• Nenhum resultado encontrado

Arq. NeuroPsiquiatr. vol.10 número3

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2018

Share "Arq. NeuroPsiquiatr. vol.10 número3"

Copied!
17
0
0

Texto

(1)

ASPECTOS NEUROQUIRÚRGICOS DE LAS H E R I D A S

ORBITOCRANEALES

H . V K R B I E S T *

Nos proponemos describir algunos aspectos de Ias heridas

orbitocra-neales, tal como estas se presentan en tiempo de paz. La segunda guerra

mundial nos ha reportado enorme experiência en lo referente a estas

he-ridas, y importantes comunicaciones han sido publicadas (ver, entre otros,

Webster y Gurdjian, Webster, Schneider y Lofstrõm, Steward y Botterell,

Calvert, Peiper, T õ n n i s ) . Sobre la base de estas publicaciones el

trata-miento de Ias heridas orbitocraneales ha quedado estabfecido con arreglo

a pautas bien circunscritas y determinadas.

Por lo que se refiere a dicho tratamiento, se pueden distinguir cuatro

grupos diferentes de lesiones: 1) Heridas dei globo ocular y de otras

im-portantes zonas vecinas dei contenido orbitario (músculos, nervios, e t c . ) ;

2 ) Heridas de los senos paranasales; 3 ) Heridas dei contenido

intracra-neal; 4 ) Heridas de otras zonas de la cara.

Si consideramos estos diferentes tipos de lesiones podemos

compren-der que un buen tratamiento es sólamente posible en Centros donde cabe

un trabajo de colaboración entre el oftalmólogo* el otorrinolaringólogo, el

neurocirujano y el cirujano plástico. Estos especialistas no sólamente

tra-bajan conjuntamente, sino que a veces están obligados a traspasar su

pro-pio terreno, si Ias circunstancias lo exigen.

Las heridas orbitocraneales de guerra difierei de aquéllas en tiempo

de paz por varias causas: 1 ) En Ias heridas de guerra existe

frecuente-mente perdida dei globo ocular por ruptura o total destrucción, a

eonse-cuencia de proyectiles o explosivos. En Ias heridas de paz predominan

Ias lesiones por punetazos, violências, choques, etc., con objetos cuyo

ta-mano es mayor que el de la órbita, parándose el golpe contra los bordes

de la misma. El g l o b o ocular, que tiene una gran posibilidad de

despla-zamiento, escapa así frecuentemente al trauma reduciéndose la lesión, en

caso de una eventual herida, la mayoría de Ias veces a una simple

hemo-rragia intraocular. Las parálisis de los músculos oculares o la ceguera,

en Ias heridas orbitarias de guerra, están lo más a menudo producidas por

destrucción directa de los nervios por el proyectil, en tanto que en Ias

he-ridas de paz son debidas generalmente a lesiones traumáticas de Ias zonas por

donde estos nervios penetran en la órbita, es decir, a nivel de la fisura orbital

(2)

superior y del agujero óptico. 2 ) En las heridas de guerra penetran cascos

de metralla o proyectiles con la suciedad que los acompana. La especial

localización del proyectil y el camino por el que el cuerpo extrano penetra

en el cráneo, forman problemas especiales que no se presentan en los

ac-cidentes de la circulación y del trabajo.

En tiempo de paz las más frecuentes complicaciones de las heridas

órbitocraneales que requieren ser tratadas por el neurocirujano son: A )

Heridas del cérebro y sus membranas; B ) Còmunicaciones traumáticas

anormales con los senos paranasales; C ) Formación de còmunicaciones

cráneo-orbitales anormales, de origen traumático, producidas de dentro

ha-cia fuera; D ) Determinadas deformaciones de la cavidad orbitaria.

En los casos A y B es necesario lo más a menudo un tratamiento

inme-diato. Por lo que se refiere a estas heridas la literatura les ha prestado

la mayor atención y las regias de su tratamiento están internacionalmente

estandardizadas. Para tratar sobre este tema nos ha parecido útil hablar

en un párrafo aparte de Ias heridas intracraneales transorbitarias

penetran-tes. En los citados casos C y D los sintomas se manifiestan más

tardia-mente, no siendo necesario operar inmediatamente.

A. Heridas cérébrales — El tratamiento de Ias heridas dei cérebro y

de la duramadre, como complicación de Ias heridas orbitarias, está

funda-mentado en los mismos princípios que su tratamiento en cualquier otra

parte dei cráneo. Debe procederse a la extirpación de los coágulos, de

los cuerpos extranos y dei tejido cerebral lesionado y desvitalizado.

Des-pués de una cuidadosa hemostasia debe cerrarse completamente la dura,

haciendo, en caso necesario, una transplantación de fascia.

(3)

384 ARQUIVOS DE NEURO-PSIQUIATRÍA

contra el seno abierto, que constituye además una fuente de infección.

Webster y Gurdjian emplean por eso en algunos casos en los que no es

posible cerrar bien la herida de la dura, y para prevenir una fístula de

líquido, solamente una transplantación de fascia lata con carácter

tempo-ral. Después de 15 días se quita la transplantación, el espacio subaracnoi¬

deo queda cerrado por granulación y el lecho de la herida se prepara

para una transplantación de piel. Esto se refiere solamente a una extensa

lesión de la órbita en la que la herida cerebral es visible en la superficie.

Cuando existe ya una infección no es recomendable hacer una plastia de

dura con fascia lata. En estos casos lo mejor es extirpar todo el techo

de la órbita y abrir el espacio periorbitario. La grasa orbitaria, que se

expande hacia dentro, llena el espacio muerto y cubre el defecto de dura

convenientemente. En tales casos es de grán interés cuidar un buen

dre-naje nasal.

