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C ALIDAD DEL AIRE RURAL

No documento GEO ALC 3 (páginas 144-147)

M ENSAJES CLAVE

7. C ALIDAD DEL AIRE

7.2 C ALIDAD DEL AIRE RURAL

Otras ciudades latinoamericanas han introducido un sistema similar de TRB o planean ampliar la infraestructura existente. En el caso de la Ciudad de México, un estudio reciente realizado por investigadores en el INE/SEMARNAT demostró que la exposición de los pasajeros al monóxido de carbono, los hidrocarburos y las PM se redujo en aproximadamente un 50% cuando los buses pequeños de 22 plazas fueron reemplazados por buses modernos de diésel (Metrobús) que corren en un carril reducido o exclusivo (Wörnschimmel y otros, 2008). Este estudio confirmó los hallazgos de Bogotá de que el TRB puede reducir simultáneamente los contaminantes criterio, las emisiones de gases de efecto invernadero, el nivel de exposición de los pasajeros y el tiempo de viaje.

7.1.2 I

NDUSTRIA

Muchas actividades no relacionadas con el transporte contribuyen a la contaminación atmosférica en la región ALC. Entre las más importantes están la generación de energía eléctrica, la producción de bienes y servicios en los establecimientos industriales y comerciales, la preparación de alimentos, el tratamiento de las aguas, el uso de diversos productos de consumo en los hogares y el manejo y distribución de combustibles.

Las plantas de generación de electricidad con carbón o aceite pesado son fuentes puntuales importantes de partículas y dióxido de azufre hacia la atmósfera. Un

23 OLADE 2007, Datos disponibles en en http://www.olade.org.ec/

24 Este índice representa la razón del uso de leña al consumo de derivados del petróleo o hidrocarburos secundarios (keroseno, diésel, gas licuado) en los escenarios residenciales.

estudio realizado en México estimó que los impactos monetarios y en la salud causados por las grandes plantas generadoras podrían ser sustanciales y afectar a poblaciones dentro de un radio de varios cientos de kilómetros desde la fuente (López y otros, 2005).

De acuerdo con las estadísticas de la Organización Latinoamericana de Energía23, el 19% de las emisiones de CO2 de la región fueron producidas por el sector industrial, mientras que de acuerdo a estos datos un 15% del total de emisiones de carbono correspondían al sector de generación de electricidad convirtiéndose este en el tercero en importancia después de las emisiones generadas con el cambio de uso de suelo y el transporte.

lado, el uso de la leña para fines de energía doméstica es más bajo en México, Costa Rica, Argentina y Venezuela, donde el ISR se sitúa por debajo del 25%.

7.2.1 M

INERÍA

Las actividades mineras intensivas, como la extracción de petróleo, son una fuente importante de emisiones de PM, SO2 y COV. Los impactos consecuentes en la calidad del aire pueden variar desde local a regionalmente y el depósito de metales pesados causa la degradación de ecosistemas (Carrizales y otros, 2006;

De Gregori y otros, 2003; Gidgahen y otros, 2002;

Ginocchio, 2000; Klumpp y otros, 2003; Moraes y otros, 2002; Richter y otros, 2004).

Las actividades mineras son relevantes en Chile (el mayor productor de cobre en el mundo), Perú, Brasil y México; este último país es el tercer productor mundial de plata, el quinto en plomo y el sexto en molibdeno y zinc25. En 2005, la producción anual fue de $4.900 millones de dólares (1,6% del PIB). El impacto social de la minería se extiende a 24 de los 32 estados, con un impacto directo o indirecto en 83 millones de

25 http://cuentame.inegi.gob.mx/impresion/economia/mineria.asp 26 http://www.sonami.cl/exposiciones/expomin2006/sergio_almazan.pdf

mexicanos.26 Las emisiones producto de la minería y el acero en 2004 fueron de 6.317.000 Mg/año de CO2, 13.952 Mg/año de NO2 y 212 Mg/año de tóxicos aéreos (benceno, metales pesados y otros).

7.2.2 A

GRICULTURA

El monitoreo de la calidad del aire en América Latina y el Caribe se ha enfocado en las áreas urbanas y las investigaciones acerca de los impactos se han dedicado a temas de salud pública. Se sabe que la exposición al ozono y los oxidantes fotoquímicos asociados daña la vegetación nativa y agrícola (Emberson y otros, 2003), pero se han realizado pocos estudios acerca de los impactos de la contaminación atmosférica en las cosechas y los bosques. Una revisión de Fenn y otros (2002) documenta un daño significativo a los bosques que rodean la cuenca atmosférica de la Ciudad de México causado por la exposición a altos niveles de oxidantes fotoquímicos, principalmente el ozono.

