CAPÍTULO II- CONOCIMIENTO DEL CORAZÓN HUMANO
2. Discreción de espíritus
87 el espíritu del mundo como el de la carne son “satélites del príncipe maligno”325
Es interesante percibir en la experiencia del Peregrino, por un lado, la continuidad con la tradición espiritual precedente en cuanto descubrimiento y distinción de la diversidad de pensamientos que se agitan en su interior, por otro, la ruptura en cuanto distingue lo que es materia de discernimiento de lo que es materia de examen. Tanto en Orígenes como en Cassiano los pensamientos estaban íntimamente ligados al discernimiento. El Peregrino desvincula a Dios como origen de los pensamientos y explicita que el examen general versa sobre la respuesta que nace del propio querer e interés, el núcleo de la libertad
y guerrean contra la vida verdadera. Con sabiduría y lucidez se dedica a enseñar el discernimiento a sus monjes. Ayudándoles a distinguir los pensamientos por su origen.
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88 Conviene destacar que en la Tradición espiritual de la iglesia existen dos grandes líneas de comprensión del discernimiento de espíritus: una, exegético – dogmática: se refiere a la doctrina y la verdad del error, la otra es la ascético – espiritual: se centra en distinguir las mociones por sus efectos, para avanzar en el camino de la ascesis y lograr la pureza del corazón329
En el Segundo Testamento el discernimiento se sitúa en el plano del reconocimiento de la vida verdadera revelada en Jesucristo, la aceptación de su Persona, en quien Dios revela su voluntad
. Esta enfatiza la primacía de las mociones, por esto podemos afirmar que el Peregrino se sitúa en esta línea y dentro de ella contribuyó con la novedad fruto de su aprendizaje.
330. Sólo a la luz de la fe en Jesucristo y conducidos en docilidad por el Espíritu, el hombre obtiene el sentir de Cristo para distinguir por connaturalidad lo que es de Dios331
Orígenes aplica el discernimiento, además de considerar los pensamientos y movimientos, para distinguir los verdaderos profetas de los falsos y advertir si los evangelios son canónicos o no
y lo que proviene del enemigo.
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Los PP. del desierto, que se dedicaban a la vida ascética por el deseo de contemplar los misterios del designio divino, se aventuraban por el camino de verdadera purificación de los vicios a fin de alcanzar la sabiduría espiritual para dejarse conducir. Por esto, se hacía necesario el aprendizaje del discernimiento para distinguir lo que procede de Dios y del enemigo. En la medida que avanzan por el camino del conocimiento de sí descubren el modo como se hace presente el enemigo. El discernimiento se hace necesario para no ser engañados.
En la vida de S. Antonio podemos leer el proceso de aprendizaje vivido a partir de los pensamientos que le venían. Distingue las artimañas del enemigo y exhorta sobre la necesidad de conocer cómo actúa para poder guardarse, combatirlo y defenderse
.
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329 Cf. ARZUBIALDE, Santiago. op. cit. nota n. 2, p. 593. Este autor sitúa en la primera línea a Orígenes y Santo Atanasio.
330 Cf. RUIZ JURADO, Manuel. op. cit. p. 31-32.
331 Cf. 1Jn 4, 1-6; 1Cor 12, 10; 1Ts 5, 19; Mt 24, 24; 1Tm 4, 1-2.
332 Cf. ORÍGENES. Hom in Luc I GCS IX (35) 3-4); Hom in Ez II, 2 GCS VIII (33) 343), Apud.
ARZUBIALDE, Santiago. op. cit. p. 593. Cf. También RUIZ JURADO, Manuel. op. cit. p. 71.
333 Cf. ATANÁSIO Santo. Vida e conduta de S. Antão, op. cit. p. 313- 325.
. Reconoce que el discernimiento es un carisma recibido de Dios por el don del su Espíritu para poder conocer lo que dicen.
89 En Cassiano el discernimiento también es don de la gracia divina. El monje lo necesita para librarse de las astucias y engaños del enemigo. En las Instituciones Cenobíticas, en el apartado sobre los vicios, descubre que hay una luz en la mente, referida a Cristo que ilumina la actividad del discernimiento en nuestro interior334. Aplica el discernimiento sobre los pensamientos para distinguir de dónde provienen y arrancar de raíz los malos pensamientos335
Fruto de su aprendizaje con los PP. del desierto, Cassiano sitúa el discernimiento en el camino de la perfección cristiana. Es importante el aporte a la distinción de la consolación y de la desolación que en Ignacio será sistematizado, a partir de su propia experiencia. Parece ser que el binomio consolación-desolación proviene de un mismo núcleo tradicional que tiene en Cassiano su origen y que el Peregrino pudo haberlo utilizado para formular su propia experiencia
. Advierte que es un camino de lucha, combate diurno y nocturno contra innumerables y secretos enemigos. Es necesario alcanzar la pureza del corazón.
