SOLIDARIDAD: VALOR HUMANO, VALOR CRISTIANO
1. LA SOLIDARIDAD: UNA PRIMERA APROXIMACIÓN
Nuestro deseo, en este apartado, es tener un primer acercamiento al significado del término solidaridad a partir de la etimología de la palabra y de su historia, con la finalidad de comprender en toda su extensión las raíces que la conforman, el sentido profundo de la cual está preñada la palabra-categoría teológica de solidaridad.
1.1. El concepto de solidaridad: Historia
Según Marciano Vidal98, al parecer fue el idioma francés el primero en utilizar la palabra solidaridad. Hasta el siglo XVIII no aparece el adjetivo solidario en el francés: poco después vinieron los términos solidariamente, solidaridad. Su uso se extiende a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Es Pierre Leroux (1797-1871) quien utiliza el término
“solidaridad” con el fin de sustituir la palabra cristiana “caridad”: “El cristianismo es la más grande de las religiones del pasado; pero hay algo todavía más grande que el cristianismo: la humanidad”99. Y en la línea político-sociológica, son Emile Durkheim y L. Bourgeois quienes, a partir de la segunda mitad del s. XIX, introducen totalmente el término en este idioma100.
98 Cf. VIDAL, Marciano. Para comprender la solidaridad. Navarra: Verbo Divino, 1996, pp. 11-12.
99 LEROUX, Pierre. De l´humanité (tomado del Corpus des oeuvres de philosophie em langue française, Paris:
1985, c. 1). In: PARENT, Remi. Moralia, año 1992, n. 14, p. 325.
100 Cf. VIDAL, M., ibid., pp. 13. Pierre Leroux (1797-1871), político y defensor de la clase obrera, propuso un deísmo racional para reemplazar a las religiones cristianas. Émile Durkheim (1858–1917) tuvo una teoría sociológica que parte del concepto del ser humano como un animal salvaje, que solo se torna humano porque se torna sociable, mediante un proceso de aprendizaje de hábitos y costumbres característicos de su grupo social.
Afirma la existencia de una “conciencia colectiva” formada durante nuestra “socialización”, compuesta por todo aquello que habita nuestras mentes y que sirve para orientarnos como debemos ser, sentir y comportarnos. A partir de 1900, León Bourgeois desarrolló una filosofía sistemática sobre el concepto de la solidaridad, exponiendo su fundamento filosófico-político y sus fórmulas jurídicas, llamándose “solidarismo” al conjunto de
La palabra castellana solidaridad tiene su raíz en el latín, aunque su procedencia no es directamente de la lengua latina sino del francés. La palabra solidarietas pertenece al latín moderno (propiamente al eclesiástico), mas no al clásico. La palabra castellana solidaridad tiene, primeramente, su raíz del latín ‘solidus’ (sólido, compacto, entero) pertenecientes al ámbito de la construcción; guardando relación con solido (consolidar), soliditas (solidez), solidatio (consolidación). Su segunda raíz, proviene del ámbito de la jurisprudencia, del derecho, de “in solidum” (obligaciones contraídas in solidum:
mancomunadamente). Del primer campo quedará la lógica orgánica en el concepto de solidaridad: la unidad de un todo en la que las partes están solidamente “enlazadas”, “atadas”.
Del segundo, la exigencia de compartir entre personas “implicadas” y de las que responde cada uno en caso que los demás se declaren insolventes101.
En síntesis, en la raíz etimológica de la palabra solidaridad, hay dos universos
sus doctrinas. Parte del supuesto de que los hombres nacen y viven en sociedad, como hecho de orden natural anterior a su consentimiento y superior a su voluntad. Tal situación crea derechos y deberes inmanentes a la convivencia. Pero el deber social no constituye una obligación puramente de conciencia, sino que es una obligación fundada en derecho, y sobre esta idea hace reposar Bourgeois su teoría de la deuda social de carácter netamente jurídica. Explica que es la figura de un "cuasi contrato" la que da forma legal a tal deuda jurídica- social.
101 Cf. VIDAL, M., op. cit., pp. 11-13.
significativos: el de la construcción y el de la jurisprudencia (derecho). Ahora bien, en el concepto actual de solidaridad permanece como elemento válido el entender el valor de la solidaridad como explicitación de ese compartir algo inexorablemente sin poder
“dividirse” (separarse) de la responsabilidad asumida por el grupo. El destino del grupo se convierte en destino asumido en totalidad por cada uno.