B. Comunicaciones de origen traumático entre los senos paranasales y

el espacio intracraneal — En estos casos existe el peligro de producirse

licuorrea, neumoencéfalo, meningitis y abceso cerebral. Si el seno frontal

está abierto se puede extirpar fácilmente su pared posterior y toda la

mu-cosa, con lo que el seno desaparece entrando a formar parte de la

cavi-dad craneal. Las células etmoidales lesionadas deben extirparse, siendo

necesario cuidar un buen drenaje nasal.

F i g . 1 — N e u m o e n c é f a l o p o s t r a u m á t i c o : se observa aire a lo largo de la hoz, a consecuencia de una

(4)

Aún en los casos en los que Ias radiografias de cráneo, tomadas

inme-diatamente después dei trauma, no muestran aire en la cavidad craneal

(neumoencéfalo), este puede aparecer en dias sucesivos. Sobre todo si un

enfermo presenta, algunos dias después dei trauma, fenômenos de alta

hi-pertensión intracraneal o una fuerte alteración psíquica, es útil repetir la

exploración radiológica dei cráneo ya que ei neumoencéfalo puede ser la

causa de ello. En las lesiones dei seno frontal el aire se encuentra

sub-dural, encima del p o l o frontal, y en aquellas otras en que existe una

rup-tura dei lóbulo se presenta aire intracerebral e incluso intraventricular si

la ruptura llega hasta el ventrículo. El acúmulo de aire subaracnoideo se

ve muy raramente en estos casos ya que el espacio subaracnoideo por

en-cima dei p o l o frontal es muy pequeno. En Ias rupturas en los

alrededo-res de Ias cisternas basales el aire puede penetrar en el espacio

subaracnoi-deo e incluso llegar por via retrógrada hasta el sistema ventricular. Esto

puede presentarse en Ias fracturas de Ias células etmoidales posteriores y

dei seno esfenoidal. En un caso de fractura de Ias células etmoidales

an-teriores se puede ver un neumoencéfalo a lo largo de la hoz (fig. 1 ) .

Si el trauma orbitocraneal requiere un tratamiento operatorio y se

hace una exploración transcraneal a través de una trepanación frontal

ape-nas aparece fistula de líquido o neumoencéfalo. Estas son complicacicnes

de los casos en los que no se considero indicado el tratamiento operatorio

en la primera inspeccicn. En semejantes circunstancias es recomendable

un tratamiento conservador en los primeros dias. Si no hay senales de

recuperación espontânea debe recurrirse a la intervención operatoria para

cerrar la comunicación anormal. No siempre es posible visualizar una

frac-tura en la radiografia, por lo que, en algunos casos, esta se descubre

du-rante la operación.

La meningitis se produce, bien por la entrada directa de suciedad a

consecuencia dei trauma, bien por una comunicación entre los espacios de

líquido cefalorraquideo y los senos paranasales. Esla comunicación puede

ser la causa de meningitis recidivantes o de una meningitis rebelde. El

mejor método para prevenir la meningitis lo consíituye un adecuado

tra-tamiento de la herida y la administración de antibióticos tanto en el lecho

de la herida y en Ias vias dei líquido cefalorraquideo, como intramuscular.

En Ias heridas orbitocraneales causadas por accidentes en el trabajo y en

^a vida civil, los abceso.i cerebrales constituyen una rara y deplorable

com-plicación que lo más a menudo es la consecuencia de no haber reconocido

la existência de una comunicación con uno o más senos. Algunas veces

se produce el abceso vários anos después dei trauma a consecuencia de

una sinusitis (en uno de nuestros enfermos, con un defecto en la pared

posterior dei seno frontal, 14 anos después dei trauma).

(5)

3 8 6 ARQÜIVOS DE NEUR0-PS1QUIATRIA

mismo no hubiera procedido a hacer un cierre plástico del defecto en el

techo de la órbita con una lámina periostiocortical, ya que existía el

ries-go de una infección en un terreno ya amenazado de ella. Sin embarries-go

esta transplantación fué seguida de éxito.

C A S O 1 — C . v. d. P., muchacho de 14 ańos. E l 2 3 ­ 1 2 ­ 1 9 5 1 , a l g u n a s horas después de un t r a u m a en la cara y en el cráneo, a consecuencia de un accidente de circulación, vino a la Clínica de N e u r o c i r u g í a . N o perdió conciencia ni p r e ­ sentó amnesia r e t r ó g r a d a . T u v o varios vómitos. L a piel encima de la m i t a d d e ­ recha de la frente estaba d e s g a r r a d a siendo visible el frontal f r a c t u r a d o . T a m ­ bién la raiz ósea de la nariz estaba al descubierto. E l hueso nasal derecho es­ t a b a destruido, fluyendo a b u n d a n t e líquido a través de la herida. T o d o el t e ­ rritorio lesionado estaba m u y sucio por materias de la calle. E l p á r p a d o dere­ cho m u y hinchado, el bulbo ocular intacto, la visión y los m o v i m e n t o s oculares normales. L a exploración neurológica no m o s t r ó nada de particular. E n la r a ­ diografía de cráneo ( f i g . 2 ) se observó un neumoencéfalo subdural encima del lóbulo frontal y aire en las cisternas básales y en los ventrículos

F i g . 2 — Caso 1 ( C . v. d. P . ) . N e u m o e n c é f a l o t r a u m á ­ t i c o : las flechas indican el aire subdural encima del polo f r o n t a l ; las cruces se encuentran encima del aire exis­ tente en las cisternas básales y en el cuerno f r o n t a l del

ventrículo lateral.

