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TRIPANOSOMIASIS’
Argentina.-Para poner de manifiesto la importancia que reviste la enfermedad de Chagas en una región infectada de la Provincia de Santiago del Estero, Mazza y Guerrini publican el número de muertes en mayores de dos años, komparándolo con el de las muertes por sincope cardiaco, siendo los totales respectivos 56, 83, 77,79,72 y 82 para los primeros, y 6,2,3,5,9 y 8, para los años 1928 a 1933. Para ellos, la elevada mortalidad infantil debe ser objeto de un detenido estudio para averiguar la verdadera causa, pues con otros nombres pueden haber pasado desapercibidos casos de tripanosomiasis americana. Hasta ahora, la casi totali- dad de los casos han sido deteginados fortuitamente mientras se hacían investi- gaciones palúdicas. La zona afectada parece extenderse cada vez más a medida que se investiga más a fondo. Tres casos descritos en este folleto fueron agudos. (Pub. No. 16, 1934, Misi6n de Est. Pat. Reg. Argentina.)
SZntomas dtacriticos.-Al presentar nueve casos de enfermedad de Chagas, Romaña llama la atención sobre el hecho de que en seis se inició por uno de los ojos, predominando el edema palpebral entre las primeras manifestaciones. En los últimos tres casos ese sfntoma fu6 la única manifestación visible y llamativa de la enfermedad. Aceptada la hipótesis de que la conjuntiva es la más frecuente puerta de entrada de la enfermedad, esto explicaría porqué, alcanzando el fndice de infección de las vinchucas en ciertas zonas de la Argentina 50 a 60 por ciento y aun más, son relativamente pocos los casos humanos, pues con los ojos cerrados durante el sueño, no es facil que las deyecciones contaminantes lleguen al interior mientras las vinchucas atacan. En la dificultad para que las formas infectantes del S. cruzi encuentren la conjuntiva y penetren al organismo, estarfa, pues, la limitacibn natural de la difusión. (Romaña, C.: “Ir.+vestigaciones sobre la enfermedad de Chagas,” Pub. No. 22, 1935, Misión de Estudios de Pat. Reg. Arg.1
Vector en CtzZifornz’a.-De sus estudios y experimentos, Wood deduce que el hematófago Triatoma protracta Uhler, y la rata silvestre Neotoma fuscipes macrotis Thomas son vectores naturales del Trypanosoma cruzi Chagaa en el sur de Cali- fornia, E.U.A. El autor pudo infectar experimentalmente con ese tripanosoma: ratas y ratones blancos, monos rhesus, un cachorro, una zarigüeya (Didelphis virginiana virginiana Kerr), dos ratas silvestres (Neotoma fuscipes annectens), y cinco especies de ratones patiblancos. Los ratones y las zarigüeyas se han en- contrado en nidos de ratas silvestres en la localidad infectada, de modo que es posible que también sean portadores. En la médula ósea, y músculo cardiaco y voluntario de los animales infectados, se observaron cuerpos de Leishmania. En los músculos cardiaco y voluntario, cerebro y meninges, se observaron lesiones consistentes en linfocitos de infiltración, monocitos y plasmocitos. En los ani- males en que prendió la cepa usada, la infección fu6 leve, revelando pocos parásitos 0 lesiones y, por lo comrín, ningdn sintoma. Ni la esplenectomía, ni la inyección de extrabto testicular, ni la hipertermia, intensificaron la infección. Al variar la especie del huésped se acortó gradualmente el período de incubación, lo cual ni dica estimulación del parásito. S610 se logr6 reinfectar a uno de cinco animales comprobados, lo cual denota inmunidad parcial. El tripanosoma ha sido cultivado en agar-sangre semisólido, siendo comparables las formas de cultivo a las de la fase en el insecto. (Wood, F. D.: Am. Jour. Trop. Med., 497, nbre. 1934.)
