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Enfermedades de transmisión sexual

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Academic year: 2017

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* RESEÑAS 449

situación, están adoptando las medidas ne- cesarias para que la sexología sea conside- rada como una especialidad médica; por tanto, se proponen establecer una red de servicios de especialistas. No obstante, dada la importancia de la educación sexual para la conservación de la salud física y mental, las consecuencias sociales de la conducta sexual y la necesidad de los conocimientos de la sexualidad para la procreación cons- ciente, sería aconsejable que todos los pro- fesionales de la salud tuvieran la oportuni- dad de adiestrarse en esta disciplina como parte de sus estudios generales de medicina. Recientemente, la OMS reunió a un grupo internacional de nueve especialistas con gran experiencia en las enseñanzas de sexualidad humana, con objeto de que redactaran un documento que sirva de guía para las escue- las de profesionales de la salud. En ese estudio se describen los conocimientos, las técnicas y las actitudes necesarias para aconsejar eficazmente y para impartir ense- ñanzas de sexualidad humana, y para actuar debidamente como consejeros en los pro- blemas de sexualidad. Se proponen planes y programas adecuados y, al mismo tiempo, se asesora sobre la preparación de los planes de estudios y la iniciación de nuevos pro- gramas sobre sexualidad humana en las escuelas de profesionales de la salud. Di-

chos programas contemplan la necesidad de adquirir técnicas de diagnóstico, de terapéu- tica y de educación que se ajusten a los distintos enfermos y, asimismo, conoci- mientos epidemiológicos, administrativos y de relaciones públicas adecuados para or- ganizar programas docentes de orden comu- nitario.

El estudio 2 analiza, entre otros temas, programas específicos de Colombia, Filipi- nas, Suiza y los Estados Unidos de América; se incluyen perhles regionales de la ense- ñanza de la sexualidad, resultado de los datos obtenidos en encuestas practicadas en Asia, Europa, América del Sur y los Esta- dos Unidos. Además de presentar experien- cias sobre el terreno, contiene también una lista de algunos de los organismos compe- tentes en problemas de sexualidad humana. De acuerdo con el propósito de la OMS, las opiniones de los expertos servirán de estimulo para las escuelas que deseen ins- truir a sus alumnos en el tratamiento de los problemas sexuales y permitirán también a las instituciones que ya tienen organizados cursos de esa especialidad, evaluar y, tal vez, mejorar sus programas.

20rganización Mundial de la Salud. Las enseñanzas de sexualidad humana en las escuelas de jormación de profe- sionales de la salud. Dra. D. R. Mace, R. H. 0. Banner- man y J. Burton, editores. Ginebra, 1975. (Cuadernos de Salud Pública 57).

ENFERMEDADES DE TRANSMISION SEXUAL ’

Las Discusiones Técnicas que tuvieron lugar el 16 y el 17 de mayo de 1975, en Ginebra, Suiza, durante la celebración de la 28” Asamblea Mundial de la Salud, contó con la participación de más de 220 represen- tantes de 100 países. En esta oportunidad se trató el tema “Aspectos sociales y sanitarios de las enfermedades de transmisión sexual CE=); necesidad de una nueva orienta- ción”.

1 Weekly Epidemiological Record, OMS, Val. 50, No. 26 (27 de junio de 1975).

A continuación se presenta un resumen de las sugerencias principales formuladas du- rante las discusiones.

Política

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traen aparejados conflictos emocionales y alteraciones en la conducta; como conse- cuencia de ello, están surgiendo en todo el mundo nuevos grupos muy expuestos a las enfermedades de transmisión sexual. Entran en juego numerosos factores interrelaciona- dos, que incluyen la industrialización, urba- nización, movilidad de la población y la igualdad social acordada actualmente a la mujer. Conviene definir mejor estos grupos muy expuestos a fin de diseñar programas activos, entre ellos los de educación para la salud y los de localización de casos, con objeto de atender a sus necesidades espe- cíficas. Las autoridades de salud deberían examinar el alcance del problema de las enfermedades de transmisión sexual y, en caso necesario, determinar los medios de lucha apropiados para combatirlas a fin de que los programas dirigidos contra esas afec- ciones reciban la prioridad que merecen en las asignaciones presupuestarias.