Operación — D e s p u é s de limpiar la herida y extirpar los t e j i d o s desvitali­

(6)

HERIDAS OBBlTUVRANÉALES 3 8 7

periostiocortical se cerró el defecto en el techo de la órbita. L a apertura dural fué s u t u r a d a p o r vía intradural. E l lóbulo f r o n t a l estaba hiperémico, p e r o sin n i n g u n a lesión. L o s nervios ópticos y el quiasma estaban i g u a l m e n t e normales. E l c o l g a j o óseo, del que se extirparon a l g u n o s trozos f r a c t u r a d o s , se volvió a p o n e r en su sitio. C o m o estaba destruida una g r a n extensión de piel se hizo u n c o l g a j o de piel con cabellos, y p o r m e d i o de una rotación quedó cubierta con piel toda la zona f r o n t a l t r a u m a t i z a d a . E l defecto de piel p r o d u c i d o p o r la rotación, de localización parietooccipital, fué cubierto con piel, p o r medio de u n Thierse. D u r a n t e la operación se p u s o penicilina, tanto intra como e x t r a d u r a l ¬ m e n t e . E l c i r u j a n o plástico, D r . H o n i g , suturó la herida del labio superior. E l otorrino, D r . R u d i n g , colocó un dreno nasal en el seno f r o n t a l derecho; para la conservación de un buen drenaje.

E l e n f e r m o fué t r a t a d o p o s t o p e r a t o r i a m e n t e con penicilina intramuscular. E l curso de la herida fué bueno, y el 2 6 ­ 2 ­ 5 2 se comenzó la preparación de un col­ g a j o de piel en f o r m a de tubo, que p o r vía brazo izquierdo fué t r a n s p l a n t a d o a la frente p a r a sustituir el trozo r o t a d o , con cabellos.

F i g . 3 — Caso 2 ( H . J. K . ) . R a d i o g r a f í a A . P., t o m a d a boca­ nariz sobre la p l a c a : f r a c t u r a del techo de la órbita izquierda; la línea de f r a c t u r a llega hasta el seno f r o n t a l izquierdo; el borde externo de la órbita izquierda muestra una "fronto¬ z y g o m a t i c separation''; a causa de ello el borde inferior de

(7)

C A S O 2 ­ H . J. K . I n g r e s ó en el H o s p i t a l de D e v e n t e r p o r haber sufrido un accidente de motocicleta. E s t u v o sin conciencia 3 dias. E n el m o m e n t o en que la recobro f u é t r a n s p o r t a d o a U t r e c h t , el 2 4 de M a y o de 1951, p a r a ser t r a ­ t a d o p o r el c i r u j a n o plástico D r . H o n i g de u n a f r a c t u r a del m a x i l a r superior y maxilar inferior izquierdo e impresión del p ó m u l o izquierdo. A consecuencia de una " f r o n t o ­ z y g o m a t i c separation" la base de la órbita estaba desplaza hacia a b a j o , presentando el e n f e r m o diplopia. S e repuso el hundimiento del cigorna y ia f r a c t u r a m a n d i b u l a r . E l m a x i l a r inferior f u é f i j a d o , después de lo cual nos fué enviado el e n f e r m o p o r m o s t r a r el examen también una f r a c t u r a dei techo de la órbita, e n la que el seno f r o n t a l estaba abierto.

Exploración — E x i s t i a un e x o f t a l m o s dei o j o izquierdo, que estaba adernás

desplazado hacia a b a j o . T a n t o la vision como los movimientos oculares esta ban intactos. E l examen neurológico no mostro ninguna anomalia. L a s radiografias de cráneo ( f i g . 3) m o s t r a r o n varias lineas de f r a c t u r a del f r o n l a l y dei t e m p o ­ ral izquierdós. E l techo de la órbita estaba f r a c t u r a d o en pedazos, alcanzando también la f r a c t u r a el seno frontal. E n la p a r e d externa de la órbita existia una "fronto­zygomatic separation".

Operación — E l 3 Julio 1951, trepanación f r o n t a l izquierda. E n la e x p l o ­

ración e x t r a d u r a l del techo de la órbita se encontro en la dura una cicatriz adherente a trozos f r a c t u r a d o s aislados a la periorbita. E n la exploración intra­ d u r a l se encontro en la base dei lóbulo frontal una cicatriz meningocerebral. S e extirpo la cicatriz, viéndose que el cérebro hacia hernia en una abertura de la parte orbitaria dei seno frontal. L a dura f u é cuidadosamente cerrada. S e e x ­ tirpo el trozo f r a c t u r a d o aislado dei techo de la órbita y se cerro la abertura de la p a r t e orbitaria dei seno f r o n t a l con un trozo de músculo. E l seno f u é aún cubierto con una transplantación de fascia lata, después de lo cual se cerro la herida. A continuación de la operación desapareció el e x o f t a l m o s , pero el desplazamiento hacia a b a j o dei o j o , así como la diplopia, persistieron.

E l c i r u j a n o plástico, ü r . H o n i g , hará m á s t a r d e una elevación dei f o n d o de la órbita p a r a corregir la posición dei o j o . Ocho meses después dei t r a u m a fué t o m a d o un E E G , que m o s t r o u n a actividad tetánica p a r o x i s m a l , f r o n t o t e m ­ poral, p r e d o m i n a n t e m e n t e en el lado izquierdo.

(8)

Sobre la base de estos hechos, creemos que está permitido recomendar,

en todas Ias heridas penetrantes dei párpado superior, Ias siguientes

me-didas: 1) Debe tomarse una radiografia de cráneo, A.P., tanto boca-nariz

como nariz-frente sobre la placa. 2 ) Si se ha constatado una perforación

dei techo de la órbita debe hacerse, cuanto antes, una craniectomía frontal

exploradora, para tener una buena vision de conjunto, no sólamente dei

techo de la órbita, sino también de la dura y de la base dei lóbulo

fron-tal. 3 ) También debe explorai se el contenido intraorbitario, ya que

exis-te la posibilidad de suciedad y cuerpos extranos. No se debe dejar de

hacer una exploración de la herida externa, pero sólamente esto no es

su-ficiente. Durante la operación intracraneal, el agrandamiento de la

per-foración en el techo de la órbita ofrece un buen campo para examinar

el contenido orbitario.

Nuestro punto de vista de operar estas heridas intracraneales

pene-trantes por via transcraneal puede parecer un poco agresivo, y se nos

po-dría decir que un tratamiento a partir de la herida dei párpado superior

ha dado en muchos casos buenos resultados. Nosotros creemos, sin

embar-go, que Ias dos historias clínicas siguientes ofrecen argumentos vivos para

sostener nuestro punto de vista.

