JON SOBRINO
3.2 Perspectiva pastoral
43 parte de uno de los signos mesiánicos de Jesús, cual es, la de evangelizar a los pobres (DP 1130). Por tanto, los pobres, junto a los jóvenes, constituyen la riqueza y la esperanza de la tarea evangelizadora de la Iglesia en Latinoamérica (DP 1132).
44 propone un arquetipo de organización social para los pueblos de Latinoamérica48. En ese sentido, el Documento afirma que es expresión de la misión pastoral de la Iglesia la responsabilidad de educar la consciencia de los fieles, con miras a ayudarles a ver las exigencias y responsabilidades de su fe para con la realidad social del continente. Unido a ello, los Obispos exponen el interés de que la Iglesia oriente la formación de comunidades que reflexionen una especie de organización global de las clases populares, para que consigan una participación receptiva y activa, creadora y decisiva en la construcción de una nueva sociedad (DM I, 7). Así, a partir de una comprensión teológico-pastoral de la realidad, el Episcopado Latinoamericano, definiendo un ideal de organización social para los pueblos de América Latina, se compromete con la transformación que debe favorecer el desarrollo integral de los pueblos del continente49. Con ello, la Iglesia comienza a buscar la eficacia histórica del amor cristiano, reconociéndose no sólo pueblo de Dios, sino también pueblo de los pobres de Dios50.
Por otra parte, como expresión de su compromiso pastoral concreto, la II Conferencia impulsa las Comunidades Eclesiales de Base, ya que son la manifestación de las bases del pueblo cristiano católico. Motiva a la formación del mayor número posible de comunidades, tanto en zonas rurales como entre los marginados urbanos, que tengan como centro la Palabra de Dios y la celebración eucarística (DM VI, 13). Promueve, también, nuevos ministerios a fin de rescatar las riquezas que tiene el pueblo, a través de los agentes de pastoral pertenecientes a la realidad de los campesinos, obreros, indígenas, entre otros51.
Reconoce, además, la Conferencia de Medellín, que la opción por los pobres ha llevado a religiosos y religiosas a vivir más real y profundamente su compromiso con los pobres y que ellos han sido una señal de aliento para la Iglesia por ser capaces de organizarse, de vivir su fe integralmente y de reclamar por sus derechos (DM XIV, 6). Con todo, a la Iglesia misma no le resulta fácil su opción, su denuncia profética y su compromiso concreto con la realidad del pobre (DM XIV, 10). La opción por los pobres le ha acarreado, a la vez, diversas formas de persecución y humillaciones, lo cual ha provocado tensiones y conflicto al interior de la Iglesia. Sin embargo, habiendo expresado que no es ajeno a su vocación estar presente en medio del mundo y preocuparse con la realidad social, política, cultural y
48 Cf. BENTUÉ; FERARI, De Medellín, p. 66.
49 Cf. Ibid., p. 66.
50 Cf. GUTIÉRREZ, Pobres, p. 29.
51 Cf. Idem, p. 29.
45 económica de América Latina, los Obispos se disponen a continuar la promoción del compromiso con el desarrollo integral de todas las personas52.
La III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano también expone su análisis acerca de la pobreza que sufren las grandes mayorías en el continente, análisis que va acompañado de lo que los obispos llaman un exigente enfoque pastoral53. Así como la Iglesia ha planteado las causas estructurales de la pobreza en América Latina, así también expresa que el compromiso real con los pobres no puede limitarse a una simple actitud de buen corazón o a una acción de asistencia social54. Por el contrario, la Iglesia sabe que, tanto para ser parte del Reino como para anunciar la Buena Nueva, es necesario pasar por la conversión.
De ahí que Puebla hace ese llamado, también, a la Iglesia misma55. Quiere lanzar de nuevo la invitación a solidarizarse con los pobres y oprimidos, asumiendo las exigencias que esa solidaridad lleva consigo, para lo cual debe examinar su acción evangelizadora, confrontándola con Cristo pobre y con los mismos pobres, ya que sólo así experimentará la conversión verdadera que la lleva a concretar su opción preferencial por los pobres56.
Vislumbrando la evangelización del futuro, Puebla señala, además, que la Iglesia hace suyas las aspiraciones de los pueblos latinoamericanos. Reconoce que la sociedad latinoamericana del futuro seguirá en un ritmo acelerado de crecimiento de la población y se producirá con ello, una mayor concentración de habitantes en las grandes ciudades. A consecuencia de ello, esa misma sociedad será más abierta y pluralista, influenciada, cada vez más, por los dictámenes de los medios de comunicación (DP 127-128), por lo cual, Puebla hace el llamado a la Iglesia de colocar, por una parte, los recursos que posee al servicio de una acción pastoral adaptada a las circunstancias del presente y por otra, de hacerse independiente de los poderes del mundo que la rodea, a fin de ser libre para poder cumplir su labor apostólica sin interferencias (DP 144).
52 Cf. BENTUÉ; FERARI, De Medellín, p. 70.
53 Cf. GUTIÉRREZ, Pobres, p. 378.
54 Cf. Ibid., p. 404.
55 Cf. Ibid., p. 403.
56 Cf. Ibid., p. 409.
46 4 DOS GRANDES RESULTADOS DE ESTA DINÁMICA ECLESIAL
Independiente del lugar desde donde se mire u observe el proceso de apropiación que vivió la Iglesia Latinoamericana respecto del Concilio Vaticano II, es visible a los ojos de todos el hecho que, como parte de ese camino de asimilación, cobra un lugar central en el escenario de la vida eclesial del continente la “opción preferencial por los pobres” y el quehacer teológico de la “Teología de la Liberación”, y ambos aspectos intrínsecamente unidos. Porque hay una gran mayoría de latinoamericanos sufriendo pobreza es necesario predicar a un Dios que se revela en la historia para liberar a su pueblo. Es más, porque la Iglesia conoce y escucha el clamor de los que sufren es que no puede dejar de pensar la fe y la revelación de cara a esa situación histórico-concreta.