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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [Agostofrecuentes y prolongados los intervalos, menor es la mortalidad. Una fiebre que persiste entre los escalofríos no reviste significado diagnóstico o pronóstico. El numero de escalofríos y las secuelas, no dependen de las bacterias presentes.
Fiebre puerperal en Italia.--La mortalidad por fiebre puerperal en Italia durante el quinquenio 1888-1892 fué de 3 por mil, en 1903.-1907, 3.92; en 19OS-1912,4.82; y en 1919-1923,7.41, es decir, el máximum. Sin embargo, los casos han disminuído de 31,397 en 1888-1893, a 7,255 en 1919-1923. La enfermedad parece resistir, pues, los esfuer- zos de las sociedades de beneficencia, las disposiciones profilácticas de la ley, y el mejoramiento de la vida. (Carta de Italia: Jour. Am. Med. Assn. 2050 (jun. 13) 1931.)
Tratamiento de las hemorragias postpuerperales.-Para Voron y Pigeaud,sg la mayor parte de las hemorragias secundarias del post partum sanan sin intervención siempre que se les oponga un trata- miento médico activo. Hay que aplkar sí una terapéut,ica que ya se ha mostrado eficaz en todos los casos de los aut,ores, con excepción de uno sólo, desde hace 4 anos, es decir, en más de 5,000 partos, y que consiste en el empleo de oxitóxicos. Utilizan la ergotina y la pitui- trina. La primera parece ejercer una acción más neta, pero la segunda permite espaciar las inyecciones de ergotina, y administrar una dosis total mucho menos considerable, de cornezuelo de centeno. En cl mismo sentido, aplican hielo al vientre, y utilizan las inyecciones vaginales calientes, y los coagulantes, como el cloruro de calcio y el suero de caballo por vía bucal, y el ultimo también por vfa subcutánea.
PUERICULTURA
Encuesta de la Liga de las Naciones.-En un folleto de 100 páginas, la Organización de Higiene de la Liga de las Naciones ha publicado la historia y resultados de las investigaciones sobre mortinatalidad y mortalidad infantil, llevadas a cabo en Austria, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Italia, Holanda y Noruega. El Comité de Higiene de la Liga decidió llevar a cabo esta investigación, de conformidad con una resolución de la VI Asamblea de la Liga de las Naciones en 1925. Los peritos designados celebraron su primera reunión en septiembre de 1926, acordando no atenerse exclusivamente a estadís- ticas, sino también analizar las causas de la mortalidad infantil, desde el punto de vista social, médico e higiénico. Al escoger los distritos para investigación se trató de escogerlos del mismo género, es decir, urbanos y rurales, y comparables en cuanto a población general e infantil, considerándose necesario de 100,000 a 200,000 habitantes en cada distrito, y de no haberlos, fundiendo varios distritos semejantes en un grupo. En cada distrito, se estudiaron primero las estadfsticas
de mortalidad infantil durante los años precedentes, y también los factores climatológicos, geográficos, sociales y sanitarios, de acuerdo con el esquema uniforme establecido. Las encuestas duraron en todas partes un año, y comenzaron en Austria, Alemania, Holanda y Noruega el 1” de enero de 1927, en la Gran Bretaña el 1” de marzo, en Francia el lo de abril, y en Italia el 1” de junio. En esos 7 países se estudiaron 27 distritos con 7,258 muertes infantiles o mortinatos. En sus conclusiones y recomendaciones generales, los peritos hacen notar que en los distritos estudiados se destacan dos grupos de causas médicas: por un lado las relativas a la mortinatalidad y mortalidad infantil del primer día de la vida, y por otro los trastornos digestivos, las infecciones específicas y las afecciones respiratorias. Las primeras motivan mucha mortalidad, aun antes del nacimiento, y las ultimas hacia el término del primer año de vida. Desde principios del siglo, en la mayor parte de los paises europeos, ha tenido lugar una marca- dfsima disminución de la mortalidad infantil, en particular de los trastornos digestivos, infecciones generales y males del aparato respiratorio, en tanto que apenas han variado la mortinatalidad y la mortalidad infantil de los primeros días de la vida. Aun en los distritos en que se ha demostrado la eficacia de ciertas medidas dedicadas a la protección de la infancia, sería todavía, pues, posible salvar más niños, si se hicieran más esfuerzos en la primera semana de la vida. Estas encuestas han puesto de relieve la necesidad de especializar las medidas indicadas, adaptándolas a las condiciones existentes. Si la mortalidad ya es baja, debe tratarse de prevenir la mortinatalidad y la neonatimortalidad, y si es moderada o alta, hay que atacar las diversas causas que intervienen en ello. Las investi- gaciones han revelado las muchas lagunas que todavía existen en nuestros conocimientos, pues sólo han puesto de manifiesto la causa de una pequeña proporción de los nacimientos prematuros, de modo que deben emprenderse minuciosas investigaciones con la ayuda de tocólogos y anatomopatólogos y de otros, para averiguar la etiología de esos fenómenos, y descubrir armas para combatirlos. Ciertos aspectos de las afecciones del aparato respiratorio, representan todavía problemas cuya solución e.xige la ayuda de pediatras e higienistas. Las encuestas han revelado, por un lado, el valor de ciertas medidas, tales como centros de protección a la infancia, vigilancia de madres e hijos y legislación social, yJ por otro, lo inade- cuado de esas medidas en todas partes. Con respecto a ciertas causas, ya hay información precisa; con respecto a otras, la situación es todavía oscura, y algunos de los problemas más importantes necesitan dilucidación.
Aparte del mejoramiento de las viviendas la prevención de las infec- ciones cruzadas presupone mejoras de las condiciones higiénicas, y vigilancia médica de todos los niños reunidos en grupos, como en hospitales, casas-cunas, asilos, etc. Si se les ofrece a las gestantes y a los recién nacidos suficiente protección en forma de clínicas mater- nales e infantiles, enfermeras visitadoras, leyes exigiendo supresión absoluta del trabajo, y subsidios antes y después del parto, asf como para la amamantación, una gran proporción de las mujeres que necesitan esos servicios se aprovecharhn de ellos gustosamente. El conjunto de medidas sociales, higiénicas y médicas, cuya aplicación ha resultado de tanto valor, exige la cooperación más íntima entre todos los organismos interesados. (“Memorandum relat’ing to the enquiries into the causes and prevention of still-births and mort,ality during the first year of life; publicación C. H. 820 de la Liga de las Naciones, mayo 31, 193O”, * véase también el BOLETÍN de marzo, 1930, p. 261. Todas estas publicaciones de la Liga de las Naciones pueden ser conseguidas por conducto de la World Peace Foundation, 40 Mt. Vernon Street, Boston 9, Mass., E. U. A.)
vigilancia de un médico especialista, con la ayuda de una enfermera visitadora o asistente social, pero hacen falta nuevas escuelas de visi- tadoras, y mayor extensión delasexistentes. (Debré,R., y Olsen, 0. E. W.: Bol. Inst. Int. Am. Prot. Inj. 4~581 (eno.) 1931.)
En sus conclusiones generales, los autores apuntan que en varios distritos de los estudiados ya hay magníficas instituciones de protec- ción a la infancia y a la maternidad, cuyo número debe ser aumentado, pero siempre coordinando sus esfuerzos, y los varios peritos recalcan que cada Gobierno Nacional debe hacerse cargo de esa coordinación, y de vigilar y subvencionar los trabajos. En otras palabras, aunque la iniciativa debe quedar a cargo de individuos o asociaciones particu- lares de las poblaciones y de los Estados, al Gobierno central le corres- ponde impedir el derroche de esfuerzos y ayudar a los distritos más pobres. Esta obra debe ser centralizada en un ministerio o departa- ment,o de sanidad, que comprenda un servicio especializado de higiene maternal e infantil. A fin de remediar hasta cierto punto las princi- pales causas económicas de la mortalidad infantil, recomiéndase que en los distritos industriales donde ofrecen un período de descanso a las obreras hacia el fin del embarazo y después del parto, cada madre reciba un subsidio suficiente, combinado con asistencia social bien proyectada. El mismo principio reza con los subsidios dedicados a fomentar la amamantación y a impedir el abandono del niño debido a la pobreza. Las medidas económicas y legislativas no pueden ser uniformes, y hay que conceder mucha latitud en ese sentido; pero en toda legislación sobre seguro social, hay que conceder el primer puesto a la higiene maternal e infantil y a la organización de la medicina pre- ventiva. Como todos los peritos recalcan el efecto nocivo de la igno- rancia sobre la mortalidad infantil, las autoridades deben estudiar e introducir sin t,ardanza los mejores medios de educación popular, va- riándolos según las circunstancias, pero reconociendo que el instrumento indispensable es la enfermera visitadora o la asistente social. Ent’re las medidas psicológicas, debe figurar la mejor preparación de coma- dronas, de médicos de sanidad, y de médicos generales. En las grandes poblaciones, el número de camas disponibles para lactantes y para gestantes no es suficiente en muchas partes; pero, en conjunto, esos servicios se hallan bien organizados. Sin embargo, en las peque- ñas poblaciones y distritos rurales, la situación es menos satisfac,toria.
