• Nenhum resultado encontrado

Sífilis

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2017

Share "Sífilis"

Copied!
8
0
0

Texto

(1)

general. DespuBs probó la droga en tres enfermos con adenitis inguinal debida a linfogranulomatosis venérea, pero sin éxito completo. En una mujer con úlceras crónicas de la vulva, vulvitis hipertrófica y uretritis crónica también hubo mucha mejorfa, pero no desapareció el edema vulvar. (Shropshear, G.: Illinois Me& Jour., 153, agto. 1938.)

Hamilton tratõ con sulfanilamida 15 enfermos de línfogranulomatosis venérea en que había invasión inguinal. En 13 obtuvo la curación sintomatica total; en dos hubo recurrencias. Los efectos inmediatos fueron muy superiores a los obtenidos con otros tratamientos. La dosis global varió de 30.6 a 53.3 gm en un período por lo general de 9 a 10 dfas, mas o menos en la forma aconsejada por Dees y Colston de 5 gm diarios por dos días; 4 gm diarios por tres dfas, y 2.6 gm diarios por cuatro a ocho días. (H anu ‘lt on, G. R.: Mil. Surg., 431, nbre. 1938.) La piretoterapia y la sulfanilamida resultaron eficaces en 16 casos de linfo- granulomatosis venérea, acortando considerablemente el perfodo de incapacidad. La sulfanilamida es preferible, debido ala mayor facilidad con que se administra, y costo mas m6dico. El número de casos no es todavfa suficiente para decidir si todos reaccionarán o no, a esos medios de tratamiento. Aproximadamente en 75’% de los casos de linfogranulomatosis inguinal tratados en el Hospital para Marineros de Nueva Orleans en 1936 y 1937, hubo que realizar la extirpación, mas ésta resultó innecesaria en los 15 casos consecutivos comunicados ahora.

(Trautman, J. A., y Thomason, H. A.: Hosp. News, 1, obre. 1938.)

Carboantigenoterapia.-Negri y colaboradores presentan cuatro casos de linfogranulomatosis inguinal en que, después de fracasar las medicaciones habi- tuales, probaron un tratamiento combinado de carbón y antfgeno de Frei endo- venosos con resultados que consideran brillantes. El número de tratamientos lleg6 a cinco, por lo general alternándose ambos productos. La dosis inicial de antígeno fué 1 CC, y la de carbón 5 CC, después el antfgeno subi6 a 2 6 3, y por fin 5 CC, mientras que no varió la dosis de carb6n. (Negri, Tomás; Dodero, 0. D., y Seminario (h.), C. M.: Rev. Arg. Dermatosif., 153, tomo XXI, 28 parte, 1937.)

Roentgenoterapia.-En su repaso de la linfogranulomatosis inguinal, Guarini -expone los métodos de tratamiento. Para él, la roentgenoterapia es el método de elecci6n, empleándose los rayos X a pequeñas dosis repetidas. (Guarini, C. : Rinasc. Me& 335, mayo 31, 1937.)

S

f

FILIE?

Sflis congénita en Buenos Aires.- De 500 niños del consultorio de sffilis del Hospital Ramos Mejfa de Buenos Aires, 4.8% revelaron sfntomas de infección sifilítica, y de 284 del Hospital FernBndez, 4.92oJ,. Los niños examinados repre- sentaban 3.78% del total de enfermos generales para un hospital, y 2.49% para el otro. (Cibils Aguirre, A., y otros: Arch. Ped. UT., 250, ab. 1938.)