En la mayoría de los países parece obser- varse la urgente necesidad de incrementar los recursos asignados al mejoramiento de la capacidad del personal de salud en lo concerniente al control de dichas enferme- dades. Ello supone el adiestramiento de personal; la creación o mejoramiento de los servicios clínicos y de laboratorio; el diag- nóstico, la detección de casos; la educación para la salud; la vigilancia de las enferme- dades y el fomento de las investigaciones. Es preciso vencer los obstáculos que pue- den existir-en especial los de orden ad- ministrativo, organización y comunicación y de otra índole-de manera tal que la lucha contra las enfermedades de transmisión se- xual se vean beneficiadas en mayor medida con la contribución que puedan aportar en todas las ramas de la profesión médica, den- tro y fuera del servicio gubernamental, in- cluidos los especialistas en otros campos, los médicos de universidades, industrias, fuerzas armadas y misiones, médicos particulares, así como educadores, legisladores, soció- logos, dirigentes de las comunidades y el público en general.

Localización de casos

En la mayoría de los países el desarrollo socioeconómico ha tenido efectos desfavora- bles, desde el punto de vista del equilibrio epidemiológico, sobre el reservorio de infec- ciones desconocidas, transmitidas por con- tacto sexual; se sugirió por lo tanto que se intensifiquen las actividades para reducir ese reservorio mediante la detección de casos, la localización de contactos y una labor de edu- cación selectiva encaminada a motivar a los grupos muy expuestos en el sentido de que se sometan al examen médico para descubrir cualquier infección asintomática posible.

La selección de los grupos a los que estén dirigidas estas actividades de localización de casos, deberá basarse en un análisis de costo-eficacia en relación con el rendimiento obtenido y las posibilidades de los labora- torios. Con respecto a la sífilis la localiza- ción deberá comenzar por el examen de sangre de las gestantes y de los donadores de sangre, examen que, si resulta prove- choso, se extenderá a otros grupos (por ejemplo, militares, trabajadores migratorios, etc. > . En ausencia de una prueba serológica fidedigna para la blenorragia es necesario recurrir a los cultivos, cuya aplicación cada vez más generalizada supone un fortaleci- miento de los medios de laboratorio; dichos cultivos deben ser progresivamente emplea- dos si el costo-eficacia lo justifica, en los consultorios de planificación familiar y de obstetricia y ginecología, así como para los delincuentes, hombres y mujeres que se dedican a la prostitución y otros grupos. La repetición periódica del examen de los pacientes que anteriormente hubieran con- traído la blenorragia podría resultar de suma utilidad.

La localización de contactos de casos conocidos o sospechosos de enfermedades venéreas, si se lleva a cabo con eficacia y

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Si bien las visitas domiciliarias efectuadas por personal de localización de contactos han demostrado ser muy valiosas cuando se dispone de suficientes recursos humanos y de medios económicos, se puede realizar una labor considerable, con un costo reducido, mediante la “hoja de contactos”, es decir, una carta tipo, firmada por el médico que atiende al enfermo, y que este último remi- tirá a todos sus contactos con el propósito de convencerlos sobre la necesidad de so- meterse a un examen.

Diagnóstico y tratamiento

Se sugirió que todos los países deberían prestar servicios de diagnóstico y trata- miento de enfermedades de transmisión se- xual en toda la medida que permitan sus posibilidades. Se reconoció que, en parti- cular a nivel de atención primaria, el diag- nóstico y el tratamiento quizá tendrían que basarse exclusivamente en datos clínicos.