un pediatra y la ayuda de visitadoras o asistentes sociales. Todavía sería mejor instalar centros que combinaran las consultas de pueri- cultura con la vigilancia prenatal, el tratamiento de los tuberculosos y sifilíticos, y la profilaxis de las enfermedades infecciosas. Otro problema dificíl de resolver consiste en la distribución de doctores y comadronas, que sobran en las poblaciones, y escasean en los dis- tritos rurales. Una remuneración fija suficiente atraerá doctores y parteras a los distritos donde faltan. Entre las medidas sanitarias que los peritos consideran de más urgencia, es Ia provisión de una cantidad suficiente de leche y la vigilancia y reglamentación de leche apropiada para criaturas.
Los problemas relacionados con la mortalidad infantil se enlazan con problemas generales, algunos de ellos comunes a todos los países sudamericanos. La campaña contra tuberculosis, sífilis, paludismo, viruela y disentería es importantísima, pero no presenta características peculiares en los países estudiados. No cabe decir lo mismo del problema de las viviendas, tan difícil de resolver, y que no ha recibido todavía suficiente atención. El problema de la nutrición general ha sido discutido más en particular en la encuesta realizada en Chile. Todos los peritos preconizan el valor de las estadísticas demográficas, que en los distritos investigados son inadecuadas. Hay que hacer cumplir la ley relativa a la inscripción de los nacimientos, pues eso asegurará desde el primer día de la vida del niño, el cuidado de los centros de sanidad y de las visitadoras. También es indispensable la notificación de los casamientos y de los mortinatos. Todos los peritos recomendaron la adopción de la definición de mortinato dictada por la comisión que designara la Organización de Higiene de la Liga de las Naciones para estudiar el punto. Además, se recomienda a las autoi- dades que impidan los entierros secretos donde persista esa costumbre, y hagan inscribir las defunciones.
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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [AgostoEl informe de los Dres. Debré y Olsen aparece en la publicación No. C. I-1. 908 (1) (Serie de Publicaciones de la Liga de las Naciones III, Sanidad 1930, III, 15), y forma un folleto de 20 pAginas. Todas estas publicaciones pueden ser conseguidas por conducto de la World Peace Foundation de Boston, E. U. A.
Mortalidad infantil en la Argentina.-Aráoz Alfaro g” describe la reciente encuesta sobre mortalidad infantil llevada a cabo en 5 dis- tritos de la Argentina: 2 urbanos de mortalidad relativamente baja (ciudad de Buenos Aires); uno de mortalidad elevada (ciudad de Tucumán); y 2 rurales uno de mortalidad relativamente baja (dis- trito Azul, Provincia de Buenos Aires), y otro de mortalidad elevada (Monteros, Provincia de Tucumán). La encuesta comenzó el lo de abril de 1928 y duró un año. En Buenos Aires, con más de 2 millones de habitantes, la mortalidad infantil, de 1890 de 170, ha bajado a 78-80 en los últimos años, y en 1928 a 74. La mortalidad general es de 13, y la natalidad de 24 a 25. Las condiciones sociales e higiénicas de los dos distritos bonaerenses fueron muy buenas, y buena, respec- tivamente. Tucumán, situada en la zona subtropical, tiene clima más cálido, el paludismo es endémico, y hay bastante gente pobre y aun inculta. La situación económica, en general, es buena, pero los obreros sufren mucho del alcoholismo. La ilegitimidad es muy fre- cuente. La natalidad (34) es superior a la de Buenos Aires. Azul, en la Provincia de Buenos Aires, tiene algunos servicios sanitarios pero precarios, clima más frío que la ciudad de Buenos Aires, agua muy mala, y no dispone de cloacas. Gran parte de la población pobre es muy ignorante y poco instruída en puericultura. La situa- ción económica, en general, es buena. Monteros, en la Provincia de Tucumán, es un distrito rural habitado por obreros nómadas, y fué necesario abandonar la encuesta allí. El valor de la encuesta es sólo relativo, pero sirve para demostrar los defectos de estadísticas sobre mortalidad infantil, la indiferencia o incompetencia de los médicos que firman certificados de defunción, y las serias deficiencias de la organización de protección a la infancia. Es insuficiente la higiene prenatal, las consultas obstétricas son raras, lo mismo que los dispensarios antivenéreos para mujeres, y aun cuando hay buenas maternidades, no se ha hecho bastante propaganda. La mortalidad infantil para toda la República es de 110, de 90 en la Provinc,ia de Buenos Aires, y de 120 hasta 260 en ciertas provincias de la zona
subtropical. De los 4 distritos en que se completó el estudio, la nata- lidad fué de 24 a 25 en Buenos Aires, 39 a 40 en Tucumán, y 19.5 en Azul; la mortalidad infantil de 51, 90, 170 y 85; la mortinatalidad de 30, 39, 39 y 20; la proporción de muertos en el primer mes de 50, 36, 39.8 y 38 por ciento; y en el primer semestre de 80, 82, 75 y 76 por ciento; pero muchas de esas cifras pecan de bajas, lo cual es atribuible
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a imperfect’as declaraciones. Las enfermedades del aparato digestivo formaron el grupo más importante (25.4, 26.2 y 41.5 por ciento); en
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10s 3 distritos de mortalidad elevada; pero bajaron a casi nada (0.74) por ciento en un distrito de Buenos Aires. En todos los distritos, las afecciones respiratorias agudas jugaron un papel muy importante, sobre todo durante la estación fría, con cifras de 38.8, 15.6, 23 y 18.5 por ciento. Las enfermedades congénitas o de recién nacidos llegaron a 40, 22.5, 14 J 11.5 por ciento; y las enfermedades infecciosas a 5.5, 13, 8.6 y 2 por ciento. Q ue d a cierto número de casos en que no se pudo precisar el diagnóstico, llegando esa proporción a 13 por ciento en Tucuman. La mortalidad por trastornos digestivos en dos distri- tos subió de 17 y 5 por ciento en los meses fríos, a 62 y 72 por ciento, respectivamente, en los cálidos. Con respecto a la mortinatalidad, Aráoz Alfaro trató de determinar la causa en un distrito de Buenos Aires, encontrando esta proporción: distocia o accidentes obstétricos, 38 por ciento; heredosífilis, 14.5; toxemia materna, 7.5; y causas des- conocidas, 40 por ciento.
