CARDIOPATf
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Nuevo organismo cardiológico.-Un grupo de médicos argentinos interesados en el estudio y difusión de los conocimientos relativos a la patologia cardio- vascular, ha resuelto constituir un Ateneo Sudamericano de Cardiologfa, desig- nando una comisión para que busque adherentes, prepare un plan de organización y convoque oportunamente una asamblea para constituir el Ateneo. La direc- ción provisional es: Callao 715, Buenos Aires, Argentina.
Asistencia social al cardíaco.-En la Argentina se ha dictado un decreto que autoriza la creación de servicios de asistencia social al cardiaco en varios hos- pitales municipales. A tal efecto, la Asistencia Pública se encargará de crear estos servicios en los hospitales Pirovano, Durand y Salaberry. (Prensa Méd. Arg., 1624, jul. 1, 1936.)
Policlínica de Montevideo.-Delgado Correa y Maccio describen el fun- cionamiento de la primera policlfnica cardiol6gica infantil del Uruguay, que creara Morquio en 1933 en el Instituto de Pediatría. La estadfstica comprende 366 enfermitos, con 7,600 consultas y 600 consultas efectuadas por el Servicio Social. Todo enfermo es estudiado desde los puntos de vista médico, radiológico, electrocardiográfico y social. Allí estudian todos los tipos de cardiopatfas reumáticas y congénitas, haciendo una medicación por lo general de salicilato de sodio en forma intensa y prolongada. Los autores insisten en la importancia de la acción social en la profilaxis y tratamiento de las cardiopatfas infantiles. Los resultados obtenidos hasta ahora son magníficos, habiendo disminufdo la mortalidad y curado un 16 por ciento de cardiopatfas reumaticas iniciales. Los autores recalcan la necesidad de la permanencia prolongada en las clfnicas, y de la creacciõn de un servicio de cardiacos convalecientes en los alrededores de Ia ciudad. (Delgado Correa, B., y Maccio, 0.: Arch. Ped. Ur., 381, agto. 1936.)
An&lisis.-Hedley analiza las muertes registradas como de cardiopatía en la ciudad de Wáshington en 1932, encontrando 1,129 entre los blancos y 502 entre los negros, para una población de 357,000 y 136,000 respectivamente. La mortali- dad general por 100,000 habitantes fue de 1,406 entre los blancos, comparado con 2,155 entre la población de color, la cardfaca de 316 y 362 respectivamente, o sea mucho mayor que en los Estados Unidos en general y que en la mayor parte de ciudades y estados. Claro esta que un estudio basado en tales datos dista mucho de ser perfecto, pero cabe deducir ciertos puntos: las afecciones del corazón revisten cada vez mayor importancia, y afectan más a los varones blancos que a las mujeres blancas y a la raza de color que a los blancos, siendo la diferencia mayor de los 35 a los 64 años. Mas de la mitad de las muertes imputadas a cardio- patías tienen lugar a la edad de 70 años o más. Entre las mujeres blancas más del 50 por ciento de las muertes ocurre de los 70 años en adelante y entre los varones blancos como la tercera parte de las muertes tienen lugar a esa edad, mientras que menos de 20 por ciento de las personas de color llegan a la misma, aunque ~610 una pequeña proporción del total corresponde a los individuos de menos de 25 años. Si se compara el coeficiente con el de otras causas se com- prende que constituyen un importante problema sanitario. Hay que recordar que la mayor parte de las muertes en los menores de 25 años, se suelen imputar al reumatismo. (Hedley, 0. F.: Pub. Health Rep., 297, meo. 1936.)
Hedley analiza las deficiencias de que adolece el método actual de tabular Ias defunciones, y propone un nuevo sistema para anotar la mortalidad debida a las
1 La titima crónica sobre Cardiopatlas apareciõ en el BomzfN de mago 1036, p. 486,
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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [Abrilenfermedades del corasbn sobre una base etiológica, y en forma que armonice con las disposiciones de la lista internacional de causas de muerte. En el fondo, el plan propuesto consiste en que, ademas de tabular las cardiopatfas en las casillas No. 90 a 95 de la lista internacional, se dividan las muertes por subtitulos que se agregarfan a los títulos oficiales, a fin de determinar en una forma más aproximada el total de muertes debidas a las cardiopatfas. El empleo de este sistema etiológico asegurarfa una tabulación más correcta de los certificados de defunción, y eliminarfa muchos términos anticuados. El autor insta a los medicos a comunicar las defunciones cardfacas en términos etiológicos, con descripción de las alteraciones anatómicas y fisiol6gicas, después de haber hecho el diagnóstico etiológico. El sistema propuesto no se considera definitivo, sino como un paso hacia adelante que permitirá clasificar las muertes cardiacas de una manera mas satisfactoria. La bibliograffa del autor comprende 34 fichas, todas de Estados Unidos. (Hedley, 0. F.: “Studies of Heart DiBeaBe Mortality,” Pub. Health Bull. No. 231, Washington.)
