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El Giro Hermenéutico en Tracy

No documento conversando con qoyllurit´i (páginas 65-70)

1.4. CONCLUSIÓN

2.1.1. El Giro Hermenéutico en Tracy

Una convicción básica de Tracy es que la interpretación es el tema central en épocas de crisis culturales o a partir de eventos que hacen historia como el Holocausto, la

1 NOTA. Todas las expresiones en cursiva son nuestras, a no ser que digamos lo contrario.

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emergencia de los grandes movimientos de liberación, el surgimiento de la cultura global, la necesidad de los diálogos inter-religiosos e interculturales, el masivo sufrimiento global, el tránsito de la modernidad a la posmodernidad y el surgimiento de la Iglesia-Mundo2. Una genuina crisis cultural provoca al intérprete o a una comunidad de intérpretes a reflexionar explícitamente sobre el propio proceso de interpretación. Ocurrió en la época helenista que provocó la crisis de interpretación de los textos religiosos clásicos judíos y cristianos y ocurrió en el siglo XIX por la emergencia de la conciencia histórica. Los ejemplos de cómo las crisis o eventos significativos obligaron a los intérpretes a reflexionar sobre el propio proceso de interpretación están presentes en la historia marcándola de una manera especial3. Tracy dice que no deja de ser verdad que lo importante es cambiar el mundo y no interpretarlo, recordando la tesis 11 de Marx contra Feuerbach, pero también dice que poco o muy poco se podrá hacer para cambiar el mundo si al mismo tiempo “no cambiamos nuestra comprensión de lo que queremos decir cuando tan fácilmente afirmamos haber interpretado el mundo”4.

Las crisis culturales, los eventos que hacen historia, los umbrales transicionales de una época (Küng), son “tiempos interesantes”. Se puede decir que Tracy hace de una antigua maldición china, “¡Que vivas en tiempos interesantes!” su principio hermenéutico, esa situación estimulante que pone en movimiento el difícil proceso de interpretación5. Los

“tiempos interesantes” del pluralismo teológico y cultural le impulsaron a escribir sus dos primeras grandes obras en búsqueda de un modelo adecuado de teología como discurso público: Blessed Rage for Order: The New Pluralism in Theology (1975)6 y The Analogical

2 Cf. TRACY, Plurality, p.7-8; TRACY, David. God, Dialogue and Solidarity: A Theologian´s Refrain. The Christian Century, October 10, p. 901-904, 1990. Disponible en< http://www.religion- online.org>, acceso el 28 de agosto del 2009. TRACY, Dialogue with the Other, p. 59. Con relación a los eventos que hacen historia se puede consultar TRACY, David. Theology and the Hermeneutical Turn. In: PROCEEDINGS of the American Catholic Philosophical Association, v. 62, p. 46-57, 1988, p. 47.

3 Aristóteles y los estoicos en el declinio de la era griega clásica, Agustín ante la emergencia del período medieval, la llegada explosiva de Lutero, la interpretación de los textos clásicos para los modernos, desde Descartes a Spinoza. Cf. TRACY, God, Dialogue and Solidarity, p. 8.

4 TRACY, Plurality, p. 114.

5 Encontramos esta “maldición” en varias de sus obras, para empezar, en un artículo de 1975, Theology as Public Discurse. The Christian Century, March 19, p. 280; en Plurality, p. 8; en God Dialogue and Solidarity, p. 8; en On naming the Present, p.5, y en Dialogue with the Other, p. 3.

6 TRACY, David. Blessed Rage for Order. The New Pluralism in Theology. New York: Seabury, 1975. Nosotros utilizaremos la edición de 1988 de Harper & Row Publishers.

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Imagination. Christian Theology and the Culture of the Pluralism (1981)7. En 1987, cuando escribe Plurality and Ambiguity: Hermeneutics, Religion, Hope8, su tercera obra de importancia, el “tiempo interesante” está dado por el desvanecimiento de los sueños occidentales de dominación y de certeza, tiempos de pluralismo de lenguajes y de ambigüedad radical en la historia9, de exhibición del “lado oscuro del pensamiento moderno”10.