En el primer enfermo no se había explorado primeramente nada más

que la herida dei párpado superior; después de esto el enfermo fué

tra-tado con antibióticos, pero una meningitis recidivante, coma, exoftalmos

progresivo y alteraciones ventriculográficas, exigieron una intervención

trans-craneal. En el otro enfermo, que había sido explorado a tiempo por via

transcraneal, encontramos escondida la punta rota de un pequeno bastón

de madera, introducida profundamente en la órbita; el hallazgo de este

cuerpo extrano era imposible por una exploración a través dei párpado

superior, no pudiendo tampoco la radiografia dar la indicación de

interve-ner; aunque se hizo la limpieza de la herida por dos vias no pudo

preve-nirse la infección, lo que demuestra la gravedad de este tipo de heridas;

la historia clínica de este enfermo es además muy interesante porque dá

una buena idea del origen de algunas formas de exoftalmos pulsátil.

C A S O 3 — W . H . ( n9

(9)

3 9 0 ARQUIVOS DE NEURO-PSIQUIATRIA

n o r m a l ; el e x o f t a l m o s d e s a p a r e c i ó ; p á r p a d o s n o r m a l e s ; buen estado de concien­ cia. E l 1 6 ­ 1 0 ­ 1 9 4 8 , recidiva de la meningitis y del e x o f t a l m o s ; el enfermo fu* t r a n s p o r t a d o a la clínica de neurocirugía.

E l 1 9 ­ 1 0 ­ 1 9 4 8 , ingreso en neurocirugía: exoftalmos con desviación hacia a b a j o del o j o derecho; gran edema del p á r p a d o superior y de la c e j a . L a radiografía de cráneo ( f i g . 4 ) m o s t r ó una perforación con pequeńos trozos de hueso en el techo de la órbita derecha.

F i g . 4 — C a s o 3 ( W . H . ) . E n la izquierda, herida penetrante del techo de la órbita derecha ( v e r la f l e c h a ) . E n la derecha, v e n t r i c u l o g r a m a : dilatación del ventrículo lateral izquierdo; defecto lateral de replección en el cuerno frontal

d e r e c h o ; no existe desplazamiento del sistema ventricular.

Exploración neurológica: D i l a t a c i ó n de la pupila derecha, que no reacciona

a la luz; paresia facial inferior izquierda; paresia del brazo izquierdo; r e f l e j o s tendinosos en los brazos, no se obtienen.

P o r punción ventricular derecha, examen del líquido: 5 0 0 / 3 células blan­ c a s y 77 m g de albúmina. E x a m e n del líquido del ventrículo izquierdo: 4 8 8 / 3 células blancas y 3 0 m g de proteínas. E l v e n t r i c u l o g r a m a m u e s t r a una dilata­ ción del ventrículo izquierdo. E l ventrículo derecho está a g r a n d a d o , excepto en el territorio del cuerno anterior, donde existe una impresión lateral. E l sistema ventricular no está desplazado enteramente. E l hemisferio derecho m u e s t r a p o r lo tanto un p r o c e s o local, limitado al lóbulo anterior derecha, que no va unido sin e m b a r g o a un e d e m a cerebral generalizado. P o r punción del lóbulo frontal derecho no se encontró ningún abceso.

Trepanación frontal derecha: L a d u r a está m o d e r a d a m e n t e t e n s a ; t a m p o c o

(10)

c o á g u l o s del lóbulo f r o n t a l , cerrándose el detecto de dura con una plastia de fascia. Se puso penicilina local, cerrándose la herida a continuation.

E i curso p o s t o p e r a t o r i o fué tranqüilo. E l e x o f t a l m o s desapareció g r a d u a l m e n ­ t e y ia posición dei o j o volvió a la n o r m a l i d a d . E l n ú m e r o de células dei líquido se m a n t u v o a u m e n t a d o d u r a n t e tin m e s y medio después de la operación. E n e x a m e n de control, en D i c i e m b r e 1 9 4 9 , no m o s t r o el e n f e r m o ningún dato anormal.

C A S O 4 •— H . H . ( n9

8 3 2 6 ) , nino de 3 anos. D u r a n t e el j u e g o p e n e t r o un bastón a través dei p á r p a d o superior izquierdo, hacia el interior de la órbita. E l nino fué Ilevado en estado soporoso al H o s p i t a l , donde se suturó una p e q u e n a herida dei p á r p a d o superior. L a s r a d i o g r a f i a s m o s t r a r o n trozos de hueso en la fosa anterior izquierda dei cráneo, sefíal de que el bastón había p e n e t r a d o a través dei techo de la órbita. E l nino f u é Ilevado el m i s m o dia a la clínica n e u r o ­ quirúrgica, donde quedo ingresado el 2 2 ­ 1 1 ­ 1 9 5 0 : estaba s o p o r o s o , con el p á r p a d o

superior izquierdo m u y hinchado y de coioración hemática. L a exploración neu­ rológica no m o s t r o nada i m p o r t a n t e .

Operación — T r e p a n a c i ó n f r o n t a l izquierda. L a exploración e x t r a d u r a l del

techo de la órbita es imposible, debido a l a gran presión i n t r a d u r a l que no se m o d i f i c a p o r la punción ventricular. A l abrir la dura se hernió el lóbulo f r o n ­ tal, m u y edematoso. T r á s la a m p u t a c i ó n dei p o l o anterior dei lóbulo f r o n t a l se evidencio una extensa contusion de la p a r t e basal de este lóbulo. Se extirpo el t e j i d o cerebral contusionado incluídos los trozos de hueso que habían penetrado. Se a g r a n d o la a b e r t u r a en el techo de la órbita viéndose el trozo de p u n t a dei bastón que estaba escondido en la p r o f u n d i d a d de la órbita, b a j o la p a r t e lateral dei techo. E l detecto de d u r a fué c e r r a d o con fascia. L a grasa orbitaria llenó el espacio muerto. Se administro penicilina t a n t o intra como e x t r a d u r a l m e n t e , después de lo cual se cerro la herida. S e limpió la lesión del p á r p a d o superior, encontrándose papilla de t e j i d o cerebral en el orifício de entrada.