Sflis congénita en Chile.-Tomando por base el material del Servicio de Autopsias de Concepci6n, el autor ha tratado de determinar la frecuencia y ana- tomfa patológica de la sífilis congénita en el medio donde trabaja. De 1931 a 1935 murieron 585 entre fetos y recién nacidos en la Maternidad del Hospital San Juan de Dios de Concepci6n, pero 8610 llegaron 143 de éstos a la mesa de autopsia, 81 de ellos con el diagnóstico clfnico de bies congénita. Hecha la inves- tigación microscópica en 100, encontr&ronse espiroquetos en 52, o sea 37.4% del total. En los otros 48, aparte de no encontrarse espiroquetos, tampoco habfa signos macrosc6picos de lúes. Por otra parte, en los casos en que no se hizo el examen microscópico, macroscópicamente se comprobó casi seguramente lúes en

(2)

172

OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [Febrero

14. Al calcular el porcentaje general, hay que tomar en cuenta el material que no lleg6 a la autopsia, que seguramente comprendía casos de sifilis, ya que de los 585, en 212 se habfa hecho ese diagnóstico clfnico. El autor sostiene, con razón, que para fundamentar las estadfsticas de mortalidad y obtener resultados seguros, es indispensable la comprobación anatomopatol6gica. En el material estudiado, la sífilis congénita fu6 una de las causas más importantes de muerte del feto in ulero (67.3%), influyendo en un porcentaje de 30 en la producción del aborto espont&neo, y en 38 en la muerte del recién nacido. Estudios de esta naturaleza son acreedores a todo encomio. (Rojas Maraboli, R.: “Frec. & Anat. Pat. de la Sif. Cong. en el Mat. del Serv. de Autop. de Concepci6n,” Concepción, 1936.) Sífilis congénita en Santiago de Chile.-Entre 15,684 pequeños atendidos en la policlfnica del Hospital de Niiíos Roberto del Río de Santiago, Araya Ch. ha encontrado 418 luéticos (2.6%). Esta clientela es mixta, es decir, que representa las clases media y obrera. La sffilis congénita ha ido en aumento en el grupo: 1.3% en 1932; 2.2yo en 1933; 2.75% en 1934; 3.5% en 1935, y 4.9% en el primer semestre de 1936. El tipo del establecimiento desempeña un papel importante en la mayor o menor frecuencia de la sffilis, la cual es menor en consultorios que en hospitales; por ejemplo, el coeficiente para el mismo perfodo anterior en 1,410 niños del servicio de lactantes del mismo hospital fu6 6.6%. En las 13 gotas de leche de la ciudad, Prieto ha encontrado en el trienio 1933-1935, 4.3%, variando en las distintas gotas de 1.7 a 10.5’%. Fricke encontró un coeficiente de 4.9$& entre 6,000 lactantes estudiados en el Consultorio de Lactantes de Valparafso de 1926 a 1933, los cuales pertenecian a familias obreras. En la policlínica del Hospital de Niños Manual Arriar& de Santiago, en el trienio 1933-1935 el coefi- ciente fu6 de 4.60Jo entre 14,220 niños. Fricke, al comparar las madres y los niños, encontró en las primeras un coeficiente mayor, o sea superior a 10%. (Araya Ch., Pedro: Rev. Chil. Ped., 463, agto. 1937.)

S%lis congénita en Estados Unidos.-Long publica las cifras en que varios autores calculan la frecuencia de la sífilis congénita en los Estados Unidos, en coeficientes que varian de menos de 1 a 15yo en distintas poblaciones. (Long, W. B.: Jour. Soc. Hyg., 247, mayo 1937.)

S%lis prenatal en los Estados Unidos.-Al discutir los cuadros clfnicos, Wasser- mann, diagnóstico diferencial, y tratamiento de la sffilis congénita y prenatal, Cole calcula que probablemente el coeficiente de esa lúes representa de 15 a 20% en varias clases sociales de los Estados Unidos. Jeans y Cooke calcularon que 2.9% de las criaturas nacidas en St. Louis padecfan de sffilis prenatal, siendo la proporción mucho mayor para la raza negra. En un grupo de gestantes hospitali- zadas, Vedders descubrió que m& de 7% de las blancas eran manifiestamente, y 1670 probablemente sifilfticas, mientras que los porcentajes para las negras eran de 19 y 31. Jeans ha calculado que 25% o m8s de los embarazos en las familias sifiliticas, culminan en aborto o mortinatalidad, y que la mortalidad fetal es por lo menos el doble en esas familias que en las indemnes. En cuanto a tratamiento de la sffilis prenatal, lo mejor es la profilaxia, y ya en 1923 Almkvist demostró que si las gestantes sifillfticas recibfan suficiente arsénico y mercurio durante la preñez, por lo general daban a luz aun hijo sano, mientras que en 1922 Strandberg declar6 que es probablemente mejor tratar a todas las sifilfticas durante todo el embarazo, haciendo caso omiso de la antigüedad de la infección, o de si han sido tratadas antes. El Grupo Clínico Cooperativo de los Estados Unidos afirmó en una de sus memorias que “la madre sifilitica debe recibir tratamiento temprano y suficiente durante todo el embarazo, ya sea la Wassermann positiva o negativa.” (Cole, H. N.: Jour. Am. Med. Assn., 580, agto. 21, 1937.)