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En San Bernardo el amor discreto es necesario para no ser engañados bajo apariencia de bien. La discreción ordenada a la caridad
.
337. La moderación es necesaria para poder acertar con el querer de Dios y permanecer vigilante y atento a los desordenes que pueden provocar un celo exagerado. Este aspecto lo encontramos también en la experiencia del Peregrino cuando él nos dice que estaba entretenido en su deseo de hacer grandes cosas por el Señor,
“no mirando en cosa ninguna interior, ni sabiendo que cosa era humildad, ni caridad, ni paciencia, ni discreción para medir las virtudes”338
San Bernardo afirma que el celo es insoportable sin la ciencia que lo ordene y la discreción que ordena la caridad
.
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334Cf. CASSIANO, Juan. Libro VIII, c. 8-9.In: _______ Instituciones Cenobíticas II “Los vicios capitales”, (Libros V-XII) Argentina: Ecuam, 1998, v. 2. p. 52-53.
335 Cf. CASSIANO, Juan. Conferências I, 19-20. op. cit. v. 1. p. 41-46.
336 Cf. ARZUBIALDE, Santiago. op.cit. p. 615. Atención a la nota n.58.
337 Cf. BERNARDO, San. Sermón sobre los Cantares, 49, 5-6. In:_______. Obras Completas. De las costumbres y oficios de los obispos. Edición española preparada por Gregorio Díez Ramos. Madrid: Editorial Católica, 1955 (BAC 130). v.2. p. 330-331.
338 Cf. Au 14; [EE. 14].
339 Cf. BERNARDO, San. Sermón sobre los Cantares, 49, 5. op. cit. p. 330-331.
. Los espíritus seductores bajo ángel de luz luchan para desviar el corazón recto. Sólo puede ser descubierto con la luz que viene de lo alto: la luz del
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“medio día”340
Distingue el lenguaje propio y a dónde conduce cada uno: el espíritu de la carne y el espíritu malo del orgullo y la arrogancia
. Con esta luz se puede discernir los ángeles: el bueno del malo. San Bernardo es sensible a los movimientos que vienen de la naturaleza corrompida y a los que vienen del espíritu mundano.
341, y concluye, a ninguno hay que seguir. Afirma categóricamente que no es fácil discernir si es nuestro espíritu el que habla o si escucha a alguno de los otros tres: “Más, ¿qué importa si todos dicen lo mismo?”342
San Tomás de Aquino no tiene un tratado sobre discernimiento, sólo una enseñanzas que pueden ser útiles. Distingue el discernimiento como carisma siguiendo a 1Cor 12, 10 y el discernimiento como virtud, aquí trata dentro de la categoría de la prudencia que se ejercita cuando a la voluntad se le presenta varios objetos. El discernimiento afecta al entendimiento práctico, como acto del conocimiento y del juicio
Advierte sobre la necesidad de conocer y distinguir las voces que afectan el interior y de ser consciente de que es una lucha para no dejarse engañar, iluminados por el Espíritu que se recibe como don.
343. El aporte de S. Tomás, para el discernimiento, se encuentra en el comentario a 2Cor 11, 14. La discreción de espíritus es necesaria para distinguir al enemigo cuando se disfraza de ángel de luz344
Una visión rápida del discernimiento en la tradición espiritual, en sus grandes intuiciones, nos sitúa en la novedad de la experiencia del Peregrino. A partir de su aprendizaje vivencial aporta nuevos elementos al discernimiento tradicional: descarta a Dios como origen de los pensamientos, tal como aparecía en Orígenes y Cassiano. Con esto se distancia de la corriente que aplicaba el discerniendo al análisis de los logismoi, es el caso de Evagrio Póntico y Diodoco de Fóticea y de la que considera la discretio como virtud de la razón iluminada por la fe para lograr la pureza del corazón, como lo afirman Cassiano y Tomás de Aquino. A partir de su experiencia el Peregrino enfatiza la centralidad de la vivencia de Dios: el discernimiento se centra en el lenguaje de Dios que revela su voluntad en la criatura para distinguirlo de los engaños sutiles.
.
340 Cf. BERNARDO, San. op. cit. p. 243.
341 Cf. BERNARDO, San. Sermones Varios, 23, 3, op. cit. v. 1, p. 971-972.
342 Cf. Ibid, 23, 4. op. cit. p. 972.
343 Cf. TOMÁS de AQUINO, Santo. Da prudência em si mesma. In: ________. Summa. Thelogica. São Paulo:
Loyola, 2004, II-II q. 47, a. 1-2, p. 585-589. Considerar también el comentario de RUIZ JURADO, Manuel. op.
cit. p. 94-95.
344 Cf. RUIZ JURADO, Manuel. op. cit. p. 99.
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