E l nino fué t r a t a d o con penicilina. L o s p r i m e r o s dias figuientes m e j o r ó bastante el estado de conciencia. E l o j o quedo cubierto por el p á r p a d o superior e d e m a t o s o , pero 5 dias después se presentó u n a fuerte reacción meningea ( 1 5 . 4 0 0 / 3 células b l a n c a s ) ; el líquido cefalorraquideo no contenia ningún m i c r o o r g a n i s m o pero en la herida dei p á r p a d o superior apareció un e x u d a t o purulento. Se ase­ g u r ó un a m p l i o d e s a g ü e dei p á r p a d o superior, desapareciendo después de esto la reacción meningea durante algunos dias. E l 1 5 ­ 1 ­ 1 9 5 1 eJ estado de conciencia era m u y bueno. E x i s t i a un enoftalmos dei o j o izquierdo y todos los movimientos oculares estaban intactos. E I alto contenido de proteínas dei líquido ( 1 2 0 m g % ) a c o m p a n a d o de un a u m e n t o discreto de células ( 7 5 / 3 ) m o s t r a b a n que existia aún cierto g r a d o de inflamación, aunque la presión dei líquido era normal.

E l 2 3 ­ 1 ­ 1 9 5 1 comenzó el nino a p r e s e n t a r frecuentes vômitos., a q u e j a n d o d o ­ lor de cabeza. A p a r e c i ó un e x o f t a l m o s pulsátil dei o j o izquierdo. E l líquido estaba amarillo ( 7 / 3 células y 7 2 m g % de p r o t e í n a s ) con alta tension. E l ven­ t r i c u l o g r a m a ( f i g . 5 ) m o s t r o un sistema ventricular a g r a n d a d o y aire en la cis­ terna m a g n a y en la cisterna pontis, pero no en ia region quiasmática. E l cuerno f r o n t a l izquierdo hacia hernia hacia la órbita izquierda.

(11)

E s t e ventrículo fué unido a la cisterna m a g n a por medio de un t u b o de p o ­ liteno ( o p e r a c i ó n de T o r k i l d s e n ) . I n m e d i a t a m e n t e después de la operación el paciente recobró el conocimiento, la hemiplejía m e j o r ó y el exoftaimos disminuyó. L a presión ventricular era de 2 7 0 m m . de á g u a , en a m b o s lados, existiendo, p o r lo tanto, una m o d e r a d a elevación. L o s fenómenos de meningitis basilar persis­ tieron hasta A g o s t o del 1951 y, el 2 2 de S e p t i e m b r e , p u d o el nińo darse de alta. L a tensión del líquido era n o r m a l y no solamente no existía ningún e x o f t a l m o s , sino que incluso había un enoftalmos del o j o izquierdo.

Epicrisis — C o m o n o r m a general, t r á s la supresión operatoria del techo de

la órbita, no se presenta ningún e x o f t a i m o s si la presión intracraneal es normal. E s t o p r u e b a claramente que, en la historia clínica de este e n f e r m o , aquél persis­ tió solamente d u r a n t e el período de hidrocéfalo hipertensivo.

Las alteraciones descritas bajo los apartados A y B, exigen un

trata-miento rápido. Es por lo tanto conveniente que estos enfermos sean

trans-portados a centros bien equipados, donde es posible, durante el mismo

tiem-po operatorio, hacer un tratamiento definitivo. Debe desaconsejarse un

tratamiento rápido en el lugar del accidente, pero solamente parcial, pues

ello no hace sino perder tiempo, sin disminuir el peligro de algunas

com-plicaciones, que incluso se aumenta.

C. Comunicaciones órbitocraneales producidas de dentro hacia fuera —

En dos enfermos con hidrocefalia crónica producida por estenosis del

acue-ducto se produjo una perforación del techo de la órbita, a consecuencia

de un traumatismo craneal, a través de la cual protuia el lóbulo fron¬

F i g . 5 — C a s o 4 ( t i . H . ) . Sistema ventricular m u y d i l a t a d o ; el cuerno frontal izquierdo se

(12)

tal, con un consiguiente exoftalmos pulsátil dei o j o respectivo. Es posible

que no se reconozca esta forma de exoftalmos y sea atribuído erroneamente

a un aneurisma arterio-venoso si además, como sucedia en nuestros dos

enfermos, Ias pulsaciones disminuyen por compresión de la carótida

homo-lateral. En estos dos enfermos existia una estenosis del acueducto que no

había dado ninguna sintomatologia antes dei traumatismo, pero sin

embar-go Ias radiografias de cráneo mostraron Ias típicas alteraciones de

hiper-tensión intracraneal crônica. El diagnóstico puede hacerse con seguridad:

1) por visualización dei defecto en el techo de la órbita en la

radiogra-fia A . P . tomada tanto boca-nariz como frente-nariz sobre la placa; 2 )

por la disminución dei exoftalmos y Ias pulsaciones dei o j o cuando se

disminuye la presión intracraneal por medio de una punción ventricular.

El tratamiento operatorio consiste en una aproximación transcraneal

al techo de la órbita, reposición o resección dei prolapso cerebral

intra-orbitario, cierre dei eventual defecto de la dura y cierre, por medio de

una plastia, dei defecto en el techo de la órbita, con una lâmina

periostio-cortical. De ser posible, debe tratarse primeramente el hidrocéfalo, ya

que ello da a la operación en el techo de la órbita una mejor posibilidad

de êxito.