(3)

ponentes mifitares en el Valle de México reveló un 2770 de reacciones positivas. En 1936-1937 la proporción de infecciones venéreas en el ejército fu6 de 25%. El autor recomienda la institución, a la mayor brevedad posible, de medidas educativas, sanitarias y sociales de prevención. (Pico Navarro, R. : Pasteur, 48, agto. 1938.)

Profilaxia de la trasmisión por transfusión.-Señalando la importancia que reviste el asunto, dado el mayor empleo de la transfusión, Rein y colaboradores declaran que con una serorreacción segura, rápida y facil, practicada en todos los donantes inmediatamente antes de la transfusión, cesarfa todo riesgo de trasmitir sSíilis. Los autores creen que la microffoculorreacción de Kline cumple los re- quisitos necesarios. En la discusión, H. L. Baer señal6 que los reparos que ofrecen los donantes profesionales a dar repetidamente de 5 a 10 CC de sangre para Wassermanns, no tienen razón de ser cuando se emplea uno de los micrométodos, y G. W. Raiziss comunicó experimentos en conejos, de los cuales deduce que ninguna reacción puede demostrar que la sangre se halle exenta de espiroquetos, pues si la infección ha tenido lugar algunos días antes, es posible que no se des- cubra la presencia de espiroquetos, y esta aun por comprobar que en la sffilis latente la sangre no los contenga. Herman Goodman señaló que en más de 2,000 donantes blancos encontró 0.68% de positivos, mientras que en los negros la proporción subió a 25%. (El caso de Dade, comunicado por Fordyce en 1915, parece ser el primero en que se mencionara sí6lis por transfusión. Aunque en la literatura ~610 aparecen 68 casos comprobados de ese género, el total debe ser mayor, por no haberse comunicado la mayoría de esas infecciones fortuitas.)

(Rein, C. R.; Wise, Fred, y Cukerbaum, A. R.: Jour. Am. Med. Asn., 13, eno. 1, 1938.)

Compañías de seguro.-Según un cuestionario contestado por 75 de 96 compa- ñías del seguro de vida, ~610 unos 250 de unos 50,000 sitiíticos (0.5%) fueron descubiertos en 1935. Ese total se basa en la suposición de que solicitaron seguro de 2,000,OOO a 2,500,OOO de personas, y probablemente 2 a 3% de ellas tenían sff?lis. Dada la elevada mortalidad de los sifilfticos, y que no puede descubrirse la infección frecuentemente por medio del examen físico exclusivo o por el inte- rrogatorio, pero sí con pruebas sanguineas, los autores recomiendan que todas las compañfas de seguro apliquen esas reacciones sistemáticamente a todos los que soliciten seguro. La Kline se presta muy bien para ello, pues es fácil obtener la sangre necesaria de un dedo o del 16bulo de la oreja, y acusa una especificidad y sensibilidad máxima. (Rein, C. R.; Le Moine, Marguerite, y Stephens, Mar- garet G.: Jour. Soc. Hyg., 258, mayo 1937.)

Frecuencia en la autopsia.-En el estudio de 27,872 autopsias, Bell encontró lesiones sifilíticas en 2.77%, que en aproximadamente 2.5% constituían la causa principal de muerte. Aproximadamente 3.88% de los mortinatos eran sifXíticos, y la sífilis congénita provocó aproximadamente 2.63% de la mortalidad infantil, aunque fué una causa rara de mortalidad en los niños de más de 1 año. La sífilis rara vez causa la muerte del segundo al tercer decenio de vida, recayendo su mor- talidad maxima en las personas del cuarto, quinto y sexto decenios. La sffilis adquirida, por lo menos letal, fu6 aproximadamente dos veces más frecuente en los hombres que en las mujeres, consistiendo principalmente en aortitis y neuro- patía, y alcanzando su maximum a las edades de 45 y 35 años, respectivamente. (Bell, E. T. : At-ch. Path., 839, obre. 1938.)