En las huellas de su maestro Bernard Lonergan11, interesado en la conciencia histórica, en las múltiples dimensiones de la significación y en el método teológico12, Tracy sostiene que en los períodos transicionales de crisis una persona, una cultura, una tradición o un lenguaje pueden dejar de ser significativos con la consecuente pérdida de operatividad de los modos habituales de experimentar, comprender, juzgar y actuar responsablemente, las cuatro principales operaciones de la conciencia intencional lonerganiana13. Una persona o una cultura o una tradición religiosa experimentan que las maneras antiguas de comprender y actuar no sirven y deben, por tanto, explorar a tientas, a veces a ciegas, nuevos caminos de comprensión y de acción.

El ser humano, tanto un creador genial como un ciudadano de a pie, no puede quedarse en el umbral de la a-comprensión, no puede eludir la necesidad de interpretar la situación para comprender. Como sujeto histórico, precisa actuar reflexivamente, decidir

7 TRACY, David. The Analogical Imagination: Christian Theology and the Culture of the Pluralism.

New York: Crossroad, 1981. Nosotros utilizaremos la edición de 1991.

8 TRACY, David. Plurality and Ambiguity. Hermeneutics, Religion, Hope. San Francisco: Harper &

Row, 1987. Nosotros utilizaremos la edición de 1994, publicada por The University of Chicago Press.

9 TRACY, Plurality, p. 114.

10 TRACY, Dialogue with the Other, p. 7.

11 Tracy hizo el doctorado en Teología en la Universidad Gregoriana orientado por Bernard Lonergan.

Su tesis se tituló Lonergan´s Interpretation of St. Thomas Aquinas: The Intellectualist Nature of Speculative Theology. Roma, 1969. Cf. SANKS, Howland. David Tracy´s Theological Project: An overview and some implications. Theological Studies, n.54, p. 698-727, 1993, p. 698.

12 TRACY, David. The Achievemente of Bernard Lonergan. New York: Herder and Herder, 1970, p.

220-227.

13Lonergan distingue cuatro niveles de conciencia: nivel empírico (sensaciones, percepciones, sentimientos), nivel intelectual (investigación, entendimiento), nivel racional (reflexión, juicios) y el nivel responsable (decisiones, acciones). Como escribe en Método en Teología, cuando trata el asunto del método trascendental como “un esquema básico de las operaciones que se realizan en todo proceso cognoscitivo”, denota las diversas operaciones de cada nivel señalado con el nombre de la principal operación de cada nivel. Estas operaciones son de experimentar (nivel empírico), entender (nivel intelectual), juzgar (nivel racional) y decidir (nivel responsable). De ahí también los cuatro preceptos trascendentales que Tracy gusta de repetir:” sé atento, sé inteligente, sé razonable y sé responsable”.

Cf. LONERGAN, Bernard. Método en Teología. Salamanca: Sígueme, 1988. p. 11- 32.

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deliberadamente, comprender inteligentemente y experimentar plenamente. No lo podrá hacer si no interpreta. “Lo sepamos o no – afirma Tracy- ser humano es ser un hábil intérprete”.

La interpretación parece un asunto menor, pero no lo es. Cada vez que actuamos, deliberamos, juzgamos, comprendemos o incluso experimentamos, estamos interpretando. Comprender es interpretar. Actuar bien es interpretar una situación que exige una acción e interpretar una estrategia correcta para esa acción. Experimentar en un sentido distinto del puramente pasivo (un sentido que no llega a ser humano) es interpretar; y ser una persona “experimentada” es haber llegado a ser un buen intérprete. La interpretación es así una cuestión tan inevitable, en última instancia, como la experiencia, la comprensión, el juicio, la decisión, la acción14.

Schillebeeckx, en Cristo y los Cristianos, lo dice también al analizar la experiencia humana en sus dimensiones cognitivas, críticas y productivas: “la experiencia es siempre experiencia interpretada”15. La identificación interpretativa es un momento intrínseco de la misma experiencia, no se puede hablar de una experiencia separada de la interpretación.

Lo experimentado es identificado porque es sometido a modelos, conceptos o categorías ya conocidos. La identificación interpretativa es posible porque el intérprete es portador de pre- comprensiones del tema en cuestión debido a su pertenencia a la “historia de los efectos” de las interpretaciones, todo intérprete es portador “de las complejas historias de los efectos que llamamos tradición”16.

