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Sociedade de risco, política criminal e Direito Penal

No documento Dea Carla Pereira Nery (páginas 46-49)

A problemática relativa à incidência da “sociedade de risco” no moderno Direito penal manifesta-se em uma parte no Direito penal do inimigo, e, por outra parte, na expansão do Direito penal.

O tema “Direito penal do inimigo” será abordado mais detalhadamente no capítulo três, contudo serão realizadas neste item breves considerações.

O Direito penal do inimigo pretende referir-se à existência de determinados setores legislativos que normalmente tem por objetivo a delinqüência organizada, a delinqüência sexual reincidente ou habitual, o terrorismo, entre outras matérias, que constituem o resultado da fusão do “Direito penal simbólico” e o clima crescente punitivista que impera no debate político em relação a certas matérias.

Segundo ensinamento de Gunther Jakobs, o Direito penal do inimigo se caracterizaria por tratar determinados delinqüentes não como cidadãos, mas como sujeitos que foram se apartando paulatinamente do “caminho” do Direito, até converter-seeminimigodasociedade.Destemodo,frenteaoinimigo,oDireitopenal “da normalidade”, que aquele abandonou de forma duradoura, se apresentaria insuficiente e ineficaz. Para o Direito penal do inimigo, este delinqüente deve ser neutralizado,comopermanentefontedeperigoparaasociedade,custeoquecustar.

Menciona Gómez Martín:

En el ‘Derecho penal del enemigo’ se produce la concurrencia de cuatro elementos: a) adelantamiento de las barreras de protección penal sin una reducción proporcional de la pena con respecto a la pena de momentos más avanzados del iter criminis; b) cambio de perspectiva, de acuerdo con la cual el Derecho Penal debería mirar no sólo hacia el pasado (hacia el hecho ya cometido), sino también hacia el futuro (el hecho venidero, que aún está por llegar: por ejemplo, el castigo de los llamados Klimadelikte); c) transición de una ‘legislación penal’ (Strafrechtsgesetzgebung) a una ‘legislación de lucha’ o de ‘combate’ (Bekämpfungsgesetzgebung); y d) reducción o relajamiento de las garantías procesales propias del proceso penal.65

Por outra parte, vale mencionar a respeito da “expansão do Direito penal”. Esta expressão faz referencia ao progressivo crescimento que experimenta na atualidade o Direito penal, como conseqüência, especialmente, do incremento de condutas tipificadas como delitos nas diferentes legislações penais.

A expansão do Direito Penal apresenta-se como a resposta à existência de uma crescente sensação subjetiva de insegurança na coletividade, que demandaria uma crescente intervenção penal do Estado na realidade social, com o fim de garantir a segurança da sociedade frente ao delito.

Algumas questões estão vinculadas ao processo de expansão do Direito penal. São elas: Resulta compatível este novo Direito penal “expandido”, aberto a nova realidade criminológica (novas tecnologias, transnacionalização criminal, delinqüência organizada, etc) com o aparato de garantias político-criminais e critérios de imputação próprio do Direito penal liberal clássico? Faz-se imprescindível para tais efeitos, de outro modo, um Direito penal modernizado que flexibilize tais garantias e regras de imputação?

Existem, essencialmente, quatro posturas defendidas em relação às supracitadas questões. A primeira afirma que o Direito Penal deve manter-se fiel, a todo custo, às garantias individuais do Direito penal liberal, resultando incompatível com sua ampliação a prevenção de novos riscos.

A segunda alternativa, contrária a primeira postura, afirma que o Direito Penal é instrumento necessário para a prevenção dos riscos da sociedade moderna, apesar de que isto possa representar a flexibilização de critérios de imputação e das

65 GOMES MARTÍN, Victor. Cultura del control, sociedad del riesgo y política criminal. Madrid:

garantias político-criminais do indivíduo.

A terceira alternativa defende a idéia de que o Direito Penal moderno deve estar aberto à proteção da sociedade dos riscos da sociedade pós-industrial, sem que isto tenha que trazer consigo, necessariamente, menosprezo do rigor dogmático ou garantístico.

Por última alternativa, sustenta que especiais características da atual sociedade pós-industrial haveriam provocado o aparecimento de novas formas de delinqüência, que conduziriam, por sua vez, a uma ampliação ou expansão do Direito penal.

Segundo autores como Hassemer, Herzog, Prittwitz ou Kargl, na Alemanha, Silva Sánchez ou Mendoz Buergo, na Espanha, a ampliação do Direito penal frente à proteção da sociedade diante de novos perigos da sociedade de risco, flexibilizando os critérios dogmáticos de imputação e as garantias político-criminais do Direito Penal e do Direito Processual Penal clássicos devem ser valorados negativamente.

