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Tuberculosis en las Américas

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Academic year: 2017

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Tuberculosis en las Américas

PARTE II: CONTROL'

Introducción

En 1973 y 1978, la OPS evaluó2,3 la situación de los programas de control de la tuberculosis en América La-tina (que tiene el 60% de la población de las Américas y notifica el 87% de los casos nuevos y el 93% de las de-funciones debidas a la enfermedad en la Región). En 1980 se realizó una nueva encuesta en la que participa-ron todos los países y territorios de la Región. La infor-mación de las tres evaluaciones ha sido utilizada para analizar la situación de la tuberculosis y de los progra-mas de control.

Durante el último decenio, se han registrado cambios importantes en el enfoque del control de la tuberculosis. Quizá el más trascendente haya sido el cambio de actitud entre los profesionales de salud respecto a la posibilidad

'La Parte I de este informe, relativa a epidemiología, se publicó en el último número del Boletíln Epideiiolhgico, Vol. 2, No. 5, 1981.

2

Documento de la OPS, CD/TB3, 1974. Rev. 1. Encuesta sobre el

estado actual de la integración de las actividades de control de la

tu-berculosis en los servicios generales de salud de América Latina, 1974.

3

Documento de la OPS, III SRT/11, 1979, presentado en el 111 Seminario Regional de Tuberculosis: Quimioterapia, 1979.

de integrar las actividades antituberculosas en los

ser-vicios generales de salud y simplificar los métodos de control.

En 1972, la III Reunión Especial de Ministros de Salud de las Américas recomendó como objetivo para el dece-nio 1972-1981 la reducción de la mortalidad por tuber-culosis en un 50-65% combinando la vacunación con BCG de los menores de 15 años, y la búsqueda y el trata-miento especializado de los enfermos en los servicios generales de salud. Las metas eran: vacunar con BCG al 80% de los menores de 15 años; tratar todos los casos de tuberculosis descubiertos, utilizando principalmente los servicios de atención médica ambulatoria, y realizar exa-men baciloscópico al 60-75% de las personas con síntomas respiratorios de más de cuatro semanas de duración. Todas estas actividades deberían integrarse en servicios generales de salud adecuadamente calificados.

La política de integración ya había sido preconizada en 1962 por el Congreso de la Unión Latinoamericana de So-ciedades de Tisiología (Guatemala); en 1964 por la Orga-nización y sus Gobiernos Miembros en la XV Reunión del Consejo Directivo (México), y en el mismo año por el I Seminario Regional de Tuberculosis (Venezuela). Todos los países de la Región han adoptado la integración de las

EN ESTE NUMERO ...

* Tuberculosis en las Américas * La peste humana en 1980

* Enfermedades sujetas al Reglamento Sanitario Internacional * Conjuntivitis hemorrágica aguda en las Américas

* Revisión del Programa de Erradicación de la Malaria en Panamá

* La fiebre amarilla en Bolivia, 1980

* Epidemiología de la lepra en Rio Grande do Sul, Brasil, 1975-1980

* Informes de reuniones y seminarios * Calendario de reuniones

* Publicaciones

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actividades antituberculosas en sus servicios generales de salud como estrategia de control, según lo recomendado. El aumento de la cobertura de la población y la mejor ejecución de las medidas de control indican que la inte-gración marcha adecuadamente; sin embargo, las activi-dades de control de la calidad del trabajo mediante la oportuna supervisión y evaluación han sido menos satis-factorias y, excepto en unos pocos países, la programa-ción de actividades de localizaprograma-ción de casos y de trata-miento con metas definidas es una medida reciente. En algunos países, cuando se puso en práctica la integración de. las actividades del programa, los recursos financieros y de personal profesional provenientes de la anterior es-tructura vertical no se utilizaron para fortalecer los gru-pos centrales de administración, los cuales, en algunos casos, se debilitaron o incluso desaparecieron, redu-ciendo el apoyo técnico a los servicios generales.

