2012, p. 530–531, traducción nuestra).
El narrar ya significa una experiencia que trata de hacer una performatividad de experiencias pasadas, y resultó difícil separar en que medida la experiencia del docente no se
vio influenciada por mi presencia, como además, mi propia experiencia como investigadora se vio influenciada por el participante. La injerencia de la doble participación nos llevó a modular una investigación dentro de una dimensión participativa, no solo en la producción de los datos, sino, “también el análisis debe caminar en la dirección de la participación”
(BARROS, L. M. R. de;; BARROS, 2013, p. 375, traducción nuestra). Para estos autores, el método que se implemente para el análisis de los datos procura dar visibilidad a todos los elementos condicionantes que emerjan de una realidad, en la cual la investigadora se encuentra enredada, lo que permitirá la heterogeneidad de la investigación.
Para poder analizar esas narraciones, se optó por implementar una reterritorialización del Análisis Textual Discusivo (ATD), de Roque Moraes y Maria do Carmo Galiazzi (2016), porque realizaron algunas adaptaciones ante las exigencias de nuestro objeto de estudio y opciones metodológicas. Parte de la naturaleza de la cartografía es justamente el readecuar, e incluso el crear sus propios instrumentos para poder abordar los objetos de estudio;
trabajamos con la singularidad, por lo tanto mis estrategias metodológicas no escaparon de ella.
El ATD consiste en tomar un corpus, desmontarlo mediante las categorías que vayan emergiendo de él, para luego establecer las relaciones entre las partes para finalmente crear un nuevo metatexto, con la finalidad de crear nuevas comprensiones sobre el fenómeno que se estudia. Para Galiazzi y Moares (2016), el ATD no busca comprobar hipótesis preestablecidas, sino que busca comprender el conocimiento preexistente del fenómeno estudiado, es decir,
“[…] es un proceso integrado de análisis y de síntesis que se propone al hacer una lectura rigurosa y profunda del conjunto de materiales textuales, con el objetivo de describirlos en el sentido de lograr una comprensión mas compleja de los fenómenos y de los discursos a partir de los cuales fueron producidos (MORAES; GALIAZZI, 2016, p. 136, traducción nuestra).
Generalmente, suele implementar el ATD a partir de textos, se trascriben cada una de las entrevistas realizadas, para constituir el corpus, en su formato de texto, sin embargo, no se restringe exclusivamente a eso. En nuestra investigación, muchos de los datos estuvieron expresados en manera de relatos, narraciones, pero, eso no significa que una imagen, un video, un audio, no pueda representar la posibilidad de producir datos, por lo tanto todos estos géneros textuales compusieron mi corpus de investigación.
El ATD presenta tres componentes de implementación: desmontaje de los textos, establecimiento de relaciones, captación de lo nuevo emergente; constituyendo un proceso auto-organizado de construcción de comprensiones (MORAES; GALIAZZI, 2016). Sin
embargo, este proceso no se pudo realizar una vez concluido el proceso de producción de datos, ese proceso necesitó caminar en conjunto con el análisis, influenciándose mutuamente en un correlación.
El desmontaje de los textos, o proceso de unitarización, prestando atención en los detalles, consiste en leer, una o varias veces, los textos e ir creando unidades de análisis operando mediante significados construidos del conjunto de textos (MORAES; GALIAZZI, 2016). En esta investigación el desmontaje de los datos se fue realizando a medida que se estaban construyendo los datos, manteniendo en todo momento una atención fluctuante, que nos permitió ir identificando elementos perturbadores, los que se convirtieron en categorías de análisis, o como yo pretendo denominarles, centros de análisis. Cada uno de esos centros de análisis se constituyeron por líneas que convergían en él, y que fueron experimentando alteraciones a medida que se fue avanzando en el campo.
En esta parte se observó el objeto de investigación por tres de las ventanas propuestas por Pierre Vermersch (2002): ventana micro, ventana página, ventana sala. Esta primera ventana permitió realizar una focalización, en elementos específicos, para concentrarse exclusivamente en ellos, pero de manera individual; esto representó un trabajo minucioso, detallado, como el trabajo que realiza un joyero, como lo propone Vermersh. Luego se pasó por la ventana página, la cual, según Pierre Vermersch (2002), significa concentrar la atención en una parte específica, en detrimento de otras, pudiendo pasar de una página a otra, siempre y cuando se encuentren en condiciones de acceso comparables. En otras palabras, es concentrarse en la línea, en un flujo, pudiendo mudar de línea, pero que siempre estén en sintonía, en un mismo sentido de orientación. Esto condujo a la tercera, la ventana sala, la cual requiere de un movimiento mayor, de una atención más dividida, ya que contiene multiplicidad de “partes”, esto con la intención de poder captar señales (VERMERSCH, 2002).
Una vez que estuvo concluido el trabajo de campo, estos centros fueron abordados a manera de crear croquis, detallando con la mayor precisión cada uno de los elementos que lo constituyen. Los croquis son bocetos de una parcela del territorio, son representaciones esquemáticas, que se elaboran sin medidas exactas. En esta investigación, esos croquis de cada uno de los centros que emergieron de los datos permitieron establecer relaciones, vínculos entre ellos, para lograr una mejor panorámica del territorio cartografiado.
El segundo componente del ATD es el establecimiento de relaciones. Para Moraes y Galiazzi (2016), esto representa un proceso de categorización, mediante comparaciones constantes entre las unidades de análisis; estas categorías, preestablecidas o emergentes, deben ser homogéneas y en sintonía con los objetivos de la investigación. En la presente investigación se trabajó con categorías emergentes, estableciendo relaciones entre las unidades de análisis, no con la intención de homogeneizar, sino, de crear relaciones, vínculos de asociación, de semejanzas entre cada una de ellas. Nada se repite en la sociedad, y dentro de esta investigación trabajamos con singularidades, pero también es verdad que dentro de la singularidad existen semejanzas. No pretendimos hacer una homogeneización, en la que las semejanzas fueran sustituidas por la igualdad, sino que en esta etapa se procuró hacer asociaciones por semejanzas, detectarlas para establecer las relaciones entre ellas.
En este segundo componente del ATD, fue pertinente ver a través de la cuarta ventana propuesta de Vermersh (2002), la Ventana Patio, que permitió establecer una especie de índice, o marcadores que resaltaban a simple vista, estableciendo rutas. Estas rutas, o categorías, fueron establecidas en función de las semejanzas encontradas en el territorio.
Fuimos estableciendo relaciones entre cada una de las unidades de análisis que se crearon, basándonos en las semejanzas que los relacionaba, o divergencias entre ellas.
La categorización o creación de relaciones representa un proceso de comprensión de un todo, es hacer costuras, mediante el establecimiento de las relaciones entre los elementos que las componen (MORAES; GALIAZZI, 2016). Dentro de la cartografía, esto representa un aspecto fundamental para comprender las conexiones que se han estableciendo a lo largo de la trayectoria de vida de los docentes y que han constituido la (Per)formación Rizomática y su relación con las TD.
Esto condujo a aplicar la quinta ventana, la ventana-paisaje, que permitió una vista panorámica, logrando observar todos los elementos, tanto los que están próximos como los distantes, y mediante movimientos rápidos establecer conexiones (VERMERSCH, 2002).
Inspirándonos en lo propuesto por Roque Moraes y Maria do Carmo Galiazzi (2016), se establecieron categorías, las que se organizaron en tres niveles: categorías iniciales, categorías intermediarias y categorías finales, las cuales están detalladas en la tabla 3.
Tabla 3: Organización de las categorías de análisis emergentes.