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incompleto com a de uma s6 dose. Cobaias que resistiram & febre maculoss revelaram-se tambem immunes ao typho de S. Paulo, e o grau de immunidade adquirida parece estar em relapão com a intensidade da primeira infeccáo. (Lemos Monteiro, J.: Memorias do Instituto Butantan, ll, 1933-34.)
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Santa Fe.-Barralt hace notar que en la Provincia de Santa Fe, Argentina, no hay localidad donde la tifoidea no sea endémica, adquiriendo proporciones realmente alarmantes en el verano y otoño, debido a las contaminaciones de los pozos de agua por los pozos ciegos cercanos. Los análisis veri6cados del agua, demuestran que el gran peligro radica en los pozos que captan su agua en la primera napa, pues la mayoría de las muestras de la segunda napa y de los aljibes, han resultado aptas para el consumo. (Barralt, R.: “Direcci6n General de Higiene de la Prov. de Santa Fe, Memoria del año 1933,” p. 443.)
En los 19 departamentos de la Provincia, sin comprender las ciudades de Rosario y Santa Fe, se denunciaron en 1933, 1,639 casos de tifoidea y 52 de fiebre ondulante. Las muertes de tifoidea ascendieron a 44. (“Direcci6n Gral. Hig. Prov. Santa Fe, Memoria del año 1933.“)
Estados Unidos.-Segti el Journal oj the Ametican Medical Association (jun. 8, 1935, p. 2093) en 93 ciudades de los Estados Unidos con una población global de 37,437,812 hubo en 1934, 470 defunciones de tifoidea, o sea 1.25 por 100,000 habi- tantes, comparado con 1.24 en 1933. En 23 ciudades no hubo ni una sola muerte de tifoidea, en tanto que 50 revelaron coeficientes de 0.1 a 1.9 (en 10 de ellas todas las muertes fueron en forasteros); ll de 2.0 a 4.9; nueve de 5.0 a 8.9, y ninguna sobre esta cifra. De 4,637 en 1910 para un grupo que sumaba 22,573,435 habitantes (coeficiente de 20.54), las defunciones de tifoidea han descendido a 413 en 1934 para 35,401,715 (1.17 habitantes). Las poblaciones más grandes del pafs tuvieron las siguientes cifras: Nueva York, 0.6 (0.9 en 1933); Chicago, 0.6 (0.3); Detroit, 1.1 (0.6); Los Angeles, 1.0 (0.6); Filadelfia, 0.9 (0.6); Boston, 0.9 (0.2); y Wásh- ington, D. C., 1.6 (3.6).
Cuerpo de Conservacidn Civil.-En el Cuerpo de Conservación Civil de los Estados Unidos, que comprende jóvenes entre los 18 y 25 años, en 1,000 campa- mentos distribuídos por todo el pafs en las selvas y zonas rurales, hubo en 1934, a pesar de la vacunación, 79 casos de tifoidea con seis muertes (7.69 por ciento), o sea, a base de un efectivo medio de 292,698 hombres, una morbilidad de 0.27 por 1,000, y letalidad de 0.02. Seis se enfermaron antes de recibir la vacuna, cinco al mes, 29 entre uno y tres meses, y 38 después de tres meses de haber recibido la vacuna. Solamente hubo dos brotes, uno en Tennessee y otro en Idaho, debién- dose ambos a la ingestión de aguas contaminadas. (Lull, G. F. : Am. JOUT. Pub.
Health, 839, jul. 1935.)
Nueva SaZmoneEZa.-Del estudio cultural y serolbgico de las salmonelas aisladas de la sangre de soldados provenientes del frente de guerra del Chaco, Savino y Menéndez deducen que se trata de gérmenes que difieren de todas las salmonelas conocidas, pues si culturalmente son prácticamente idénticos con la S. enteritidis var. moscou de la que difieren antigénicamente; en cambio, son idénticos anti- génicamente a la LS’. entetitidis de la que se diferencian culturamente. Proponen para la nueva salmonella la denominación de SaZmoneZZa entetitidis (Gärtner) var. chaco (n. var.). Lo observado ahora en el Paraguay parece confirmar lo que
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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [Diciembrese ha venido repitiendo en la epidemiologfa de las salmoneliasis humanas en guerras recientes. Asf como en Rusia, al terminar el hambre y la epidemia de fiebre recurrente en 1920-22 desapareció la salmoneliasis humana, en el Paraguay, al desaparecer en el frente de guerra las epidemias de disentería, malaria, tifoidea y neumopatías, terminó esta epidemia por salmonelas. (Savino, E., y Menéndez, P. E.: Reu. Soc. Arg. Biol., 384, nbre. 1934; Res. Inst. Bact., 347, jul. 1934.)