Se irá acuñando el término, enriqueciéndose con otros sentidos a lo largo del tiempo, para pasar a expresar “realidades sociológicas” (formas de ser y de actuar de los individuos), para llegar a referirse a uno de los valores y a una de las actitudes indispensables para la convivencia humana.
Esta solidaridad sociológica puede ser abierta o cerrada. Una solidaridad
“cerrada” es aquella en donde se valora la fuerza de cohesión, la forma de relación interna de los individuos dentro del grupo. Esta se apoya y se justifica por la pertenencia grupal. Tiene su expresión social concreta en las formas de cooperación entre los individuos que componen el grupo, y aunque generan otras formas de solidaridad hacia fuera, lo hacen sin la fuerza amplitud y profundidad justificadora, que tiene la solidaridad hacia dentro. Lleva al fenómeno del corporativismo, “el cual tiene la doble cara de ser muy solidario hacia dentro del grupo y poco solidario hacia el resto de la sociedad”102. La solidaridad, la fraternidad, la camaradería son entendidas y realizadas en clave cerrada hacia el interior del grupo lo que conduce a
“patologías” de diversas índoles y en campos muy variados de la realidad social: capillismos religiosos, fraternidades herméticas, camaraderías excluyentes.
La solidaridad sociológica “abierta” presenta tres características principales.
Primera, es amplia; no es reductiva a una creencia de grupo, a una situación concreta.
Segunda, abarca la condición humana en su sentido total: todo ser humano y a todos los seres humanos por igual y por último, trata de expresar la igual condición de todos en una exigencia ética. El reconocimiento de la dignidad de todo ser humano, y como consecuencia la organización de toda la sociedad de acuerdo a ese criterio, constituyen contenidos imprescindibles de la solidaridad auténtica. Todo ello significa que no puede darse la solidaridad sino se da al mismo tiempo la justicia. La sociedad solidaria es una sociedad justa en la misma medida en que realiza la solidaridad.
Otra característica de la solidaridad en su comprensión sociológica es la asimetría.
Esta característica tiene que ver con las desigualdades de la vida humana, especialmente los
102 Ibid., p. 18.
de incidencia social que “resuenan en las entrañas”103, “afectan” y producen una auténtica compasión. Se traducen en un discurso y en una praxis “asimétrica” en el sentido inverso descubierto en la realidad: los “menos favorecidos” han de ser los “más favorecidos”104. Así, la solidaridad “abierta” pertenece al mundo de la libertad en el que se configura una decisión y como un “proyecto”. La solidaridad abierta es un valor moral que expresa el ideal de una sociedad en la que las “asimetrías” no son de explotación u objeto de mera tolerancia, sino razón para movilizar las conciencias hacia el “otro” y para organizar una vida social en igualdad de condiciones para todos.
1.2. Solidaridad: relevancia social y política en el mundo contemporáneo
La “solidaridad” ha adquirido una gran importancia social y política a partir del siglo XX. Sus fuentes antropológicas se encuentran en la filosofía y en la sociología de la época moderna. La racionalidad surgida de Descartes llega a un punto alto en la Revolución francesa, expresado en sus ideales de promover la libertad, la igualdad y la fraternidad. Un hecho es claro: las teorías y los movimientos sociales modernos han apelado a la solidaridad, entendida como ideal o como exigencia para formular sus proyectos acerca de la sociedad humana. También es cierto que el concepto asignado a la palabra solidaridad no ha sido uniforme. Vamos a considerar sus acepciones principales.
a) Filosofía Liberal: Solidaridad paternalista105
Para la filosofía liberal, la solidaridad no es una categoría configuradora de la vida social, pues ésta debe regirse por la libertad individual y competitiva. Ésta entiende la solidaridad como un sentimiento moral, que brota de las personas y grupos que han logrado conseguir más en el juego competitivo hacia las personas y los grupos que no han podido o no han sabido alcanzar el mismo nivel. Es una solidaridad paternalista, no provoca un cambio estructural de la sociedad ni es causa que canalice las aspiraciones de justicia y de reivindicaciones de derecho de los más débiles.
b) Filosofía del comunismo marxista: Solidaridad de “clase”
Aquí, la solidaridad es entendida como el resultado de “la conciencia histórica y dialéctica de clase”. Es decir, no existe solidaridad comprendida en sentido genérico
103Ibid., p. 19.
104 Ibid., p. 1.
105 Cf. ibid., pp. 21-30.
(solidaridad humana), sino como solidaridad del “proletariado” en cuanto sujeto de la historia.