Con objeto de fomentar los servicios de diagnóstico en las regiones de recursos médi- cos limitados o de población dispersa y de acceso difícil, debido al clima o los medios de comunicación, se consideró conveniente la ejecución progresiva del programa que se describe a continuación.

Primera fase: a nivel de atención pri- maria, se debería adiestrar personal para obtener muestras de sangre y efectuar exá- menes al microscopio (incluidos las prepara- ciones en húmedo, los frotis teñidos y, en zonas de elevada incidencia de sífilis, exá- menes en campo oscuro). Este personal debería estar capacitado para extraer sangre y separar el suero, de suerte que pudiera procederse a la interpretación local de las pruebas serológicas para la sífilis o bien enviarse las muestras a un servicio de nivel superior donde se practiquen las pruebas con reagina 0 con antígenos treponémicos, o ambas.

Segunda fase: debe proporcionarse al nivel de atención primaria los medios para la preparación de cultivos gonocócicos, ya

sea para remitirlos a un servicio de nivel superior o bien para que sean examinados por la unidad móvil de laboratorio que periódicamente visite el lugar.

Tercera fase: la preparación de cultivos gonocócicos al nivel de atención primaria se realizará mediante la instalación de un la- boratorio local permanente.

En la mayoría de las zonas en desarrollo, así como en numerosas regiones desarrolla- das, se recomienda el tratamiento epidemio- lógico de todos los contactos de casos de enfermedades de transmisión sexual. Este tratamiento puede constituir un arma eficaz como medio de prevención y resulta particu- larmente necesario cuando no puede garan- tizarse una evaluación médica completa ni un control ulterior.

Puesto que la manifestación de resistencia del gonococo a la penicilina constituye un factor médico importante que aumenta las tasas de fracasos por insuficiencia del trata- miento, es necesario que se fortalezcan los planes terapéuticos.

Educación para la salud

La educación para la salud deberá formar parte integrante de los programas de lucha contra las enfermedades de transmisión sexual; dicha lucha deberá ajustarse a las posibilidades locales y a las características de los servicios de salud existentes, tratando de conseguir que la comunidad participe activamente en la labor.

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responsabilidad para decidir sobre cues- tiones personales y comunitarias relaciona- das con la salud; c) al personal de salud, maestros e individuos de la comunidad inte- resados, a fin de inculcarles conocimientos teóricos y prácticos en cuanto a la educa- ción en materia de enfermedades de trans- misión sexual, y d) al público en general. La educación en materia de enfermedades de transmisión sexual debe presentarse en

forma objetiva, subrayando que se trata de enfermedades transmisibles, y no de un cas- tigo por infracción de las normas morales. Es preciso informar a los que tienen a su cargo la adopción de las decisiones y a los administradores de salud sobre el alcance e importancia del problema de las enferme- dades de transmisión sexual, incluyendo los aspectos sociales y de comportamiento, con el objeto de convencerlos de que asignen fondos presupuestarios suficientes.

Convendría contar con la participación de los dirigentes y representantes de la comuni- dad, los jóvenes, los pacientes de enferme- dades de transmisión sexual, el personal de salud y de otras personas y prepararlos para que difundan información acerca de aquellas enfermedades, a fin de que esa acción tenga una mayor credibilidad y efecto.

La educación relativa a la sexualidad y a las enfermedades de transmisión sexual debe estar integrada totalmente en los programas de salud maternoinfantil y de planificación familiar.

Con objeto de difundir en las escuelas in- formación sobre la sexualidad y las enferme- dades de transmisión sexual, deberá adop- tarse un sistema progresivo que cubra las etapas siguientes: establecer un comité mixto integrado por el Ministerio de Salud y el Ministerio de Educación para que de- termine la política educativa; elaborar nor- mas y determinar el material didáctico des- tinado a esas enseñanzas en las escuelas locales; incorporar la educación en materia de sexualidad y la información sobre enfer- medades de transmisión sexual como parte

de los planes generales de estudio de edu- cación para la salud, de preparación para la vida familiar y de las relaciones humanas, la cual deberá comenzar temprano y prose- guir mientras duren los estudios; integrar la educación sobre la sexualidad y las enferme- dades de transmisión sexual en el programa de enseñanza de las escuelas de magisterio, de manera tal que los maestros puedan tra- tar el tema con conocimiento de causa y con naturalidad; asociar a los padres en la edu- cación sexual concebida para sus hijos.