Probabilidades de contraer sifilis.-Fundándose en el estudio de 100,000 indi- viduos seguidos durante toda su vida, Vonderlehr y Usilton declaran que uno de cada 10 sujetos contraerá la sifìlis. Ese coeficiente varia del obtenido en los ex&menes serológicos verificados conforme alas leyes prenupciales, en la industria

(4)

174

OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [Febrero

el peligro de enfermarse, la sangre se vuelve negativa bien espont4neamente o debido al tratamiento, y la muerte elimina de la población una proporción elevada de los infectados. El tratamiento merma las probabilidades de un resultado desastroso en la sffilis, haciendo disminuir la neurosífilis sintomática de 17% en los no tratados a 2% en los tratados debidamente desde el principio, y suprime las complicaciones cardiovasculares, pues no se observaron éstas entre los sujetos debidamente tratados y reexaminados de 10 a 20 años despues de la infección. El 85% de “curaciones” obtenidas con el tratamiento estándard en la sffilis tem- prana, continuaban, según estableció el reexamen, de 10 a 20 años despu6s de la infección. (Vonderlehr, R. A., y Usilton, Lida J.: Ven. Dis. Znf., 396, nbre. 1938.) Reinfecciones.-Millspaugh estudió 258 protocolos en el dispensario sifilftico en la estación naval de Pensacola, Florida, encontrando en 18 anotaciones de reinfección, aunque los datos eran incompletos. El tiempo medio desde el dltimo tratamiento habfa sido 3.833 años. Sabido es que varfan las pautas para deter- minar si se trata de reinfección en la sífilis, y quisis algunos de los casos men- cionados no se conformarían a las normas establecidas por otros autores, pues la proporción resultaría sumamente elevada. (Millspaugh, J. A.: U. S. Naval Med. Bull., 240, ab. 1937.)

Tercera generación.-Clark comunica un caso en una negra primfpara de 18 años, y de un hijo, considerando los dos casos como típicos de lúes en la segunda y tercera generación. La parturienta fu6 la primera hija viva en la familia, habiendo tenido la madre antes 14 embarazos que terminaron en abortos o morti- natalidad, mientras que en los partos subsecuentes alternaron los mortinatos con los nacidos vivos, habiendo en conjunto 22 embarazos con ~610 cuatro hijos vivos. Una hermana de 15 años, manifestó dientes de Hutchinson y una Wassermann positiva. El aspecto de la enferma era tfpico de sffilis congenita, y la Wasser- mann fu6 positiva. La hija de la enferma era aparentemente normal, pero mani- festó desde el segundo día hemorragias nasales, bucales y anales, que por fin cedieron auna transfusiún de sangre integra del padre. La Wassermann umbilical resultó positiva, y también en la sangre yugular. Quizás las manifestaciones en la tercera generación se modificaron por el tratamiento prenatal de la madre. (Clark, J. C.: Jour. Am. Med. Assn., 1038, abre. 25, 1937.)

Forma tropical.-Comparando 321 casos recientes de sffilis en asiaticos y 770 en europeos, todos ellos en la armada holandesa, que recibieron el mismo trata- miento, tras un estudio de la literatura del último quinquenio Bottema declara que la sffilis primaria y secundaria manifiesta una evolución análoga en ambas razas, y en ambas se presentan por igual las formas congénitas y otras, sin que el factor étnico parezca desempeñar papel alguno en el asunto. El cuadro de la llamada “sffilis tropical” puede atribuirse a uno o mas de los siguientes factores: confusión entre frambesia y sffilis; estudios limitados a indfgenas; descuido en el tratamiento; influjo de un estado general precario. (Bottema, C. W.: Neder. Tids. Gen., 5593, nbre. 20, 1937.)