Los marxistas ven la historia como una lucha de clases, en la cual los opresores y los oprimidos se enfrentan. Recordemos que el “proletario” no es otro que aquél que pertenece a la clase obrera, que carece de bienes y cuya única riqueza eran los hijos (prole)106. Aquí comienza el despertar de la conciencia de los pobres por un lugar en la sociedad, por la reivindicación de sus derechos y por la lucha por la construcción de un mundo más justo y fraterno. El marxismo quiso convertirse en modo absoluto, en la única fuerza motriz de la historia y ese fue su gran error, pues cayó en el totalitarismo, ofuscando la libertad soberana del ser humano.
Esta solidaridad de “clase” es opuesta a la solidaridad liberal. Subyace el deseo que se llegará a una sociedad colectivizada, y así, solidarizada. En palabras de Vidal, es una suerte de solidaridad mesiánica impuesta y entendida como poder dictatorial de una clase, reducida ésta a la burocracia inhumana de un partido todopoderoso. El mundo que se establece es un mundo cerrado a la trascendencia y a la libertad total. El interés del materialismo dialéctico es el de explicar la realidad del mundo sin recurrir a Dios, esta teoría coloca en su centro la lucha de los contrarios. Esta solidaridad de clase contribuyó a la comprensión de la solidaridad presente en el mundo moderno y contemporáneo.
c) Filosofía Solidarista: Solidaridad Ontológica107
Esta solidaridad es una postura intermedia entre el liberalismo y el marxismo, nacida al interior de los pensadores católicos a fines del s. XIX e inicios del XX, y denominada solidarismo. Une el hecho ontológico de la unidad humana (solidaridad de hecho) con la exigencia ética del bien común (solidaridad exigencia). Esta es su grandeza y su debilidad, pues trata de fundamentar el orden ético sobre la tierra firme de la condición humana, mas sitúa el orden ético en la región abstracta de los principios, descuidando la referencia a las condiciones históricas concretas.
“…por lo mismo que la sociedad, como reunión de seres morales y libres, constituyen una unidad moral, el principio dominante de todo sistema social debería ser también en último término un postulado de orden moral. Este postulado, ético-jurídico, que constituye el supremo
106 Cf. PROLETARIADO, PROLETARIO, PROLE. In: DICCIONARIO de la lengua española, Madrid: Real Academia Española, 1992, p. 1675; J. L. IDÍGORAS, Luta de classes, matéria-materialismo. In: ______.
VOCABULÁRIO teológico para América Latina. São Paulo: Paulinas, 1983, pp. 262-264; 284-285.
107 Algunos de los representantes de esta concepción son: H. Pesch, G. Gundlach y O. von Nell-Breuning, entre otros. Cf. VIDAL, M., op. cit., p. 23.
principio de derecho, la ley generalísima del orden social para el individuo, para la sociedad y para el estado, puede designarse con el nombre de “solidaridad” y con el de “solidarismo” el sistema que sobre él se funda”108.
Si bien es cierto, que en Europa pueda haber quedado una visión muy abstracta de solidaridad a través de la filosofía solidarista, en el Brasil F. Bastos de Ávila, nos sugiere un solidarismo comunitario que como doctrina, es dominado por la persona, como sistema por la categoría de comunidad y como ideología por la categoría de solidaridad. A través de la ideología está el deseo de actuar sobre el proceso histórico para hacer posible un tipo de sociedad que mejor permita la realización de la persona humana. La solidaridad comprende sincera participación en el dolor y la alegría de los otros. La solidaridad está inscrita en las exigencias mismas de la realidad, en el espacio social, en las comunidades se solidarizan y se descubren solidarias las personas humanas109. Entiende la solidaridad como una profunda aspiración del ser humano, que no fue hecho para odiar y sí para amar, que debe encontrar su línea de acción.
El solidarismo comunitario es un proceso democrático, que busca, a través de reformas eficaces, modificar las relaciones de poder, lo que trae como consecuencias modificaciones en las relaciones de propiedad. La categoría básica del solidarismo comunitario como doctrina es la persona humana, su categoría básica como sistema, es la comunidad. La comunidad es una forma de asociación de la cual los hombres participan por la especificidad de su ser, en cuanto seres libres, racionales, sociales. Ella es, por excelencia, el lugar donde los seres humanos se realizan, por el hecho de participar de ella por lo que son.
Allí se piensa, se quieren, proyectan, deciden juntos110.
Se puede apreciar una verdadera corriente política de transformación, en esta concepción de solidaridad.