Tais autores mencionam que para o Direito Penal ser legítimo, deve encontrar-se sujeito a limites. Portanto, os critérios dogmáticos de imputação de responsabilidade penal como as garantias político-criminais devem ser contemplados como instrumentos a serviço desta função limitadora do ius puniendi do Estado.

Segundo Gómez Matín:

En concreto Hassemer, Herzog, Prittwitz y Kargl. Todos ellos son representantes de lo que se conoce como ‘Derecho penal mínimo’. Según esta idea, puesto que el Derecho Penal es la rama del ordenamiento jurídico en que las consecuencias jurídicas son de mayor dureza, este es, más restrictivas para derechos fundamentales del individuo, debe tener por objeto exclusivamente la protección de los bienes jurídicos más importantes mediante la evitación de las conductas más peligrosas para ellos. Esto es: la evitación de los delitos más graves. Esta parte fundamental del Derecho Penal se la denomina ‘Derecho penal tradicional’ o ‘Derecho penal nuclear’ (Kernstrafrecht). Fuera del Derecho penal nuclear, esto es, del homicidio, el asesinato, las lesiones, los delitos contra la libertad sexual, algunos delitos contra el patrimonio, como el robo, o de los delitos de peligro o contra bienes jurídicos colectivos más graves (por ejemplo, el delito de formación de organización delictiva o los delitos contra el Estado), la intervención del Derecho penal sería - siempre para estos autores - ilegítima, porque constituiría una intervención en la esfera de libertad de los ciudadanos incompatible con la consideración del Derecho penal como ultima ratio. Para las conductas que integran el llamado ‘Derecho penal accesorio’ (Nebenstrafrecht), los autores de Frankfurt consideran que es preferible buscar una ratio alternativa: el ‘Derecho de intervención’, una suerte de

Derecho sancionador con un nível de dureza y garantías intermedio al que caracteriza al Derecho Penal y al Derecho administrativo.66

Ensina Roxin, em sua obra “Fundamentos político-criminales del Derecho Penal”:

Primeramente, en lo que se refiere a la composición del conflicto por la vía de la autonomía privada, ella es, por cierto, posible hasta un cierto punto y también deseable desde el punto de vista de la política-social. Un ejemplo practicable entrega, aproximadamente, el § 167 del nuevo Código Penal austríaco, que prevé un motivo de exclusión de la pena, en un gran número de delitos contra la propiedad y el patrimonio, si el autor repara los daños o, por lo menos, se obliga a ello contractualmente, antes de que las autoridades tomen conocimiento de su hecho; en nada daña, si la reparación o el obligarse a ella resulta “del empuje del ofendido”, en tanto el autor sólo la tome a su cargo, “sin ser forzado hacia ello”. Otra posibilidad muestra el Proyecto Alternativo sobre el hurto en tiendas, el cual permite eliminar al Estado del tratamiento del conflicto, por una indemnización al propietario medida con holgura.

Pero todas las soluciones de esta clase son modelos para evitar el Derecho penal, tienen la finalidad, entonces, de lograr una despenalización parcial, con la cual la reparación no se integra al Derecho penal. El poder estatal queda relegado a un segundo plano y no conoce, por regla, absolutamente nada del asunto. Me parece claro que esta clase de regulaciones son sólo posibles en ámbitos marginales limitados. El precepto austríaco únicamente corre algo más allá el ámbito del desistimiento asegurado dogmáticamente, la propuesta del hurto en tiendas se refiere a un sector en el cual el Estado está obligado a conformarse, exclusivamente, con la disposición para denunciar del damnificado y el interés público es escaso a causa de la situación seductora y de la relativa insignificancia del hecho particular. La amplitud de tales posibilidades está limitada, esencialmente, a marco disponible para la despenalización. Él debería ser aprovechado. Pero ir más lejos sería, por principio, criticable: pues existe el peligro de que, si el Estado se retira del ámbito de las lesiones más importantes a los bienes jurídicos, no sea más el Derecho el que opere, sino el más poderoso, y de que presiones y contrapresiones pongan en peligro la paz jurídica, quizás en mayor grado que el hecho mismo. No es éste el lugar para seguir adelante con esto, pues no se trata, en el caso, de la reparación en el sistema de los fines de la pena.67

No documento Dea Carla Pereira Nery (páginas 46-49)