Panamá.-DeCoursey publica una reseña de la autopsia de un niño negro de tres meses, que es el primer caso letal de la enfermedad de Chagas descubierto en el istmo de Panama. El Tr. cruzi, en su forma leishmánica, abundaba en el
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OFICINA SANITARIA PANAMERICANA [Abrilmiocardio y escaseaba en el cerebro, habiendo producido una miocarditis difusa intensa y una encefalitis focal generalizada. (DeCoursey, E.: Am. Jour. Trop. Med., 33, eno. 1935.)
Johnson y deRivas describen 6 casos más de enfermedad de Chagas observados en PanarrUl. desde el 1” de marzo 1935, comprendiendo 2 muertes. En Panamá la enfermedad es probablemente muy letal en los niños, pero no en los adultos. En los casos observados hasta ahora, el cuadro clínico no corresponde al que han descrito de otros sitios. La frecuencia del mal en el Istmo de Panama es proba- blemente mayor que la comunicada hasta ahora. Con estos 6 casos, el total de los comunicados en Panami subiú a 19 desde que se denunciara por primera vez la enfermedad en 1930. La edad de los enfermos varib de 3 meses a 74 anos. De los 19 casos, 7 fueron en menores de 3 años entre los cuales hubo 3 muertes, o sea una mortalidad de 42.8%. De los casos sin desenlace fatal todos menos dos fueron descubiertos fortuitamente al hacer exámenes en busca de paludismo. Los sfntomas principales fueron leves e imprecisos, habiendo por lo general antc- cedentes de malestar acompañado de algunos accesos febriles. En varios había alguna enfermedad concomitante como parasitismo intestinal, infecci6n palúdica u otro factor que complicaba el diagnóstico. (Johnson, C. M.; y DeRivas, G. T.: Amer. Jour. Trop. Med., 47, eno. 1936.)
Venezuela-Iriarte hace notar la importancia de la enfermedad de Chagas como problema nosológico en Venezuela. En sus viajes al interior del pafs logró recoger reduvfdeos de varios Estados que, clasificados por Barber, resul- taron ser Rhodnius prolixus y Triatoma maculata. El prolixus es el insecto en- contrado con gran infecciún por Torrealba. El maculata parece ser bastante abundante, pero hasta ahora no ha sido encontrado infectado en la naturaleza. A Torrealba el tártaro emético le ha dado buen resultado en la enfermedad, administrándolo en enemas. Iriarte repasa tres nociones nuevas sobre la en- fermedad, debidas en parte o en todo a la escuela argentina. La primera se refiere a los animales domésticos como reservorio, pues Mazza ha demostrado que los cachorros de perros constituyen un reservorio muy importante, ademas de los ya mencionados por Chagas y sus discfpulos. La segunda se refiere a la reproducci6n del parásito en la sangre, habiendo encontrado los argentinos multitud de blefaroplastos, flagelos y núcleos, y por la situación o implantación de los mismos, creen se trata de verdadera reproducción en la misma sangre, y de ser así el Sch. cruzi no poseerfa el modo peculiar de reproducción que lo colo- caba en un grupo aparte. La tercera se refiere a los histiocitos que aparecen en el hfgado de los perros cuando se les inocula el tripanosoma. Esos nódulos han sido llamados endotelioideos, pues se forman a expensas de las células asteroides de Kupffer, que son uno de los integrantes del endotelio de los capilares radiados. (Iriarte, D. R.: Gac. Méd. Caracas, 297, obre. 15, 1934.)
Continuando sus estudios, Torrealba presenta el primer caso de tripano- somiasis diagnosticado en el Estado Guárico por el examen directo de la sangre, en una niñita de 40 días. La casa donde nació y vive la pequeña, está habitada por Rhodnius infestados en gran cantidad. Las personas del rancho, asf como las del distrito, muestran un alto grado de anemia. Para el autor, el método de Brumpt de xenodiagnóstico es preferible al de Chagas (inoculación de la sangre sospechosa al cobayo), pues en viejos tripanosomiásicos le fracasó el último, mientras que logró infectar a los Rhodnius alimentados en los enfermos. (Torre- alba, J. F.: Gac. M&d. Caracas, 275, sbre. 30, 1934.)
