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CONOCIMIENTO COMO REGULACIÓN Y
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de ese conflicto matricial, se profundice la crisis de la confianza epistemológica de la ciencia moderna y se establezcan energías para la emergencia de nuevos conflictos epistemológicos.
Concibo ese conflicto matricial como un conflicto entre cono- cimiento-como-regulación y conocimiento-como-emancipación.13 He estado argumentando, que no existe conocimiento en general, ni ignorancia en general. Cada forma de conocimiento conoce en relación a un cierto tipo de ignorancia y viceversa, cada forma de ignorancia es ignorancia de un cierto tipo de conocimiento. Cada forma de conocimiento implica así una trayectoria de un punto A, designado como ignorancia, y un punto B, designado como sa- ber. Las formas de conocimiento se distinguen por el modo como caracterizan los dos puntos y las trayectorias entre ellos. En la modernidad occidental, esta trayectoria es simultáneamente una secuencia lógica y una secuencia temporal. El movimiento de la ignorancia hacia el saber, es también el movimiento del pasado hacia el futuro.
He argumentado que el paradigma de la modernidad permite dos maneras principales de conocimientos: el conocimiento-co- mo-regulación y el conocimiento-como-emancipación. El cono- cimiento-como-regulación consiste en una trayectoria entre un punto de ignorancia designado por el caos y un punto de cono- cimiento designado por el orden. El conocimiento-como-eman- cipación, consiste en una trayectoria entre un punto de ignoran- cia llamado “colonialismo” y un punto de conocimiento llamado
“solidaridad”. A pesar de que estas dos formas de conocimiento están igualmente insertadas en el paradigma de la modernidad, la verdad es que en el último siglo el conocimiento-como-regulación ganó total supremacía sobre el conocimiento-como-emancipa- ción. Con esto, el orden pasó a ser la forma hegemónica de cono- cimiento y el caos, la forma hegemónica de la ignorancia.
13 Analizo con gran detalle este conflicto epistemológico en otro lugar (Santos, 1995).
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Esta hegemonía del conocimiento-como-regulación permi- tió a este recodificar en sus propios términos el conocimiento- como-emancipación. Así, el que era saber en esta última forma de conocimiento se transformó en ignorancia (la solidaridad fue recodificada como caos) y lo que era ignorancia se transformó en saber (el colonialismo fue recodificado como orden). Como la secuencia lógica de la ignorancia hacia el saber es también la secuencia temporal del pasado hacia el futuro, la hegemonía del conocimiento-como-regulación hizo que el futuro y, por lo tanto, la transformación social pasara a ser concebida como orden y el colonialismo, como un tipo de orden. Paralelamente, el pasado pasó a ser concebido como caos y la solidaridad como un tipo de caos. El sufrimiento humano puede así ser justificado en nombre de la lucha del orden y del colonialismo contra el caos y la soli- daridad. Ese sufrimiento humano tuvo y continúa teniendo des- tinatarios específicos —trabajadores, mujeres, minorías étnicas y sexuales—, cada uno de ellos a su modo considerado peligroso precisamente porque representa el caos y la solidaridad contra los cuales es preciso luchar en nombre del orden y del colonialis- mo. La neutralización epistemológica del pasado ha sido siempre la contraparte de la neutralización social y política de las “clases peligrosas”.
El proyecto original de la ciencia moderna admitía así, un equi- librio entre el conocimiento-como-regulación y el conocimiento- como-emancipación. Pero a medida que la ciencia moderna fue ga- nando terreno sobre formas alternativas de conocimiento —de los saberes locales a la religión, de la filosofía a las humanidades— y, sobre todo, en la medida en que se fue convirtiendo en fuerza pro- ductiva del capitalismo industrial, el equilibrio entre las dos formas de conocimiento se rompió y la ciencia moderna pasó a ser conoci- miento-como-regulación por excelencia.
La reanimación del pasado en nuestra dirección, propuesta por el proyecto pedagógico que estoy proponiendo consiste, en este dominio, en reconstruir el conflicto entre el conocimiento-como- regulación y el conocimiento-como-emancipación. El conflicto pedagógico será, pues, entre las dos formas contradictorias de
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saber, entre el saber como orden y colonialismo y el saber como solidaridad y como caos. Estas dos formas de saber sirven de so- porte a formas alternativas de la sociabilidad y la subjetividad.
Al campo pedagógico le corresponde experimentar, por la ima- ginación de la práctica y por la práctica de la imaginación, esas sociabilidades y subjetividades alternativas, ampliando las posi- bilidades del ser humano hasta incluirlas a todas y poder llegar a elegir de entre ellas.
También aquí las opciones no están predeterminadas. La peda- gogía del conflicto es una pedagogía de alto riesgo contra el cual no existen pólizas de seguro. Tal como en el conflicto anterior, la lucha es, desde el comienzo, desigual, entre una forma de co- nocimiento dominante —el conocimiento-como-regulación— y una forma de conocimiento dominada, marginalizada, suprimida,
—el conocimiento-como-emancipación—, que el campo pedagó- gico reconstituye por medio de la imaginación arqueológica. El reconocimiento de esta asimetría es, con todo, constitutivo de la experiencia pedagógica y a partir de él se pueden imaginar es- trategias para reducir, en el campo pedagógico, esa asimetría. Se trata de inventar ejercicios retrospectivos y ejercicios prospec- tivos que nos permitan imaginar el campo de posibilidades que sería abierto a nuestra subjetividad y a nuestra sociabilidad si hubiera un equilibrio entre el conocimiento-como-regulación y el conocimiento-como-emancipación.