D. De for macio nes especiales de la cavidad orbitaria — Las

alteracio-nes traumáticas dei canal óptico interesan al neurocirujano sólamente en

cuanto van unidas a una lesión del nervio óptico. Si se produce perdida

de vision inmediatamente después dei trauma se deberá examinaiio además

de verificar el estado dei canal óptico ya que la perturbación es debida

generalmente a una lesión de este nervio, que puede ser ocasionada por

diferentes causas (hemorragias intracraneales dei nervio óptico, lesión de

los vasos nutritivos, fracturas dei canal óptico acompanadas de

deforma-ción, herida directa dei nervio óptico por trozos de hueso y, especialmente,

fractura de apófisis clinoides y shock del nervio ó p t i c o ) . Si Ias

altera-ciones ópticas se producen más tardiamente, están generalmente originadas

por formación de callo en el canal óptico por aneurisma, por trombosis

de los vasos nutricios o por aracnoiditis óptica. Si la ceguera se produce

a consecuencia de una herida de los vasos nutricios dei nervio óptico se

puede comprobar rapidamente palidez de la papila ( W a l s h ) ; en Ias demás

heridas dei nervio óptico se produce la palidez más tarde, por regia

ge-neral de algunas semanas a meses y, por término medio, unos 17 dias.

La frecuencia de Ias lesiones ópticas en los enfermos traumatizados

de cráneo es, según Rowbotham, de 0 , 5 % y, según Turner, de 1,5%. En

la literatura oftalmológica existen bastantes diferencias de opinion sobre

la frecuencia de hemorragias en el canal óptico y de fracturas dei mismo

como causa de perdida traumática de vision.

(13)

aná-logo y su rareza se atestigua ya que, según Turner, en 33 enfermos con

heridas del nervio óptico en los que se hizo radiografia del agujero óptico,

sólamente 4 mostraron alteraciones radiológicas de dicha estructura. Se

toma como argumento que las fracturas del canal óptico y los trozos de

hueso que comprimen o penetran el nervio óptico pueden ser invisibles

en la radiografia, pero, en tales casos, la indicación de intervenir es muy

dudosa . Nosotros recordamos un enfermo en el que inmediatamente

des-pués del trauma se produjo una hemianopsia horizontal, hacia abajo, del

o j o derecho; la radiografia mostro una fractura del cigoma derecho y

una fractura lineal del techo de la órbita del mismo lado, que se

aproxi-maba al vértice; la exploración intracraneal del nervio óptico derecho no

mostro con claridad ninguna alteración; el nervio óptico tenia un aspecto

normal, y no existia ninguna compresión a nivel del canal.

La mayoria de las lesiones intraorbitales de los nervios oculares están

producidas, en tiempo de paz, por alteraciones traumáticas de la fisura

orbital superior. N o insistiremos más sobre el diagnóstico. Si, en

deter-minados casos, se puede atribuir con bastante seguridad la cftalmoplejía

a una lesión de la fisura orbital superior, no deberá uno inclinarse a

in-tervenir enseguida sin esperar una eventual curación espontânea de los

trastornos. Cuando no se produce mejoría puede pensarse en una

des-tompresión operatoria especialmente si, en los trastornos de esta clase,

existe una posibilidad aceptable de que la continuidad de los vasos y

ner-vios que pasan a través de la fisura orbital superior no está interrumpida.

Esto ocurrió en el siguiente enfermo:

C A S O 5 — T h . T . ( nQ

7 9 7 7 ) , j o v e n de 8 anos. A d m i t i d o en la Clinica de N e u r o c i r u g í a el 2 2 de M a y o de 1951. Seis semanas antes había sufrido un g r a v e t r a u m a t i s m o craneal en un accidente de ascensor, después de lo cual estuvo 2 dias sin conciencia. C u a n d o la hinchazón dei p á r p a d o disminuyó se observo que el o j o derecho estaba t o t a l m e n t e ciego existiendo a d e m á s una o f t a l m o p l e j í a c o m ­ p l e t a de este o j o . E l cigoma derecho estaba imprimido. E l nino fué hospita­ lizado especialmente con vistas a la posibilidad de m e j o r a r el trastorno o f t a l m o ­ lógico con una intervention operatoria.

Exploración — C o m p o r t a m i e n t o psíquico normal. B u e n estado de nutrition.

E n el l a d o derecho está hundida la f a t i e s m a l a r del p ó m u l o , asi como el borde lateral y inferior de la órbita. L a vision del o j o derecho es nula. L a papila d e r e c h a está f u e r t e m e n t e atrófica. E x i s t e una parálisis completa dei músculo ele­

vador dei p á r p a d o superior y de toda la m u s c u l a t u r a ocular en el lado derecho. L a pupila derecha es m a y o r que la izquierda y no reacciona a la luz ni a la con­ vergęncia. E s m u y curioso que el d i â m e t r o de esta pupila, sin e m b a r g o , por causa desconocida, es variable. E n el l a d o derecho el reflejo corneal está a b o ­ lido y existe una anestesia en el território de la p r i m e r a rama dei trigémino. E l músculo f r o n t a l está paralizado. A excepción de un Rossolimo en el pié dere­ cho, no se encontro ningún otro dato patológico.

Examen electroencefalográfico ( D r . S t o r m van L e e u w e n ) — R i t m o a irre­

(14)

HERIDAS ÓRBITOCRANEALES 395

ondas de dudosos picos. Examen radiológico del cráneo ( f i g . 6 ) — L a órbita derecha m u e s t r a los siguientes d a t o s : el techo está desplazado hacia arriba a causa de un rechazamiento de ala m a g n a hacia la línea m e d i a ; la fisura orbital superior está desplazada hacia la p a r t e superomedial y es m u y estrecha; la fi­ sura orbital inferior está vertical; el a g u j e r o óptico está f u e r t e m e n t e rechazado hacia la línea m e d i a , pero m u e s t r a , en la posición de R e e s e , un diámetro n o r ­ m a l ; el borde orbital lateral presenta una "fronto­zygomatic separation" p o r lo que la base de la órbita está desplazada un p o c o hacia a b a j o . Ventriculograma: discreta dilatación del sistema ventricular.