Literatura.-En el U. S. Naval Medical Bulletin (ab. 1937, p. 263), se hace notar que tan voluminosa es la literatura sobre sífilis, que ni los sifil6logos pueden repasarla, habiéndose calculado que en el último decenio se han publicado cada año más de 1,000 trabajos dedicados a la enfermedad, o sea un total de 10,000.

(5)

madamente iguales; por ejemplo, una floculorreacción cuando se emplea una fijaci6n de complemento o viceversa; o dos técnicas distintas de floculorreacci6n;

(c) que se comprueba periódicamente la exactitud de las pruebas intercambiando ejemplares con otro laboratorio, y (d), lo cual es más importante, que se coteja constantemente la exactitud del diagnóstico de laboratorio con el diagnóstico clfnico, lo cual connota Intima asociación con una clínica importante de sífilis. La serorreacción ideal para la sffilis debe ser completamente específica, y no hay todavfa ninguna que cumpla ese requisito, aunque las dos conferencias serol6gicas celebradas en Estados Unidos han mostrado que tres reacciones (la de fijacibn de complemento de Kolmer, la Kahn y la Kline) darán menos de 1% de seudo- positivas, y a ellas se han agregado últimamente dos más: la Eagle y la Hinton. La serorreacción debe ser también tan delicada que descubra siempre la sffilis cuando la hay, y ninguna se conforma a esta regla, pero las cinco mencionadas descubrirarr de 70 a 90% de los casos, ocupando en sensibilidad este orden: Kolmer, 72.6; Kahn diagn6stica, 82.3; Eagle, 82.6; Kline diagnóstica, 86; y Hinton, 90. El Journal hace notar tambi6n que debe abandonarse el antiguo y confuso sistema de denunciar el resultado con signos miis, empleando en vez de eso las paIabras positiva, dudosa y negativa. Si la historia es positiva, puede aceptarse el resul- tado de una sola prueba positiva. De otro modo hay que comprobar el resultado con otra reacci6n en el mismo o en otro laboratorio, para evitar la posibilidad de comunicar seudopositivas, como puede suceder en 0.1 a 0.5% de los casos, hasta con las cinco reacciones mencionadas. Las únicas otras enfermedades que acusan serorreacoiones positivas con pruebas para la sífilis son: paludismo (rara vez); frambesia; fiebre recurrente; y lepra. En la sífilis no tratada la positividad de las cinco pruebas mencionadas varía de 90 a 95% en todos los períodos. En casos dudosos, repftase la reacción. Los resultados seudodudosos en no sifilíticos son mas frecuentes que los seudopositivos. Si la reacción es negativa, hay 95% de probabilidades de que no haya sffilis.

Microrreacción de Ide.-De su estudio presentado a la Facultad de Ciencias Médicas de Caracas, y fundándose en 1,136 pruebas, González V. deduce que la sensibilidad de la reacci6n de Ide en sangre (83.57yo) es un poco menor que la de la Kahn (89.29%), y mayor que la de la Wassermann (75%). La especificidad de la Ide en sangre (95.7%) es superior a la de la Wassermann (95.31%), y de la Kahn (94.14%). En conjunto, para el autor la Ide compárase con los mejores métodos de serodiagn6stico de la sífilis. En el paludismo, eI porcentaje de seudo- positividad de la Ide es menor que el de la Wassermann, Kahn e Ide en suero, mientras que la Wassermann suministra un alto porcentaje de resultados anti- complementarios. La Ide, tanto en sangre como en suero, presenta resultados fuertemente positivos en un alto porcentaje de bubosos. En el liquido cefalo- rraqufdeo la Ide es paragonable con la Wassermann y la reacción del benjuf coloidal, pero los casos estudiados por el autor son todavía pocos. La Ide no es perturbada por la presencia de hemoglobina en el líquido por examinar, demodo que se puede efectuar en sangre total, y tampoco la afectan sueros anticomple- mentarios. La sencillez de la técnica, r&pida ejecución y obtención de los ma- teriales necesarios, permiten realizarla en lugares apartados. Por razones tkcnicas, la reacción en sangre total es la más aconsejable, pero siempre que fuere posible es conveniente ejecutar simultáneamente la reacción en suero. (Gon- z4lez V., C. L.: “La microrreacción coloreada de Ide en el diagnóstico de la sífilis,” Caracas, 1938.)