Embarazo.-Aunque reconociendo que el embarazo agrega a la labor cardfaca, Burwell señala que la sobrecarga se suele tolerar bien, pero si se imponen otros gravámenes, puede alcanzar el limite y sobrevenir insuficiencia. Una vez deter- minada la existencia de cardiopatía y la capacidad cardíaca, al medico le corres- ponder recomendar un plan que proteja ala enferma, y sin embargo, le permita la mayor actividad posible. Para ello, regulará la cantidad y clase de esfuerzo ffsico; reconocer8 el papel que pueda desempefiar el esfuerzo emotivo; protegerá contra infeciones del aparato respiratorio, y tratará conservadoramente, es decir, con reposo en cama cuando se presente cardiopatfa; estar8 a la mira de la anemia gravfdica, y sobre todo, de los primeros signos de insuficiencia cardiaca congestiva, examinando a la enferma desde el principio y a menudo, y formulara planes para el parto en la forma mas facil y en el tiempo óptimo. En 1878, Angus MacDonald escribió BU tratado clásico de la cardiopatía en el embarazo, descri- biendo 28 casos, la mayor parte de ellos ya con insuficiencia al observarlos el médico, y 17 de los cuales murieron. Hace algunos años Hamilton declaró que en la Ma$ernidad de Boston la mortalidad en las cardiópatas había descendido de 15 a 3% en el perfodo estudiado. En la Clinica Cardfaca de la Clínica para Mujeres del Hospital de Nueva York, Strayhorn observó 91 casos de cardiopatfa manifiesta y embarazo en 18 meses, entre los cuales ~610 hubo una muerte materna. El adelanto obtenido procede principalmente del reconocimiento de la cardio- patfa al principio del embarazo, y la asistencia fundada en el principio de regular los factores precipitantes que imponen nuevas cargas al corazón. (Burwell, C. Sidney: South. Med. Jour. 1,194, dbre. 1936.)
Afecciones de las coronarias en las mujeres.-Levy y Boas apuntan que, cuando no existen diabetes o hipertensión, las afecciones de las coronarias son raras en las mujeres, en particular de menos de 50 años. Sin embargo, es muy frecuente en ellas un dolor precordial semejante ala angina de pecho. En 7 anos, en una clientela constituída principalmente por casos cardiovasculares, los autores observaron 1,672 mujeres, 169 de las cuales (10.1 por ciento) teman afec- ciones de las coronarias, comparado con 1,059 casos (49.6) entre 2,135 hombres; es decir, que el coeficiente es 4.9 veces mayor en los hombres que en las mujeres. De las 169 mujeres, 125 (74 por ciento) teman ademas hipertensión; 25 (14.8) diabetes e hipertensi6n; 6 (3.5) diabetes, y ~610 13 (7.7 por ciento) ni hipertensión ni diabetes, y de las 13 ~610 5 teman menos de 50 anos, y aún en algunas de éstas cabfan dudas sobre el diagnóstico. En cambio, 50 por ciento de los hombres con afecciones coronarias no teman ni hipertensión ni diabetes. En las mujeres el diagnóstico resulta a menudo erróneo por intepretarse mal los sfntomas. (Levy, H ., y Boas, E. P.: Jour. Am. Med. Assn., 97, jul ll, 1936.)
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Statistical Bulletin (nbre. 1936, p. 6), de la Cia. Metropolitan de Seguro de Vida, hace resaltar el extraordinario aumento observado en la mortalidad por afecciones de las coronarias, de 4.7 por 100,000 en 1930, a 22.6 en 1935, con tendencia al aumento, pues en los primeros 10 meses de 1936 el coeficiente lleg6 a 24.9, com- parado con 22.0 en el mismo periodo de 1935, y 18.5 en los primeros 10 meses de 1934. La mortalidad por angina de pecho ha descendido desde 1930, debido a que se ha reconocido con mayor frecuencia como causa a las afecciones de las coronarias. Sin embargo, la mortalidad combinada debida a las afecciones de las coronarias y angina de pecho ha aumentado de 14.1 en 1930, a 31.8 en 1935, o sea más de 100% en cinco años. Varia mucho en los distintos Estados, pues en tanto que en Maine subió a 83.3 por 100,000 (1934), en Arkansas 6610 fu6 de 14.6, y en todo el país lleg6 a 42.8. Aunque se ha generalizado la creencia de que la afección de las coronarias va seguida de muerte súbita y dramática, no sucede siempre así. Por ejemplo, de 259 casos estudiados por Conner y Holt, y en que se averigu6 la historia subsecuente de los enfermos, 117 vivfan al publicar su primer informe, y 142 habían muerto. De los 117 que sobrevivieron al primer ataque, 88 (75%) vivfan y disfrutaban de buena salud al cabo de un ano, 65 (56%) al cabo de dos años, y 25 (21%) al cabo de cinco. En otra serie de 370 casos comunicados por Willius de la Clínica Mayo, 45.7% vivían y 54.3% habfan muerto. De los 169 vivos y 190 muertos, 77% vivieron un año o más; 67oJe dos años o rmts, y 2811, cinco años o mas.