Fig. 6 — Caso 5 ( T h . T . ) . I m p r e s i ó n lateral de la órbita derecha: la fisura orbital superior está despla­ z a d a hacia la linea m e d i a y hacia a b a j o ; el b o r d e ex­ terno de l a órbita m u e s t r a u n a "fronto­zygomatic se­ paration"; la p a r t e lateral del techo de la órbita está

desplazado hacia arriba.

(15)

j o r í a m u y i m p o r t a n t e desde el punto de vista cosmético, se decidió la operación el 2 2 de M a y o de 1951.

Operación — Pequena trepanación f r o n t o t e m p o r a l derecha. A p a r t i r de la

p a r t e anterior de la fosa media fué e x t i r p a d a con la pinza gubia la m i t a d s u ­ perior dei ala m a g n a , p o r lo que fueron d e s c o m p r i m i d o s los vasos y nervios que pasan a través de la l i s u r a orbitaria. Se extirparon algunos pequenos trozos de hueso que habían p e r f o r a d o la dura t e m p o r a l durante el t r a u m a . L a d u r a f u é abierta. A p a r t e de observarse una meningitis serosa el cérebro no m o s t r o nin­ guna otra anomalia. Se cerro la herida. E l c i r u j a n o plástico ( D r . H o n i g ) re­ puso quirúrgicaniente el cigoma.

L I curso p o s t o p e r a t i v o fué tranqüilo y el 2 3 Junio el e n f e r m o a b a n d o n o la clínica. A fines de Junio dei 1951 el músculo elevador dei p á r p a d o superior comenzó a recuperarse. E n ü e t o b r e eran posibles movimientos limitados dei o j o derecho. E n D i c i e m b r e los movimientos de los o j o s eran c o m p l e t a m e n t e n o r ­ males. E n M a r z o de 1 9 5 2 , la sensibilidad de la region de la p r i m e r a r a m a dei trigémino había recuperado c o m p l e t a m e n t e . E x i s t i a aún una disminución de la sensibilidad corneal derecha, pero se p o d i a p r o v o c a r el r e f l e j o corneal, aún cuan­ do estaba debilitado. D e s d e hace algún t i e m p o el e n f e r m o siente de nuevo cuan­ do penetra algún c u e r p o extrano en el o j o , lo que significa evidentemente una m a y o r s e g u r i d a d p a r a el m i s m o .

La reconstruction plástica dei borde superior de la órbita se hace

tanto por consideraciones cosméticas como por Ias dificultades subjetivas

u objetivas que algunos enfermos experimentan después del defecto. Con

frecuencia puede hacerse la intervención sin ningún riesgo. Nosotros

pre-ferimos la transplantación autógena con hueso (un trozo de costilla), a

la implantación con sustancias aloplásticas. Primeramcnte hicimos la

ope-ración sin previa encefalografía, pero tenemos una experiência muy

des-favorable en un enfermo (caso 6 ) , por lo que estamos convencidos de la

necesidad de la insuflación de una pequena cantidad de aire.

C A S O 6 — P. M . ( n ' 6 0 8 0 ) , de 3 2 anos, t u v o el 2 4 M a r z o 1949, durante una acción de g u e r r a en Indonesia, una herida craneal penetrante p o r d i s p a r o de bala. L a pequena a b e r t u r a de entrada de la bala estaba encima dei oído dere­ cho, y el orifício de salida encima del o j o dei m i s m o lado. E I cérebro se her­ niaba hacia la herida frontal. E l e n f e r m o f u é t r a n s p o r t a d o a S a m a r a n g y allí operado. F u é necesario enuclear el o j o derecho. L a p a r e d posterior y el techo de l a órbita estaban f r a g m e n t a d o s , S e extirparon los trozos aislados de hueso. Se extirpo asimismo el t e j i d o cerebral desvitalizado, cerrándose el defecto de dura con una plastia. A l ingresar en el H o s p i t a l M i l i t a r de U t r e c h t no existia ningún d a t o neurológico de exploración, pero el e n f e r m o estabft m u y d e p r i m i d o y sin iniciativa. Se decidió hacer u n a reconstrueción plástica dei território orbi­ tario lesionado. E l c i r u j a n o plástico ( D r . R a a d s v e l d ) m a n i f e s t o la preferencia de que la reconstrueción plástica dei b o r d e superior de la órbita fuera hecha p o r el n e u r o c i r u j a n o . E l paciente f u é a d m i t i d o en la Clínica de N e u r o c i r u g í a el 5 E n e r o 1950.

Operación — Incision de la c e j a derecha. Se llegó a un território de t e j i d o

(16)

a través del cual salía bastante líquido; se suturó esta abertura, cerrándose des­ pués la herida en dos planos.

E l e n f e r m o recibió un t r a t a m i e n t o p o s t ­ o p e r a t o r i o de penicilina intramuscu­ lar. C u a t r o dias después de la operación devino confuso, la t e m p e r a t u r a subió hasta 3 99

C y salía mucho liquido a través de la herida. F o r punción ventricular la presión dei líquido era m u y elevada, y

este

contenia 1 0 . 4 0 0 / 3 células. E n dias sucesivos se inyectó penicilina en el ventrículo. E l 10 de F e b r e r o el número de células dei líquido ventricular había disminuido hasta 4 0 / 3 , pero el 14 de F e b r e r o subió ( 3 5 0 / 3 ) .

D e b i d o a que la herida exudaba continuamente líquido se extirpo la t r a n s ­ plantación el 18 F e b r e r o . Se inspeccionó nuevamente la d u r a pareciendo que salía líquido a través de una pequena a b e r t u r a dei t a m a n o de una cabeza de alfiler, observándose una g r a n c a v i d a d que o c u p a b a t o d a la region f r o n t a l y en­ t r a b a hasta el ventrículo. E l f o r a m e n de M o n r o era m u y g r a n d e . Se suturó c u i d a d o s a m e n t e la dura, y la zona de sutura se cubrió con una pieza de fascia lata. D e s p u é s se cerro la herida en dos planos. A partir de este m o m e n t o el e n f e r m o devino cada vez m á s comatoso, con continua hipertermia, y murió el 25 F e b r e r o 1950.