Mortalidad infantil en Rosario de Santa Fe.-Piñero García g1 repasa los datos relativos a mortalidad infantil de 1900 a 1925 en Rosario de Santa Fe, una de las ciudades más cultas y ricas de la Argentina. En los 26 años, la mortalidad infantil ha alcanzado alll a 26,287, con un promedio anual de 1,011, y un coeficiente de 143.45 por mil naci- mientos viables. De 1869 a 1900, las muertes infantiles llegaron a 17,883, con un promedio anual de 577 y un coeficiente de 300 a 350; es decir, que en ese período de 57 años, Rosario ha perdido a 44,170 niños en el primer año de la vida, o sea 24.74 por ciento de las defun- ciones generales. Esa letalidad revela, naturalmente, fluctuaciones y oscilaciones. Como otros han hecho notar para Buenos Aires, en Rosario también se observan cifras globales, quinquenales y anuales, de igualdad perfecta, a pesar de los cambios de población, como sucedió en 1895-1899 y 1921-1925, en que los fallecimientos de menores de un año ascendieron a 4,670 y 4,597, respectivamente. Al mismo tiempo que ha disminuido la mortalidad infantil, obsérvase a partir de 1914 una marcada declinación en la natalidad, pues de 37.19, descendió a 25.32 en 1925. El descenso de la mortalidad infantil está patentizado en estas cifras: 1900-1904, 180.18; 1905-1909, 156.6; 1910-1914, 144.72; 1915-1919, 137.75; 1920-1924, 118.96; y 1925, 128.26. Comparando la mortalidad infantil de Rosario con la del resto de la Provincia de Santa Fe, se patentiza un hecho extraordi- nario, pues es superior en esa ciudad (como también sucede en la de Santa Fe). El mismo hecho de superioridad de la campaña se ob- serva en la Provincia de Entre Ríos con 159.83 y 110.72; la de Cór- doba con 176.23 y 124; y la de Mendoza con 249.80 y 187.68; y tal vez se explique por la vida más higiénica del campo y la larga ali- mentación natural. En cambio, Cometto demostró para la Provincia de Buenos Aires, que era mucho menor la mortalidad en la capital
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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [Agosto(La Plata, 69.8) que en la Provincia (110.2) en 1926. En la Provincia de Santa Fe, la mortalidad infantil fué 149.6 en 1912, en la ciudad de Santa Fe de 157.58, y en Rosario de 149.80; en 1917, 119, 170.61 y 132.32; en 1922, 97.7, 165.88 y 123.8; y en 1925, 119.5, 144.72, y 128.26, respectivamente. Junto con la baja de la natalidad y la mortalidad infantil, también ha bajado la mortalidad general local, como ha tenido lugar también en la capital federal y las Provincias. En Rosario, durante el primer mes, fallecen un 42.9 por mil de los nacidos viables, o sea 29.9 por ciento de los que fallecen en el primer ano; en el segundo mes, la proporción baja a 9.27 por ciento, y sigue descendiendo después. En la primera semana, un 14.52 por ciento de los muertos antes de cumplir el año mueren, lo cual es algo menor que en otras partes del país. La proporción que correspondió al verano fué de 29.48 por ciento y a la primavera de 28.32 por ciento, en tanto que al invierno sólo corresponde 20.81 y al otoño 21.4 por ciento, a pesar de ser el clima de Rosario de un carácter templado. En la mortalidad infantil, corresponde al sexo masculino un 53.76 por ciento. Entre las causas prenatales, natales y neonatales, a que cor- responde una mortalidad de 18.9 por mil de los nacimientos animados, se destaca la debilidad congénita, y más específicamente, la sífilis. Un factor de muy elevada proporción y lamentable fijeza, es la diarrea infantil, pues a ella corresponde un 41.63 por ciento de la mortalidad infantil global, llegando a veces casi a 50 por ciento, y nunca descen- diendo de 33 por ciento. Piñero García termina su minucioso y docu- mentado estudio, enumerando las iniciativas surgidas para asegurar la vida de los niños: en la Asistencia Pública, la sección de Protección a la Infancia con tres dispensarios que funcionan en distintos barrios de la ciudad; el servicio de niños del Hospital Rosario; el Hospital de Niños e Instituto de Puericultura; y el servicio de niños del Hospital Nacional del Centenario, bajo la cátedra de pediatría y puericultura. Entre las instituciones privadas, cabe mencionar: el Hospicio de Huérfanos; la Casa del Niño; y los servicios de niños en los hospitales español e italiano.
Piñero Garcfa w continúa sus minuciosos estudios de la mortalidad infantil en Rosario, considerando ahora la edad de 1 a 2 años desde 1900 hasta 1925. En dicha ciudad, el promedio anual de muertes infantiles de 1 a 2 años en ese período ha sido de 340, con oscilaciones entre un mínimo de 180 y un máximo de 522, correspondientes a los años 1922 y 1913, respectivamente. En esos 26 años la población ha subido de 112,461 habitantes a 407,000, es decir, que la mortalidad relativa ha disminuído de 3.59 por mil habitantes en 1900 a 0.88 en el quinquenio 1920-1924. Por mil nacimientos el promedio ha sido de 48.29 en el período 1900-1924, pero con un descenso constante en cada quinquenio desde 67.32 en 1900-1904 a 31.19 en 1920-1924, lo cual
sin embargo, es todavía mucho mayor que el de 21.55 de la capital federa1 en el quinquenio 1920-1925, pero más bajo que el de la Pro- vinc.io de Tucumán, en que llega a 66.5. El autor analiza la mortali- dad infantil en relación con la población, nacimientos, defunciones, sexo, causas. Un cuadro muy interesante hace notar la distribución en el país de la mortalidad infanG1 de 1 a 2 años por causas, pero haciendo el autor la reserva de que los datos estadísticos son muy deficientes en ese sentido.
Mortalidade
infantil em
iVictheroy.-Martins Teixeira y Leal Tei- xeira g3 publicam os algarismos da mortalidade infantil em Nictheroy(100,000 habitantes) em 1927 e 1928. A porcentagem sobre a mor- talidade geral foi de 22.7 em 1927 e 23.7 em 1928. Em 1927 falle- ceram 464 criancas de menos de 1 anno: 288 brancas, 136 pardas e 40 pretaos; 269 do sexo masculino. Em 1928, 533: 239 brancas, 153 pardas e 41 pretas; 276 do sexo masculino. Em 1927, das falle- cidas, 136 tinham menos de 1 mez; em 1928, 153. Entre causas, figura em primeiro logar a diarrhea-enterite, com urna porcentagem de 37.9 em 1927 e 37.1 em 1928. Em segundo lagar vino, em 1927, a broncho-pneumonia e em terceiro Iogar as afecqões da primeira edade e os vicios de conformacão, que em 1928 occuparam o segundo logar. A syphilis occupou o quarto lagar em 1927 e 1928, com 41 y 54 obitos. A grippe, como entidade morbida, augmentou de 1926 a 1928, produ- zindo 12 obitos em 1927 e 22 em 1928. A natalidade chegou em 1927 a 3,029, e em 1928 a 3,224, ou seja um coefficiente de 30.29 e 32.24 por mil habitantes. Os autores apontam que a pobresa e a falta de educa@0 sanitaria são os 2 elementos primordiaes para o excesso da
mortalidade infantil em Nictheroy. Recommendam desenvolver o
Servico Prenatal no sentido de atender a todas as gestantes; organi- zacao de um servico de hygiene infantil, e de creches, sob
a fiscali-
zacao do Estado; obrigatoriedade do Ieite certificado; creacáo de um servico de educa@0 sanitaria y propaganda; obrigatoriedade das notificacões dos casos de gastro-enterite dos lactantes, affim de que a Saude possa descobrir a causa; devida confeccáo dos attestados de obitos de nati-mortos e lactantes; e obrigatoriedade da notificacáo de naacimento á Saude Publica.
Natimortalidade no Brasil.-Em 1920,g4 em Recife o coefficiente Iethal no nascimento era de 216.20 por 1,000 en Natal de 150.40; em S~io Luiz 124.90; e, Belém 124.21; no Rio de Janeiro 79.07; em Santos 59.20; en Sao Paulo 53.60, etc. (Leite Penteado.) Do Rio, propriamente, já disseram urna vez, com autoridade e justeza de vistas, que em 24 annos de Republica, nasceram mortas quasi 50,000 creancas. (C 1 ar os Fernandes.) Fica elle, de facto, em lamentaveis condipões de confronto com as outras grandes capitaes.