Trombosis de las coronarias en los trópicos.-En un trabajo presentado ante la Sociedad Americana de Medicina Tropical, en San Luis, el 20 de noviembre de 1935, Bishop presenta el resultado de una encuesta realizada por 61 con respecto a la frecuencia de la trombosis de las coronarias en ciertas partes de los trópicos. De Cuba (Habana) y de Puerto Rico (San Juan), así como de la Argentina, comunican un aumento semejante al observado en Estados Unidos. En cambio en Haitf no han observado aumento y en el Brasil y la India, la enfermedad es rarísima. Para muchos, el diagnóstico resulta a menudo imperfecto por no estar los médicos a la mira del mal, por no haber electrocardiógrafos disponibles, y ser difícil obtener autopsias. En opini6n de muchos, las cardiopatfas se pre- sentan un decenio más tarde en los trópicos que en las zonas templadas. (Bishop, L. F.: “A report of correspondence with physicians in the tropics; An investi- gation of the occurrence of coronary thrombosis.“)
Forma congénita.-McGinn y White repasaron los informes de 7,500 autopsias en el Hospital General de Massachusetts, para determinar la frecuencia con que se habfan presentado cardiopatfas congénitas desde 1895, descubriendo 67 casos (0.9 por ciento), 21 de ellos en lactantes. Entre 3,400 autopsias verificadas en los últimos 15 años encontraron 41 casos (1.2 por ciento). (Jour. Am. Med. Assn., 41, jul. 4, 1936.)
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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [Abrilde 181 casos de bloqueo intraventricular, incluso 77 de bloqueo completo del haz izquierdo y 19 de bloqueo del haz derecho, 29.8 por ciento revelaban angina de pecho sin trombosis coronaria clfnica y ~610 9.3 por ciento trombosis coronaria con o sin angina de pecho, formando un total global de 46.9 por ciento de casos de bloqueo intraventricular con signos bien definidos de afección de las coronarias, y es manifiesto que la afección coronaria u otra patologia causante del bloqueo cardiaco no guarda paralelo con las lesiones microscópicas de los grandes troncos de la cirulación coronaria. Es interesante el hecho de que el bloqueo intra- ventricular fuera realmente tan frecuente en los casos de angina sin trombosis clfnica como en los de trombosis clfnica sin angina. En cambio, es significativa la frecuente asociacibn del bloqueo auriculoventricular e intraventricular con afección coronaria. En esta serie, el pronóstico de los enfermos de cierta edad (más de 50 años) con bloqueo cardiaco ya aurícula o intraventricular fu6 más o menos igualmente desfavorable, hubiera o no signos clinicos concomitantes de afección coronaria. En los 16 enfermos de bloqueo auriculoventricular con angina o trombosis, que murieron, la edad media al descubrirse el bloqueo, fu6 55 años y la duración media de la vida después de descubrirse el bloqueo, 22 meses, mientras que en los 31 casos de bloqueo sin angina o trombosis, la edad al descubrirse el bloqueo fue de 60 años y la supervivencia 13 meses. Tratandose de los 54 casos de bloqueo intraventricular con angina o trombosis que murieron, la edad media al descubrirse el bloqueo fu6 61 años y la duración media de la vida 18 meses, mientras que en los 42 casos sin angina ni trombosis, las cifras respectivas fueron 61 años y 19 meses. (Salcedo-Salgar, J., y White, P. D.: Am. He& Jour., 1067, dbre. 1935.)
REUMATISMO’
Centro antirreumático argentino.-Un proyecto de ley aprobado en Buenos Aires crea, anexo al Hospital de Clfnicas y bajo la dependencia de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires, un centro antirreumático, con una dotación anual de 30,000 pesos moneda nacional para los gastos de instala- ción, personal técnico y sostenimiento.
Accibn internacional.-En el Congreso Internacional de Fisioterapia celebrado en Berlin en 1913, el autor propuso un estudio sistemático y detenido de las afecciones reumáticas, acordandose entonces que se presentaran informes oficiales sobre el asunto en el próximo congreso que iba a celebrarse en San Petersburgo en 1917. La Guerra impidi6 esto, pero se revivió el plan en Paris, nombrándose entonces una Comisión Internacional contra el Reumatismo, y creandose poco después la Liga Internacional, la cual a su vez organizó una Oficina Internacional. Esta acción internacional ha sido muy ayudada por Acta Rheumatologica, revista internacional publicada en francés, inglés, alemán y esperanto, que cuenta con redactores en distintos pafses. La Oficina también ya cuenta con una biblioteca de varios centenares de libros. La cuestión de nomenclatura ha sido cuidadosa- mente estudiada, por haber muchas diferencias entre los distintos paises, y por fin hay un acuerdo casi unanime para adoptar la excelente nomenclatura com- pilada por el Ministerio de Sanidad de Inglaterra. TambiBn se han preparado unas fichas uniformes para casos, que ya han comenzado a utilizar varios hos- pitales. La Liga también tiene a BU cargo la organización de los congresos inter- nacionales, habi6ndose ya celebrado en Budapest en 1929; Lieja en 1930; París en 1932 y Moscú en 1934. (Van Breemen, J.: Quart. Bull. Health Org. 277, junio 1936.)
Enfermedad de Still.-Franco apunta que no llegan a 100 los casos de