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suero, exudados, secreciones, etc., y después de las comidas cierta proporción expulsan sangre o suero en sus excreciones, los cuales pueden contener grandes cantidades de tripanosomas, leishmanias o treponenas vivos. Esas moscas tienen sus huéspedes favoritos; por ejemplo, la Musca spectanda Wied favorece al hombre. (Thomson, J. G., y Lamborn, W. A.: Brit. Med. Jour., 506, sbre. 15, 1934.)
EtioEogZa de la parotiditis.-Levaditi y colaboradores (Gaz. H8p., 230, fbro. 16, 1935) han comprobado experimentalmente las recientes declaraciones de Johnson y Goodpasture acerca de la etiologfa de la parotiditis. Inocularon a los monos
(M. rhesus y antropoides) con una sonda por el conducto de Sténon, saliva de individuos enfermos, al principio de la infecci6n. Los simios, y en particular el chimpancé, mostraron una parotiditis febril comparable a la humana. Las paperas parecen representar una infección provocada por un ultravirus específico.
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Argentina.-Sussini, Paso y Puente describen la organización de la lucha an- tileprosa en la Reptrblica Argentina, que fué iniciada con un censo leproso. Cir- cularizados todos los médicos del pafs, contestaron 52 por ciento dando 1120 casos. Sobre esa base se inició la busca de enfermos por comisiones móviles de leprólogos que recorrieron las zonas de morbilidad más acentuada del pafs, o sean las provincias de Corrientes, Entre Rfos, Santa Fe, Córdoba, San Luis y las Gobernaciones del Chaco, Formosa y Misiones. Después se han recibido nuevas denuncias aunque en número mucho menor. Estas investigaciones han puesto de manifiesto que en el pafs existen 2,957 leprosos, 614 de ellos en la Capital Federal. Es notable el aumento desde 1926, en que se dieron a conocer las pri- meras cifras oficiales de la lepra en el pafs, pues entonces no pasaban de 724. Las provincias y territorios del litoral son los más azotados con 33 por ciento de los casos. En las provincias centrales hay ll por ciento; en la zona cordillerana ~610 1 por ciento. Esta distribución tiene por causa la población más densa en el litoral y la existencia allí de mas contingente extranjero. Más de 55 por ciento de los enfermos corresponden a formas avanzadas, capaces de producir contagio y que es necesario internar. La mortalidad anual, calculada en un periodo de 7 años en el Hospital Mu&, representa 14 por ciento, pero la inmensa mayoría de los enfermos internados allf se hallan en periodo avanzado. Las cifras regis- tradas no deben ser consideradas más que como fndice de la morbilidad, pues hay casos sin denunciar y algunos ni reconocidos por médicos, sin contar los que están en periodo de incubaci6n. Los leprólogos más autorizados indican que el número aparente actual debe por lo menos multiplicarse por 2 y quizás por 3, aunque la nómina presente debe comprender la gran mayorfa de los casos graves. Los autores presentan un minucioso plan de profilaxis, comprendiendo el esta- blecimiento de dispensarios, asilos-colonias y describen la organización de ambas clases de instituciones. Además mencionan las medidas complementarias, o sea preparación de medicamentos, leyes protectoras de las familias de los enfermos y de jubilación de los empleados y asistencia de los hijos sanos de leprosos. (Sussini, Miguel; Paso, J. R.; y Puente, J. J.: V Cong. Nuc. Med., Act. Trab., 756, 1935.)
Pabellón de leprosos en Buenos Aires.-El 26 de octubre de 1935 se inauguró en el Hospital Muñiz, de Buenos Aires, un pabelI6n, donado por el Patronato de Leprosos, que servir8 de dispensario y laboratorio experimental, la primera obra