Investigaciones

Las investigaciones operativas y la eva- luación deberían estimularse como un pro- ceso continuo. En particular habría que es- tudiar el costo-eficacia de los métodos de lucha contra las enfermedades de transmi- sión sexual (incluida la evaluación de los métodos terapéuticos y de diagnóstico, la vigilancia de la resistencia a los antibióticos, la evaluación de la localización de contactos y los programas de educación para la salud), teniendo en cuenta las condiciones locales.

Las prioridades de las investigaciones básicas deberían centrarse en la inmunolo- gía, ya que deberían obtenerse pruebas de diagnóstico más sencillas y eficaces con pre- ferencia para la sífilis, así como para las infecciones gonocócicas y, algún día, quizá, métodos efectivos de inmunización.

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de conciencia y conocimiento con respecto a las enfermedades de transmisión sexual, d) hasta qué punto se pueden modificar las actitudes para promover la adopción de me- didas preventivas; e) las actitudes del perso- nal de salud frente a las enfermedades de transmisión sexual y la manera de modificar esas actitudes para fomentar un enfoque positivo del problema; f) la forma en que se pueden organizar los servicios de lucha contra las propias enfermedades y borrar así cualquier estigma social que pesa sobre los enfermos, y g) las personas más indicadas de la comunidad que con más eficacia serán portadores de información sobre las en- fermedades de transmisión sexual a los gru- pos en cuestión.

Organización de la infraestructura del servicio de salud

Se convino de un modo general en que los servicios de lucha contra las enfermedades de transmisión sexual deberían formar parte integrante de los servicios generales de salud y depender de las autoridades de salud pública.

Se sugirió que estas autoridades estable- cieran un servicio central a tiempo completo, de preferencia bajo la dirección de un mé- dico competente en el campo de las enferme- dades de transmisión sexual y de la salud pública, que tuviera a su cargo la administra- ción del programa para combatir dichas en- fermedades. Este servicio se encargaría de la elaboración de planes, preparación del presupuesto, supervisión del personal, eva- luación, vigilancia de las enfermedades de transmisión sexual y coordinación con otras actividades relacionadas con la salud. El servicio debería recibir asesoramiento de personas que representaran a numerosas dis- ciplinas, incluidos los educadores y grupos sin especialización en la materia.

A su vez, el servicio central podría su- pervisar, en la medida de las necesidades, a subunidades análogas a nivel regional o intermedio.

En los países que no cuentan con progra- mas de control de las enfermedades de trans- misión sexual, habrfa que determinar el alcance del problema así como los recursos humanos y materiales disponibles, incluidos los de laboratorio.

Los países que no disponen de consulto- rios especializados para combatir dichas en- fermedades, tendrán que establecer por lo menos uno, de preferencia en un hospital universitario, a cargo de un especialista, res- paldado por servicios de diagnóstico, trata- miento, localización de contactos y educa- ción para la salud, adecuados para combatir esas enfermedades.

A nivel periférico, o de prestación de servicios, deberían utilizarse con el máximo provecho los centros rurales de salud poli- valentes, policlínicas y hospitales. También deberían formularse normas uniformes para el diagnóstico y tratamiento de casos de en- fermedades de transmisión sexual, incluidas las instrucciones en cuanto a la localización de contactos y el tratamiento epidemioló- gico, cuando sea necesario.