Variedades.-Savino hace notar las diferencias fermentativas, serológicas y epidemiológicas entre las variedades Moscou, Chaco y Essen de la Salmonella enteritidis. La variedad Moscou ha ocasionado enfermedades septicémicas seme- jantes a la paratifoidea, en enfermos de fiebre recurrente; la Chaco, enfermedades semejantes ala paratifoidea en soldados del Chaco paraguayo; y la Essen, cuadros de gastroenteritis aguda al ingerir huevos de pato. Las propiedades de esas tres variedades hacen pensar en la posible existencia de otras variedades intermedias, de modo que los límites que las separan se pierden gradualmente. (Savino, E.: Res. Xoc. Arg. Biol., 299, agto. 1935.)
Cosos secundarios.-Ramsey estudió la frecuencia de la tifoidea entre los con- tactos caseros de los casos esporádicos, observando que la proporción subía a 7.03 por ciento entre los contactos susceptibles de todas las edades, afectándose más los niños, y los varones y mujeres casi por igual. Cuando se trasladaba el caso primario al hospital, se observaba una disminución aparente de 33 por ciento en los casos secundarios. En las poblaciones de menos de 10,000 habitantes, la proporción fue tres veces mayor que en las de 10,000 habitantes o más. Entre los contactos que empleaban agua de pozo y vivían en casas provistas de letrinas o sumideros, la proporción fu6 tres veces mayor que cuando las casas disfrutaban de servicios públicos de agua y de cloacas. Tanto entre los contactos caseros de los casos primarios tratados en casa, como de los enviados al hospital, se observó una disminución de 75 por ciento en la frecuencia esperada, cuando habían recibido tres dosis de vacuna después de presentarse el caso primario. (Ramsey, G. H.: Am. Jour. Hyg., 665, mayo 1935.)
Portadores en Nueva York.-Durante el año 1934 fueron descubiertos en el Estado de Nueva York, sin comprender la ciudad, 39 portadores crónicos de tifoidea. De ellos, 10 habían tenido tifoidea durante el año, 23 fueron descu- biertos durante la investigación epidemiológica de casos esporadicos, y uno en la investigaci6n de un brote de cinco casos. En conjunto, los portadores regis- trados en todo el Estado, comprendiendo la ciudad de Nueva York, han aumentado de 559 en 1931 a 620 en 1932,662 en 1933 y 702 en 1934. En los últimos 15 años, 80 portadores han sido colecistectomizados, y 11 sufrido otras operaciones, con una mortalidad global de 15 por ciento. Con una excepción, las muertes tuvieron lugar en personas mayores de 50 años. En la mayoría, la operación tenía por fin curar la colecistitis y no la eliminación del estado de portador. Sin embargo, de 42 que se sometieron a la operaci6n con este último fin, ~610 fallecieron tres (7.1 por ciento). De los resultados dedúcese que la colecistectomfa puede eliminar el estado de portador crónico en 75 por ciento de los casos, siendo mucho más peligrosa en las personas de más de 50 años, y debiendo tomarse en cuenta al realizarla la edad y estado general del enfermo. (HeaZth New, jul. 8, jul. 15, 1935.)
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antes trastornos de la vesfcula biliar que exigieron tratamiento quirdrgico. (Ohio Health News, jul. 15, 1935.)
Sobrevivencia de Za jZora entérica en agua de mar.-De sus experimentos para determinar la posibilidad de sobrevivencia de la Escherichia coli y la Eberthella typhi en las condiciones naturales del agua de mar polucionada por las aguas cloacales de la ciudad de San Francisco, Beard y Meadowcroft deducen que el medio selectivo que utilizaran, o sea el de Wilson-Blair de bismuto-sulfito, se presta para el aislamiento y estudio cuantitativo de esas bacterias en aguas polutas. Los experimentos indican la posibilidad de sobrevivencia de esos g6rmenes en esas condiciones por lo menos durante un mes, y la E. coli mostr6 suficiente resistencia al agua de mar para servir de fndice de contaminación. (Beard, P. J., y Meadowcroft, N. F.: Am. Jour. Pub. Health, 1023, sbre. 1935.)
Medio de aislamiento.-Horgan confirma el valor del medio de bismuto de Wilson para el aislamiento del bacilo tifoso. Hace notar que los resultados negativos obtenidos con el enriquecimiento con verde brillante, dependen en parte del número de cepas colibacilares resistentes presentes en las heces, y en parte del empleo del medio de McConkey en las placas. No pudo contimar el supuesto efecto selectivo del ácido telúrico. Investig6 el supuesto antagonismo entre el B. coli y el Bl typhosus, y con el medio de bismuto, descubrió que es más aparente que real en la mayoría de los casos; sin embargo, se ha confirmado que ciertas cepas colibacilares o análogas ejercen un efecto inhibitorio especifico sobre el bacilo tifoso. (Horgan, E. S.: Jour. Hyg., 38, fbro. 1935.)
