CRÓNICAS
ESPIROQUETOSIS
(Contintia del número anterior)Chile.-Páez y Herrera describen un caso de sodokú en Santiago de Chile, con probable participación renal. Las inoculaciones de sangre y orina en cobayos pusieron de manifiesto al sexto día la presencia del espirilo. Los autores se preguntan si el cuadro renal procedfa del sodokú, o si en el sodokú se injertó una nefritis. En la literatura aparece un 10 por ciento de complicaciones renales para la enfermedad. Varios médicos de Chile han comunicado recientemente la existencia de posibles casos de sodokú por su semiología. Los autores han visto unos 20 enfermos mordidos por ratas, con sospechosa y variable semiología, pero sin poder encontrar los espirilos en la sangre. En sus estudios de las ratas, los autores han encontrado un 3 por ciento infectadas. Vistas las observaciones de que el agente del sodokú puede presentarse bajo el aspecto de un virus filtrahlc infectante, Páez y Herrera piensan que el elemento infeccioso en la mordedura quizás sea la saliva contaminada con esa forma filtrable, y no la sangre de las excoriaciones de la boca, como algunos suponen. (Páez, R., y Herrera, 0.: Rev. Inst. Bact. Chile, 6, Vol. IV. Nos. l-2.)
L
Sodokú en Puerto Rico.-García Soltero comunica un caso en un sujeto de 41 años, que considera típico de fiebre de mordedura de rata, si bien el diagnóstico no fu6 confirmado bacteriológicamente. (Garcfa Soltero, A.: Bol. Asoc. Méd. P. R., 557, obre. 1933.)
Sodolcti transmitido por perros.-Ripley y Van Sant describen dos casos dc sodokú en que se aislara el Spirillum morsus-mu&, siendo el vector aparente el perro. La enfermedad fu6 producida experimentalmente en el mismo animal. La Kahn resultó francamente positiva en ambos enfermos y en cl perro experi- mental que sobrevivió, mientras que la Kolmer-Wassermann se mostró habitual- mente negativa o débilmente positiva. A un enfermo de demencia paralítica SC le inocularon los. espirilos y manifestó una típica lesión con sfntomas de sodokú, terminándose la enfermedad a las seis semanas de la inoculación por medio de arsenicales. El ratón resultó mejor que el cobayo para el diagnóstico. Los flagelos ~610 se encontraron con el método de tinta china de Burri. En un caso SC contrajo la infección sin abrasión cutanea observable, indicando fácil penetración. La evolución clfnica reveló marcada variación. Para los autores, parece convc- niente una serie de tres a seis tratamientos con salvarsán. (Ripley, H. S., y Van Sant, Helen M.: Jour. Am. Med. Assn., 1917, jun. 9, 1934.)
Epidemia de angina de V¢.-En Igealth News (mayo 28, 1934) el Departa- mento de Sanidad del Estado de Nueva York relata una epidemia dc más dc 500 casos de angina de Vincent en varias aldeas y distritos rurales del condado de Livingston. En el laboratorio del condado, los frotes faríngeos de 443 personas resultaron positivos. El Departamento de Sanidad ha iniciado una investi- gación de esta epidemia extraña. Unas dos terceras partes de los casos fueron en escolares. La mayorfa fueron clfnicamente tfpicos, caracterizandose por ulce- ración de la mucosa bucal o faríngea, acompañada a veces de fiebre y de-síntomas
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orgánicos. Algunos enfermos manifestaron síntomas parecidos a la bronquitis. La enfermedad parece que cedió rápidamente al neosalvarsán.
Angina de Vincent en Puerto Rico .-De 147 exudados que provenían de casos en que se sospechaba clínicamente fusoespiroquetosis, Costa-Mandry y Quiñones encontraron en 49.6 por ciento el bacilo fusiforme acompañado de un espiroqueto. En 200 muestras de exudado de la nasofaringe y amígdalas de personas en aparente buen estado de salud, encontraron el bacilo fusiforme en el 4.5 por ciento. De 3,908 exudados vaginales, encontraron fusoespiroquetosis en uno (0.025 por ciento), y de 195 exudados uretrales en varones y hembras afectados de flujos purulentos, en ninguno. La infección con el espiroqueto de Vincent y el bacilo fusiforme en Puerto Rico es mas frecuente de lo que a primera vista parece. (Costa-Mandry, O., y Quiñones, N. A.: Bol. Asoc. Méd. P. R., 173, mayo 1934.)
Ha%-A chaque époque des grands vents, en général à chaque transformation subie par l’atmosphere tropicale, on constate à Port-au-Prince, l’éclosion de multiples cas de maux de gorge. Coicou réponde par la négative a la question de si l’angine de Vincent est tres répandue à Port-au-Prince, car íl n’a observé qu’une fois, dans toute sa pureté, une forme ulcéro-membraneuse telle que l’ont décrit Dar& et Barbonneix. L’examen du laboratoire donna comme résultat: Présence du bazille fusospirillaire. Il n’y avait aucune doute sur la nature de ce cas. Cette angine de Vincent est plutôt rare à Port-au-Prince. (Coicou,F.: (Am. Méd. Ha%, mai-juin 1933.)