(6)

1’76

OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [Febrero

Kahn. De 262 aparentemente sin sífilis, fu6 negativa en 243, dudosa en ocho, y positiva en ll, comparado con 240, 10 y 10 para la Kahn. En conjunto, la Ide es equiparable a la Hahn en sensibilidad. En 26 casos de paludismo, la Ide ~610 fu6 positiva en cuatro y dudosa en uno, mientras que la Kahn di6 nueve positivas y tres dudosas. En 30 casos de tuberculosis, las dos pruebas fueron negativas en 25, la Ide dudosa en tres, y la Kahn en cuatro, y la Ide positiva en dos, y la Kahn en uno. En seis casos de fiebre ondulante, la Kahn resultó negativa, pero la Ide positiva en cuatro. En resumen, la especificidad de la Ide es menos alterada que la de la Kahn por el paludismo, pero en cambio, la dltima resulta más especf- fica en el embarazo, la tuberculosis, y en particular la fiebre ondulante. El autor prefiere la Ide por su sencillez, rápida ejecución y ahorro que implica, sin que la perturben los sueros hemolizados ni los anticomplementarios. (Montoya Arias, J.: Rev. Méd. Per., 599, dbre. 1937.)

Kahn.-Resumiendo en un detenido estudio el resultado obtenido en 3,000 sueros comprobados clínicamente, Saucedo y Andrade informa que obtuvo 7% más de resultados positivos con la Kahn utilizando el antígeno estándard fabri- cado en Detroit. La Bordet-Wassermann resultó menos sensible que las reac- ciones de floculación, aunque puede aumentarse su sensibilidad. De todas maneras, no es posible evitar cierto número de resultados discrepantes; es decir, sueros que reaccionan positivamente con un método y negativamente con otro.

(Saucedo y Andrade, R.: Bol. Soc. Mut. Mhd. Farra. Guad., 237, sbre. 1938.) Prueba de exclusión de Kline.-Myers y Perry consideran que la ejecucibn de la delicadfsima prueba de exclusión de Kline puede resultar útil para el enfermo y para el clinico. Presentan una serie de casos (53) en que una Kline positiva, mientras que la Kolmer o la Kahn eran negativas, denotó infección sifilítica.

(Myers, Ruth M., y Perry, C. A.: Jour. Am. M : Assn., 142, jul. 9, 1938.) r/ Cautela con respecto a la Wassermann prov cativa.-En P el Memorandum sobre

Enfermedades Venéreas de 1936 del Servicio Médico Militar de Inglaterra, en las indicaciones relativas a diagnóstico y tratamiento se hace notar, con respecto a las inyecciones provocadoras, que si un enfermo es observado en el periodo primario temprano y no se ha podido encontrar el espiroqueto en el primer examen, y el aspecto del chancro es dudoso y se administra una inyección provocadora, no debe aceptarse una Wassermann negativa como definitiva. Esto se debe a que mientras se absorbe la primera dosis de arsénico, es decir, la provocativa, el organismo descubre que no necesita producir anticuerpos al espiroqueto, pues el arsénico los va destruyendo. De aceptarse, pues, el resultado de la Wasser- mann, el sujeto queda infectado y sin protección.

(7)

Costo del tratamiento en Nueva York.-Tras una cuidadosa investigación de lo que cuesta el tratamiento de la sffilis y blenorragia en los hospitales y clfnicas de la ciudad de Nueva York, Goldberg calcula que el mfnimo representa $2,544,568.45, mientras que el número de enfermos atendidos durante un año lleg6 a 55,317 para la sffiIis, y 24,414 para la blenorragia, aunque esto, desde luego, ~610 representa casos observados en clfnicas. (Goldberg, J. A.: Ven. Dis. Ini., 287, sbre. 1938.)