Cultivos en &aguZo.-En 500 muestras pequeñas de sangre enviadas para la Widal, se empleó el método del cultivo en coágulo, encontrándose en 4 por ciento bacilos tifoideos o paratifoideos. De las muestras grandes en que se verificó el hemocultivo, resultaron positivas también 4 por ciento. Un 20 por ciento de las 500 muestras revelaron aglutininas para algún miembro del grupo entérico. Un 1.6 por ciento de las muestras, que resultaron negativas a la Widal, fueron positivas cuando se emplearon los cultivos en coágulo. (Sandiford, B. R., y Sallam, H. A.: Jour. Egypt. Med. Assn., 346, mayo 1935.)
Vuriación del bacilo.---Zapatero describe sus experimentos encaminados a determinar la diferente actividad de las variantes del bacilo tffico. Confirmó que las razas de laboratorio son frecuentemente avirulentas. En relación con la S, la R acusa una virulencia mucho menor, guardando ésta intima relación con el peso del animal. La X está absolutamente desprovista de virulencia. La S se muestra siempre virulenta, comparada con la R. La virulencia de las razas de laboratorio depende de la cantidad de formas S presentes En el orga- nismo del cobayo, la R puede transformarse en S, no en el peritoneo, sino después de franquear esa barrera, y la reversión a S se acompaña de la aparición de la virulencia. (Zapatero, E.: Rev. San. & Hig. Pzíb., eno. 1935.)
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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA IDwiembreperdida transitoria o permanente del flagelo, o sea el antfgeno H, de modo que la cepa presenta bien la forma flagelada o H, o la aflagelada u 0, dependiendo en gran parte del medio. Ese cambio de H a 0 puede resultar reversible o irre- versible. El cambio S-R es de la forma suave o lisa, a la rugosa o áspera, pudiendo el antfgeno del flagelo bien permanecer intacto, o perderse del todo o en parte. El cambio V-W tiene lugar entre tres distintas formas serol6gicas, la V, la W, y la V-W. El mejor medio para conservar el antfgeno Vi, y por lo tanto la forma V, es el agar-aacftico blando. Casi todas las cepas recién aisladas del hombre han poseido el antfgeno Vi, siendo cepas V o V-W. Al cultivarse más, toman auge las W, ocasionando una pérdida del antfgeno Vi, para impedir lo cual basta con uno a tres pases por suero activo de cobayo (complemento). Para el diagnóstico de la tifoidea, y en particular la Widal, debe tratarse de eliminar las formas V, y de mantener las aglutinables 0. Para el serodiagnóstico exacto y rápido se necesitan tres inmunisueros distintos: uno 0 obtenido por la inmunización de los conejos con la forma 0; uno H obtenido inmunizando los conejos con un cultivo en caldo formolado de la forma H; y uno Vi, obtenido inmunizando los conejos con la V. Si no hay suero Vi, pueden emplearse los antiguos sueros 0 y H, uti- lizando agar fenicado y agar ascftico. Para la Widal, el empleo de cepas vivientes recién aisladas, y la comprobación de la aglutinación a 37” C, son procedimientos absolutamente equivocados, pues a esa temperatura el antfgeno Vi no queda destrufdo, e impide descubrir la aglutinina 0. Los que deseen practicar Widals con bacilos vivos, deben utilizar las cepas H-901 y O-901, pues carecen de antfgeno Vi. Si se desea utilizar cultivos muertos, conviene emplear un cultivo en caldo formolado de la H-901 para la aglutinación H. Para la aglutinaciún 0, se reco- miendan bacilos calentados a 100’ C o tratados con alcohol. De todos modos, deben comprobarse por separado las aglutininas 0 y H. Para la preparación de vacunas y sueros terapéuticos, deben emplearse las formas V del bacilo, y la po- tencia de esos productos biológicos debe ser comprobada en ratones contra una dosis letal de las formas V. (Kauffmann, F.: Quart. BuZZ. Health Org., 482, jun. 1935.)
Anttgeno para Za Vidal.-En 205 pruebas, Moore ensayó seis diversos antígenos del B. typhosus en venta en el Estado de Connecticut, en 45 muestras distintas de suero humano, que previamente habfan acusado una Widal positiva. El número de negativas varió de 0 a 22 por ciento, y el de positivas de 34.1 a 56 por ciento. El antfgeno vivo resultó ser el más eficaz, y el “0” tratado con alcohol mejor que el tratado con formalina. Para el autor, los antfgenos en venta para la Widal deberfan ser controlados por una autoridad central. (Moore, M. R.: Am. Jour. Pub. Health, 848, jul. 1935.)