En las evaluaciones de 1973 y 1978 se señalaron los siguientes problemas específicos en la integración de las actividades de control en los servicios generales de salud: resistencia al cambio, manifestada tanto por los especia-listas como por el personal de los servicios generales de salud; formación insuficiente o rotación frecuente del personal; irregularidad en la obtención de los suminis-tros; e insuficiencia de personal y de medios de trans-porte para la supervisión adecuada del programa. En la encuesta de 1980 no se notificaron cambios significativos en la disponibilidad de medios de formación de personal. La resistencia de los especialistas al cambio, que era el principal problema para la integración, se redujo de 65% de los países en 1973 a 24% en 1978. La reacción negativa del personal de los servicios generales de salud a asumir funciones adicionales y a la exposición al riesgo se redujo del 60 al 35%. La participación de los países en el Programa Ampliado de Inmunización (PAI) y su utilización del Fondo Rotatorio del PAI han contribuido a regularizar el suministro de medicamentos y vacuna BCG y a la reducción de los problemas de financia-miento, importación y distribución.

Localización de casos

Las recomendaciones regionales sobre localización de casos conceden alta prioridad a la obtención sistemática de muestras de esputos de todos los adultos sintomáticos-que acuden a los servicios generales de salud. Aunsintomáticos-que esas recomendaciones han sido aceptadas por la mayoría de los países, su puesta en práctica (inclusive la estima-ción del número de personas a examinar y de los casos a localizar por cada servicio de salud) ha progresado poco durante el decenio.

Los resultados de la labor de localización de casos de-penden de la indagación activa de síntomas por el per-sonal de salud, de la definición de "sintomático", de los

medios de laboratorio disponibles y de la selección por los médicos de los casos "probables" que han de some-terse a examen bacteriológico. Estos factores determinan la proporción de casos sintomáticos descubiertos entre los que acuden a consulta, así como la de casos bacterio-lógicamente positivos entre las personas examinadas; ambas proporciones varian de 1 a 10% en los distintos

paises.

Cuadro 1. Porcentaje de casos de tuberculosis notificados en 1973 y 1978 por varios países de América Latina, según el lugar

donde se efectuó el diagnóstico.

Lugar donde se efectuó el diagnóstico 1973a 1978b Dispensario antituberculoso 57,1 29,8 Hospital de tuberculosis o enfermedades

pulmonares 21,0 6,0

Servicios generales de salud 20,3 61,3

Otros 1,6 2,9

aCatorce países y 110.346 casos notificados. bDoce países y 41.280 casos notificados.

La información obtenida sobre casos notificados según el lugar donde se efectuó el diagnóstico (cuadro 1) y se inició el tratamiento (cuadro 2) refleja el grado de inte-gración y los cambios de actitud. Sin embargo, debido a las variaciones de la composición de la muestra, del número de países que responden a una pregunta deter-minada y del número total de respuestas al cuestionario, solo se pueden considerar como significativas las difercias importantes de cifras o proporciones entre las en-cuestas.

Cuadro 2. Porcentaje de casos de tuberculosis notificados en 1973 y 1978 por varios paises de América Latina, según lugar

donde se inició el tratamiento.

Lugar donde se inició el tratamiento 1973" 1978b

Hospital de tuberculosis o enfermedades

pulmonares 26,1 11,0

Hospital general 9,6 1,7

Domicilio, bajo control del servicio

antituberculoso 54,5 20,4

Domicilio, bajo control del servicio

general de salud 9.6 63,1

Desconocido _ 0,2 3,8

'Ocho países y 87.000 casos notificados. bDiez paises y 33.912 casos notificados.

En la figura 1 se incluye información sobre el número y porcentaje de casos notificados, por método de diagnós-tico, en varios países de las Américas, en 1973, 1978 y 1980. El número de diagnósticos bacteriológicos por

2

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Figura 1. Número y porcentaje de casos notificados de tub culosis, por método diagnóstico, en varios países de las Ami cas, 1973, 1978 y 1980.

o 10 20 30 40 50 60 70 S0 90 1973

12 PAISES 42.7 266E

107 651 CASOS 4.2

11 PAISES

57,839 CASOS.7 1980 S 18 PAlSES 1, 95.389 CASOS

W SOLO BACTERIOLOGICO S SOLO RADIOLC

/BACTERIOLOGICO

Y RADIOLOGICO M OTROS METOD.

examen de frotis aumentó como consecuencia del inc mento en los diagnósticos efectuados en los servic generales de salud, especialmente en las unidades pi féricas que carecen de especialistas y de equipo rac lógico. En dicha figura, "Otros métodos" comprenc los diagnósticos que se hacen sin medios bacteriológi ni radiológicos, así como aquellos casos para los que carece de la información necesaria. El aumento de diagnósticos mediante métodos bacteriólogicos y rac lógicos en la encuesta de 1980 se debe principalment la inclusión en esta de los Estados Unidos, donde abi dan los medios para dichos exámenes.