No a proteccão & gravida é ainda urna aspiracão. Quando muito só pode-se contar com pouco mais de 200 leitos para att’ender populacão de quasi 2,000,OOO. Nada ou pouco pode merecer o titulo de Materni- dade. 0 Hospital Pró-Matre, o que existe de melhor, representa um grande esforgo, urna esplendida iniciativa, mas não basta. No Rio, é triste confessar, comeca-se apenas a esbocar um servico pre-natal organizado. Tanto que, náo ha muito, fizeram um inquerito (Cloris Correa) num dos seus bairros populosos, e apurar que 85 por cento das parturicntes eram assistidas por “curiosas, incultas, sem as nocões indispensaveis para o mister profissional. Realmente, um dos grandes males é a pequena disseminacáo do ensino obstetico. Sem falar nas outras cidades, no Rio, ha para 400 est’udantes um ser- vico que náo chega a 50 leiros. Que vale, isso para a efficiencia do ensino, para a aprendizagen pratica, a unica, por assum dizer util e vantajosa? No scrvico da Maternidade das Laranjeiras o autor verificou num semestre em 443 partos, 36 nati-mortos, dos quaes 13 o foram durante o parto ou 36 por cerito. Realmente o traumatismo fétal é um grande responsavel pela nati-mortalidade.
gente não pequeno. Num conjuncto de 11,000 papeletas, com um total de 921 casos de distocia peIvica Souza encontrou 763 partos expontaneos com o coefllciente de mortalidade fétal de 12.3 por cerito. Esse coetliciente representa a media, porque já se vê, a mortalidade augmenta com a exiguidade dos diametros pelvianos. Encontrou (exame systhematico em 11,000 papeletas), 53 forceps com 12 fétos mortos ou 22.6 por cerito, 19 versões com 14 fétos mortos, sendo 7 no acto operatorio, que obrigou a pratica da basiotripsia na cabepa derra- deira, o que quer dizer 73.6 por cerito. Em 11,840 partos, foram verifi- cados (Penteado) 62 casos de procidencia do cordão. Desses viviam no momento em que se procedeu a procidencia 53 fétos; os 9 restantes já chegaram mortos á Maternidade. Desses 53 morreram 21 (31.6 por cento); incluindo-se os 9 restantes o coefficiente cresce a 48.3 por cerito. Haabsoluta falta de mais de Ieitosnas maternidades brasileiras. Fernando Magalhães dizia em 1923 que em todo o Brasil contavam-se apenas 400 Ieitos numa populaoão de 30 milhões. “0 Rio tem puoco mais de 200 leitos para mais de um milhão e meio de habitantes.” B preciso construil-os. 0 que se despende em outros misteres, banquetes, luminarias, hoteis, etc., bem podia ser desviado em parte para essa despeza de benemerencia que é a construccão de materni- dades.
Mortalidad infantil en Chile. -La encuesta realizada por Calvo Mackenna g5 comprendió dos distritos de Santiago servidos por gotas de leche, un pueblo pequeño (San Bernardo), y una circunscripción rural, con un total de 94,796 habitantes, donde nacieron 2,737 niños en 10s 12 meses de la encuesta murieron 635 antes de cumplir el año, y 47 nacieron muertos. Los distritos de Santiago y el pueblo tienen características en común, como altura de 520 y 573 metros, respectiva- mente, sobre el nivel del mar; clima agradable con temperatura media de 13.8’ C., sin Iluvia en verano, y frecuentes lluvias en invierno. Los dos distritos de Santiago tienen, además, agua muy pura y servi- cios de cloacas, pero uno está habitado por gente rica o de medianos recursos, y otro por personas pobres e incultas, con viviendas poco higiénicas. San Bernardo en 1927 tenía 10,296 habitantes, con una natalidad de 46.72, mortalidad infantil de 274.4, y mortalidad general de 27.08; y también recibe agua excelente, pero en cantidades insufi-
cientes; no dispone de cloacas; el pueblo vive en malas condiciones higi&ricas, y si bien hay pobreza, no existe miseria. En el distrito rural de San Isidro en 1927 había 4,600 habitantes con una natalidad de 43, mortalidad infantil de 267.7, y mortalidad general de 33.2. La temperatura media es de 14.2’ C. y el aprovisionamiento de agua potable muy deficiente, y el único establecimiento de beneficiencia es un hospital. En general, la mortalidad durante el primer mes de vida, y sobre todo la primera semana (más de la tercera parte de1
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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [Agostototal), se debe a traumatismos obstétricos y premadurez. Las afec- ciones digestivas, que representan 28.2 por ciento de los fallecimientos, deben ser combatidas, corrigiendo la escasa e inapropiada alimenta- ción y la ignorancia. Las afecciones agudas del aparato respiratorio dan 26.2 por ciento del total, más en verano que en invierno, y el medio más eficaz de resistirlas, es la utilizaci6n de los servicios de las visitadoras. Del total cargado a las enfermedades infecciosas, casi dos terceras partes están constituidas por la sífilis congénita con 8.7 por ciento del total de mortalidad infantil. La sífilis es también el único factor en la mortinatalidad. Durante el año, la natalidad de los 4 distritos varió de 19 y 35.8 en los dos distritos de Santiago, a 46.7 y 42.2 en el pueblo y el distrito rural; la mortalidad infantil de 217.3 y 239.7 a 226.6 y 268; la general de 9.13 y 15.04 a 28.36 y 28.69; y la mortinatalidad de 14.2 y 21.7 a 6.23 y 30.9.
Calvo Mackenna g6 termina su estudio de las causas de la morti- natalidad y la mortalidad infantil en 4 distritos de Santiago de Chile. El distrito de San Isidro, en pleno campo, habitado por gente inculta, fue el que di6 mayor mortalidad infantil (226.8 por mil). Vino después el distrito suburbano, y al final los 2 urbanos con 182.4 y 181.2. El total de muertes estudiadas lleg6 a 548 (200.3 por mil), Las causas fueron: trastornos de la digestión y nutrición, 132; in- fecciones específicas y de otro género, 216; enfermedades no micro- bianas, 4; malformaciones congénitas, 2; traumatismos obstétricos, 45; accidentes graves, 2; premadurez, 29; desconocidas, 38; no encontrados, 80. En primer lugar aparecen, pues, con 28.2 por ciento las afecciones del aparato digestivo, viniendo después afecciones respiratorias agudas, 26.2; traumatismos obstétricos, 9.61; sífilis congénita, 8.7; premadurez, 6.2; tuberculosis, 2.5; septicemia, 2.9, y gripe con 2.1 por ciento. Hubo 47 mortinatos (18.26 por mil), subdivididos asi: durante la gestación, 18; expulsión prematura, 12; parto, 17. Hubo que eliminar 25 mortinatos más denunciados por resultar otros tantos abortos. La sífilis constituyó el principal factor de mortinatalidad, con 38.2 por ciento, viniendo después el trauma- tismo materno con 17, y la procidencia del cordón con 8.5 por ciento. La mortalidad infantil aumenta mucho durante el semestre de pri- mavera y verano, y en particular en los meses de mayor calor (diciem- , bre y febrero). Según la edad, los 468 fallecidos estudiados se dis- tribuyeron así: primer día, 45; primera semana, 34; primer mes, 79; 2 a 3 meses, 108; 4 a 6 meses, 92; 7 a 12 meses, 110. La ile- gitimidad alcanzó un 28.7 por ciento del total. El autor recomienda como medidas preventivas : multiplicar y vigorizar los organismos de prevención y tratamiento de la sífilis familiar; asistencia obstétrica prenatal en consultorios; asistencia del parto domiciliaria y en maternidades, ya que 29.3 por ciento de los partos quedan a cargo de personas no calificadas; perfeccionamiento periódico de los médicos
prácticos y las matronas; modificación de la ley de seguro obrero a fin de proporcionar un subsidio mayor a la embarazada durante el último período de la preñez; lucha contra las afecciones digestivas desde antes del nacimiento, corrigiendo dos factores fundamentales: escasa y sobre todo inapropiada alimentación del pueblo, e ignorancia; abaratamiento de los artículos de primera necesidad y bastecer al pueblo de buena leche de vaca por una parte y vulgarizar por otra la ciencia de la nutrición. El mejor medio de vulgarización de la higiene infantil es la visitadora de puericultura competente. Los errores de diagnóstico varían de 22.1 a 60.4 por ciento en los distritos, aumentando a medida que éstos se alejan del centro de la ciudad. En Chile un 70.2 por ciento de los fallecimientos son inscritos mediante
la simple declaración de 2 testigos. ii’,
Mortalidad kfantil en los Estados Unidos.-En los Estados Unidos
í
mueren cada año 90,000 niños antes de cumplir 1 año, debido, princi- palmente, a nacimientos prematuros, lesiones natales, vicios con- génitos y enfermedades de la primera infancia. En un grupo de niños cuyas madres fueron atendidas durante el embarazo por un servicio de enfermería maternal en la zona Bellevue-Yorkville de la Ciudad de Nueva York, la mortalidad en el primer mes de vida sólo fué de 29 por 1,000 nacimientos viables, de 1922 a 1929, en tanto que llegó a 43 en el mismo distrito, en los niños cuyas madres no reci- bieron esa asistencia prenatal.
En Chicago, la mortalidad infantil ha disminuído de 122 en 1916 a 60 en 1929. En 1899 calculábase que 129 de cada 1,000 niños morían antes de cumplir un año. En dicho año se emprendió una campaña a domicilio para enseñar a las madres a atender a sus hijos en la época calurosa. En 1902 se c.reó la Comisión de la Leche. En 1908 se realizó otra campaña a domicilio, y en 1909 otra. En 1910 se fundb la Sociedad de Protección a la Infancia. En 1913 el De- partamento de Sanidad inauguró 4 centros infantiles, que han aumen- tado desde entonces a 21. (Chicago’s Health, nbre. 25, 1930.)