También hay estudios en México que demuestran los efectos de los contaminantes atmosféricos sobre la producción agrícola. Por ejemplo, se ha demostrado que la susceptibilidad de las plantaciones de mango a hongos oportunistas se incrementa en aquellas áreas localizadas viento abajo de una planta termoeléctrica y esto se asoció a la exposición a la lluvia ácida y las cenizas ricas en Níquel (Ni) y Vanadio (V), que afectan la piel de la fruta (CFE Report, 2003; Siebe y otros, 2003).

MAPA 2.10

Vista del centro de Buenos Aires producto de las quemas agrícolas en el delta del Río Paraná

Nota: Vista del centro de Buenos Aires a finales de abril del 2008 (izquierda). Las quemas agrícolas en el delta del río Paraná son la causa de la mala visibilidad (áreas blanquecinas en la imagen satelital NOAA-17).

Las emisiones provenientes del equipo de apoyo a las actividades agrícolas son una fuente relevante. Este tipo de maquinaria normalmente quema diésel o aceite pesado, tiende a ser vieja y en muchos casos, el mantenimiento de los motores es deficiente o malo. En consecuencia, es muy probable que las cantidades de emisiones estén subestimadas en los inventarios actuales de emisiones (Clark y otros, 2002).

El incremento en las exportaciones agrícolas de Mesoamérica, Colombia, Chile y otros países en la región ha causado un aumento en la utilización de pesticidas, especialmente en Mesoamérica, con un consumo per cápita de 1,3 kg, uno de los más altos del mundo (Chelala, 2004) (ver Sección Tierras de este Capítulo). Esto impone un riesgo por envenenamiento agudo y crónico a la población potencialmente expuesta, particularmente en los niños. En la conferencia RESSCAD XVI, en el año 2000, los Ministerios de Salud de Mesoamérica acordaron restringir el uso de pesticidas, en particular los conocidos como «la docena sucia» (OPS, 2004). Sin embargo, solamente Costa Rica ha prohibido esos productos químicos en sus importaciones desde 2004. En El Salvador, se han decretado controles más estrictos sobre la venta de pesticidas desde 2004 pero no existe una evaluación de qué tan efectiva ha sido la legislación (PLAGSALUD, 2008).

7.2.3 I

NCENDIOS

La tala de los bosques y la quema de rastrojo es una práctica común para convertir el bosque lluvioso en suelos agrícolas y para su mantenimiento subsiguiente.

Durante los incendios, las concentraciones de partículas

y de monóxido de carbono en el ambiente son altas y, sin excepción, exceden los estándares de calidad del aire (Reinhardt, 2001; Arbex, 2004). Las quemas representan una fuente significativa de contaminación atmosférica, a pesar de que ocurren mayoritariamente en áreas rurales en donde los problemas de calidad del aire a raíz del tránsito o la industria son menos probables y la densidad de población es más baja. La duración de las quemas es breve, comparada con otras fuentes emisoras; sin embargo las poblaciones humanas que viven cerca están expuestas a altas concentraciones de contaminantes. Estos episodios tienden a convertirse en fuentes importantes de contaminación atmosférica (ver Mapa 2.10).

Otra práctica común es la quema de los desechos de productos agrícolas en el campo, tales como la caña de azúcar o los tallos de granos después de la cosecha.

Hasta 20 toneladas de caña de azúcar/hectárea se queman cada año para facilitar la cosecha; las quemas también tienen efectos significativos sobre la composición y acidez del agua de lluvia en grandes áreas del sureste de Brasil (Cançado y otros, 2006; Lara y otros, 2005).

En la región Amazónica en el Brasil, un área especialmente crítica (ver Sección Bosques de este Capítulo), la quema de biomasa es considerada responsable del 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel nacional, de acuerdo a datos oficiales del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Brasil (2009); la fuente principal es la quema de bosque tropical. En México, los estudios de campo realizados en 2006 indican que la quema de biomasa –agrícola, forestal y de desechos– contribuyen a la contaminación urbana y regional en la ZMCM (Yokelson y otros, 2007;

Moffet y otros, 2008; Stone y otros, 2008; Querol y otros, 2008). En El Salvador, la quema de biomasa contribuye con aproximadamente 3,3 mil toneladas de PM10 y 925 mil toneladas de CO2 (Eurolatina, 2006).

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