Preparación de la vacuna-Debido aun número contraproducente de reacciones desfavorables consecutivas a la administración de vacuna tifoparatifoidea, el Departamento de la Guerra de los Estados Unidos ha dispuesto que la dosis de vacuna será: primera dosis, 0.25 CC; segunda, 0.5 CC; y tercera dosis, 0.5 CC. Re- comiéndanse para la inoculación, pequefías jeringas hipodkrmicas (de no más de 2 CC de capacidad), debidamente graduadas. Aunque el contenido bacteriano de la vacuna es idéntico, la dosis se ha rebajado a la mitad. (Apud: Mil. Surg., 42, jul. 1935.)
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aglutininas H y 0, y la actividad protectora de los sueros. (Norton, J. F., y Dingle, J. H. : Am. Jow. Pub. Health, 609, mayo 1935.)
Aglutininas postuacunaZes.-En el estudio de Valentine y colaboradores, el aumento de aglutininas en el suero sanguineo de los conejos y del hombre despues de la administración percutánea de vacuna antitifoidea, se conformó al número de tratamientos y al tamaño de la dosis. En el hombre hubo pequeños aumentos del título después de un gran número de fricciones. En los conejos, un número mayor de fricciones que en el hombre, dosis mayores, y una zona relativamente mayor de fricción, produjeron tftulos buenos. Las inyecciones intracutáneas de vacunas a dosis semanales de 50, 100 y 150 millones de bacilos, produjeron tantas aglutininas como las inyecciones subcutáneas de 100, 200 y 300, o 250, 500 y 1,000 millones. Las inyecciones intracutáneas de 25, 50 y 100 millones produjeron una reacci6n ligeramente menor. Después de las inyecciones intracutáneas no hubo reacciones generales apreciables, y las locales fueron leves o moderadas. En cambio, las subcutáneas de 100,200 y 390, y de 250,500 y 1,900 millones, produjeron algunas reacciones locales y generales, pero mucho menos que las dosis habituales de 500, 1,000 y 1,000 millones. La administración bucal de tres preparados dis- tintos de vacuna tifoparatifoidea sin tratamiento previo con bilis, no produjo aumento significativo de las aglutininas, al ser comprobadas al mes de la ingestión. Estos resultados indican un empleo mayor del método intracut&neo. (Valentine, Eugenia, y otros: Am. JOUT. Hyg., 44, jul. 1935.)
FIEBRE
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Argentina-Haciendo notar que hasta el lo de julio de 1933 se registraron 12 casos autóctonos de fiebre ondulante en la Provincia de San Juan, Argentina, Crescentino apunta que la evolución fué severa o moderada en seis, pero no se ha registrado todavía ningún caso fatal. Es interesante el hecho de que entre los 12 enfermos, ~610 en uno se estableció el diagnóstico previamente a las compro- baciones de laboratorio, pues en los restantes los diagn6sticos clinicos fueron gripe, enteritis, tifoidea o paratifoidea, reumatismo, tuberculosis, y en uno hasta cancer vertebral de pronóstico fatal. (Crescentino, H. H.: Rev. Méd. Cuyv “Voz Medica,” 249, sbre. 1934.)
Infancia.-Corrigiendo ciertas apreciaciones anteriores, Segers y Russo aclaran que el primer caso autóctono de fiebre ondulante en la infancia observado en la Argentina, fué en 1930 por Fernández Ithurrat en una niña de 11 años. En 1931, Molinelli observó dos casos en niños de 5 a 12 años; y Luna y Canal Feij6 observaron otro en una niña de 12 años. Desde entonces, la bibliografía argentina de la brucellosis infantil ha continuado aumentando, según patentizan las 19 fichas publicadas ahora por los autores. (Segers, A., y Russo, A.: Semana Méd., 735, sbre. 5, 1935.)
Cobayos.-Entre 26 cuyes (Cavia pamparum) procedentes de lugares de la zona costera vecina a la ciudad de La Plata, Manzullo encontró siete con tftulo aglutinante para brucella, aislando de dos de ellos una especie del germen que parece corresponder a la BT. melitensis. (Manzullo, A.: FoE. Biol., 211, eno.- mzo. 1935.)
Rio de Janeiro.-Lacorte communica um caso de febre ondulante num empleado dum matadouro do Rio, que o Dr. S. Moniz, chefe da 9”. enfermaria da Santa Casa de Misericordia, suspeitara. As provas com as amostras bacterianas de