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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [Agostodad representaba el fruto del primer embarazo; en 1,003 había habido un embarazo anterior, de los cuales sólo había habido 715 nacimientos viables, es decir, que 291 mujeres sólo habían tenido mortinatos. De 715 tríparas, 114; de 504 cuartíparas, 46; de 375 quintíparas, 24; y de 249 sectíparas, 10 sólo habían tenido mortinatos. Una mujer 7 veces embarazada; 2, 8 veces; 3, 9 veces; 3, 10 veces; y 1, ll veces embarazada, no habían tenido un solo hijo viable. Sin historias in- dividuales es, por supuesto, imposible determinar la verdadera causa, pero los hechos apuntados indican que los médicos de sanidad deben estudiar cuidadosamente todo caso de embarazos repetidos sin hijos viables. De los mortinatos, pudo clasificarse por el período de las úterogestaciones a 5,726 con este resultado: primer mes, 7; segundo mes, 93; tercero, 204; cuarto, 349; quinto, 522; sexto, 584; séptimo, 642; octavo, 609; noveno, 2,407; décimo, 264; e indeterminados, 45. Entre las principales causas tituladas figuraron: afecciones relaciona-
das con la placenta, 629; eclampsia, toxemia, albuminuria y nefritis del embarazo, 538; premadurez, 651; vicios de conformación, 248; sífilis, 229; prolapso y compresión del cordón, 531; distocia, 354; presentaciones difíciles, 275; deformidad pelviana, 184; y asfixia fetal, 265. (Weekly Bulí., N. Y. C. Health Dept., mayo 16, 23, 1931.)
Projlaxia de la mortalidad infantil en Guatemala.-En la encuesta llevada a cabo por la Dirección de Salubridad de Guatemala g7 sobre las causas que determinan la mortalidad infantil, el Dr. Pastor Guerrero declara que esa mortalidad es preparada y determinada por múltiples causas, pero las cardinales son allí, como en otras partes, efectos de la mala lactancia y de la alimentación. A los niños casi siempre les entra la muerte por la boca. Mientras se va realizando la reforma higiénica general, en lo concreto precisa evitar a los niños las infecciones del tubo digestivo, y el gran recurso profiláctico es la lactancia materna. Organícense cuerpos de visitadoras de la infancia;
ábranse salas cunas y puestos de comestibles baratos o gratuitos; establézcanse asilos de descanso prentatal y puerperal, y hágase todo lo demás que sepa y pueda el Consejo de Salubridad para disminuir las causas mediatas: ignorancia, pobreza, vic,io e inmoralidad. Gua- temala perdió en 1922 más de 20,000 niños; en 1925, cerca de 33,000 y en los últimos 8 años, casi 200,000.
El Sr. J. A. Chapetón corrobora que las causas radican en falta de conocimientos de puericultura y de higiene, de medios de subsistencia y de medicamentos, y de moral en los empíricos en medicina, farmacia y obstetricia. Como remedio propone: Divulgación, clases a las madres de familia; denuncia obligatoria de los “empíricos” (curan- deros) que asisten niños enfermos; hacer conocer los peligros que amenazan a los niños con la ingestión de cuerpos sólidos y las enfer- medades que se transmiten por la leche, por las aguas, por los alimentos
en descomposición, y el peligro constante de las materias fecales a flor de tierra; divulgación de los desinfectantes más prácticos para el momento del parto y los tiempos fisiológicos de éste; creación de “garitas sanitarias” donde se prodiguen medicamentos y conoci- mientos. En la mortalidad infantil no hay factor predominante salvo cuando se trata de epidemias. En la población rural las enfermedades que m&s mortalidad infantil causan son: Helmintiasis! gastroenteritis y miseria fisiológica. En lo tocante a indígenas y ladinos, el problema es peor en los primeros por falta de recursos y conocimientos, y sólo aceptar los consejos de los “brujos.”
Para el Sr. J. Portillo h., las causas son : La mala alimentación que recibe el niño y pocos cuidados que tienen muchas madres. En Guatemala, la mortalidad infantil es menor en las pequeñas ciudades que en la capital, y en los pueblos rurales y fincas aun menos. Entre la raza indígena, la madre lacta al pequeño hasta los 18
meses,
consis- tiendo la slimentación posterior en caldo de frijol. Siendo la leche el principal alimento del niño, conviene su vigilancia estrictrt y some- terla a la pasteurización. A la Casa del Niño establecida en la capital debe dársele mayor atención. Los padres en el hogar, los maestros en la escuela, los médicos escolares, médicos e inspectores de sanidad ayudarán. En cada cabecera departamental el cirujano militar, y donde reside el director de distrito sanitario, éste, deben tener a su cargo el puesto de médico escolar. Debería también crearse la plaza de cirujano dentista para atender al niño.Según el Sr. Serb. Mota, las causas son: Predisponentes: Miseria, mala alimentación, falta de higiene, y taras; más empirismo. Los vicios de prostitución, alcoholismo y toxicomanías hacen una franca degeneración de la raza. En primera lfnea figuran: Afecciones gas- trointestinales, paludismo, síflis congénita y adquirida y parasitismo intestinal; siguiendo las demás enfermedades infectocontagiosas. Propone la divulgación sistemática con una cátedra ambulante formada por médicos y practicantes al igual que hace el Ministerio de Agricultura. La mortalidad es mayor en la gente pobre y la raza india por preferir al curandero, vivir peor, ser más ignorantes y actualmente más degenerados. Mota también pide que en todas las fincas, fábricas y talleres con cierto número de personas haya un médico; que se hagan cumplir las leyes de salubridad: divulgar la higiene y combatir la prostitución clandestina.
El Sr. P. Donis aconseja procurar leche de buena calidad, vulgarizar los conocimientos de alimentación e higiene, proponiendo consul- torios médicos gratuitos, dependencias que proporcionen leche de buena calidad, y cátedras ambulantes. Para él, el problema es dife- rente entre el ladino y el indio, y en las costas hacen más estragos el paludismo y los parásitos intestinales.
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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [AgostoPolochic en la Alta Verapaz, donde no hay niños autóctonos, y cuando la madre no aborta, el niño muere después de paludismo; falta de higiene, pues muchos pueblos carecen de agua potable y si la tienen, es de mala calidad, incluso la capital misma; falta de asistencia facul- tativa, pues en la generalidad de los pueblos los niños mueren en manos de curanderos y de farmacéuticos empíricos; pobreza; natalidad excesiva; herencia; mala asistencia de los partos por comadronas empíricas; y alcoholismo y otras taras patológicas. Como medios de combate propone: enseñanza de la puericultura, saneamiento de las zonas insalubres y tratamiento de los enfermos; higienización de los pueblos, comenzando con el agua potable y los alcantarillados; creación de un sistema gratuito de tratamiento medico; disminución del precio de los alimentos; limitación de la familia; y creación de dispensarios antisifrlfticos.
El Sr. J. F. Aguirre recomienda la lucha contra el alcoholismo, las enfermedades venéreas y las tropicales, y la tuberculosis; establecer gotas de leche y hospitales para niños; establecer la Casa del Niño debidamente; vigilar la higiene de los centros urbanos; dictar leyes para protección de las madres, de la infancia y los niños ilegítimos; higienizar las ciudades; sistematizar la medicina preventiva; establecer el examen prenupcial; reglamentar la alimentación; y regularizar el servicio de nodrizas.
El Dr. N. P. Macphail declara que las dos grandes causas de la mortalidad infantil en la costa norte de la República son; paludismo y enfermedades gastrointestinales. En el Hospital de la United Fruit Company, la proporción de paludismo ha disminuído de 31.25 en
1924 a 9.84 en 1929. La mortalidad palúdica en los niños también va disminuyendo allí, llegando a ser comparativamente raras esas muertes en ellos. Las debidas a errores dietéticos también han sido evitadas en gran parte, enseñando a las madres la alimentación co- rrecta. Hace algunos años, el parasitismo intestinal ocasionaba con- siderables estragos, pero ahora es raro’ver serias infecciones, pues se ha enseñado a los padres a buscar tratamiento, cuanto antes, para sus hijos.