Los servicios de laboratorio deberían or- ganizarse de manera que garanticen que to- das las unidades intermedias, por lo menos, puedan diagnosticar la blenorragia en placa y practicar una prueba serológica simple para la sífilis, utilizando técnicas y reactivos uniformes. Debería existir un laboratorio central de referencia, capaz de vigilar y con- trolar la calidad de estas pruebas y ejecutar otras más elaboradas a base de antígenos treponémicos.

Por lo demás, el programa de lucha con- tra estas enfermedades debería ofrecer, en la medida de lo posible, pruebas para de- tectar casos de sífilis por lo menos entre las gestantes y los donadores de sangre a todos los niveles, y cultivos para determinar la presencia de blenorragia en los consultorios ginecológicos y de planificación familiar.

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sos, participar en la localización de contac- tos y sentirse motivado a ofrecer instrucción a sus pacientes en lo que se refiere a esas enfermedades. Es indispensable que los mé- dicos posean, no solo una formación básica adecuada, sino que además, conozcan la in- formación más reciente sobre las tendencias epidemiológicas, los progresos clínicos y los métodos con que deben atenderse los casos, e incluso el tratamiento y métodos de labo- ratorio requeridos.

Formación de médicos y otro personal de salud

Se debería solicitar a los decanos de las facultades de medicina, a las directoras de escuelas de enfermería, y a los encargados de escuelas paramédicas y juntas examina- doras que revisaran sus respectivos planes de enseñanza a fin de determinar si es sufi- ciente la instrucción que se imparte acerca de los cuidados y el control de las enferme- dades de transmisión sexual, y si esa instruc- ción es proporcional a la importancia que dichas enfermedades revestirán cuando los alumnos ejerzan la profesión. El programa de estudios debe abarcar los aspectos clíni- cos, epidemiológicos y de salud pública, mientras que la instrucción incluirá no solo lo que debe realizarse en un servicio especia- lizado, sino lo que es viable cuando los re- cursos son limitados. Es importante que en todas las actividades docentes se tengan en cuenta los aspectos psicosociales y educa- tivos.

Las oportunidades de adiestramiento en escala internacional deberían ser aprovecha- das al máximo. Es necesario estimular a los países en desarrollo a que envíen personal para que participen en los diversos progra- mas posuniversitarios que se ofrecen en la actualidad en algunos países. De igual ma- nera habría que fomentar la participación de personal de todos los países en las reuniones sobre las enfermedades de transmisión se- xual, así como las visitas a otros países en

los que los programas de control se en- cuentran en diversas fases de desarrollo.

Convendría formular claramente métodos de diagnóstico y tratamiento, así como pau- tas sobre la educación para la salud, que pudieran ser utilizados por el personal poli- valente de los servicios periféricos de salud.

Acción internacional requerida

l La OMS debería promover la evalua-

ción costo-eficacia de los métodos de lucha en función de las condiciones observadas en los países de sus respectivas regiones.

l Asimismo debería proseguir el examen

de la legislación relativa a todos los aspectos de la lucha contra las enfermedades de trans- misión sexual y su tratamiento, con el objeto de asesorar a los Países Miembros sobre la legislación modelo, la cual ofrecería el má- ximo apoyo a los programas de control de las mencionadas enfermedades.

l La OMS debería estimular y prestar

asistencia a los Países Miembros para que establecieran cursos de capacitación de per- sonal de salud, incluidos los encargados de la localización de contactos, educación para la salud y laboratoristas de los países en desarrollo.

l Las becas de la OMS deberían utili-

zarse más extensamente para promover la formación posuniversitaria del médico y otro personal de salud en materia de control de las enfermedades de transmisión sexual. Igualmente debería estimular y prestar asis- tencia a los países que cuentan con más re- cursos para que organizaran cursos de ense- ñanza superior dedicados a países menos privilegiados.

l La OMS debería considerar la prepara-

ción de manuales de diagnóstico y trata- miento de las enfermedades de transmisión sexual, junto con normas generales de edu- cación para la salud, con atención especial a los métodos que se utilizarán en zonas de recursos limitados.