Tracy emplea la expresión de “historia de los efectos” para lo que Gadamer, entiende por “historia efectual”. En Verdad y Método, Gadamer expresa que “entender es, esencialmente, un proceso de historia efectual”17. Por “historia efectual” se entiende desde el siglo XIX, en las ciencias literarias, el estudio de las interpretaciones producidas en una época o la historia de sus recepciones; en las ciencias históricas se entiende el interés histórico no sólo por los fenómenos históricos sino por los efectos de los mismos en la historia. Para Gadamer este sentido de “historia efectual” es secundario. Lo fundamental, el sentido primario, es el reconocimiento de que la historia efectual opera en todo acto de comprensión como un momento de la realización de la comprensión18. La comprensión se da en el contexto de comprensiones y pertenencias a tradiciones previas de tal manera que en el proceso de

14 TRACY, Plurality, p. 9.

15 SCHILLEBEECKX, Edward. Cristo y los Cristianos: Gracia y Liberación. Madrid: Cristiandad, 1982, p. 23-28.

16 TRACY, Plurality, p. 6.

17 GADAMER, Hans- Georg. Verdad y Método. 12. ed. Salamanca: Sígueme, 2007,v. I, p. 370.

18 GADAMER, Verdad y Método, p. 372.

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comprensión estos entendimientos y pertenencias tienen un “efecto” en la conciencia del intérprete. Gadamer quiere subrayar que la conciencia existe por los efectos del pasado en el presente, que es una conciencia constituida por una historia efectual. Grondin, uno de los especialistas en Gadamer, señala que la “historia efectual” goza de un statu de “principio” del que se puede deducir casi toda la hermenéutica gadameriana19.

En términos hermenéuticos tradicionales, sin applicatio no hay intelligentia hermenéutica real20. Este giro hermenéutico es también praxis, articula una “práctica exigente” como una “compleja teoría”21. “Praxis” recuerda que toda práctica está informada por una teoría; recuerda también que la propia actividad teorética es una “praxis” y debe ser confrontada con la práctica a la que sirve22. Para Tracy la pretensión fundamental de una teoría hermenéutica, “si es que no desea ser arrojada al montón de las puras teorías”, es la de ser usada como ayuda adicional a las “habilidades prácticas para el cometido central que es llegar a ser humanos”23. El proceso de interpretar el propio proceso de comprensión como interpretación debe conducir a la persona, a una cultura a una tradición a “ser más humanas”.

La teoría hermenéutica no deja de ser, entonces, una teoría crítica que ayuda a identificar las grandes preguntas y los problemas más serios de un umbral histórico transicional y abre nuevas posibilidades de acción significativa en los “tiempos interesantes”, críticos de las ilusiones de poder y de triunfo de la modernidad, de las historias oficiales escritas con mano blanca que condenan a las víctimas a la invisibilidad y a la insignificancia social en una historia humana común de “sorprendente belleza y repugnante crueldad”24.

En una palabra, los tiempos interesantes provocan volver a interpretar el proceso de comprensión como interpretación. Un giro hermenéutico que implica una práctica exigente de ampliación de las capacidades y habilidades de las personas, culturas y tradiciones religiosas para ser más humanas. La praxis hermenéutica debe provocar la constitución de sujetos históricos con memoria, resistencia, solidaridad y esperanza. Sujetos que, en lenguaje lonerganiano, actúen reflexivamente, decidan libremente, comprendan inteligentemente, experimenten plenamente y, en lenguaje evangélico, sujetos que sean místicos, profetas y

19 Cf. GRONDIN, Jean. Introdução a Hermenêutica Filosófica. São Leopoldo: Unisinos, 1999, p. 190.

20 TRACY, Plurality, p. 101.

21 TRACY, Dialogue with the Other, p. 5.

22 TRACY, Plurality, p. 11.

23 TRACY, Plurality, p. 9.

24 TRACY, Plurality, p. 70.

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solidarios con los otros, menospreciados y subyugados. La praxis hermenéutica es teología viva, teología místico-profética25.

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