Para la Sra. Carmen R. v. de Lazo, presidenta de la Sociedad Pro- tectora del Niño, las causas son: vida demasiado penosa de las madres; y falta de leche, de educación médica, de higiene, y de conocimientos de puericultura. Como remedios aconseja: distribución de leche, multiplicación de clínicas, distribución de medicamentos, trata- mientos preventivos, enfermeras visitadoras, casas del niño en cada barrio y en cada población; y lograr que los padres cumplan sus deberes.
Las demás personas que contestaron el cuestionario vienen, en una forma u otra, a corroborar lo dicho anteriormente.
rurales), Morquio g8 estudió un total de 5,629 nacimientos, 2,895 hombres y 2,734 mujeres, 4,332 legítimos y 1,297 ilegítimos. La mortalidad infantil llegó a 557 (98.9) y la mortinatalidad a 122 (21.6). Morquio hace notar que sus datos no tienen sino un valor relativo, pero suficiente para darse cuenta de las causas patológicas y sociales de la mortalidad infantil. Se ha luchado contra los defectos de or- ganización oficial, sobre todo en los distritos rurales, y contra los prejuicios, negligencia e ignorancia de las familias. La mortalidad del primer mes llegó en total a 31 por ciento. En las causas de Ia mortalidad del primer año figuran las enfermedades del aparat’o digestivo con 34 por ciento, del aparato respiratorio con 31 por ciento, la debilidad congénita con 10 por ciento, y enfermedades varias con 25 por ciento. En los diversos distritos, la mortalidad infantil osciló entre un mínimum de 50 y un máximum de 151 en los departa- mentos, y entre 74.4 y 108.2 en Montevideo. Las causas sociales que intervienen en la mortalidad infantil, son la pobreza, ignorancia, negligencia, prejuicios e ilegitimidad. Contra esos males, es preciso rodear a las madres de los cuidados necesarios durante el embarazo y el parto, implantar la alimentac,ión a pecho, rodear al niño de los cuidados higiénicos necesarios, y para todo ello, utilizar la propaganda, la educación, la asistencia preventiva médicosocial, los subsidios, la acción social, la ley, las mutualidades, etc.
Sumarizando los datos relativos a la mortalidad infantil en el Uruguay (véase el BOLETÍN de dbre., 1928, p. 1466). Morquio gg declara que nacen en el país unos 45,000 niños por año, 30 por ciento de ellos ilegítimos; y de la mortalidad infantil, la tercera parte tiene lugar en el primer mes. En Montevideo nac.en unos 12,000 al ano, mueren unos 1,400, y 30 por ciento son ilegítimos. La mortinata- lidad equivale a unos 40 por mil nacidos. En resumen, en todo el país mueren en el primer mes 1,500 niños, y en el primer año, sin los anteriores, 3,000; y nacen muertos 1,500, lo que representa un total de 6,000 menores de un año que fallecen anualmente. La mortalidad infantil constituye una cuestión social y nacional, supeditada a causas en gran parte evitables. Una tercera parte tiene por causa la pro- creación defectuosa representada por enfermedades infecciosas y tóxicas transmitidas por los padres. Si se quiere que los hijos sean sanos, es fundamental que los padres lo sean. La mortalidad infantil está justamente considerada como el índice de la civilización de un país. En el Uruguay la mortalidad infantil es alta, no obstante los grandes esfuerzos hechos. No se trata de incurrir en mayores gastos, sino de orientar bien la acción. Hay que empezar por conocer el medio en que se va a actuar: las madres y niños que deben ser vigiIados y protegidos. La acción preventiva se basa esencial e
98 Morquia, L.: Bol. Inst. Id. Am. Prat. Inf. 4: 535 (eno.) 1931.
indispensablemente en materia de asistencia de toda obra eficaz y positiva.
En la República del Uruguay, más de 2,000 nifios mueren cada año de infecciones broncopulmonares.l
Protección en Montevideo.-Durante el año 1929 el Servicio de Pro- tección a la Primera Infancia de Montevideo,2 en sus 9 consultorios Gota de Leche, realizó 58,660 inspecciones en el consultorio; 1,176 visitas a domicilio; atendió a 4,350 menores de 1 año, a 1,057 mayores de 1 año, y a un total de 7,863 niños; distribuyó más de 500,000 raciones de leche u otros alimentos. En la Casa del Niño ingresaron 817 niños, solo 4.5 por ciento por el Torno y los fallecidos fueron 61
(7.5 por ciento). Los niños protegidos llegaron a 588, con una mortalidad de 7 (1.2 por ciento); las madres protegidas con subsidio llegaron a 1,320, que recibieron 37,116.26 pesos; las colocadas con el niño a 87; y los niños colocados con nodrizas o cuidadoras a 1,643.
Mortalidad infantil en Tokio.-Takashima,3 perito de la policía de Tokío, ha publicado un estudio de la mortalidad infantil en dicha población. La natalidad en Tokío es de 29.28 por mil, comparado con 36.31 para el Japón. La mortalidad infantil es también allí más baja que en el resto del país: 12.5 y 14.4. En Tokfo hay 7,429 médicos, o sea uno por cada 682 habitantes.
Mo&lidad infantil en México.---Pardo 4 declara que en México la situación relativa a la mortalidad infantil es muy grave, al extremo de que en su Estado natal (Oaxaca), de 1,000 niños solamente se lograron 85, y tal era la mortalidad infantil, que en lugar de tomar la estadfstica al año, el autor tuvo que considerarla a los seis meses. Eso fué en 1915, año excepcional por ser el año del hambre; pero, en general, todos los años son malos. Por las condiciones de vida, pueblos enteros han desaparecido, y desde hace muchísimos aííos no se pasa de 15,000,OOO de habitantes, y si la mortalidad normal es de 30 por 1,000, en México resulta siempre superior. En las uniones ilegítimas se nota un aumento muy notable de la mortalidad infantil y, tan frecuentes en dicho país, resulta que la natalidad no es excesiva, sino lo contrario.
La aszxia en la mortalidad neonataZ.-En 1927 5 hubo en el área de registro de los Estados Unidos 82,931 mortinatos y 2,137,836 nacidos viables, o sea una proporción de 4 por ciento. De los últimos, 32,180 murieron en un día, 8,848 en 2 días, 6,345 en 3, 11,351 en los 4 días siguientes, 8,296 en la sugunda semana, 5,457 en la tercera, y 4,617 en la cuarta, o sea un total de 77,094 en el primer mes, y 138,017 en el primer año. Unidos, mortinatos y mortineonatos llegan a casi 80 por mil nacimientos, y de ser’las cifras más exactas, probablemente
1 Bauzá, J. A.: Bol. Cons. Nac. Hig. 24: 539 (nbre.-dbre.) 1930. 2 Bol. As. Púb. Nac. Ur. 20: 579 (mm-abr.) 1930.
8 Carta del Japón: Jour. Am. Med. Assn. 96: 54 (eno. 3) 1931. 4 Pardo: Qac. MEd. México 61: 629 (nbre.) 1930.
representarían 90 y quizás hasta 100. La premadurez aparece como la causa más importante con 35,916, pero esa no es una causa verda- dera, pues a menos que intervenga algún otro elemento, el niño vivirá, y puede darse por seguro que la causa real pero no reconocida, es a menudo atelectasia, insuficiencia respiratoria secundaria, o neumonía. Henderson declara que ya hay pruebas de que el estímulo natural que inicia la respiración después del nacimiento, es el bióxido de carbono producido en el cuerpo. Cuando el centro respiratorio se halla as- fixiado, ya en el recién nacido o ahogado, senecesita una presión mucho mayor de bióxido de carbono para excitar la actividad respiratoria. En la asfixia del recién nacido, el único método realmente eficaz con- siste en dilatar los pulmones con una mezcla que contenga suficiente bióxido de carbono disuelto en oxígeno. La inhalación de esa mezcla reviste importancia igual para muchos niños que respiran espontánea- mente, pues de ser incompleta la dilatación pulmonar, predispone a la neumonía. Dicha inhalación debe, pues, ser utilizada no mera- mente en los niños asfixiados, sino en todos en los primeros días de la vida, como profllaxia. En cada maternidad debería haber, pues, por lo menos un inhalador para los recién nacidos, o mejor todavía, un inhalador que sirva para lactantes y para adultos, a fin de poder tratar a la madre cuando se emplean anestésicos o narcóticos. Fara los partos a domicilio, los departamentos municipales de sanidad deberían facilitar inhaladores al mero costo del oxígeno y bióxido de carbono consumido. Al cabo de un período razonable de propaganda, esos inhaladores deberían ser obligatorios, como se hace hoy día con la profilaxis de la ceguera neonatal.