Epicrisis — E l fracaso de esta operación se basa en diversas c a u s a s : 1 ) L a fistula no se p o d i a c e r r a r porque d e b a j o de la d u r a m a d r e se encontraba sólamente

líquido, mientras que el t e j i d o que rodeaba a la transplantación estaba fuerte­ m e n t e alterado y escleroso; por ello la curación de la herida f u é r e t a r d a d a . 2 ) L a infección posoperatoria dei ventrículo: posiblemente existia en este e n f e r m o una resistęncia disminuida contra la infección, vista también la piodermitis que había padecido. E l hecho de que el ventrículo estuviera s e p a r a d o dei terreno o p e r a ­ torio sólamente por la d u r a m a d r e y el origen de la fistula, eran f a c t o r e s f a v o ­ rables p a r a la infección. 3 ) E l trastorno de la regulation vegetativa: el equilí­ brio vegetativo es m u y lábil en los e n f e r m o s con una g r a n atrofia c e r e b r a l ; estos e n f e r m o s están m á s predispuestos que otros a una hipertermia. E s conocido que estos pacientes pueden presentar violentas reacciones d e s p u é s de una punción ven­ tricular, y una ventriculografía puede incluso ir seguida de la muerte. E n f e r m o s s e m e j a n t e s reaccionan en general m u y d e s f a v o r a b l e m e n t e a las alteraciones dei equilíbrio de la presión intracraneal y esto explica igualmente porquę la fistula de líquido fué seguida de un curso tan e x t r a o r d i n a r i a m e n t e d e s f a v o r a b l e en nues­ tro enfermo.

En virtud de esta experiência, nosotros creemos conveniente hacer una

encefalografía con una pequena cantidad de aire antes de comenzar una

reconstrueción plástica dei borde superior de la órbita. En una atrofia

grande dei lóbulo frontal con acumulación de líquido debajo de la

dura-madre, en la region del terreno operatorio, la intervención ofrece grandes

riesgos.

BIBLIOGRAFIA

C a l v e r t , C . A . — O r b i t o - f a c i o - c r a n i a l g u n s h o t w o u n d s . B r i t . J. S u r g . , W a r S u r g . S u p p l . , 1 : 1 1 9 - 1 4 1 .

M c C l u r e , C . C . y G a r d n e r , W . J. — T r a n s o r b i t a l i n t r a c r a n i a l s t a b w o u n d s . C l e v e -l a n d C -l i n . Q u a r t . , 1 6 : 1 1 8 - 1 2 5 , 1 9 4 9 .

(17)

S t e w a r t , O . W . y B o t t e r e l l , E . H . — C r a n i o f a c i a l o r b i t a l w o u n d s i n v o l v i n g p a r a -n a s a l s i -n u s e s : p r i m a r y d e f i -n i t e s u r g i c a l t r e a t m e -n t . B r i t . J. S u r g . , W a r S u r g . S u p p l . , 1 : 1 1 2 - 1 1 8 .

T ö n n i s , W . , S e i f e r t , E . y R i e c h e r t , T . — K o p f v e r l e t z u n g e n . M ü n c h e n , L e h m a n n s V e r l a g , 1 9 4 3 .

T u r n e r , A . J. W . — I n d i r e c t i n j u r i e s o f t h e o p t i c n e r v e . B r a i n , 6 6 : 1 4 0 - 1 5 1 , 1 9 4 3 . W a l s h , F . B . — C l i n i c a l N e u r o O p h t h a l m o l o g y . W i l l i a m s & W i l k i n s C o . , B a l t i

-m o r e , 1 9 4 7 .

W e b s t e r , J. E . y G u r d j i a n , E . S. — P e n e t r a t i n g c r a n i a l w o u n d s : a s u m m a r y o f m e t h o d s u s e d in m a n a g e m e n t . C o l l e c t i v e r e v i e w . S u r g . , G y n e c . a. O b s t . ,

8 2 : 3 5 3 - 3 8 0 , 1 9 4 6 .

W e b s t e r , J. E . , S c h n e i d e r , R . C y L o f s t r o m , J. E . — O b s e r v a t i o n s u p o n t h e m a n a g e m e n t o f o r b i t o - c r a n i a l w o u n d s . J . N e u r o s u r g . , 3 : 3 2 9 - 3 3 6 , 1 9 4 6 .

Referências

Documentos relacionados

Procurando corresponder a todos os colaboradores e mostrar-lhes o quanto se sentiu honrada com a incumbência, a redação de ARQUIVOS DE NEURO-PSIQUIATRIA reunirá, logo depois

Nous avons vérifié cinquante deux cas de sclerose latérale, poliomyélites chroniques et maladie de Duchenne sans trouver d'aspect superposable: Ia stase est plus ou moins marquee

It needs to be discussed whether, in the traumatic cases at any rate, more centrally placed lesions even than the plexus or roots may not be taking a part in the genesis of

Dejerine et Ceillier ont constate en effet, qu'a la face interne du genou, siège le plus frequent des para-ostéo-arthropathies, les ossifications restent à distance du

Períodos de dos meses, dos anos y cinco anos, han sido escogidos como intervalos de observación, para dar una idea general de la condition de los pacientes después de la operación,

A base de observaciones personales y del examen de las publicaciones sobre la política de la planificación en el campo de la salud, el autor llegó a las

Es con muy orgullo que la Comisión de Publicaciones, los Miembros y el Consejo Editorial, comparten que, después de evaluación, más una conquista ha sido lograda por la actual

El 2014 esta ha estado entre las 10 publicaciones que más tuvieron descar- gas en el Portal de Revistas da USP, con