Indias Holandesas.-En Java, la espiroquetosis icterohemorrágica es raramente observada, y en Batavia apenas se han observado tres casos desde 1925. En Samarang no se habían denunciado casos hasta 1932, pero desde entonces se han descrito 39. En nueve se encontraron los espiroquetos, dos fueron mortales, y en uno de éstos la amibiasis fué una complicación. El modo de transmisión es desconocido, pero el elevado porcentaje de portadores del microbio en las ratas de las alcantarillas, es un dato que no debe pasar desapercibido. (Mochtar: Genneesk. Tjdschr. Neder., sbre. 12, 1933.)
Diagnóstico.-Goez hace notar la dificultad del diagnóstico de la enfermedad de Weil en los países cálidos, recordando las características que posee en común con la fiebre amarilla, el dengue, la fiebre recurrente, y la fiebre hemoglobinúrica. Para dirimir el punto, precisa el serodiagnóstico por aglutinación. El suero recogido en el Africa Occidental es enviado al Prof. Pettit, del Instituto Pasteur en París, por vía aérea, y utilizando el cable para la respuesta, puede obtenerse ésta en cuatro o cinco días para el África Occidental, y 15 a 20 para la Ecuatorial. Cuando se trata de fiebre amarilla, hay que agregar 12 días más para determinar el resultado de la inoculación en el ratón. (Goez: “Diagnostic de la spirochétose ictero-hémorragique en Afr. Occ. Frange.“, tesis, París, 1933; apud 08. Int. Hyg. Pub., Bull. Mens., 344, fbro. 1934.)
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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA IDiciembrelapsos distanciados y aun en la gota gruesa; pero los síntomas clinicos no guardan relación con el número, ni con la exigüidad de los elementos encontrados. El espiroqueto se encuentra tanto en el periodo de hipertermia como en el de algidez y persiste por algún tiempo en la sangre de los enfermos aparentemente curados. Un primer ataque de la enfermedad confiere inmunidad, pues el autor no ha observado todavía ningún caso de recidiva. El vector continúa siendo el Orni- thodorus venezuelense clásico, y no se ha sospechado que ningún otro ectoparásito la inocule ni que el contagio se haga directamente de hombre a hombre. El tratamiento curativo frecuentemente usado en la espirilosis simple es el neo- salvarsán asociado con los tónicos y los antitérmicos, pero las formas arseno- resistentes no son raras. En general cabe afirmar que la fiebre recurrente en sí es benigna, mas no sucede lo mismo cuando se asocia al paludismo. (Chacón, Ramón 1.: Bol. Min. Sal. Ag&. & Cría, 243, sbre. 1933.)
Vectores de Za Jebre recurrente.-Refiriéndose a los artrópodos vectores, Hearle discute un brote de fiebre recurrente comunicado por Palmer y Crawford como el primero observado en el Canadá. Es posible que intervinieran algunos de los vectores conocidos, como el Ornz’thodorus talaje o el 0. turicata, introducidos del sudoeste de los Estados Unidos o de México. El Argas persicus ha sido observado en CanadA por primera vez y se han mencionado nuevos huéspedes para el Ixodes aurilulus. Como posibles factores, la rata silvestre, Neotoma cinera, puede ser tomada en cuenta tanto como reservorio de los espiroquetos, cuanto como huésped de los Acaros. (Hearle, E.: Cunad<an Med. Assn. Jour., 494, mayo 1934.)
Espirogueto recurrente de Texas.-De su estudio, Kemp y colaboradores deducen que el espiroqueto de la fiebre recurrente de Texas no presenta mayores diferen- cias morfológicas de las variedades conocidas. Su viabilidad in vitre depende en gran parte del período de la enfermedad en que se obtenga la sangre. Una temperatura de 52” C por 20 minutos supera el punto termoletal; y la congelación en soluciones de 2 por ciento de citrato de sodio y 0.8 de suero fisiológico, también mata al espiroqueto. Este no pasa un Berkefeld N ni un filtro Seitz a una presión negativa de 40 mm. Los autores no pudieron cultivar el germen ni aerobia ni anaerobiamente, ni en el medio de Noguchi ni en mezclas de sangre y suero. Las ratas blancas, los ratones blancos y los monos rhesus se mostraron muy suscepti- bles al espiroqueto. Los cobayos y conejos varian en susceptibilidad. No se observó persistencia del virus en el cerebro de las ratas durante períodos prolon- gados. El espiroqueto no penetr6 la piel intacta de las ratas blancas pequeñas, pero éstas pueden infectarse ingiriendo material muy contaminado. De tres cepas citoliticamente idénticas, una no reveló inmunidad cruzada con las otras. Las ratas blancas se muestran inmunes por lo menos hasta 10 meses después de la infección. En las ratas puede producirse inmunidad activa con la inoculación intraperitoneal de espiroquetos muertos al calor, y pasiva con sueros hiperin- munes. No se observó inmunidad hereditaria en un pequeño número de ratas. (Kemp, H. A., Moursund, W. H., y Wright, H. E.: Am. Jour. Z’rop. Med., 159, mzo. 1934.)