l La OMS debería intensificar su asis-

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sicas en laboratorios especializados, particu- larmente en el campo de la inmunología, y los estudios minuciosos de los organismos causantes de la sífilis y la blenorragia. Al mismo tiempo, habría que promover en to- dos los niveles las investigaciones operati- vas referentes a la eficacia de los métodos de control, en los que se incluyen la política de tratamiento, la resistencia a los antibióticos, etc., y los programas educativos.

l La OMS debería continuar cooperando

estrechamente con los organismos interna- cionales que ya se dedican a problemas rela- cionados con las enfermedades de transmi- sión sexual, como la OIT, la UNESCO, el UNICEF, la Unión Internacional de Educa- ción para la Salud y la Unión Internacional para las Enfermedades Venéreas y las Tre- ponematosis, en todos los aspectos de inte- rés y responsabilidad comunes.

l La OMS debería fomentar la educación

en materia de enfermedades de transmisión sexual, no solo por la importancia que re- viste en sí misma, sino también como ele- mento prioritario de otros programas desa- rrollados por la misma Organización, tales como los de salud maternoinfantil, planifica- ción familiar, higiene escolar, desarrollo de los servicios básicos de salud y educación general para la salud.

La importancia que se concede a la lucha contra las enfermedades de transmisión se- xual se refleja en la resolución siguiente, adoptada por la 28” Asamblea Mundial de la Salud:

LA 28” ASAMBLEA MUNDIAL DE LA SALUD,

Enterada de que las enfermedades de trans- misión sexual, en particular la sífilis y la gono- cocia, están todavía lejos de ser dominadas y de que, por la gravedad de las complicaciones que ocasionan de no ser debidamente tratadas, tienen importantes consecuencias individuales colectivas, sociales y económicas; y

Enterada de que para abordar con eficacia

mayor ese problema de salud pública es in- dispensable una acción coordinada y multi- disciplinaria de carácter médico, informativo, educativo y social,

1. INVITA a los Estados Miembros a recoger, difundir y comunicar a la OMS datos epi- demiológicos, estadísticos y operativos en rela- ción con la lucha contra las enfermedades de transmisión sexual;

2. PIDE a los gobiernos que tomen en con- sideración la necesidad de:

a) emplear en forma óptima las estruc- turas y los servicios sanitarios existentes para reforzar la lucha contra las enfermedades de transmisión sexual;

b) promover la formación apropiada en esas cuestiones del personal médico y del per- sonal sanitario de todas las categorías, así como el perfeccionamiento del personal en ejercicio;

c) favorecer las actividades de informa- ción y educación en materia de salud a todos los interesados con el Cn de promover el sentido de la responsabilidad y el respeto a la integridad de todos los seres humanos; y

3. PIDE al Director General:

a) que facilite a los Estados Miembros el asesoramiento y la asistencia indispensables para apreciar mejor los problemas de salud pública planteados por las enfermedades de transmisión sexual;

b) que fomente la organización de semi- narios internacionales, regionales 0 nacionales para el intercambio de informaciones y para el perfeccionamiento del personal y de los investi- gadores, con la participación de la OMS;

c) que establezca y facilite orientaciones actualizadas sobre organización de las activi- dades de lucha, incluidas las oportunas especifi- caciones técnicas;

d) que trate de obtener de distintas fuentes, tanto en el sistema de las Naciones Unidas como en las organizaciones no guberna- mentales y privadas, los fondos necesarios con los siguientes fines: i) prestación de asistencia a los gobiernos para la planificación y la ejecu- ción de estudios e investigaciones sobre epi- demiología, clínica, diagnóstico, tratamiento, prevención y métodos de lucha; ii) prestación de asistencia, previa solicitud a los gobiernos que ya ejecutan programas de lucha; y

Referências

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