Respirador de Drinker.-Los autores 6 analizan los casos de insufi- ciencia respiratoria tratados con el respirador de Drinker desde octu- bre, 1928, a junio, 1930. En los hospitales de Nueva York ya hay 12 de esos respiradores para adultos y 2 en Boston, en tanto que de los respiradores para niños hay en empleo 4 en Boston y 2 en Filadelfia. En Filadelfia ya han tratado a unos 40 adultos; en Boston a 6 adultos, 6 niños y unos 25 lactantes; y en Filadelfia a 3 lactantes. Los casos fueron de poliomielitis, asfixia por gas, coma alcohólico, en- venenamiento, ashxia por sumersión, insuficiencia respiratoria pos- toperatoria, y astiia de los recién nacidos. Las contraindicaciones consisten meramente en observar las reacciones del enfermo al respi- rador, y si el enfermo no padece de di&ultad para respirar o de ciano- sis, no hay para qué usarlo, y lo mismo si no reacciona bien al trata- miento. Ya se ha tratado un suficiente número de niños para demos- trar la utilidad del respirador. Este cuesta unos $2,000.
Ventilación para las crz’aturas prematuras.-Yaglou y sus colaborado- res,7 en sus investigaciones en Boston con respecto a la temperatura
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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [Agostoorganica, aumento de peso, mortalidad, etc., de los niños prematuros, adoptaron como más satisfactoria una humedad relativa de 65 por ciento, y una temperatura ambiente de 24' a 31° C. De haber afección congénita, se modificó la temperatura según era necesario, llegando a veces hasta 37.8’ C., utilizando para ello estufas eléctricas. En el Hospital de Lactantes de Boston, ha resultado ventajoso hacer veinticinco cambios de aire por hora y hacer mover el aire a 5 metros por minuto en las salas dedicadas a niños prematuros. Lográronse así marcada disminución de la diarrea, la mortalidad y la infección, y mejor aumento de peso, mas el resultado representa, además, mejoras en las asistencia y cuidado.
Dejinición de mort&ato.-Gagnon 8 repasa las muchas definiciones todavía vigentes sobre lo que constituye un mortinato, y el efecto de esas variaciones sobre las estadísticas de la mortalidad infantil.
NeonatimortaKdad.-Cruickshank 9 ha publicado recientemente, bajo los auspicios del Consejo de Investigación Médica de la Gran Bretaña, un informe sobre las causas de la mortalidad neonatal, fundándose en 800 autopsias realizadas en la Maternidad y Hospitales de Mujeres de Glasgow. La sangre de 26 lactantes (3.25 por ciento) acusó una Wassermann positiva, pero el treponema sólo fué descu- bierto 6 veces (0.75 por ciento.) El autor obtuvo resultados semejantes en una ocasión anterior, de lo cual deduce que menos de 1 por ciento de los lactantes hospitalizados en Glasgow son sifilfilíticos. Reitera ahora que la Wassermann no es siempre fidedigna en el lactante, pues las positivas se deben, casi siempre, a transferencia de sus- tancias reactoras procedentes de la sangre materna. Frecuente- mente, es diffcil teñir el Treponema pallidum en los tejidos, y la falta del microbio no debe ser aceptada como prueba absoluta de que no hay sffilis, como tampoco una Wassermann positiva debe ser aceptada como prueba de lo contrario. Cruickshank hace notar que había signos histológicos y macroscópicos de sífilis en todos los lactantes en que se encontró el treponema pálido, en tanto que no los había en los otros; de modo que sus cifras deben ser aproximadamente exactas.
Ilegitimidad en Europa.-En Budapest,‘O la natalidad es mayor en los distritos en que la población es más pobre y más ignorante, y hay más partos en las clínicas y a domicilio, llegando el promedio en los últimos 5 años a 75 por ciento del total. Algo por el estilo sucede en París. En los últimos 50 años, los partos en los hospitales han au- mentado 40 veces. Un 87 por ciento de todos los hijos naturales nacen en establecimientos públicos, y la cuarta parte de los nmos que nacen en estos son ilegítimos. En París la proporción es todavía mayor; en Viena de 29 por ciento y en Berlín de 65 por ciento, pero sólo forma 21 por ciento del total. En los establecimientos públicos,
0 Gagnon, ct.: Can. Pub. Hsalth Jour. 22: 16 (eno.) 1931.
el coeficiente de mortinatalidad es mucho mayor que a domicilio, por haber allí más casos de distocia. Sin embargo, el coeficiente ha disminuído de 6 por ciento a principios del siglo a 4 ahora, en tanto que en París es de ll por ciento, en Berlfn de 6, y en Zurich de 4 por ciento.
no, y la mejor solución parece consistir en prever el punto en el contra- to de adopción. En varios países, en caso de muerte del niño sólo heredan los padres naturales. El derecho de la adopción no está reglamentado desde el punto de vista internacional, y en algunos países precisan que regirán las leyes del país de los adoptantes. En algunas naciones, como Suiza, Alemania, Austria, Checoeslovaquia y Estados Unidos, puede revocarse la adopción, pero no en Inglaterra. En ciertos países las nuevas leyes, fundadas a menudo en modelos extranjeros, han cambiado completamente los principios antes vigentes. Laideamoderna del deber social del Estado, tiende a pene- trar por todas partes. (Apud Ren. Internationale de I’Enfant, eno. 1931.)
I-ligiene de la infancia.-Por un voto unánime, la ilcademia de Medicina de París aprobó las conclusiones presentadas por Lesage, en el sentido de transformar en todos los departamentos de Francia, fuera del Sena, las creches depositarias en centros de adaptación, en que los niños serán cuidad0s hasta el día en que puedan tolerar la alimentación usada en el centro de educación, según decida el médico ; que en todos esos centros, pueda facilitarse al niño que la necesite, buena amamantación, o alimentación mixta, y que se creen centros especiales de cría, en que los niños que salen de los centros de adapta- ción sean colocados en familias, bajo la vigilancia constante del médico y de la visitadora. (Gazette des H¿?pitaux, abre. 6, 1930.)
Conferencia.-En la conferencia sobre higiene y protección a la infancia, celebrada en Wáshington bajo los auspicios del Presidente Hoover, comunicaron el resultado de sus investigaciones unos 1,200 peritos que han estudiado el problema, el cual fué presentado en 18 análisis de a diez mil palabras. En el informe sobre “dependencia” y abandono, se hizo notar que en ciertas localidades todavía existen hospicios para niños, un sistema condenado hace un siglo. HaY grandes números de niños todavía separados de sus hogares a causa de pobreza o víctimas de la migración en masa, muchos organismos de asistencia a la infancia sin organización apropiada, y grandes le- gados restringidos a métodos anticuados de asistencia infantil. Además de la recolección de estadísticas nacionales, este comité ha recomendado subsidios a las madres, más protección a los niños ilegítimos, atención especial a las necesidades de los niños negros, portorriqueños, mexi- canos e indios; legislación en todos los Estados para protección a la infancia; más flexibilidad en las fundaciones y regalos, dejando los métodos a cargo de los futuros investigadores; y más investigaciones de las causas y cura de la “dependencia.” (Véase la Publicación No. 41 de la 0. S. P.)
“hemorrhagias intracraneanas consequentes à ruptura da tenda do cerebello.” Esta alta percentagem despertou em Santos l1 o interesse de averiguar os factores que concorreu para a produc@o destas hemorrhagias. Discute as causas communs da occorrencia, achando que nenhuma dellas esplica grande parte dos casos observados. Estuda-os em detalhe concluindo ser um factor etiologico frequente o emprego intempestivo de ocytocicos.
Hemorragia meningea en los recién nacidos.-En 103 casos de hemorragia intracraneal de los recién nacidos,lz la mortalidad in- mediata fué de 48 por ciento, y en los prematuros de 75 por ciento. El parto fué anormal en la mitad de los casos. Los desgarros ten- toriales constituyeron el hallazgo autópsico más común. De 33 enfermos observados más de un año después, 5 revelaron defectos mentales o físicos, pero muchos que recibieron lesiones graves de la cabeza al nacer, no manifestaban secuelas. La prueba más segura de la hemorragia meníngea en el recién nacido, consiste en la xanto- cromía cefalorraquídea.