La distribución de los casos de tuberculosis pulmoi por edades (figura 2) revela un aumento de los casos los adultos, una ligera disminución en los grupos de años de edad y menos (indicativa probablemente de L disminución de la incidencia en los jóvenes) y una gi disminución de los casos "desconocidos" por me registro.

Figura 2. Número y porcentaje de casos notificados de tuber-culosis pulmonar, por edades, en varios países de las Américas, 1973, 1978 y 1980.

o lo0 20 30 1973

13 PAISES

108.248 CASOS

1971 10 PAI

79.562 C

1918 1S PAI'

94.666 C

40 50 60 70 SO 90 100

I 1 1 I I I I

3 6340

ESOS

1ES 0.0

az i-- sal

J DEiCONOCIDO

Tratamiento

El tratamiento de la tuberculosis ha experimentado cambios importantes en los últimos años. Algunos países SO0 han adoptado la quimioterapia de corta duración en for-1 ma general o parcial; poco a poco se está reconociendo :~ ...que el tratamiento bajo supervisión completa es útil y

fac-tible, y aunque todavía abundan las camas para tubercu-losos en muchos países, la hospitalización ha disminuido 2.3 de manera considerable.

Por el momento no se dispone de datos sobre el número 4'6 de pacientes sometidos a cada tipo de tratamiento, pues la adopción de la quimioterapia de corta duración data solo

)GICO de hace dos años; además, en muchos países el trata-D'S miento depende de médicos particulares que no siguen

recomendaciones uniformes.

Durante los últimos tres años ha persistido la tenden-cia a reducir el número de camas de hospital para tuber-culosos. Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, El

re-Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá,

dos

cris- Paraguay, la República Dominicana y Uruguay notifica-ron la reducción del número de camas oficiales reserva-len das para tuberculosos de 26.888 en 1973 a 17.340 en 1978, con 13.562 de estas todavía en hospitales especiali-cos

zados y solo 3.778 en hospitales generales. Varios países se

] los señalaron que las camas de servicios generales se utilizan lio- para tuberculosos cuando es necesario.

Los datos obtenidos también indicaron que en el 76,4% ea

de los casos el tratamiento empieza en el hospital, en el 55,7% es supervisado por personal de salud y en el 11,8% se efectúa bajo supervisión parcial. Los dos últi-nar mos porcentajes están engrosados porque, en general, los

en

1en5 países donde se practica la supervisión notifican y regis-tran los casos de manera más eficiente. En cuanto a los mna resultados del tratamiento, 15 países indicaron pérdida ran

jao.r de pacientes por abandono y por pérdida de contacto con el servicio de salud, llegando hasta 50% en algunos casos.

Vacunación con BCG

Puesto que la vacunación con BCG se ha incorporado recientemente al Programa Ampliado de Inmunización, la cobertura se ha incrementado con una mayor propor-ción de niños de 2 a 6 meses de edad.

De 1977 a 1978, 14 países de América Latina notifica-ron 9.748.687 nacidos vivos y 3.017.052 de vacunaciones con BCG a niños menores de 1 año (30,9% del total). La

cobertura para ese grupo ha pasado del 20,9% según la encuesta de 1973 a un promedio de 42% estimado en 1980. En todos los países se aplica sistemáticamente la técnica intradérmica de vacunación.

Un estudio en 18 países de América Latina reveló en 1980 que cinco de ellos habían logrado una cobertura de vacunación con BCG del 50 al 74% de los niños menores de un año y cuatro, una cobertura de más del 75%.