Tratamiento de la síñlis congénita infantil.-Para YampoIsky, hay tres arseni- cales de valor en la sffilis congénita, o sean la sulfarsfenamina, la neoarsfenamina, y acetarsona. Por vfs muscular, los de elección son la sulfarsfenamina y la neoarsfenamina; por vía venosa, la neoarsfenamina. La acetarsona probable- mente seguir8 aumentando en popularidad, debido a la facilidad con que se administra y los excelentes resultados obtenidos, sobre todo cuando se combina con bismuto y mercurio. El autor recomienda su empleo en las criaturas muy pequeñas y en los enfermos seropositivos después del tratamiento con arsenicales. El mercurio en forma de ungüento, aunque eficaz en Ias criaturas, puede resultar inútil a menos que se aplique conforme a las instrucciones del médico. El salici- lato en una emulsi6n oleosa o cremosa a dosis de 37 mg por kg de peso por vfa muscular, también resulta útil y va seguido de muy pocas reacciones tóxicas. Por vía venosa, las soluciones mercuriales más empleadas son el bicloruro de mercurio al 1% y el yoduro mercúrico rojo a dosis de 0.03 CC por kg. Para el bismuto los niños manifiestan mucha tolerancia, y las soluciones acuosas tienen muy buena aplicación cuando se combinan con acetarsona, por ejemplo, el tartrobismutato de sodio a dosis de 2 mg por kg de peso. Si no se desean absorci6n y eliminación rapida es mejor usar los preparados insolubles, por ejemplo, en forma de salicilato y otras emulsiones, a dosis de 25 a 50 mg de bismuto metálico para las criaturas de menos de 1 año, y de 50 a 100 mg para los nifíos mayores. Poca duda cabe de que los yoduros sirven de poco y no deben utilizarse en la sffilis congénita tem- prana. Resumiendo su método, el autor declara: altérnese en el tratamiento algún arsenical, como neoarsfenamina, sulfarsfenamina 0 mafarsén, con mercurio o bismuto por via muscular, durante unas 80 a 90 semanas, realizando una Wasser- mann cada tres meses, y un examen cefalorraqufdeo al terminar el tratamiento. En la lúes congénita tardía no se alternen los arsenicales semanalmente con 10s metales, sino a plazos de seis a ocho semanas. En la Mes congénita temprana también puede usarse la acetarsona durante 75 semanas, alternando series de nueve semanas de acetarsona con seis semanas de inyecciones de bismuto por cinco perfodos consecutivos de 15 semanas cada uno; es decir, nueve semanas de acetarsona seguidas de seis semanas de bismuto. En la Mes congénita tardía el enfermo recibe 75 inyecciones de bismuto en otras tantas semanas, y 75 semanas de acetarsona. Esta se va administrando gradualmente hasta alcanzar el m4xi- mum, y al reanudarse se comienza de nuevo con dosis pequeñas. (Yampolsky, Joseph: Xouth. Med. Jour., 406, ab. 1938.)

(8)

178

OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [Febrero 19391

ficos son utilizados empfricamente, y que no se trata de una panacea. Los especificos, la arsfenamina y los bismúticos y mercuriales, son todavfa los métodos sobresalientes para el tratamiento de la sífilis temprana, y administrados a dosis suficientes durante un periodo suficientemente largo, no tan 9610 curarán ala gran mayorfa de los enfermos, sino que impedirán casi siempre la aparición de complica- ciones graves tardfas. La terapéutica anespecífica, y en particular la termo- terapia, puede tener su valor en ciertas manifestaciones si fracasan los productos qufmicos. Estas drogas deben administrarse hasta durante o después de aplicar la fiebre, pues la experiencia ha demostrado que la última por sí sola no cohibirá la enfermedad más que en un pequeño porcentaje de los casos. Las sífilis en que ha obtenido mejores resultados la terapéutica anespecffica son las nerviosas, la queratitis intersticial, las lesiones cutaneas y óseas resistentes, y de cuando en cuando la sffilis temprana recidivante. Los resultados obtenidos con la malaria y con los aparatos termógenos vienen a ser iguales, pero para el autor la primera, aunque mas lenta en surtir efecto, actúa más permanentemente. Todos estos métodos tienen sus ventajas y desventajas, y una morbidad y mortalidad también semejantes. (O’Leary, P. A.: Jour. Am. Med. Assn., 42, eno. 1, 1938.)