Xantocromía en los recién nacidos.-En un conjunto de 100 recién nacidos, Pintos l3 encontró en 98 por ciento un líquido cefalorraquídeo amarillo, de intensidad variable, y 87 reacciones positivas de van den Bergh indirectas. Los líquidos cristalinos sólo se encuentran en niños normales nacidos de parto espontáneo, y aun así sólo en 8 por ciento (2 de 25 casos). En los 75 restantes hubo 100 por ciento de xantocromía, comprendidos 25 extraídos por cesáreas. El elevado porcentaje de positivos para bilirrubina (87), induce a atribuir a ésta la génesis de la xantocromía.
Lipuido cefaEorraquídeo.-Bonaba y colaboradores l4 realizaron durante dos años 409 punciones lumbares en 345 recién nacidos; la punción cisterna1 en 5; y la ventricular en 1. La edad de los niños varió de 15 minutos a 24 días, siendo casi todos menores de 3 días. Obtuvieron líquido en la primera tentativa en 252 punciones, en la segunda en 38, en la tercera en 23, en la cuarta en 5, en la quinta en 2, y no pudieron obt,enerlo en 89 (22 por ciento), o sea en muchos más que Sharpe y Maclair (7 por ciento) en los Estados Unidos, algunos menos que Garrahan en Buenos Aires (30 por ciento), y muchos menos que Waitz (83 por ciento). Despues de los 5 días, ninguna punción fué negativa. Los líquidos fueron clasificados en claros, xantocró- micos, y hemomacroscópicos. En 217 casos normales, la proporción respectiva fué de 30, 52 y 17 por ciento, y en 103 anormales, de 19, 43.5 y 37 por ciento. La cantidad de líquido extraída varió de pocas gotas a 20 CC. En muchos casos se extraen f&ilmente de 5 a 10 CC. Aun en condiciones fisiológicas perfectas, el líquido puede revestir
‘l Santos, S.: Ann. 1 Gong. Brns. Hyg. 2: 531 (obro.), 1929.
l2 Fleming, G. B., y Morton, E. D.; Arch. Dis. Child. 5: 361 (obre.), 1930.
la Pintos, 0. M.: Semana Méd. 37: 1815 (dbre. ll), 1930.
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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [Agostoaspecto variable : como claro, xantocrómico o hemorrágico. El xantocrómico es el mas y el absolutamente límpido (cristal de roca) el menos frecuente. En algunos casos, la sangre del lfquido normal es de origen manifiestamente externo. En otros, es imposible precisarlo. La hemorragia de punción es más frecuente en el recién nacido que a cualquier otra edad.
Ictericia neonatal grave.-Con el nombre de icterus neo,natorum gravis, Kleinschmidt l5 designa un t,rastorno a menudo familiar, y que frecuentemente provoca la muert,e dentro de pocos días. Las cura- ciones espontáneas son raras, pero la transfusión sanguínea temprana logra a veces reposiciones. Para la diferenciación de otras ict,ericias del recién nac.ido, puede utilizarse el cuadro sanguíneo, que se carac- teriza por eritroblastosis. La presencia de grandes cantidades de hematina en el suero sanguíneo y siderosis en los diversos órganos, indica desintegración tóxica de la sangre.
Ictericia neonatal en C7hiEe.-En la Clínica Obstéric,a Universitaria de Santiago de Chile,” ingresaron del lo de mayo de 1928 al 1” de agosto de 1929, de 3,500 a 4,000 mujeres, de las cuales el autor sólo considera aquellas que dieron a luz un feto vivo, y en que éste no murió en menos de 36 horas. De los 1,998 niños restantes, 1,438, o sea 72 por ciento, acusaron ictericia de uno u otro grado, pero con mani- fiesta preferencia leve o mediana. De 196 niños en que se pudo hacer el diagnóstico de debilidad congénita, o sea que habfa signos claros de prematuridad o falta de peso, m8s de 96 por ciento tuvieron ictericia, por lo general intensa. Del total, sólo puede rotularse con heredo- lúes a 166 (8 por ciento), de los cuales 130 acusaron una c,oloración ama.rillenta de la piel, pero no más intensa que en los niños sanos. Hubo 149 niños esplenomegálicos, de los cuales 8 presentaron icterkia, y 54 hepatomegálicos, 29 de ellos ictéricos. De su minucioso estudio del asunto en sus varias fases, Romero Cordero deduce que es un fenómeno fisiológico que aparece en más de las cuatro quinta.s partes de los niños nac,idos a término y en casi todos los prematuros; que en su génesis no actúa, por lo menos directamente, la infección; que las teorías hemolíticas y hepatógenas no bastan por sí solas para explicar la génesis; y que el mecanismo de producción no está completamente dilucidado, pero quizás intervengan dos factores: uno hemático (fenómeno de regulación fisiológica que tiene por objeto eliminar los eritrocitos superfluos); y otro hepático, debido a que el hígado deja escapar aun a la sangre, como durante la vida fetal, una parte del pigmento biliar.
Glucemia en la ictericia y hereclosíjilis de los recién nacidos.-Popova” realizó determinaciones repetidas de la glucemia en los recién nacidos
‘6 Eleinschmidt, H.: Klin. Wchnscher. 9: 1951 (obre. 18), 1930.
normales, en los ictéricos, y en los heredosifilíticos, encontrando en la mayoría de los primeros menos de 0.07 por ciento de azúcar. En los ictéricos había, por lo común, marcada hiperglucemia, y también una reacción hiperglucémica tras la administración de suero dextrosado. El mismo fenómeno fué observado en 12 lactantes con sífilis con- génita. La semejanza de las reacciones en los últimos, hace creer que la ictericia neonatal tal vez sea un síntoma de insuficiencia fun- cional del hígado, o de todo el aparato retfculoendotelial. Cuando la heredosífilis o la Wassermann son dudosas, la híperglucemia consecu- tiva a la administración de suero dextrosado, tal vez ayude en el diagnóstico,
Epidemia de Jiebre gangZonar.-Scheer l8 describe una epidemia de fiebre ganglionar en un asilo de niños, que afectó a 43 lactantes y pequeños y a 2 enfermeras. En la mayoría la evolución fué típica, comenzando con fiebre creciente que llegaba hasta 40’ C. y Iuego bajaba por lisis a los pocos dfas. El infarto adenocervical comenzó en la mayor parte de los casos al día o dos dfas de la fiebre. En 5 casos la evolución fué grave, pero todos se repusieron.
La mancha mongólica un el Perk-Para Arguedas,lg en el Perú la
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proporción de recién nacidos que presentan la mancha azul mongólica es superior a 80 por ciento, y así 10 corroboran sus observaciones en la sala de maternidad de Santa Ana de Lima y los muchos partos que ha asistido privadamente. Poquísimos son los niños que nacen abso- lutamente limpios de esa pigmentación, y la mayor parte la presen- tan con mayor o menor extensión e intensidad. Basta un examen atento de la piel para descubrirla. En casi todos los niños de origen peruano la mancha persiste hasta los 5, 7 y aun 15 años y más si situada en la cara o cerca de ésta. En cambio, en la raza mongólica pura el porcentaje de 12 a los 3 años baja a 3 ó 4 a los 4 años. El autor resume así sus observaciones: constante la mancha en 98 por ciento de los mongoles puros, se presenta en 86 por ciento de los indi- viduos de raza india, y en 64-73 por ciento de los negros, disminu- yendo a l-2 por ciento en la raza blanca.
Males del chupón.-Ante el VI Congreso Panamericano del Niño, Suares y Peste 2o propusieron que se solicitara a los Gobiernos de los distintos países americanos la prohibición de la importación y fabri- cación de chupones, y desterrar para siempre su uso en la higiene in- fantil. El chupón constituye siempre un peligro y favorece la difu- sión de varias enfermedades; obstaculiza las funciones digestivas del lactante y acrecienta la aerofagia; y hasta podría favorecer la apari- ción precoz de desviaciones del instinto sexual. Los autores estudiaron a 31 niños, 18 de los cuales usaban chupón y 13 no, observando casi constantemente la superioridad de los primeros en varios respectos.
18 Scheer, E.: Montscbr. Einder. 48: 59 (sbre.), 1930.
19 Armedas, L. A.: Rev. Univ. Cuzco 14: 136 (apto.), 1930.