3

S

= 0-14 AÑOS

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Capacitación de personal

Anualmente se dictan cursos internacionales sobre epidemiología y control de la tuberculosis en Argentina,

Brasil, Cuba, Chile, y México, y un Curso Regional sobre bacteriología de la tuberculosis en el Centro Panameri-cano de Zoonosis, en Argentina. En 1979 asistieron a estos cursos 235 profesionales, 29 de ellos procedentes de otros países. Además, en cada país se realizan periódica-mente cursos y seminarios sobre tuberculosis, según se necesitan, para el adiestramiento de personal y la evalua-ción de los programas. Todos estos cursos reciben apoyo de la OPS/OMS consistente en consultores y becas.

Supervisión y evaluación

Los programas de control requieren supervisión ade-cuada para asegurar la calidad y la eficacia de sus opera-ciones. En 1978, tres de 17 países indicaron que los servi-cios generales de salud no podían encargarse de supervisar el programa antituberculoso. De los restantes, nueve pla-nificaban los servicios de supervisión a principios del año y otros cinco la ejercían sin programación previa, según las necesidades del momento. En seis países el personal de supervisión estaba constituido por especialistas en tu-berculosis, en uno se utilizaba personal polivalente y en siete se disponía de ambos tipos de personal.

En la mayor parte de los países, los laboratorios de salud supervisan los exámenes de frotis directamente me-diante visitas del supervisor a los laboratorios locales o indirectamente, por envío periódico de portaobjetos del laboratorio local al laboratorio regional o central.

Por regla general, las evaluaciones del programa en los países se efectúan en seminarios nacionales o regionales con participación de varias unidades políticas de cada uno de ellos. En algunos se publica anualmente un

in-forme con datos y conclusiones. Sin embargo, la calidad de las evaluaciones y la importancia concedida al aspecto operativo o al epidemiológico varian de un país a otro y puede decirse que no existe un método uniforme de evaluación aceptado en las Américas.

Resumen

La integración de las actividades antituberculosas en los servicios generales de salud en la Región de las Amé-ricas progresa satisfactoriamente y parece haber tenido como consecuencia una extensión de la cobertura, un au-mento del diagnóstico bacteriológico y una reducción del tratamiento hospitalario. La introducción de medica-mentos nuevos y más potentes ha abreviado la duración del tratamiento. La administración supervisada de las drogas se ha reconocido como factible y útil para con-trolar el cumplimiento del tratamiento y reducir los costos de la quimioterapia de corta duración mediante esquemas intermitentes.

Actualmente, las deficiencias más serias del programa parecen hallarse en el abandono del tratamiento por los enfermos, la pérdida de contacto con pacientes por los servicios de salud, la capacitación inadecuada de perso-nal de los servicios generales periféricos y la carencia de supervisión. Hace falta una dirección más activa para supervisar y evaluar los programas y también es preciso adiestrar y apoyar al personal de los servicios generales de salud para conseguir que los programas de control de la tuberculosis sean más eficaces en un futuro próximo.

(Fuente: Programa de Control de la Tuberculosis, Unidad de Enfermedades Transmisibles, División de Prevención y

Control de Enfermedades, OPS.)

La peste humana en 1980

En 1980 se notificaron a la Organización Mundial de la Salud 505 casos de peste humana y 56 defunciones. En 1979 las cifras correspondientes fueron 881 casos y 30 de-funciones (figura 1).

En Africa se registraron casos en cuatro países: Angola (por primera vez desde 1975), Kenya, Madagascar y la República Unida de Tanzania. Los totales de 1980 (80 casos y 20 defunciones) fueron aproximadamente iguales

que en años precedentes, exceptuando 1979, cuando se notificaron 471 casos y 12 defunciones.

En las Américas se observó un aumento en el número de casos notificados, particularmente en América del Sur, donde se registraron 142 casos y siete defunciones, en comparación con 23 y dos, respectivamente, en 1979 (cuadro 1). Este aumento se debió principalmente a cam-bios en el criterio de diagnóstico en Brasil, donde se

regis-4

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Cuadro  1.  Porcentaje  de  casos  de  tuberculosis  notificados  en 1973  y 1978  por varios  países  de  América  Latina,  según  el  lugar
Figura 1.  Número y porcentaje  de casos  notificados  de tub culosis,  por método  diagnóstico,  en  varios  países  de  las  Ami cas,  1973,  1978  y 1980

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