Mortalidad de la malarioterapia.-Fong ha estudiado la mortalidad y compli- caciones en 1,012 casos de neurosffilis inoculados con paludismo de 1922 a 1936 en el Hospital St. Elizabeth de Washington, resultando la primera de 3.35%, lo cual es muy satisfactorio cuando se compara con otras series numerosas. Un estudio de la literatura también reveló que las complicaciones más graves del paludismo terapéutico son relativamente raras. La proporción de inoculaciones que prendieron variú de un mfnimum de 34.7% en 1931, a 100% en 1934. La mortalidad también ha variado de 0 en 1924, en 1930, y en 1936, a 10% en 1928. Las complicaciones mas mencionadas en la literatura son ictericia (15 casos en esta serie); hemorragias cutaneas; ruptura espontánea del bazo (dos casos en esta serie); psicosis de distinto género; hematomas; gomas cutaneos; y en un caso de esta serie, tiroiditis. (Fong, T. C. C.: South. Med. JOUY., 1084, nbre. 1937.)

Reglamento sobre el salvarsárr-El Servicio de Sanidad Pública ha reimpreso en un pequeño folleto los reglamentos dictados en 1935 para el control de la arsfenamina, neoarsfenamina y sodioarsfenamina en el Distrito de Columbia y en el tráfico interestadual en Estados Unidos. (“Regulations for the Control of Arsphenamine, Neoarsphenamine, and Sodium Arsphenamine,” Miscellaneous Pub. No. 22, Washington, 1937.)

Los maestros de escuela y los sacerdotes en la educación sanitaria.-Esos seres abnegados que constituyen el Magisterio de la República, maestras y maestros, inspectoras e inspectores de nuestra educación pública, que están en constante contacto con los niños, son los llamados a constituirse en mensajeros de la salud pública, por medio de conferencias diarias, en que la acción se una a la teoría, para llegar a establecer en nuestros niños no ~610 los hábitos de limpieza, sino los conocimientos higiénicos y el espiritu de propaganda sanitaria que permitan formar de nuestras escuelas centros de irradiación sanitaria que por medio de los niños lleven a los hogares todos, el conocimiento de cómo se puede hacer patria luchando por la conservación de la salud individual para bien del conglomerado social. Nuestros curas desde los púlpitos de las iglesias podrfan también realizar facilmente una obra de propaganda sanitaria. Hoy todo ha evolucionado y nuestros curadores de almas, tienen que ocuparse también de luchar porque el continente se mantenga tan sano como el contenido: alma sana en cuerpo sano es a buen seguro más humano que alma pura en cuerpo impuro. Venga anos, pues, también la ayuda de los sacerdotes de nuestros cultos religiosos.

Referências

Documentos relacionados

modificaciones. 865) el Servicio de Sanidad Publica de los Estados Unidos, con la cooperación de la Socie- dad Americana de Patólogos Clínicos, emprendió un estudio

(1) La comparación de diferentes métodos utilizados en la serología de la sífilis en condiciones idénticas, tales como las que existían en las conferencias

Enfermedades trasmisibles.-Lo mismo que en años anteriores, las treponematosis, incluso frambesia y sífilis, el parasitismo intestinal y el paludismo, son la causa

mucho más en la tabes, parálisis general y sífilis latente.. En

Unidos continentales, fija el número de leprosos aproximadamente en 1,200. Es probable que muchas veces la lepra se haya con- fundido con otras enfermedades cuyos

El SIDA, como la sífiiis en el pa- sado, genera intensos conflictos sociales acerca del significado, la índole y los riesgos de la sexualidad; la naturaleza y

En dos casos se observaron diferencias entre las reacciones serológicas para sífilis y la prueba de inmovilización del treponema y en dos casos no se

De ocho países, siete están utilizando me- didas de cuarentena; por lo general estas medidas implican mucho más que el aisla- miento de animales por un